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8.1 Embarazo en la adolescencia y anticoncepción

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020c) define la salud como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no únicamente la ausencia de enfermedades o dolencias”. Esta concepción implica alcanzar un equilibrio integral que nos permita desempeñar con plenitud las actividades de la vida cotidiana.

Este enfoque debería estar presente en la vida de adolescentes, abordado desde una perspectiva de derechos humanos, sexuales y reproductivos, que promueva la salud como un pilar esencial, especialmente por su estrecha relación con la salud sexual.

Cuidar la salud sexual es fundamental para el bienestar general, ya que sin ella no se puede lograr un estado óptimo de salud física, emocional y social en las personas, las parejas y las familias, considerando la relevancia de la realización sexual. Este aspecto constituye un componente clave que amplifica sus efectos positivos en la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto.

¿Sabías que cada vez somos más personas en el mundo? Hoy somos más de 7,700 millones y para el 2050 podríamos llegar a casi 10,000 millones. Esto significa más presión sobre los recursos del planeta, menos lugares en las escuelas, más competencia por empleos y un impacto fuerte en la naturaleza (OMS, 2011).

Por eso, cuando pensamos en nuestro futuro, también es importante reflexionar si queremos ser madres o padres, cuántos hijos o hijas nos gustaría tener o si preferimos no tenerlos. Todas estas son decisiones válidas y forman parte de nuestro derecho a planear la vida que queremos.

Un embarazo en la adolescencia puede traer riesgos para la salud, como complicaciones en el parto, bebés prematuros o problemas de nutrición, y también puede afectar la escuela, el trabajo y los proyectos personales. Además, muchas veces estos embarazos ocurren en contextos de violencia o desigualdad, lo que limita aún más las oportunidades (OMS, 2024).

Decidir sobre la maternidad o paternidad es un derecho. Los niños y niñas necesitan crecer en ambientes donde reciban amor, cuidados y apoyo. Para que eso sea posible, la prevención y la planificación son claves. Los métodos anticonceptivos, así como la corresponsabilidad entre mujeres y hombres, ayudan a evitar embarazos no deseados y a vivir la sexualidad de forma más segura y respetuosa.

Recuerda: la maternidad no es la única forma de realización personal, y la paternidad no solo significa proveer. Hoy hablamos de nuevas masculinidades y de familias diversas, donde lo más importante es el respeto, el cuidado y la igualdad.

Nuestros derechos reproductivos

La Convención sobre los Derechos del Niño, en defensa del interés superior de la niñez y la adolescencia, subraya que todas las personas, sin distinción de edad, deben tener acceso a métodos anticonceptivos. Este principio refuerza que nadie debería ser privado de esta información o de los recursos necesarios para proteger su salud sexual y reproductiva.

Un embarazo adolescente no deseado no solo impacta a la persona directamente involucrada, sino que también transforma la dinámica familiar. El acompañamiento de madres, padres u otros adultos de confianza es esencial, ya que proporciona soporte emocional, orientación y, en muchos casos, apoyo económico y acceso a servicios de salud. Aunque es posible que los adultos experimenten emociones como frustración o enojo, su presencia y respaldo son un pilar fundamental durante este proceso.

¿Qué hacer en caso de un embarazo?

Cada mujer vive el embarazo de manera única, y los signos y síntomas pueden variar significativamente. A continuación, se presentan algunos de los más comunes:

  • Ausencia de menstruación.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Fatiga o cansancio excesivo.
  • Sensibilidad o inflamación en los senos.

Estos síntomas son indicativos, pero no todas las mujeres los experimentan. La forma más confiable de confirmar un embarazo es realizar una prueba, que puede ser de orina o de sangre. Puedes acudir a un laboratorio para una prueba profesional o adquirir una prueba casera en una farmacia. Estas pruebas, disponibles en diversas marcas y precios, son seguras, confiables y algunas pueden detectar el embarazo desde la primera semana de retraso menstrual. No pospongas la realización de la prueba; actuar con prontitud puede ayudarte a reducir la ansiedad y la incertidumbre.

Recibir acompañamiento informado es clave para tomar decisiones libres, conscientes y sin presiones sobre el rumbo del embarazo. La información te empodera para alinear tus decisiones con tus planes y metas personales. Aunque para algunas personas un embarazo puede ser motivo de alegría, para otras puede representar un desafío inesperado o no deseado.

