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1.4 ¿Debo casarme y tener hijas, hijos?

Es posible que hayas escuchado que todas las personas deben casarse y tener hijos. Pero, ¿tú qué opinas? ¿Crees que esto debería ser obligatorio para todas las personas? ¿Qué planes tienes tú para tu futuro?

En realidad, casarse o tener hijas e hijos son opciones, no obligaciones. Cada persona tiene derecho a decidir libremente lo que desea hacer.

Conforme crecemos, aprendemos más sobre nosotros mismos, nuestras emociones y cómo relacionarnos con otras personas. Al establecer relaciones amorosas, asumimos compromisos, primero con nosotros mismos y después con nuestra pareja. Cuando alguien decide tener hijas o hijos, las responsabilidades aumentan, ya que cuidar a otra persona es algo que requiere mucho compromiso.

Muchas parejas eligen casarse porque el matrimonio es una unión que tiene reconocimiento legal y derechos específicos. Otras deciden simplemente vivir juntas para fortalecer su relación. Ambas opciones son válidas.

Para que una relación funcione bien, es necesario que haya confianza, respeto, sinceridad, aceptación y amor, igual que en una buena amistad. La comunicación es especialmente importante para resolver problemas y tomar decisiones juntos.

Todas las parejas tienen buenos momentos, pero también atraviesan dificultades. En esas situaciones, apoyarse y buscar soluciones juntos es fundamental. A veces, una pareja decide separarse. Si tienen hijas o hijos, ambos siguen teniendo la responsabilidad de cuidarlos, comunicándose con respeto, aun después de la separación.

Diversas maneras de ser mamá o papá

Como sabes, las familias pueden formarse de muchas maneras diferentes, y todas merecen respeto. Tener hijos o hijas es una decisión personal, no algo obligatorio. Todas las personas tienen derecho a decidir si quieren ser madres o padres, sin importar cómo vivan, su orientación sexual, estado civil, discapacidad o condición de salud.

Existen varias maneras de convertirse en mamá o papá:

Embarazos no planeados: Ocurren cuando no se espera tener un bebé en ese momento. Si deciden continuar con el embarazo, deberán enfrentar cambios importantes. Algunos embarazos no planeados pueden convertirse en deseados, pero otros no.

Embarazos planeados: Son aquellos que ocurren después de que la pareja decide tener un bebé. Es importante recibir atención médica antes y durante el embarazo para cuidar la salud de la mamá, el papá y del bebé.

Otras opciones: Algunas personas, por decisión propia o debido a problemas para concebir, pueden recurrir a opciones como la adopción, familias de acogida, maternidad subrogada, fecundación in vitro o inseminación artificial.

En cualquier caso, ser mamá o papá requiere preparación, responsabilidad y mucha reflexión. Todas las personas tienen derecho a elegir libremente y merecen respeto por su decisión.

Compromisos que pueden poner en riesgo

Si tienes entre 12 y 15 años, seguramente ya puedes hacer muchas cosas por tu cuenta, pues ahora tienes habilidades que no tenías cuando eras bebé o más pequeña o pequeño. Aunque ya puedes hacer muchas actividades, hay algunas decisiones para las que es mejor esperar, porque tu cuerpo y emociones aún están creciendo. Por eso es importante hablar claramente sobre temas como el matrimonio infantil, las uniones tempranas y el embarazo adolescente, para que sepas cuáles son tus derechos y puedas resolver todas tus dudas.

El matrimonio infantil o las uniones tempranas son situaciones en las que una o ambas personas son menores de 18 años. Aunque estas uniones son menos comunes que antes, todavía ocurren mucho en algunos lugares. Además, son una violación grave a los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes. Según la Declaración de los Derechos Humanos, el matrimonio debe ocurrir solo si las dos personas están completamente de acuerdo y entienden la decisión que están tomando. Esto prohíbe forzar a niñas o niños a casarse, ya que aún no pueden decidir de manera libre e informada (UNICEF, 2023).

A veces, las familias deciden que sus hijas se casen desde muy pequeñas por razones económicas, para que tengan menos gastos o para recibir algo a cambio, como dinero, alimentos o animales. En estos casos, muchas veces no existe una ceremonia oficial, sino que la niña comienza a vivir con una pareja mayor. En América Latina y el Caribe, una de cada cuatro mujeres jóvenes ha vivido esta situación antes de cumplir 18 años (UNICEF, 2019).

