Si tu objetivo es obtener el certificado, te recomendamos registrarte o ingresar al comenzar. De lo contrario, el sistema no podrá registrar tu avance, y si te registras al final, tendrás que revisar nuevamente todos los temas y volver a realizar las evaluaciones, incluso si ya los completaste sin registrarte.

1.1 El placer durante el embarazo

La sexualidad humana es una dimensión esencial del ser humano, presente en todas las etapas de su vida y abarca diversas áreas más allá de lo habitualmente conocido como sexo. La Organización Mundial de la Salud define la sexualidad humana como un aspecto central del ser humano durante toda su vida, que incluye el sexo, las identidades y roles de género, la orientación sexual, el erotismo, placer, intimidad y reproducción. La sexualidad se experimenta y expresa en pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones; y está influenciada por factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales (OMS, 2017).

La sexualidad femenina presenta cambios durante el embarazo, que pueden mantenerse o intensificarse en el postparto. En muchas mujeres el deseo sexual disminuye principalmente en el primer y tercer trimestre del embarazo, pero aumenta en el segundo trimestre (Rodríguez y Sueiro, 2017).

Desde la concepción, la mujer gestante y su pareja experimentan importantes cambios en la manera de vivir su sexualidad, intimidad y placer. Existen diversos factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales propios del embarazo y del postparto que influyen en estos cambios. Este impacto puede incluso presentarse antes de la concepción, por ejemplo, en parejas con problemas de infertilidad cuya sexualidad se limita a determinadas fechas, horarios y posiciones.

Entre los factores biológicos o físicos se encuentran: aumento de la sensibilidad en los órganos sexuales y mamas, con oscurecimiento de la areola; también hay aumento en la coloración de la vulva y en las secreciones vaginales, a las que les cambia la acidez predisponiendo infecciones por hongos. El aumento del tamaño del útero según avanza el embarazo puede dificultar ciertos movimientos, limitando algunas posiciones en las relaciones sexuales. Algunas mujeres reportan un aumento del deseo sexual durante el segundo trimestre y una disminución hacia el final del embarazo (Rodríguez y Sueiro, 2017).

En torno a la salud general, pueden presentarse náuseas y vómitos al inicio del embarazo, y conforme el útero crece puede haber estreñimiento, aumento de la necesidad de orinar, infecciones urinarias, várices en piernas y vulva, hemorroides y descenso de la presión arterial. Hacia el final del embarazo, la presión del útero dificulta la respiración; es frecuente presentar dolor en la región baja de la espalda, manchas oscuras en la cara y aumento de la sudoración. Las hormonas también pueden provocar cambios en el humor (Toesca, 2017). Estos cambios pueden llevar a que las mujeres estén menos dispuestas a la actividad sexual o se limiten ciertos momentos o posiciones debido a estas molestias.

Como parte de los cambios psicológicos, es frecuente encontrar una disminución de la autoestima debido a los cambios corporales, al miedo a dejar de ser atractiva para la pareja y a la percepción social de que las mujeres embarazadas no son atractivas. Esto puede causar disminución del deseo sexual y temor a ser observada y no deseada por la pareja. En general, aquellas mujeres que viven los cambios en su cuerpo con alegría y se ven radiantes, suelen tener una vida sexual más activa durante su gestación. En cambio, aquellas mujeres que no se gustan embarazadas y se ven deformes no viven bien su sexualidad en esta etapa (Alba, 2020).

Como resultado de una educación sexual insuficiente o llena de falsas creencias y una maternidad idealizada y ajena a la sexualidad, algunas mujeres sienten culpabilidad por tener deseo sexual. Esto puede reducir el deseo y llevarlas a considerar la menor satisfacción sexual como un castigo, afectando la intimidad con su pareja (Rodríguez y Sueiro, 2017). Además, algunas mujeres pueden experimentar temor a dañar al bebé durante las relaciones sexuales, presente durante todo el embarazo (Toesca, 2017).

La pareja también experimenta diversas emociones durante el embarazo, que varían según sus aprendizajes previos y el contexto del embarazo. Muchos hombres con una idea idealizada de la maternidad limitan las expresiones de erotismo con la madre de sus hijos e hijas al considerarlas inapropiadas. La paternidad se ha considerado ajena, ausente o cuestionada, limitando frecuentemente la cercanía, el apoyo y las expresiones de afecto. Las reacciones de los hombres ante el erotismo también varían: a algunos las curvas les despiertan la libido, mientras otros, por miedo a dañar a la mujer o al bebé, pueden experimentar disminución en su deseo sexual (Alba, 2020).