Interrupción legal del embarazo y el aborto

Hablar de la interrupción legal del embarazo (ILE) no se reduce a posicionarse a favor o en contra; implica reflexionar sobre su práctica, sus implicaciones y el contexto de cada mujer. Cada embarazo está marcado por circunstancias únicas que influyen en los sentimientos y decisiones de la persona involucrada. Consideremos los siguientes ejemplos:

1. Rocío: Una mujer que sufre violencia por parte de su pareja, tiene varios hijos y depende económicamente de él.

2. Diana: Una adolescente que fue víctima de abuso sexual mientras viajaba para visitar a su familia.

3. Lidia: Una mujer económicamente independiente cuyo método anticonceptivo falló y no desea tener hijos.

¿Crees que alguna de estas mujeres tiene más derecho que las otras a decidir sobre su cuerpo? Si consideramos que solo una o ninguna de ellas puede tomar esta decisión, estamos vulnerando sus derechos humanos y sexuales. La falta de legislación sobre la interrupción legal del embarazo lleva a que los abortos se realicen en condiciones clandestinas y de alto riesgo, lo que contribuye a un elevado índice de mortalidad materna. Estas muertes suelen ser subregistradas, ya que los casos llegan a los hospitales reportados como hemorragias o infecciones, ocultando la verdadera causa.

En los lugares donde la interrupción legal del embarazo está legalizada, se observan beneficios significativos:

  • Disminución de prácticas clandestinas.
  • Acceso a servicios médicos seguros y regulados.
  • Reducción del temor del personal de salud a enfrentar consecuencias legales.

La adopción como alternativa

La adopción representa una opción valiosa para las personas que desean ser madres o padres, pero no pueden tener hijas o hijos biológicos. Aunque se hable poco de ella, esta alternativa está ganando visibilidad como una oportunidad para quienes anhelan formar una familia y para las niñas y niños que necesitan un hogar lleno de amor, responsabilidad y confianza, que fomente su desarrollo y el bienestar familiar.

En algunos países, la adopción también es una opción para mujeres que no desean asumir la maternidad, pero optan por no interrumpir su embarazo. Al dar a su hija o hijo en adopción, pueden ofrecerles un entorno que ellas no están en condiciones de proporcionar, asegurando un futuro más prometedor para la niña o el niño.

Habiendo explorado estos temas, ahora abordaremos aspectos clave que te ayudarán a planificar tu vida y tomar decisiones informadas sobre tu sexualidad, incluyendo si deseas tener hijas o hijos y cuántos. Los métodos anticonceptivos no solo previenen embarazos no planificados, sino que también permiten planificar el intervalo entre nacimientos. Los expertos recomiendan espaciar los embarazos para que el cuerpo de la madre pueda recuperarse, los cuidadores se adapten al nuevo integrante de la familia y se planifiquen mejor los recursos económicos, garantizando una mayor estabilidad familiar.

Actividad
«Mi entorno y mis decisiones»

Instrucciones:

1. Haz una lista de factores que identificas en tu entorno (familia, amistades, escuela, comunidad o redes sociales) que pueden contribuir al embarazo adolescente. Por ejemplo:

  • Presión de amigos o amigas.
  • Ideas equivocadas sobre sexualidad.
  • Dificultad para acceder a servicios de salud sexual.
  • Creencias sociales o familiares que fomentan tener hijos muy jóvenes.

2. Ahora, junto a cada factor que escribiste, anota al menos una acción específica que puedes realizar para disminuir o eliminar ese factor en tu vida. Por ejemplo:
Si identificaste «presión de amigos o amigas», podrías escribir cómo establecer límites claros y fortalecer tu confianza para decir «no».

3. Identifica, al menos, tres ventajas o beneficios que identificas al prevenir un embarazo adolescente en esta etapa de tu vida (por ejemplo, seguir estudiando, alcanzar metas personales, mayor estabilidad emocional, etc.).

Al finalizar, reflexiona:

¿Qué acciones concretas realizarás desde hoy para tomar decisiones más informadas sobre tu vida sexual y reproductiva?

Prevención del embarazo y anticoncepción

La sexualidad es una dimensión intrínseca del ser humano, presente desde el nacimiento y que nos acompaña a lo largo de toda la vida. Va mucho más allá de los aspectos biológicos; es la forma en que sentimos, actuamos y nos expresamos. Implica reconocer que el ejercicio de nuestra sexualidad es nuestra responsabilidad, y que nadie tiene derecho a vulnerar nuestros derechos sexuales y reproductivos. Al mismo tiempo, conlleva la responsabilidad de respetar la manera en que otras personas viven y expresan su sexualidad, siempre dentro de un marco de respeto mutuo.

