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4.1 ¿Qué es la Violencia y cuáles son sus tipos?

La violencia es un problema social que ha existido durante mucho tiempo y se basa en creencias y comportamientos que a menudo no vemos. Por ejemplo, pensar que el poder y la fuerza son formas válidas de conseguir lo que queremos es una forma de violencia. Esta idea se aprende en nuestras relaciones cotidianas. Para crear un mundo sin violencia, es importante que todos participemos, reconociendo la violencia y promoviendo el respeto por nosotros mismos o mismas y por las demás personas.

La violencia se puede definir como el uso intencional de la fuerza o amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad. Esto puede causar daños físicos, psicológicos o incluso la muerte (OMS, 2021). La Organización Mundial de la Salud clasifica la violencia en tres tipos:

1. Violencia autoinfligida

También conocida como violencia autodirigida, sucede cuando una persona se lastima a sí misma. Esto puede incluir cosas como cortarse o tener pensamientos suicidas.

Cada persona enfrenta sus emociones de manera diferente. Situaciones como perder a alguien querido, problemas con amistades o familiares, o dificultades en la escuela pueden causar estrés o depresión. Aunque estas experiencias son comunes, no todas las personas reaccionan igual, y algunas personas pueden sentirse tan abrumadas que consideran el suicidio (Sauceda-García et al., 2006).

No tener herramientas para manejar el estrés o la depresión puede aumentar el riesgo de lastimarse. Por eso, es crucial aprender a identificar las señales de advertencia que pueden indicar que alguien está en riesgo de lastimarse. Algunas de estas señales son:

  • Cambios en la higiene personal.
  • Mal rendimiento en la escuela.
  • Aislamiento social, como dejar de ver a amigos.
  • Aumento del consumo de alcohol o drogas.
  • Hablar frecuentemente sobre la muerte o el suicidio.
  • Comportamientos de riesgo, como manejar de forma peligrosa.
  • Sentimientos de desesperanza o pensamientos suicidas.
  • Buscar formas de suicidio o acceso a armas.

Reconocer estas señales en nosotras y nosotros mismos y en los demás es el primer paso para actuar. Pedir ayuda es valiente y útil para aprender a manejar las emociones sin lastimarse. Hablar con un familiar, un amigo o una amiga de confianza o una persona adulta responsable, puede ser un buen comienzo. Muchas escuelas tienen personas cuyo trabajo es orientar o dar apoyo psicológico.

Si ves estas señales en un amigo o una amiga, no intentes resolverlo solo o sola. Busca la ayuda de una persona adulta o profesional, ya que estas situaciones necesitan atención especializada. Prevenir la violencia autoinfligida requiere crear un ambiente de apoyo donde todas las personas se sientan escuchadas y valoradas. Fomentar la comunicación abierta y el acceso a recursos de salud mental es fundamental para construir una comunidad más segura y empática.

2. La violencia interpersonal

La violencia interpersonal se divide en dos tipos:

Violencia intrafamiliar o de pareja: Ocurre principalmente en el hogar y puede ser causada por cualquier miembro de la familia. Incluye actos físicos, psicológicos o sexuales. Factores como la desigualdad de género, el abuso de sustancias o el estrés económico pueden contribuir a esta violencia, pero nada justifica su existencia (Vera y Alay, 2021). Muchas personas que la sufren piensan «yo lo provoqué» o «es mi culpa», pero es importante saber que la responsabilidad es de quien ejerce la violencia.

En el caso de niños, niñas y adolescentes, esta violencia a menudo proviene de familiares. El maltrato infantil es una forma de violencia intrafamiliar que incluye agresiones físicas, abandono o negligencia en satisfacer necesidades básicas como comida y protección. Si estás enfrentando violencia en casa, busca ayuda de una persona adulta de confianza, como un familiar o un maestro o maestra.

Violencia de pareja: Esta forma de violencia afecta principalmente a las mujeres debido a las desigualdades de género. Según UNICEF (2024), uno de cada cuatro niños y niñas menores de cinco años vive con una madre que sufre violencia de pareja, lo que afecta su desarrollo emocional y social. Es esencial reconocer los derechos de todas las personas para prevenir estas situaciones y fomentar relaciones basadas en el respeto.

Por otro lado, la violencia comunitaria incluye el acoso escolar y la violencia juvenil, que afectarán los entornos escolares, laborales y vecinales. Para prevenir estas formas de violencia, es necesario promover la empatía y el respeto mutuo.