Aunque existen diversos tipos de parejas más allá de las heterosexuales, todas viven diferente la maternidad y paternidad, y tienen derecho a elegir libre y responsablemente cuántos hijos desean tener y cuándo tenerlos.

La sexualidad, el deseo y la intimidad de la pareja durante el embarazo presentan tres aspectos visibles: la adaptación al cuerpo cambiante de la futura madre, la presencia del bebé dentro del útero y las limitaciones físicas para ciertos movimientos. Esto disminuye generalmente la actividad sexual de las parejas. Algunas adaptan su forma de relacionarse, procurando mantener la ternura; algunas mujeres aumentan la frecuencia de la masturbación hacia el final del embarazo, mientras que en los hombres esta frecuencia parece no cambiar (De Montigny et al., 2015).

Las condiciones sociales de las mujeres embarazadas frecuentemente han sido idealizadas históricamente, enfatizando la pureza de la maternidad y separándolas de su sexualidad y placer. No obstante, muchas mujeres viven plenamente estas áreas, aunque puedan sentirse menos aceptadas por su entorno y por ello menos dispuestas a las relaciones sexuales. Dependiendo de su educación sexual, pueden tener poco conocimiento sobre maneras alternativas de relacionarse placenteramente, centrándose solo en la penetración y reduciendo posibles adaptaciones (Rodríguez y Sueiro, 2017).

Respuesta sexual durante el embarazo

Todas las personas tenemos una respuesta sexual ante estímulos externos (besos, caricias, penetración) e internos (fantasías, recuerdos, emociones), permitiendo al organismo experimentar sensaciones placenteras. El embarazo puede influir en cómo se presenta esta respuesta sexual.

Diversos autores han estudiado la respuesta sexual y señalado algunos cambios durante el embarazo. William Masters y Virginia Johnson describieron en los años 70 cuatro etapas (excitación, meseta, orgasmo y resolución), y posteriormente el mexicano Juan Luis Álvarez-Gayou amplió el concepto a seis etapas (deseo, excitación, meseta, orgasmo, resolución y periodo refractario).

A continuación, se muestra una tabla con las diferentes fases de la respuesta sexual femenina:

FASE / REACCIÓN

DESEO (Estímulo sexual efectivo.

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

Es cualquier situación que provoca una respuesta sexual. Puede provenir de estímulos externos o internos y es diferente para cada persona.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Puede haber una permanencia del deseo a los niveles previos del embarazo, o se puede experimentar una pérdida de interés en la vida sexual durante el primer trimestre del embarazo por las náuseas y el vómito.  En el tercer trimestre puede haber una disminución del deseo.

FASE / REACCIÓN

EXCITACIÓN

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

Hay un aumento de la circulación en el área pélvica y en los órganos sexuales; se produce mayor lubricación, endurecimiento y aumento de tamaño del clítoris, el útero se eleva internamente, se agrandan los pechos y los pezones se endurecen. Aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Puede haber una disminución de la lubricación en el tercer trimestre, pero en el segundo está aumentada. El aumento de la circulación sanguínea en los pechos y el área pélvica provoca que haya más sensibilidad y, en algunas mujeres, esto puede ser incómodo o doloroso.

El importante aumento de estrógenos y progesterona que se produce durante el embarazo hace que zonas erógenas como los genitales externos y los pechos estén mucho más irrigadas e inervadas y que su tamaño aumente, lo que conduce a un incremento importante de la sensibilidad. Por lo general, se produce un aumento de la libido (deseo sexual) y una mayor facilidad para alcanzar el orgasmo.

Cuando una mujer embarazada se excita, aumenta el volumen de sangre con oxígeno que llega a toda la pelvis, lo que implica un aporte extra de sangre, oxígeno y nutrientes para el bebé dentro del útero, al que también le llegarán buenas sensaciones transmitidas por sustancias químicas transmisoras de placer y endorfinas (Alba, 2020).

FASE / REACCIÓN

MESETA

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

El clítoris se eleva y parece escondido debajo de la piel que lo cubre (capuchón), los labios mayores de la vulva se aplanan totalmente y los labios menores se oscurecen; la parte externa de la vagina se estrecha y hay más tensión en los músculos de todo el cuerpo.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Dura más tiempo (por influencia de la hormona progesterona), lo que genera que la respuesta sexual se prolongue. La congestión de los labios menores y la parte inferior de la vagina reducen la abertura en la vagina, y da la apariencia de estar bloqueada. s (Alba, 2020).