La sexualidad abarca los vínculos afectivos, el amor, el placer y el erotismo, elementos esenciales para la vida y el bienestar humano. La sexualidad no se limita al placer o la reproducción, sino que está presente en múltiples facetas de nuestra existencia. De igual forma, los vínculos afectivos y el amor se manifiestan de diversas maneras, no restringidas exclusivamente al amor romántico o de pareja. Estos lazos son fundamentales para fomentar el desarrollo personal y fortalecer las conexiones con las personas significativas en nuestras vidas, como familiares, amistades y comunidades.

Las relaciones sexuales, el placer y el erotismo son componentes importantes de la sexualidad. Es crucial entender que el placer trasciende lo meramente erótico; abarca un espectro amplio que incluye diversas experiencias de la vida cotidiana, ampliando nuestra capacidad para disfrutar y encontrar satisfacción en diferentes momentos y contextos.

Un aspecto esencial de la sexualidad es sentirnos cómodos y en paz con quienes somos y con lo que sentimos. Puede que te percibas diferente a otras personas, pero al observar con atención notarás que todas y todos somos únicos. Cada persona piensa, cree, ama, disfruta, se expresa, llora y ríe de manera singular. Esta diversidad te distingue como una persona única, y es tu responsabilidad abrazar y disfrutar plenamente tu sexualidad, celebrando tu individualidad.

En contraste con las ideas estereotipadas que nos han inculcado sobre cómo deberíamos vernos, relacionarnos o sentir, lo verdaderamente importante es que las personas podamos vivir nuestra sexualidad y nuestras relaciones sexuales de acuerdo con nuestros gustos, valores, deseos y proyecto de vida. Esto siempre debe ocurrir en un marco de respeto, asegurándonos de que nuestra forma de vivir la sexualidad no cause daño a nosotros mismos, a otras personas o a seres vivos, y que se mantenga dentro de los límites legales. Además, es fundamental recordar que el derecho a disfrutar plenamente de la sexualidad y a ejercer los derechos sexuales y reproductivos pertenece a todas las personas, sin importar su sexo, género, identidad, origen o si presentan alguna discapacidad.

¿Qué debemos saber sobre la primera vez?

Nadie debe presionarte para realizar actividades sexuales por primera vez. No se trata de una competencia para ver quién lo hace antes; es una decisión personal e íntima.

Tú decides cuándo estás lista o listo para tener tu primera relación sexual. Esta elección debe ser libre y consciente.

Elige con quién deseas compartir esta experiencia. La relación debe ser consensuada, basada en el acuerdo mutuo.

Infórmate sobre prevención. Es crucial conocer las medidas para prevenir infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no planificados.

Selecciona un método de prevención con el que te sientas cómodo o cómoda. Investiga las opciones disponibles para tomar una decisión informada.

Los condones son una excelente opción. Tanto el condón externo como el interno ofrecen protección simultánea contra ITS y embarazos no deseados.

Las relaciones sexuales no son una prueba de amor. En muchos casos, las mujeres enfrentan presión por parte de sus parejas masculinas, quienes pueden condicionar el amor a tener relaciones sexuales, a veces denominándolo “prueba de amor”. Recuerda: si alguien te ama de verdad, no te obligará ni te presionará para tener relaciones sexuales. El respeto a tu decisión es una muestra genuina de afecto.

Es importante entender que las relaciones sexuales no se limitan al coito, es decir, a la penetración pene-vagina, pene-ano o al sexo oral (pene-boca o boca-vagina). Existen muchas otras formas de relacionarte sexualmente que son placenteras, seguras y efectivas para prevenir ITS o embarazos no planificados, permitiéndote explorar tu sexualidad de manera responsable.

Sexo seguro

El sexo seguro incluye prácticas eróticas que no involucran contacto con mucosas (vagina, pene, ano o boca) ni con fluidos corporales como secreciones vaginales, fluidos lubricantes o sangre. En estas prácticas no hay penetración, lo que elimina el riesgo de ITS o embarazos. El sexo seguro fomenta la creatividad y el ingenio, ofreciendo experiencias placenteras que también pueden llevar al orgasmo. Algunos ejemplos incluyen caricias, besos, bailes eróticos o juegos sensuales. ¿Qué otras ideas se te ocurren? Puedes incorporar juegos sexuales que no impliquen penetración, explorando formas únicas de disfrutar.

