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5.2 ¿Influyen otras personas en mi conducta sexual?

A lo largo de la vida, atravesamos diversas etapas, cada una marcada por experiencias únicas y profundamente personales. Aunque vivamos situaciones similares, la forma en que las percibimos y enfrentamos varía según nuestra individualidad. Por ello, conocerte a ti de manera integral —entender tus gustos, aversiones, deseos y límites— es fundamental para tomar decisiones conscientes, no solo en tu vida sexual, sino en todos los aspectos de tu existencia.

Entre todas las etapas, la adolescencia destaca como una de las más complejas y transformadoras. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2015), la adolescencia abarca el período de crecimiento y desarrollo humano entre los 10 y los 19 años, marcando la transición de la niñez a la adultez.

Durante la adolescencia experimentamos una serie de cambios que moldean nuestra identidad:

  • Cambios físicos: nuestro cuerpo crece y se transforma.
  • Cambios emocionales: nuestras emociones se vuelven más intensas.
  • Cambios intelectuales: empezamos a reflexionar más y a tomar decisiones propias.
  • Cambios sociales: nuestras amistades se vuelven más importantes, y buscamos sentirnos parte de un grupo.

Estos cambios nos ayudan a crecer y prepararnos para la vida adulta, pero a veces pueden hacernos sentir confundidos o inseguros.

En esta etapa, nuestros grupos de pares —personas de edad similar que comparten intereses, comportamientos y espacios de convivencia— se convierten en una influencia importante en nuestro desarrollo individual y colectivo. Estos grupos, formados por interacciones continuas y afinidades compartidas, ofrecen un espacio donde podemos conectar con otras personas que atraviesan experiencias similares.

Aunque esto puede ser positivo, también puede llevarnos a situaciones difíciles, como actuar de formas que no queremos para ser aceptados. Por eso es importante mantener un equilibrio entre la convivencia con los pares y la comunicación con la familia es esencial. Relacionarte con tus amigos no significa desconectarte de tu entorno familiar. Compartir tus vivencias, dudas o inquietudes con tus padres, tutores u otros adultos de confianza, fortalece tus redes de apoyo y te brinda perspectivas valiosas. En casos donde la comunicación familiar sea difícil o no exista un entorno seguro, los grupos de pares adquieren mayor relevancia como fuente de apoyo emocional, pero es importante buscar adultos o recursos confiables (como consejeros escolares o organizaciones comunitarias) para complementar esta red (Caffarelli, 2011).

Presión social en la adolescencia

En la adolescencia podemos sentir más presión social para actuar según lo que otras personas esperan. Esto pasa especialmente cuando no nos sentimos seguras o seguros de nosotros mismos.

Por eso, para enfrentar las influencias negativas y construir relaciones más saludables, la asertividad, una habilidad que ya mencionamos anteriormente, es esencial. Tener asertividad implica defender nuestros derechos y expresar nuestras ideas, sentimientos o necesidades de manera clara, directa y respetuosa, sin agredir ni permitir agresiones. La asertividad se basa en la autoconfianza y busca un equilibrio entre la defensa personal y el respeto hacia los demás, evitando reacciones impulsivas, agresivas o cargadas de culpa, ansiedad o rabia (Gaeta y Galvanovskis, 2009).

Algunos consejos para practicar la asertividad:

Reconoce tus derechos: Tienes derecho a decir “no”, a expresar tus opiniones y a establecer límites sin sentirte culpable.

Comunica con claridad: Usa frases directas, como “No me siento cómodo con esto” o “Prefiero no participar”, manteniendo un tono calmado y firme.

Reflexiona antes de actuar: Tómate un momento para evaluar si una decisión refleja tus valores o si está influenciada por la presión externa.

Busca apoyo: Si te cuesta ser asertivo, habla con un adulto de confianza, como un consejero escolar, o participa en talleres sobre habilidades sociales.

La asertividad incluye ser tolerante y proponer soluciones de manera pacífica. Es decir, ser asertivo o asertiva implica, básicamente:

  • Defender tus derechos sin vulnerar los derechos ajenos.
  • Expresar tus gustos e intereses con confianza.
  • Hablar sobre ti con libertad
  • Discrepar con la gente sin agresividad.
  • Rechazar peticiones que te hagan sentir incomodidad o te pongan en riesgo.