FASE / REACCIÓN

ORGASMO

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

Se presentan espasmos en la vagina y el útero. A veces puede haber salida de un líquido transparente o claro que se observa en la vulva; hay una aceleración considerable de los latidos del corazón, la respiración y aumento de la presión arterial. En todo el cuerpo hay más tensión muscular.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Es más difícil de alcanzar en el primer trimestre, puede presentarse malestar tipo calambres dolorosos en la parte baja del abdomen y esto puede disminuir la sensación placentera. A veces se presenta dolor de cabeza.

En el segundo trimestre puede haber un aumento en el número de orgasmos y presentarse más fácilmente.

En el tercer trimestre, después del acto sexual, puede haber contracciones, porque el útero es más sensible; las contracciones de la vagina y el útero con el orgasmo se extenderán más fácilmente. En el embarazo de término puede favorecer el trabajo de parto y disminuir el dolor.

Debido a la oxitocina que la madre segrega durante el orgasmo, algunas mujeres pueden tener un reflejo de eyección con salida de leche (Alba, 2020).

FASE / REACCIÓN

RESOLUCIÓN

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

En esta fase van desapareciendo poco a poco los cambios que se presentaron antes; la tensión muscular general disminuye; la respiración, latidos y presión arterial se van normalizando; los órganos sexuales vuelven a sus posición y tamaño habituales, y puede haber un sudor fino en el cuerpo.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Conforme avanza el embarazo, la congestión por la actividad sexual puede permanecer después de terminar el acto sexual, provocando incomodidad; esto puede, algunas veces, hacer que la experiencia sexual sea menos agradable.

FASE / REACCIÓN

PERIODO REFRACTARIO

REACCIONES SEXUALES EN ETAPAS PREVIAS AL EMBARAZO

En las mujeres, es posible tener nuevamente un periodo de excitación en seguida.

REACCIONES SEXUALES DURANTE EL EMBARAZO

Su duración tiene relación con la actitud y educación respecto a la sexualidad erótica y el embarazo.

El embarazo es una fase única en la vida de una mujer, y una sexualidad saludable puede mejorar la intimidad emocional, incluida la de pareja, ya que facilita los cambios hormonales, físicos y psicológicos que se presentan durante este periodo (Ben, 2020). Muchos de los cambios que se presenten pueden resolverse con una adecuada información y, en algunos casos, con la asesoría médica.

Si bien el embarazo no es una contraindicación para disfrutar de la sexualidad —ya que no es nociva para la madre o el bebé y tampoco adelanta el trabajo de parto—, sí existen consideraciones especiales en las que se debe limitar su práctica por un tiempo o buscar otras opciones distintas al coito para disfrutarla, como besos, caricias, sexo oral, entre otras.

Algunas contraindicaciones específicas para la actividad sexual durante el embarazo son:

Amenaza de parto prematuro: Hasta ahora, no se ha demostrado ningún vínculo entre el coito y el riesgo de parto prematuro. Sin embargo, las contracciones uterinas causadas por un orgasmo, la estimulación de pezones o por sustancias contenidas en el semen podrían modificar el cuello uterino y complicar la situación.

Ruptura prematura de membranas: Esto significa que el feto y el exterior están en contacto. Al no haber una barrera para los gérmenes, el riesgo de infección aumenta, lo que puede conducir a un parto prematuro con graves consecuencias. Por ello, está formalmente contraindicado tener relaciones sexuales.

Placenta previa: En este caso, la placenta se ha insertado en un sitio más bajo dentro del útero, en lugar de situarse en el fondo del útero. Las relaciones sexuales pueden provocar contracciones uterinas y, por lo tanto, el desprendimiento de la placenta, lo que puede causar sangrado. En este caso, las relaciones sexuales deben estar contraindicadas. Sin embargo, es necesario diferenciar entre sangrados originados por placenta previa y sangrado después del acto sexual con penetración, ya que, en estos casos, el cuello uterino podría presentar ligero sangrado sin que sea un signo de alarma.

Infecciones de transmisión sexual: Estas pueden ser peligrosas para las mujeres embarazadas y para el feto. Sin embargo, el sexo protegido (con condón) podría permitir una vida sexual, pero siempre es conveniente realizar las consultas y estudios correspondientes para disminuir los riesgos (Toesca, 2017). La detección temprana y los tratamientos adecuados son prioritarios para reducir los riesgos para la madre y el bebé; por lo tanto, las detecciones deberían realizarse idealmente antes del embarazo o lo más pronto posible.