Masturbación o autoerotismo. Esta es una forma saludable y segura de disfrutar de tu sexualidad, que consiste en tocar y estimular tu propio cuerpo, pudiendo llegar al orgasmo. La masturbación no presenta riesgos de ITS ni embarazos, y es una excelente manera de conocer tu cuerpo, explorar tus sensaciones y descubrir lo que te genera placer.
Abstinencia. Cada persona tiene el derecho de decidir si desea o no involucrarse en prácticas sexuales, o posponerlas hasta sentirse preparada o preparado. La abstinencia es la opción más segura, ya que elimina cualquier contacto erótico con otras personas, evitando riesgos de ITS o embarazos. Aunque no incluye contacto sexual con otras personas, la abstinencia puede o no involucrar autoerotismo.

Sexo protegido

Si decides tener relaciones sexuales con otra persona, el sexo protegido es clave. Este tipo de prácticas incluye contacto con mucosas, como en la penetración o el sexo oral, lo que implica riesgos de ITS o embarazo. Por ello, es fundamental usar métodos de prevención tales como los denominados métodos de barrera, como el condón externo (también conocido como masculino) o el condón interno (conocido como femenino), que son efectivos para reducir estos riesgos.

Consideraciones clave para las relaciones sexuales:

Que sean seguras. Infórmate a fondo para minimizar los riesgos de ITS y embarazos no planificados. Si optas por el sexo protegido, aprende sobre el uso correcto del condón externo e interno, así como otros métodos anticonceptivos disponibles, para tomar decisiones informadas.

Que sean consensuadas. Tanto tú como tu pareja deben estar plenamente de acuerdo sobre la experiencia sexual que desean compartir. El consentimiento debe ser explícito; no se trata de suponer o interpretar señales. Habla con claridad sobre tus deseos y límites, incluyendo la propuesta de usar condón en el sexo protegido.

Que sean placenteras. Las relaciones sexuales están destinadas a ser disfrutadas. Si algo te incomoda o no te permite disfrutar, comunícalo abiertamente. Tienes el derecho de detener la actividad en cualquier momento, y esta decisión debe ser respetada sin cuestionamientos.

Al priorizar la seguridad, el consentimiento y el placer, puedes vivir tu sexualidad de manera responsable y enriquecedora, alineada con tus valores y proyecto de vida.

Hablemos de prevención

Cuando hablamos de prevención, nos referimos a estrategias diseñadas para evitar embarazos no planificados y protegernos contra infecciones de transmisión sexual (ITS). Informarte sobre los métodos anticonceptivos es una herramienta poderosa para tomar decisiones responsables que cuiden tu salud sexual y reproductiva.

En diferentes países de América Latina, el sector público ofrece servicios que brindan atención integral en salud sexual y reproductiva, específicamente dirigidos a adolescentes y jóvenes. Estos servicios son gratuitos y forman parte de tu derecho fundamental a la salud y a la información. Nadie puede negarte el acceso a métodos anticonceptivos ni a la orientación necesaria. Si buscas asesoría sobre salud sexual y reproductiva, puedes acudir a tu centro de salud más cercano, donde encontrarás personal capacitado para apoyarte.

Para reducir el riesgo de un embarazo no planificado o de contraer una ITS, es crucial que identifiques las prácticas sexuales de riesgo. A continuación, te presentamos algunas de las más comunes:

1. Uso incorrecto del condón interno o externo. El condón es una excelente opción de prevención, pero debe usarse correctamente para que sea efectivo. Esto incluye colocarlo desde el inicio de la penetración y asegurarte de seguir las instrucciones adecuadas. (Más adelante exploraremos cómo usarlos correctamente). En la actualidad, algunas personas optan por no usar condón, y en ciertos casos, hay hombres que retiran el condón sin el consentimiento de su pareja, una práctica conocida como stealthing. Esto no solo aumenta el riesgo de ITS y embarazos no deseados, sino que también es una forma de violencia sexual que vulnera el consentimiento y la autonomía de la otra persona.

2. Tener relaciones sexuales sin protección. Si no deseas un embarazo y no utilizas un método anticonceptivo, el riesgo de embarazo y de contraer una ITS se incrementa significativamente.

