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1.3 Tratémonos bien

El buen trato es una forma de relacionarnos con los demás que se fundamenta en un profundo respeto y valoración de la dignidad de cada persona. Se distingue por el uso de la empatía para comprender las necesidades de los otros, una comunicación efectiva que facilita compartir de manera genuina inquietudes y necesidades, y la resolución de conflictos de forma pacífica y no violenta.

El buen trato es una habilidad que se aprende y se perfecciona a lo largo de la vida. Aunque lo ideal es que se fomente desde la primera infancia, nunca es tarde para cultivarla, teniendo como base esencial el respeto (UNICEF, 2021).

El respeto es un valor que nos permite reconocer, aceptar y apreciar tanto nuestras propias cualidades y derechos como los de los demás. Implica honrar a las personas, incluso cuando no compartimos sus ideas, tenemos diferencias en nuestras acciones o poseemos características distintas. En esencia, el respeto es el reconocimiento del valor intrínseco de cada individuo, incluyendo el propio.

Lo opuesto al buen trato

Seguramente has escuchado la palabra bullying. El bullying o acoso escolar sucede cuando una persona o un grupo molesta, lastima o hace sentir mal a alguien de forma constante. Esto puede ocurrir en la escuela, cerca de ella o durante actividades escolares. El objetivo es causar daño físico o emocional. Según un análisis de ochenta investigaciones realizadas a nivel mundial, 36% de las y los adolescentes ha sido víctima de bullying o acoso escolar y 35% ha sido la persona agresora (Modecki et al., 2014). A menudo, el bullying ocurre porque algunas personas tienen ideas negativas sobre otras (esto se llama discriminación). La discriminación se aprende en diferentes lugares como la familia, la escuela, la comunidad, las redes sociales o los medios de comunicación. Por eso es importante enseñar y promover lo contrario: el respeto, la inclusión y la tolerancia. La discriminación tiene algunas características:
  • Se aprende fácilmente y se vuelve común.
  • Empeora con el tiempo si no hacemos algo para detenerla.
  • Cambia y adopta nuevas formas, por ejemplo, el acoso por internet, que no existía antes.
  • Provoca daños emocionales, físicos y sociales a quienes la sufren.
Para entender mejor la discriminación, vamos a revisar tres conceptos importantes:

1. Estigma

Es una «marca» que hace que una persona sea vista de forma negativa por algo que tiene o le sucede, lo que puede afectar su autoestima y su vida.

Ejemplos:

  • Pensar que una adolescente embarazada no merece respeto.
  • Creer que alguien que vive con VIH lo merece o se lo buscó.

2. Estereotipo

Es una idea muy general y simplificada sobre un grupo de personas. Puede parecer positiva o negativa, pero siempre es injusta y falsa porque no todas las personas son iguales. Ejemplos:
  • «Todas las personas estudiosas son aburridas».
  • «Todas las personas adultas mayores son lentas».

3. Prejuicio

Es juzgar mal a alguien sin conocerla o conocerlo realmente, solo porque pertenece a un grupo diferente (por ejemplo, por edad, género, raza, religión, entre otros). Ejemplos:
  • «Es adolescente, seguro es irresponsable».
  • «Es mujer, seguro es chismosa».
Cuando vivimos usando estigmas, estereotipos y prejuicios, creamos discriminación, que siempre es una forma de violencia. La discriminación puede manifestarse cuando:
  • Tratamos mal o injustamente a alguien.
  • Mostramos rechazo o desprecio hacia personas por ser diferentes.
  • Creamos un ambiente hostil y humillante.
La discriminación afecta la vida de las personas y hace daño a toda la sociedad. Por eso es importante aprender a respetar y valorar nuestras diferencias. La vida social construida sobre estereotipos, prejuicios y estigmas da como resultado prácticas generalizadas de discriminación, y todo acto de discriminación es una forma de violencia. Algunas personas discriminan conscientemente a ciertos grupos, sabiendo que lo hacen. Sin embargo, muchas otras no son conscientes de sus actitudes y conductas discriminatorias. Por eso, es crucial reflexionar sobre estos temas y tomarnos el tiempo para evaluar si hay actitudes o acciones que podemos modificar para promover una convivencia basada en el respeto y la inclusión, en lugar de la exclusión y la discriminación. Cada persona tiene la oportunidad de marcar la diferencia para erradicar la discriminación, así como el poder de elegir cómo relacionarse con los demás y decidir entre respetar o discriminar. ¿Qué eliges tú?

Claves para fomentar la tolerancia, la inclusión y el respeto:

  • Reconocer que somos únicos y únicas, y que eso nos hace valiosos, nos permite amarnos y amar a los demás.
  • Todas las personas podemos contribuir de alguna forma a la sociedad.
  • Cada uno de nosotros puede construir día a día entornos libres de violencia y discriminación, promoviendo una cultura de paz.
  • Recordar que todas las personas tenemos el derecho a ser respetadas y tratadas con igualdad, ya que esto forma parte de nuestros derechos humanos y debe hacerse valer.
  • Comprender que la diversidad de ideas, personalidades, cuerpos, talentos, culturas, formas de amar, expresiones, idiomas y dialectos es lo que enriquece y embellece a nuestra sociedad.

Recuerda que el buen trato es una expresión de amor, respeto, autoconocimiento y autocuidado hacia uno mismo y hacia los demás.

¿Alguna vez te has sentido discriminada o discriminado? ¿Cómo te sentiste? Ahora que sabes más sobre este tema, ¿crees que alguna vez has discriminado a otras personas? ¿Qué te gustaría seguir haciendo y qué te gustaría cambiar? Anota tus reflexiones en el recuadro.

Actividad
«Rompiendo etiquetas»

En una hoja escribe dos columnas. En la primera, escribe etiquetas negativas que hayas escuchado en tu entorno sobre las personas (por ejemplo, sobre la edad, género, apariencia o gustos). En la segunda columna, escribe una respuesta positiva que demuestre por qué esa etiqueta no es cierta ni justa.

Ejemplo:

Etiqueta negativa
Los adolescentes son irresponsables.

Respuesta positiva
Muchos adolescentes son responsables, estudian, ayudan en casa y se preocupan por su futuro.

Esta actividad te ayudará a reflexionar sobre cómo los estereotipos y prejuicios pueden ser injustos, y cómo puedes contribuir a romperlos para construir una mejor convivencia.