La mayoría de las niñas y adolescentes que viven estas uniones corren el riesgo de sufrir violencia, abusos o perder su libertad para decidir, lo que afecta profundamente su vida, su desarrollo y su dignidad. También es común que estas niñas se alejen de su familia, amistades y actividades favoritas, lo que daña mucho su bienestar emocional (UNICEF, 2023).

Casarse o vivir en pareja a una edad muy temprana tiene consecuencias negativas para la salud física y emocional de las niñas, hace que sea más difícil continuar en la escuela y limita sus oportunidades para crecer de forma segura y libre.

Embarazo adolescente

El embarazo durante la adolescencia cambia drásticamente el presente y el futuro de quienes lo viven (OMS, 2024). Tanto la adolescente embarazada como el joven que será padre enfrentan, a una edad muy temprana, responsabilidades que limitan otro tipo de actividades propias de su edad, como practicar deportes, hobbies, salir con amigos, asistir a fiestas o simplemente disfrutar del tiempo libre. Además, es probable que su formación educativa se interrumpa abruptamente, lo que puede afectar el logro de sus metas profesionales.

Comparado con las mujeres adultas, el embarazo en niñas y adolescentes conlleva mayores riesgos biomédicos debido a la falta de desarrollo físico completo. Por ejemplo, durante la adolescencia, los huesos de la pelvis aún no están totalmente desarrollados, lo que dificulta sostener un embarazo y aumenta las probabilidades de complicaciones y abortos espontáneos. América Latina y el Caribe ocupan el segundo lugar mundial en tasas de embarazo adolescente (UNFPA, 2018).

Embarazo adolescente en números:

  • Las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años a nivel mundial.
  • Cada año, aproximadamente 16 millones de adolescentes de 15 a 19 años y dos millones de menores de 15 años quedan embarazadas en el mundo.
  • De estas, cerca de 15 millones de adolescentes utilizan algún método anticonceptivo, mientras que los 23 millones restantes no tienen acceso a ellos, lo que las pone en riesgo de un embarazo no deseado (UNFPA, 2018).

¿Qué derechos tienes frente al matrimonio infantil y el embarazo adolescente no deseado?

A nivel global, existen leyes que protegen a niñas, niños y adolescentes, garantizando sus derechos a la salud, el bienestar y la autonomía, es decir, la capacidad de tomar decisiones libres sobre todos los aspectos de sus vidas.

Por ello, tienes el derecho de decir «no» a cualquier situación que te cause miedo, incomodidad, daño o en la que te sientas forzada o forzado por otras personas. También tienes derecho a solicitar y recibir ayuda, por ejemplo:

  • Para pedir protección si te sientes en riesgo de violencia, abuso sexual o un matrimonio o unión forzada.
  • Para informarte sobre tus derechos y aprender a identificar situaciones de violencia.
  • Para conocer el uso correcto de los métodos anticonceptivos y acceder a ellos gratuitamente cuando decidas tener relaciones sexuales de manera libre y consensuada.
  • Para recibir orientación y atención en salud sexual y reproductiva de manera confidencial, respetuosa y amigable siempre que lo necesites.

Puedes buscar apoyo en tu familia, sin embargo, si ahí no encuentras el apoyo necesario, existen otras opciones donde personas adultas pueden ayudarte, como en la escuela, un centro de salud, un grupo de apoyo comunitario o incluso a través de recursos en línea, siempre que sean sitios confiables.

Por último, en una relación consensuada entre adolescentes, jóvenes o adultos, la prevención del embarazo y el cuidado de la salud sexual siempre serán una responsabilidad compartida. Es fundamental que el uso del condón se convierta en una práctica constante durante las relaciones sexuales para proteger la salud de ambas partes.

¿Qué significan para ti los compromisos a largo plazo? ¿Crees que estás preparada o preparado en este momento para asumir este tipo de compromisos? Anota tus reflexiones en el recuadro:

Actividad
«Mi futuro, mis decisiones»

  • Toma una hoja y divídela en tres columnas. En la primera columna escribe las cosas que definitivamente quieres para tu futuro (por ejemplo: estudiar algo que te guste, viajar, tener amigos cercanos, vivir en otra ciudad, etc.).
  • En la segunda columna, escribe las cosas sobre las que todavía no estás segura o seguro (como casarte, tener hijos, dónde vivir, etc.).
  • En la tercera columna, escribe las cosas que definitivamente no quieres en tu vida (por ejemplo: sentirte presionada o presionado por otros, tener hijos muy joven, vivir lejos de tu familia, etc.).
  • Al terminar, piensa en cómo tomar decisiones propias te ayuda a construir la vida que realmente deseas.