3. Consumo de alcohol o drogas. El uso de sustancias puede disminuir tu percepción del riesgo, llevándote a tener relaciones sexuales sin protección. Además, afecta tu capacidad para negociar el uso de métodos preventivos. Es fundamental recordar que estar bajo la influencia de alcohol o drogas no justifica que alguien abuse o vulnere a otra persona.

4. Relaciones con una diferencia significativa de edad. En el caso de adolescentes, las relaciones con personas mucho mayores pueden limitar su capacidad de negociación, especialmente en el uso del condón, lo que aumenta la probabilidad de contraer alguna infección de transmisión sexual (ITS).

Desde las masculinidades tradicionales, también surgen riesgos que contribuyen al contagio de ITS. Muchos hombres han interiorizado la creencia de que cuidar su salud es un signo de debilidad o una falta de masculinidad, lo que los lleva a descuidar su bienestar sexual. Asimismo, la presión social para iniciar su vida sexual sin la información adecuada puede resultar en decisiones que no protegen ni a ellos ni a sus parejas.

Otras ideas relacionadas con estereotipos de género que generan situaciones de riesgo incluyen:

  • La creencia de que los métodos anticonceptivos solo deben ser adquiridos por los hombres.
  • La idea de que solo los hombres deben saber cómo usar un condón externo y las mujeres un condón interno.
  • La percepción de que prevenir un embarazo es responsabilidad exclusiva de las mujeres.

¿Reconoces estas actitudes o situaciones en tu entorno? Estas ideas son erróneas y perpetúan desigualdades. La responsabilidad de la prevención debe ser compartida equitativamente entre todas las personas involucradas. Las relaciones sexuales seguras no solo minimizan riesgos, sino que también potencian el placer. Identifica las prácticas de riesgo, infórmate y disfruta de tu sexualidad de manera responsable.

Métodos anticonceptivos: guía breve

Los métodos anticonceptivos sirven para evitar embarazos no planeados y, en algunos casos, también para protegerte de infecciones de transmisión sexual (ITS). Hay varias opciones según lo que necesites y prefieras.

Métodos de corta duración

  • Condón externo
    (antes masculino):
  • Condón interno
    (antes femenino):
  • Pastillas anticonceptivas:
  • Anticoncepción de
    emergencia:
Condón externo
(antes masculino):

Funda que se coloca en el pene antes de la relación sexual.

  • Protege del embarazo y de ITS (como VIH y VPH).
  • Es barato, fácil de conseguir y de usar.
Condón interno
(antes femenino):

Funda que se coloca dentro de la vagina antes de la relación sexual.

  • Protege del embarazo y de ITS.
  • Se puede poner con anticipación.
Pastillas anticonceptivas:

Se toman todos los días.

  • Evitan el embarazo, pero no protegen contra ITS.
  • Ayudan a regular la menstruación.
Anticoncepción de
emergencia:

Se usa solo en casos especiales (por ejemplo, si no se usó protección o el condón se rompió). Existen cuatro métodos de anticoncepción de emergencia (OMS, 2021):

  • Píldoras con levonorgestrel en una dosis única de 1.5 mg o dos dosis de 0.75 mg separadas por 12 horas. Deben tomarse preferentemente dentro de las primeras 12 horas y hasta 72 horas después de la relación sexual no protegida.
  • Píldoras anticonceptivas orales combinadas de etinilestradiol y levonorgestrel en dos tomas separadas por 12 horas (método Yuzpe).
  • Píldora con acetato de ulipristal en una sola dosis de 30 mg. Se debe tomar lo antes posible después de haber mantenido relaciones sexuales, y como máximo dentro de los 5 días (120 horas) siguientes. Puede requerir receta médica.
  • Dispositivo intrauterino de cobre (DIU de cobre), que es el método anticonceptivo de emergencia de más efectividad. Se coloca en los 5 días posteriores a la relación sexual sin protección. Es especialmente apropiado para quienes desean comenzar a usar un método anticonceptivo de larga duración, reversible y eficaz.

Métodos de larga duración

  • DIU (dispositivo
    intrauterino):
  • Implante:
DIU (dispositivo
intrauterino):
Lo coloca una persona de salud en el útero.
  • Puede durar de 5 a 12 años, según el tipo.
  • Muy efectivo, pero no protege contra ITS.
Implante:
Varilla pequeña que se coloca bajo la piel del brazo.
  • Dura de 3 a 5 años.
  • Muy efectivo, pero no protege contra ITS.

