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2.2 Derechos humanos y sexualidad

De acuerdo con las Naciones Unidas, los derechos humanos son inherentes a todas las personas por el simple hecho de ser humanas. Son universales e inalienables, lo que significa que todas las personas los poseen sin importar su nacionalidad, género, origen étnico, color, religión, idioma o cualquier otra condición. Algunos ejemplos de estos derechos incluyen el acceso a la alimentación, la educación, el trabajo, la salud y la libertad.

Además de su carácter universal, los derechos humanos son inalienables, es decir, no pueden ser quitados, transferidos, cedidos ni vendidos. Por ejemplo, tu derecho a la educación te pertenece y nadie puede privarte de él por ninguna razón. Sin embargo, en ciertas circunstancias, algunos derechos pueden ser limitados temporalmente mediante un procedimiento legal justo, como ocurre con el derecho a la libertad cuando una persona comete un delito y es sentenciada tras una investigación adecuada y un proceso judicial equitativo.

En 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos. Su artículo primero proclama: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros». Este principio nos invita a tratarnos con respeto y empatía en todas nuestras interacciones. ¿Te has preguntado alguna vez si tus acciones reflejan esta fraternidad hacia las personas que te rodean?

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) subraya que los derechos humanos son un ideal común que todos los pueblos y naciones deben promover para garantizar que todas las personas tengan acceso a ellos. Además, el artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos refuerza este principio al establecer: «Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición». Por esta razón, como ciudadanos y ciudadanas, tenemos la responsabilidad de exigir, respetar y proteger los derechos humanos de todas las personas.

Derechos sexuales y reproductivos (DSDR)

Los derechos sexuales y reproductivos (DSDR) son una extensión de los derechos humanos que aseguran que todas las personas puedan tomar decisiones libres, informadas y responsables sobre su sexualidad y reproducción, así como acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva necesarios para ejercer estos derechos de manera segura y oportuna. Estos derechos abarcan aspectos como el derecho a una sexualidad plena, a decidir sobre el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos, y a vivir libres de discriminación y violencia en el ámbito de la sexualidad y la reproducción.

Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual y reproductiva también lo es. Los derechos sexuales y reproductivos se fundamentan en la libertad, la dignidad y la igualdad inherentes a todos los seres humanos, siendo esenciales para el bienestar integral. Estos derechos están respaldados por tratados internacionales como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (Naciones Unidas, 1994).

¿Qué aspectos abarcan los DSDR?

El derecho a la autonomía: Toda persona tiene el derecho de tomar decisiones sobre su propio cuerpo, incluyendo su sexualidad y reproducción, sin coerción alguna.

El derecho a la información y la educación: Estos derechos garantizan que todas las personas puedan acceder a información clara y precisa sobre salud sexual y reproductiva, incluyendo métodos anticonceptivos y servicios de salud sexual.

Acceso a servicios de calidad: Los DSDR aseguran el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad, como métodos anticonceptivos, atención prenatal y postnatal, y servicios para la prevención y tratamiento de infecciones de transmisión sexual.

Libertad de discriminación y violencia: Las personas deben poder ejercer su sexualidad sin enfrentar discriminación, coacción o violencia, incluyendo violencia sexual, violencia obstétrica y violencia basada en la orientación sexual o identidad de género.

Privacidad y confidencialidad: Los DSDR protegen el derecho de todas las personas a la privacidad y confidencialidad en los servicios de salud sexual y reproductiva.

Educación sexual y reproductiva: Promueven el acceso a una educación sexual y reproductiva que fomente la toma de decisiones responsables y autónomas.

Existen numerosos recursos que te permiten conocer más sobre tus derechos sexuales y reproductivos. La Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales (RedLAC) publicó, en 2018, la Cartilla de los Derechos Sexuales de las y los jóvenes para América Latina y el Caribe. Este documento digital se puede consultar gratuitamente, e incluye 14 derechos y una explicación breve sobre su significado.

¿Por qué son importantes los derechos sexuales y reproductivos?

Los derechos sexuales y reproductivos (DSDR) son fundamentales para proteger nuestra salud y bienestar. Aquí te compartimos algunas razones importantes, acompañadas con ejemplos que nos ayudan a entender mejor su relevancia:

Protegen la salud y salvan vidas: Cuando tenemos acceso a servicios de salud sexual, anticonceptivos y atención segura durante el embarazo, podemos evitar problemas graves o incluso muertes.

Ayudan a tomar decisiones libres y justas: Los DSDR permiten que cada persona tome sus propias decisiones sobre su cuerpo, relaciones y sexualidad, sin presiones ni discriminación. Esto ayuda a reducir desigualdades.

Previenen la violencia y la discriminación: Estos derechos nos protegen frente a situaciones de violencia sexual y de género. Los DSDR aseguran que las personas que viven estas experiencias reciban atención médica, psicológica y apoyo legal.