3. Violencia Colectiva

La violencia colectiva se refiere a conflictos entre naciones, grupos armados o actos de terrorismo. Estos eventos generan violencia estructural, que priva a las personas de necesidades básicas como comida, libertad, salud o seguridad. Por ejemplo, en situaciones de guerra, la privación de libertad y el desplazamiento forzado son tipos de violencia estructural. También, las desigualdades sociales, como la pobreza extrema, limitan el acceso a recursos esenciales y perpetúan la violencia. Factores como la desigualdad económica, el abuso de alcohol y las diferencias de género aumentan el riesgo de violencia.

Tipos de Violencia según el Daño Causado

Ahora que sabes qué es la violencia, es importante identificar su clasificación según el tipo de daño que causa:

  • Violencia física: Implica el uso de la fuerza para causar lesiones visibles (como moretones) o internas, que pueden causar daños permanentes o incluso la muerte. Cualquier acto de maltrato físico, aunque no deje marcas, es violencia (OMS, 2021).
  • Violencia psicológica: Afecta la autoestima y la salud mental a través de insultos, humillaciones, amenazas, abandono o celos excesivos. Aunque este tipo de violencia puede no ser visible, sus efectos son profundos y duraderos.
  • Violencia económica y patrimonial: Consiste en privar a alguien de recursos económicos o bienes necesarios para su bienestar. Afecta la autonomía y la calidad de vida. Aunque se pueden considerar juntas, hay diferencias entre violencia económica y patrimonial que se pueden identificar con ejemplos. Veamos algunos:

Violencia económica

Cuando a una mujer se le paga menos que a un hombre por las mismas responsabilidades en el trabajo.

Cuando en una familia no se le permite al cónyuge o concubina/concubino que es dependiente económico tomar decisiones sobre la economía del hogar.

Cuando la pareja exige que se le dé cuentas de todo en lo que gasta, aun cuando sea su propio dinero el que ha gastado.

Violencia patrimonial

Cuando se le quitan documentos a alguien para evitar comprobar que son dueñas o dueños de una propiedad.

uando se le obliga a una persona a escriturar su propiedad a nombre de otra persona.

Cuando se le oculta a una persona sus documentos oficiales, como credencial de elector, actas de nacimiento, escrituras, testamentos y pasaportes.

La violencia nunca es natural, y reconocerla es el primer paso para prevenirla y erradicarla. Eres parte importante para el cambio a una vida libre de violencia. Respeta tus derechos y respeta los derechos de todas las personas. Si vives o atestiguas alguna forma de violencia, denúnciala y busca ayuda. Con la ayuda de internet, averigua qué instituciones en tu localidad puedes acudir a levantar una denuncia o para pedir orientación sobre qué hacer si una persona vive violencia.

La violencia sexual

Dentro de la clasificación de la violencia es importante que revisemos qué es la violencia sexual. La Organización Mundial de la Salud (2014) define la violencia sexual como «todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo» (OPS, 2010).

La coacción implica el uso de la fuerza física, psicológica o cualquier otra forma de presión para obligar a alguien a realizar actos contra su voluntad. Nadie tiene derecho a forzar u obligar a otra persona a participar en actividades sexuales, especialmente si no está en condiciones de dar su consentimiento, como en casos de intoxicación por alcohol o drogas, o en personas con discapacidades que afecten su capacidad de decisión. Cualquier acto sexual en estas circunstancias constituye un delito y puede ser denunciado para proceder conforme a la legislación vigente en cada país de América Latina (CEPAL, 2020).

Formas de violencia sexual

  • Te toca o te hacen insinuaciones sexuales no deseadas.
  • Te chantajea para tener prácticas sexuales no consentidas o no deseadas.
  • Comparte tus videos, fotografías o textos sexuales sin tu consentimiento.
  • Te obliga a ver, presenciar o participar en actividades sexuales.
  • Te obliga a tener relaciones sexuales sin ningún método de protección para embarazos no planeados o bien para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS).
  • Te obliga a tener relaciones sexuales, no importando si es tu pareja o no (UNICEF, 2021).