Métodos permanentes

Vasectomía (en hombres) o ligadura de trompas (en mujeres): Cirugías para quienes ya no quieren tener hijos.

  • Son definitivos y muy efectivos.
  • No protegen contra ITS.

De modo general, la recomendación durante la lactancia es evitar los anticonceptivos hormonales combinados (que llevan estrógenos y progesterona en su composición), ya que el componente estrogénico puede afectar a la calidad y cantidad de la leche. Por ello, durante la lactancia la mujer puede optar por los anticonceptivos hormonales que solo contienen progesterona, en el caso de elegir un anticonceptivo hormonal (Barranquero y Azaña, 2025).

Lo más importante:

  • El único método que protege contra ITS y embarazo al mismo tiempo son los condones.
  • La anticoncepción es una responsabilidad compartida entre mujeres y hombres.
  • No existe un “mejor” método para todas las personas: lo importante es elegir el que se adapte a tu vida, tus planes y tu cuerpo.

Algunos mitos sobre los anticonceptivos

“En la primera relación sexual no hay riesgo de embarazo.” FALSO. Desde la primera vez que tienes relaciones sexuales sin protección existe el riesgo de embarazo, independientemente de si es tu primera experiencia.

“Los anticonceptivos hormonales causan infertilidad futura.” FALSO. Los métodos hormonales no afectan la fertilidad a largo plazo ni generan efectos permanentes en la capacidad reproductiva.

“Con una pareja estable no es necesario usar anticonceptivos.” FALSO. La decisión de usar un método anticonceptivo no depende de tener una pareja estable, sino de si deseas o no un embarazo. Si no estás lista o listo para tener hijas o hijos, es importante usar un método, incluso en una relación estable. Hablar abiertamente con tu pareja y elegir juntos el método más adecuado puede fortalecer la comunicación y la confianza.

“Con el condón no se siente nada.” FALSO. El uso correcto del condón no solo garantiza un sexo protegido, sino que también puede enriquecer la experiencia sexual. Actualmente, existen condones con diferentes sabores, olores y texturas que aumentan el placer y la diversión durante un encuentro sexual.

Factores a considerar al elegir un método anticonceptivo:

  • Tu estado de salud general. Algunos métodos pueden no ser adecuados según tus condiciones médicas.
  • Frecuencia de las relaciones sexuales. La regularidad de tu actividad sexual puede influir en el método más conveniente.
  • Número de parejas sexuales. Si tienes múltiples parejas, algunos métodos ofrecen mayor protección contra ITS.
  • Deseo de tener hijas o hijos. Reflexiona si quieres tener hijos en el futuro y cuándo.
  • Eficacia del método. Evalúa qué tan efectivo es cada método para prevenir embarazos.
  • Posibles efectos secundarios. Infórmate sobre cómo cada método podría afectarte.

Consultar con un médico o médica es fundamental para recibir orientación personalizada sobre los métodos anticonceptivos más adecuados para ti. Con las recomendaciones profesionales, tomar una decisión informada será mucho más sencillo y seguro.

Aunque la mayoría de los métodos anticonceptivos están diseñados para las mujeres, esto no exime a los hombres de reflexionar sobre su papel en la prevención y su salud reproductiva. Los hombres también tienen la responsabilidad de participar activamente en la planificación de su paternidad y en la protección durante las relaciones sexuales. La prevención no es un asunto exclusivo de las mujeres. Todas las personas, independientemente de su género, tienen el derecho de informarse, decidir si desean o no tener hijas o hijos y elegir el método anticonceptivo que prefieran. Nadie debe ser obligado a renunciar al uso de un método ni a adoptar uno en contra de su voluntad. La comunicación abierta y el respeto mutuo son clave para garantizar decisiones equitativas y consensuadas.

Aprende a usar el condón de manera correcta

El uso del condón no disminuye el placer en una relación sexual; al contrario, puede enriquecer la experiencia. Existe una amplia variedad de opciones, incluyendo diferentes modelos, colores, sabores, texturas, tamaños, grosores y marcas, tanto para condones externos como internos. Además de reducir significativamente la probabilidad de un embarazo no planificado, el condón es el único método anticonceptivo que también protege contra infecciones de transmisión sexual (ITS). En los centros de salud públicos, puedes obtener condones de forma gratuita, asegurando que este recurso esté al alcance de todas las personas.

Aspectos clave a considerar para el uso del condón:

1. Verifica la fecha de caducidad. Asegúrate de que el condón no esté vencido, ya que un producto caducado pierde efectividad.