Reducen el embarazo adolescente: El acceso a educación integral de la sexualidad y métodos anticonceptivos, contribuye a evitar embarazos no planeados, los cuales pueden obstaculizar la vida futura de las y los jóvenes.

Promueven una vida mejor para todas y todos: Cuando podemos decidir libremente cuántos hijos o hijas queremos tener y cuándo tenerlos, es más fácil estudiar, trabajar y tener una vida con mayores oportunidades.

Salud sexual y reproductiva

Es crucial entender que, cuando los DSDR no se garantizan, se pone en riesgo nuestra salud sexual y reproductiva. Según la OMS (2010): «La salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad; no es simplemente la ausencia de enfermedad, disfunción o enfermedad. La salud sexual requiere un enfoque respetuoso y positivo de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia».

¿Notaste cómo esta definición de salud sexual y reproductiva pone énfasis en el bienestar integral? Es fundamental comprender que la salud sexual no se limita a «no estar enfermos», sino a sentirnos bien, seguros y protegidos, sabiendo que existe un sistema de salud que puede atendernos cuando necesitamos consultas, consejería, métodos anticonceptivos u otros servicios de salud sexual y reproductiva. La Organización Mundial de la Salud expresa claramente que estos derechos incluyen el derecho de acceso a un sistema de protección de la salud que ofrezca a todas las personas las mismas oportunidades de disfrutar del grado máximo de salud que se pueda alcanzar.

Cuando este acceso no está garantizado, nos encontramos en una situación de vulnerabilidad, lo que significa que estamos más expuestos a problemas de salud sexual y reproductiva. Además, algunos grupos poblacionales enfrentan una mayor vulnerabilidad, lo que implica que el acceso a servicios de salud es aún más limitado, a menudo debido a prejuicios, estereotipos que llevan a la discriminación, condiciones de pobreza o la falta de servicios médicos adecuados, entre otras razones.

¿Cuáles son los grupos en situación de vulnerabilidad?

A continuación, presentamos algunos ejemplos:

  • Personas en situación de pobreza.
  • Niñas, niños y adolescentes.
  • Comunidad LGBTI+.
  • Personas con discapacidad.

Si eres adolescente, por tu edad ya formas parte de uno de estos grupos en situación de vulnerabilidad. ¿Te identificas también con otro de estos grupos? Por ejemplo, podrías ser adolescente, tener alguna discapacidad y vivir en situación de pobreza. A esta combinación de múltiples discriminaciones se le conoce como interseccionalidad, un concepto aportado por el feminismo que sirve como herramienta de análisis para entender situaciones de opresión que resultan en la violación de los derechos humanos. En otras palabras, se reconoce que las personas construimos nuestra identidad de manera múltiple, como si fueran capas, lo que hace que cada persona sea única. Si formamos parte de uno o varios de estos grupos en situación de vulnerabilidad, podemos experimentar múltiples opresiones que aumentan el riesgo de que nuestros derechos no sean respetados.

Es importante que sepas que existen numerosos grupos y organizaciones comprometidos con la protección de estos derechos, trabajando para que las personas en situación de vulnerabilidad estén protegidas. Tú también puedes sumarte a estos esfuerzos para que, juntos y juntas, construyamos una sociedad más justa, donde todas las personas tengan garantizados su salud y sus derechos.

Leyes, normas y tratados que respaldan los DSDR

Recuerda que la información es poder. Si en algún momento tú o una persona cercana se encuentran en una situación de vulnerabilidad, debes saber que tus derechos sexuales se encuentran reconocidos a nivel regional e internacional en los siguientes instrumentos:

  • Declaración Universal de los Derechos Humanos.
  • Convención sobre los Derechos del Niño.
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial.
  • Convención contra la tortura y otros tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.
  • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer.
  • Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia
  • Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo.
  • Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
  • Declaración del Foro Mundial de la Juventud de Bali.
  • Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes.
  • Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José).
  • Declaración Ministerial «Prevenir con Educación».
  • Consenso de Montevideo de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo.
  • Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer «Convencion De Belem

Para cerrar este tema, te invitamos a reflexionar: en la comunidad o localidad donde vives, ¿existen organizaciones que trabajen para garantizar tus derechos sexuales y reproductivos? ¿Sabes a quién acudir si necesitas información sobre educación sexual? ¿Consideras que hacen falta más personas o espacios donde puedas acceder a esa información?

Actividad
«Mis derechos, mi futuro»

Instrucciones:

1. Haz una lista con tres derechos sexuales y reproductivos que consideres especialmente importantes para ti.

2. Escribe por qué crees que cada uno es importante.

3. Dibuja o representa cómo crees que sería tu vida en el futuro si estos derechos siempre se respetan.

Para concluir, piensa:
¿Qué puedo hacer hoy para defender y respetar estos derechos en mi vida y en la vida de otras personas?

Esta actividad te ayudará a comprender mejor tus derechos y a valorarlos en tu día a día.