Prejuicios de género, autoestima y autoconocimiento en la adolescencia

Los prejuicios de género (como «los hombres no lloran» o «las mujeres deben obedecer») dificultan que podamos expresarnos libremente y tomar decisiones propias. Por eso es importante cuestionar estas ideas y aprender a aceptarnos y respetarnos como somos.

Además, las normas de género pueden darnos mensajes contradictorios, a partir de una doble moral en donde algo está bien para los hombres, pero no para las mujeres. Por ejemplo, es aceptable que los hombres siempre reaccionen sexualmente, que sean «muy sexuales» o sexualmente muy activos. En cambio, las mujeres deben ser reservadas y recatadas, lo que se asume como una forma de “«decencia». Esto apoya la idea de que los hombres siempre buscan relaciones sexuales, pero que a las mujeres les interesa menos tenerlas y siempre deben estar enamoradas y comprometidas para justificar la posibilidad de tener relaciones sexuales. Por eso, los estereotipos de género, construidos por la sociedad, no reflejan la diversidad de las personas.

De hecho, apegarnos a estos estereotipos sin cuestionarlos nos expone a riesgos como relaciones abusivas y violentas. Por eso, dos habilidades que ya mencionamos anteriormente, el autoconocimiento y la autoestima, nos pueden ayudar a sentirnos más seguros y seguras. En otras palabras, cuando nos conocemos y valoramos, es más fácil tomar decisiones saludables sobre nuestra sexualidad y nuestras relaciones.

Estrategias para fortalecer la autoestima y enfrentar prejuicios:

Reflexiona sobre tus valores: Identifica qué principios son importantes para ti y úsalos como guía para tomar decisiones.

Practica la asertividad: Aprende a decir “no” de manera respetuosa pero firme cuando algo no se alinee con tus deseos o valores.

Busca entornos seguros: Rodéate de personas que te respeten y apoyen, y evita relaciones que te hagan sentir menospreciado o presionado.

Cuestiona los estereotipos: Reflexiona sobre mensajes de género como “los hombres no lloran” o “las mujeres deben ser sumisas”, y elige actuar según tus propias convicciones, no las expectativas sociales.

Finalmente, la educación integral sobre sexualidad nos ayuda a entender mejor nuestros derechos, cuidar nuestra salud emocional y física, y tener relaciones más respetuosas e igualitarias.

Actividad
«Mi brújula personal»

Instrucciones:

1. Dibuja una brújula grande en un hoja o cuaderno. Marca claramente los cuatro puntos cardinales (Norte, Sur, Este, Oeste).

2. Define cada punto cardinal según estas áreas:

  • Norte: Escribe claramente tus principales valores y principios personales. (¿Qué cosas consideras más importantes en tu vida? ¿Qué no negociarías?)
  • Sur: Identifica tus límites y aquellas situaciones en las que claramente debes decir «no». (¿Qué situaciones te incomodan o ponen en riesgo tu bienestar físico y emocional?)
  • Este: Escribe aquello que necesitas fortalecer en ti mismo o misma para sentirte más seguro o segura en tus decisiones. (Ejemplo: autoestima, seguridad, capacidad de decir «no» sin sentir culpa).
  • Oeste: Escribe las personas o redes de apoyo que pueden acompañarte o apoyarte en momentos difíciles o al enfrentar presión social. (Familiares, amistades, maestros, consejeros, etc.).

3. Reflexiona sobre estas preguntas (puedes responder brevemente por escrito):

  • ¿Qué tan clara tienes tu brújula personal? ¿Te sorprende algo de lo que escribiste?
  • ¿Alguna vez has actuado en contra de tu «brújula» por presión social o miedo? ¿Cómo te sentiste después?
  • ¿Qué acciones concretas podrías hacer para fortalecer tu autoestima y capacidad de decir «no»?
  • ¿Cómo podrían ayudarte las personas que anotaste en tu red de apoyo?

Finaliza la actividad: Escribe una breve conclusión sobre la importancia del autoconocimiento y la asertividad en tu vida diaria. Puedes colocar esta brújula personal en un lugar visible para recordar siempre hacia dónde deseas ir en tus decisiones y relaciones. Esta actividad te ayudará a visualizar claramente quién eres, qué quieres y cómo mantenerte firme ante presiones o situaciones difíciles.