Lo que debes saber:

  • Tu cuerpo es tuyo y nadie que tú no quieras puede tocarlo.
  • Ninguna persona, aunque sea de tu familia, debe lastimar tu cuerpo o hacerte sentir mal.
  • Tienes derecho a decir NO ante alguien que te haga propuestas sexuales que no te agraden.
  • Puedes hablar con tu mamá, papá o alguna persona en quien confíes para pedir ayuda.
  • Por más difícil que es vivir un abuso sexual, tienes derecho a pedir ayuda.
  • Tienes derecho a denunciar. Hay personas que pueden ayudarte en lo emocional y en lo legal.
  • Recuerda que aceptar a personas que no conozcas en tus redes sociales puede ponerte en riesgo.
  • Nunca aceptes retos de tus amigos o amigas para realizar prácticas sexuales que no desees.
  • Nunca compartas imágenes en redes sociales en la que aparezcas tú o algún compañero o compañera realizando alguna práctica sexual.

Abuso sexual infantil

Dentro de la violencia sexual se encuentra el abuso sexual infantil (AS) que afecta a niñas, niños y adolescentes. Según la Organización Mundial de la Salud, el abuso sexual infantil se define como cualquier actividad sexual entre una persona menor de edad y un adulto, o entre menores donde exista una significativa asimetría de poder, edad o desarrollo, que busque la estimulación sexual del agresor o la gratificación de un observador (OMS, 2021). Este tipo de abuso incluye actos con o sin contacto físico y siempre constituye un delito, independientemente de si la víctima aparenta dar su «consentimiento» (UNICEF, 2021).

El supuesto “consentimiento” de una niña, niño o adolescente nunca es válido en estos casos debido al desequilibrio de poder inherente entre un menor y un adulto. Muchas veces, las y los menores no comprenden o desconocen la naturaleza sexual de las acciones; otras veces, puede que sientan miedo, confusión o se sientan paralizados, lo que imposibilita considerar su participación como voluntaria (CEPAL, 2020). Además, el abuso sexual infantil no solo ocurre entre adultos y menores, sino que también puede darse entre menores cuando hay diferencias significativas de edad, madurez o coerción.

El abuso sexual es siempre un delito y, por lo general, los agresores sexuales suelen ser personas conocidas o cercanas a nuestra propia comunidad, incluso pueden ser persona muy queridas, como familiares, amigos de la familia, vecinos, docentes o figuras de confianza (UNFPA, 2022). Cuando el abuso ocurre dentro de la familia (por parte de padres, madres, abuelos, abuelas, tíos, tías, primos, primas, etc.), se denomina incesto, lo que puede generar mayor confusión y dificultad para denunciar debido a los lazos afectivos o la dependencia emocional. Es importante reconocer que tanto hombres como mujeres pueden cometer estos actos, muchas veces valiéndose de la confianza, el engaño, la manipulación o las amenazas para perpetrar el abuso (UNICEF, 2021).

El abuso sexual infantil puede tener consecuencias devastadoras en la salud mental, emocional y física, afectando el autoestima, desempeño escolar y relaciones sociales. Según datos de UNICEF (2024), en América Latina, aproximadamente 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 10 niños sufren algún tipo de abuso sexual antes de los 18 años.

Formas de violencia o abuso sexual infantil

  • Cualquier interacción de índole sexual con una o un menor.
  • Exhibicionismo, es decir, mostrar el cuerpo desnudo o los órganos sexuales con intención erótica o sexual.
  • Obligar o manipular a una o un menor a posar desnudas, desnudos o en poses o actividades sexuales para tomar fotografías o videos.
  • Obligar a la o el menor a material sexualmente explícito (como pornografía).
  • Tocar el cuerpo o los órganos sexuales de una o un menor, así como obligar o manipular para que toque los órganos sexuales de la persona adulta.
  • Abuso sexual infantil que puede o no incluir penetración vaginal, anal u oral.
  • Trata de menores con intenciones sexuales.
Es fundamental que sepas que tu cuerpo es tuyo, solamente a ti te pertenece y nadie, bajo ninguna circunstancia, puede tocarlo sin tu permiso. Es muy importante tener en cuenta que las expresiones de violencia, incluidas la violencia familiar, el abuso sexual o cualquier forma de maltrato hacia niñas, niños o adolescentes, nunca son provocadas por quien las sufre. Conoce tu cuerpo y recuerda que siempre tienes derecho a decir NO. Tienes el poder de rechazar cualquier situación que te incomode, te desagrade o no desees. Y recuerda que, si has vivido alguna situación de violencia, NUNCA ES TU CULPA. Tu cuerpo es privado y tienes derecho a pedir ayuda, sin importar cuánto tiempo ha pasado desde que visite el abuso.