Amenaza de aborto o aborto en evolución: La actividad sexual puede favorecer contracciones uterinas y sangrado vaginal. Por lo tanto, aquellas mujeres que están en riesgo antes de la semana 20 de embarazo (Villacís, 2019) deben limitar sus encuentros sexuales a actividades no coitales y guardar reposo.

Cómo sobrellevar mejor estos cambios

El embarazo presenta cambios en la sexualidad de la mujer y en la manera de relacionarse sexualmente con su pareja. Por ello, es necesario encontrar soluciones o alternativas que promuevan la tranquilidad de la embarazada y su vida sexual plena y satisfactoria.

Algunos elementos que contribuyen a superar estos cambios son:

Comunicación

Escuchar, respetar, confirmar o descartar las inquietudes específicas de la pareja; expresar las emociones y temores sobre temas especiales o delicados como la infidelidad o las inseguridades durante el embarazo.

Estos son elementos indispensables para favorecer una comunicación asertiva y adecuada, que permita una resolución pacífica de conflictos y favorezca la cercanía en la relación.

Muestren su sexualidad y deseo de formas diferentes.

Disfrutar la sexualidad va más allá de las relaciones coitales. El erotismo es una herramienta que enriquece mucho la vida en pareja.

Hay distintas maneras de encontrarse sexualmente además de la penetración, como el sexo oral, la masturbación, los masajes y la cercanía de la pareja.

Tiempo compartido en intimidad

Con la espera y la llegada del bebé, muchas veces la pareja puede sentirse desplazada, por lo que es muy importante determinar tiempos de intimidad en pareja. Se pueden planificar momentos de intimidad en forma regular y planear actividades que favorezcan la cercanía.

Acudan a consulta

Pedir asesoría al personal de salud y, si es posible, la ayuda de personas profesionales en sexología. En ocasiones se requiere la asesoría especializada, dar tratamientos a las ITS, usar algún lubricante, entre otras problemáticas que requieren ser atendidas.

 (De Montigny et al., 2015)

¿Cómo me acomodo?

Como hemos mencionado, para muchas mujeres, los cambios corporales y el aumento brusco de peso dificultan algunas posiciones sexuales y limitan la movilidad, especialmente durante el último trimestre del embarazo. De igual manera, muchos hombres pueden sentir temor de lastimar a su pareja o al bebé.

Si no existe alguna contraindicación, como las mencionadas anteriormente, durante el primer trimestre es posible realizar las mismas posiciones sexuales. En caso de que la pareja sienta alguna incomodidad, pueden hacer variaciones, como:

Posición de lado: La persona que penetra se coloca detrás de la embarazada, ambos acostados.

Posición de misionero: La persona que penetra se coloca encima de la embarazada, ambos con el cuerpo hacia el frente del otro; puede ser incómoda a partir del quinto mes de embarazo.

Postura de perrito: La embarazada se apoya en manos o antebrazos y rodillas; la persona que penetra se coloca detrás de ella. Como la penetración es profunda, debe realizarse con cuidado para evitar incomodidades.

Postura mujer arriba: La persona que penetra se coloca acostado boca arriba y la embarazada se sienta encima, permitiéndole a ella tener el control.

Postura en forma de cruz: Ambos deben estar acostados boca arriba; la persona que penetra se coloca debajo, un poco de lado, detrás de la embarazada, quien pasa sus piernas por encima.

Penetración posterior: Ambas personas están de pie, la embarazada delante de la persona que penetra (FisioOnline, 2020).

Lo más importante al elegir las posiciones es que la pareja se comunique en todo momento para decidir cuáles son las posiciones en las que se sienten más cómodos y disfrutan más, en la libertad de expresarse sin miedo ni culpa sobre lo que les gusta y desean.

Las personas deben considerar también que existen diversas maneras de experimentar placer sexual y orgasmos, además de la penetración, como la estimulación con la boca o las manos en los órganos sexuales, y la masturbación, ya sea sola o en pareja. La guía debe ser la mujer embarazada; si la actividad sexual con penetración no es cómoda para ella, deberán explorarse otras alternativas (Shibley y DeLamater, 2006).

Reflexiones finales

¿Habías considerado posibilidades diferentes a la penetración para relacionarte sexualmente con tu pareja?

Es conveniente que, en tus consultas de control prenatal y en las pláticas grupales manifiestes todas tus dudas e inquietudes sobre temas relacionados a la sexualidad. Recuerda que tienes derecho a una vida sexual plena, satisfactoria, y que el placer sexual es importante para el bienestar tuyo y de tu pareja.