2. Revisa el estado del empaque. Confirma que no esté dañado, rasgado o deteriorado, ya que esto podría comprometer su integridad.

3. Comprueba la presencia de aire en el envoltorio. Presiona suavemente el paquete; si contiene aire, es una señal de que no ha sido perforado ni dañado.

4. Evita guardarlos en lugares inadecuados. No los almacenes en la cartera, el bolsillo del pantalón o lugares donde puedan estar expuestos a fricción o calor, ya que esto puede debilitarlos.

5. Usa un condón nuevo por cada relación sexual. Nunca reutilices un condón, ya que esto aumenta el riesgo de rotura y exposición a ITS o embarazos.

6. Cambia el condón entre prácticas sexuales. Si pasas de sexo anal a vaginal, o viceversa, utiliza un condón nuevo para evitar la transferencia de bacterias o infecciones.

7. No uses dos condones simultáneamente. Colocar dos condones (uno sobre otro) genera fricción que puede provocar que se rompan, reduciendo su efectividad.

8. Opta por lubricantes de base acuosa. Estos facilitan la penetración, mejoran las sensaciones placenteras y son seguros para usar con condones, a diferencia de los lubricantes de base oleosa, que pueden dañarlos.

Pasos para el uso correcto del condón externo (también conocido como condón masculino):

1. Confirma la fecha de caducidad y el estado del empaque. Asegúrate de que el condón esté vigente y que el paquete contenga aire, lo que indica que está sellado y sin perforaciones.

2. Abre el envoltorio con cuidado. Usa las yemas de los dedos para rasgar por la zona dentada (zigzag), evitando el uso de tijeras, dientes o uñas que puedan dañar el condón.

3. Prepara el condón antes de colocarlo. Sujeta la punta del condón entre los dedos y presiónala ligeramente para dejar un espacio libre de aire, donde se acumulará el semen tras la eyaculación.

4. Colócalo sobre el pene erecto. Asegúrate de que el condón esté del lado correcto (el borde debe permitir desenrollarlo fácilmente). Si no se desenrolla, retíralo y usa uno nuevo, ya que podría haberse contaminado.

5. Desenrolla el condón hasta la base del pene. Hazlo con suavidad, asegurándote de que no queden burbujas de aire ni arrugas, para garantizar un ajuste seguro y cómodo.

6. ¡Todo listo para disfrutar! Con el condón correctamente colocado

Cómo retirar el condón:

Retira el condón antes de que la erección disminuya por completo, ya que esto facilita su extracción y evita derrames. Sujétalo firmemente por la base para que no se deslice, retíralo con cuidado y verifica que no esté roto. Haz un nudo en el extremo abierto para sellarlo y deséchalo en un bote de basura, nunca en el inodoro, para prevenir problemas ambientales o de plomería.

Al seguir estos pasos, maximizas la efectividad del condón, protegiendo tu salud y la de tu pareja mientras disfrutas de una experiencia sexual placentera y segura.

Cómo usar correctamente el condón interno (también conocido como condón femenino)

El condón interno ofrece múltiples ventajas, especialmente porque empodera a las mujeres al permitirles tomar el control de su protección y cuidado corporal. Puede colocarse hasta seis horas antes de la relación sexual, lo que brinda mayor flexibilidad. Fabricado de poliuretano, es una excelente opción para personas alérgicas al látex. Además, su anillo externo cubre los labios mayores y menores, proporcionando una barrera adicional contra infecciones de transmisión sexual (ITS) de contacto, como el herpes y el virus del papiloma humano (VPH).

Pasos para el uso correcto del condón interno:

1. Verifica la fecha de caducidad y el empaque. Asegúrate de que el condón no esté vencido y que el paquete contenga aire al presionarlo suavemente, lo que indica que está sellado y sin perforaciones.

2. Abre el envoltorio con cuidado. Usa las yemas de los dedos para rasgar por la zona dentada (zigzag), evitando herramientas como tijeras o uñas que puedan dañar el condón.

3. Adopta una posición cómoda. Puedes estar sentada, acostada o con una pierna elevada, según lo que te resulte más práctico para la colocación.

4. Identifica el anillo interno. Este es más pequeño que el anillo externo. Presiónalo con los dedos hasta formar una figura similar a un ocho, lo que facilita su inserción.