¿Cómo prevenir el abuso sexual infantil?

Tu cuerpo es tuyo y es privado



Tu cuerpo te pertenece, y nadie tiene derecho a tocarlo sin tu permiso, sin importar si es un adulto, un familiar, un amigo o un desconocido. Si alguien toca tus partes privadas (como los órganos sexuales, el pecho o las nalgas) o te hace sentir incómodo con sus acciones, eso no está bien. Aprende a reconocer las partes privadas de tu cuerpo y recuerda que solo tú decides quién puede tocarlas (por ejemplo, un médico con tu consentimiento y en presencia de un adulto de confianza).

Tienes derecho a decir “NO”


Si alguien intenta tocarte, hacerte algo que no quieres o te presiona para participar en algo que te incomoda, tienes el poder de decir “NO” con firmeza. No necesitas dar explicaciones ni sentirte culpable. Decir “NO” es una forma de protegerte.

No guardes secretos que te hagan sentir mal


Algunas personas que cometen abuso piden a las niñas, los niños o adolescentes que guarden “secretos” sobre lo que pasó. Si un secreto te hace sentir incomodidad, culpabilidad o miedo, no te lo guardes. Compártelo con un adulto de confianza, como un familiar, un maestro o un consejero escolar. Identifica al menos dos adultos de confianza con los que puedas hablar si algo te preocupa. Tener a alguien en quien confiar es clave.

Confía en tus instintos y busca ayuda
Si algo o alguien te hace sentir inseguro, incómodo o asustado, confía en esa sensación. No ignores tu «voz interior» que te dice que algo no está bien. Aunque sientas miedo o vergüenza, pedir ayuda es un acto de valentía. Si alguien te amenaza para que no hagas, recuerda que no estás solo. Habla con un adulto de confianza o llama a una línea de ayuda de tu localidad.

Cuídate en internet y redes sociales


El abuso sexual también puede ocurrir en línea. Evita compartir fotos personales, especialmente imágenes privadas, con cualquiera, incluso si es alguien que conoces. Desconfía de personas que te pidan hacer cosas sexuales por mensaje, videollamada o redes sociales. Configura tus redes sociales como privadas, no aceptes solicitudes de desconocidos y habla con tus padres sobre cualquier mensaje extraño que recibas.

Aprende a identificar situaciones de riesgo


Algunas situaciones pueden ponerte en mayor riesgo, como estar a solas con alguien que no te da confianza o en lugares donde no hay otros adultos presentes. Conocer estas señales te ayuda a protegerte. Siempre dile a tus padres o tutores dónde estás y con quién. Evita quedarte en lugares aislados con alguien que te haga sentir inseguro.

No lo olvides el abuso sexual es un delito. A continuación, conoce algunos derechos sexuales que pueden ser vulnerados cuando una persona es víctima de violencia sexual, los cuales son:
  1. El derecho a la autodeterminación sexual.
  2. El derecho a la libertad sexual.
  3. El derecho a la igualdad y no discriminación.
  4. El derecho a la libertad, seguridad e integridad personales.
  5. El derecho a una vida libre de violencia.
  6. El derecho a no ser sometida/sometido a tortura.
  7. El derecho a la salud sexual.

Actividad
«Reflexionando sobre la violencia y las relaciones saludables»

Instrucciones:

1. Reflexiona sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Qué te gustaría que fuera diferente en tu vida para que la violencia no esté presente? Piensa en cambios que puedas hacer en tus relaciones, entorno o en ti mismo. Anota tus ideas.
  • ¿Con quién sientes que podrías hablar y pedir ayuda si te encuentras en una situación de violencia? Haz una lista de personas en quienes confías, como amigos, familiares, maestros o consejeros.

2. Derechos y Empoderamiento: Escribe una breve reflexión sobre tu derecho a vivir una vida libre de violencia. ¿Qué significa para ti este derecho? ¿Cómo puedes empoderarte para hacer valerlo?

3. Compromiso Personal: Termina la actividad escribiendo una frase motivadora sobre la importancia de las relaciones placenteras y tu capacidad para ser parte del cambio. Puedes utilizar frases como: «Soy capaz de construir relaciones positivas» o «El respeto y la empatía son fundamentales en mi vida».

Esta actividad te ayudará a reflexionar sobre la violencia, reconocer tus derechos y fomentar relaciones saludables.