5. Inserta el condón en la vagina. Sosteniendo el anillo interno en forma de ocho, introdúcelo suavemente en la vagina, empujándolo hacia adentro con los dedos.

6. Ajusta el condón en su lugar. Una vez dentro, suelta el anillo interno; este se expandirá automáticamente para adaptarse al cérvix. Usa tus dedos, o pídele a tu pareja que te ayude, para asegurarte de que el anillo externo cubra completamente los labios mayores y menores, maximizando la protección

7. ¡Listo para disfrutar! Con el condón correctamente colocado, puedes disfrutar de la relación sexual con seguridad y confianza.

Cómo retirar el condón interno:

Para extraerlo, gira suavemente el anillo externo para evitar derrames de semen y jala con cuidado para retirarlo. Haz un nudo en el extremo para sellarlo y deséchalo en un bote de basura, nunca en el inodoro, para prevenir problemas ambientales o de plomería. Este proceso asegura que el retiro sea seguro y limpio.

Acceso y derechos relacionados con los condones

Es fundamental que sepas que las y los adolescentes tienen derecho al acceso libre y gratuito a condones, sin importar su edad, identidad, orientación sexual o estado civil. Al acudir a servicios amigables en centros de salud, instituciones de salud pública o programas de seguridad social, el personal está obligado a proporcionarte los métodos anticonceptivos que necesites, sin restricciones ni prejuicios. Este derecho está respaldado por leyes y políticas que garantizan la salud sexual y reproductiva de todas las personas, promoviendo la equidad y el respeto.

Combinación con otros métodos anticonceptivos

El condón interno, al igual que el externo, puede usarse junto con un método anticonceptivo hormonal (como píldoras, parches o inyecciones) para ofrecer una protección aún más robusta contra embarazos no planificados. Esta combinación no solo maximiza la efectividad anticonceptiva, sino que también mantiene la protección contra ITS, brindándote mayor tranquilidad para disfrutar de tu sexualidad de manera segura y responsable.

Los servicios de salud amigables para adolescentes son espacios diseñados específicamente para apoyarte, resolver tus dudas y brindarte orientación a través de consejería personalizada. Estos servicios están enfocados en promover tu salud y bienestar, ayudándote a tomar decisiones informadas que respalden tu proyecto de vida y tu salud sexual y reproductiva.

En América Latina y el Caribe, muchos países cuentan con servicios amigables dirigidos a adolescentes, disponibles en centros de salud públicos, clínicas comunitarias u organizaciones especializadas en salud sexual y reproductiva. Aunque la disponibilidad varía según el país, puedes acudir a los ministerios de salud nacionales, centros de salud locales o programas apoyados por organizaciones internacionales, como el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) o la Organización Panamericana de la Salud (OPS), para localizar los servicios más cercanos.

Estos espacios garantizan la privacidad y confidencialidad de tus datos, cumpliendo con estándares éticos para proteger tu información personal. Están integrados por equipos altamente capacitados y sensibilizados en las necesidades de las y los adolescentes, incluyendo personal médico, de enfermería, trabajo social y psicología, así como promotores de salud, quienes suelen ser jóvenes que comparten educación sexual con sus pares de manera accesible y empática. Todo el personal está comprometido en ofrecer una atención respetuosa, libre de prejuicios, abordando tus inquietudes, disipando temores, desmitificando creencias erróneas y rompiendo estereotipos relacionados con la salud sexual y reproductiva.

Actividad
«Conocimiento y responsabilidad compartida»

Instrucciones:

1. Responde brevemente

  • ¿Qué ventajas piensas que tiene la abstinencia informada?
  • Haz una lista con todos los métodos anticonceptivos que conozcas (puedes incluir métodos naturales, de barrera, hormonales, entre otros).

2. Tarjetas informativas

  • Escoge dos métodos anticonceptivos de tu lista que te interesen y sobre los cuales te gustaría aprender más.
  • Para cada uno, anota preguntas específicas sobre lo que quisieras saber (por ejemplo: cómo funcionan, dónde conseguirlos, ventajas o desventajas).

3. Opina

Escribe tu opinión sobre quién debería tener la responsabilidad de prevenir un embarazo en una relación sexual: ¿una persona en específico o ambos? Explica tus razones.

Para cerrar, reflexiona:

  • ¿Qué aprendiste sobre métodos anticonceptivos que no sabías antes?
  • ¿Cómo puedes contribuir a que en tu entorno se asuma una responsabilidad compartida para prevenir embarazos no deseados?