2.3 Cultura, sociedad y sexualidad
En nuestro entorno, existen diversas fuentes de información que nos permiten aprender más sobre nosotras y nosotros mismos, nuestras emociones y nuestros cuerpos. Estas fuentes incluyen documentos, espacios o recursos que ofrecen datos útiles para saciar nuestra curiosidad, adquirir nuevos conocimientos o resolver dudas específicas.
Una investigación llevada a cabo por Llique (2017) reveló que las y los adolescentes sienten una gran curiosidad por la sexualidad, pero enfrentan dificultades para acudir a un centro de salud y aclarar sus inquietudes. También señalaron que les resultaba complicado iniciar una conversación con sus padres, madres o tutores, debido al temor de ser regañados o castigados por hacer esas preguntas. Por esta razón, muchas y muchos adolescentes optan por recurrir a sus amistades, a internet o, en algunos casos, simplemente no buscan información alguna. Esta falta de acceso a información confiable puede llevar a que vivan encuentros sexuales sin la preparación adecuada, sin saber cómo protegerse ni qué esperar, lo que pone de relieve la importancia de contar con fuentes de información seguras y accesibles.
Por ello, es fundamental identificar fuentes confiables que nos ayuden a comprender nuestras emociones, nuestros cuerpos y nuestra sexualidad. Por ejemplo, este material que estás leyendo es una fuente confiable, ya que ha sido elaborado por personas expertas en estos temas. Ahora, reflexiona: ¿quiénes son las personas con las que puedes hablar más abiertamente sobre sexualidad? ¿Consideras que ellas te han proporcionado información útil y adecuada? ¿De qué otras formas has obtenido información sobre sexualidad?
Normas sociales y culturales en torno a la sexualidad
¿Recuerdas que, en el primer subtema de este módulo, hablamos sobre los valores y las creencias? Los valores y creencias presentes en la sociedad, la familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más) y los diferentes grupos a los que pertenecemos también pueden ayudarnos a comprendernos mejor. Sin embargo, es importante analizar críticamente los mensajes que recibimos, ya que a veces pueden generar confusión. Debemos preguntarnos si esas normas sociales coinciden con nuestras propias creencias o si, por el contrario, podemos cuestionarlas para construir nuestros propios criterios.
Las normas sociales y culturales son un conjunto de reglas que las personas de una comunidad siguen para convivir de manera más armoniosa y fortalecer las relaciones dentro de la sociedad (Villanueva, 2024). Estas normas se establecen a través de tradiciones y costumbres que se aprenden de forma natural durante el proceso de socialización, es decir, las adquirimos mientras crecemos, de manera espontánea, al observar y entender cómo funciona el mundo que nos rodea.
En el ámbito de la sexualidad, existen normas sociales, culturales y religiosas que influyen en nuestra forma de entender el mundo y de relacionarnos con los demás. Por ejemplo, ¿alguna vez te has preguntado si los hombres y las mujeres somos iguales o diferentes? ¿En qué aspectos podríamos ser iguales y en cuáles podríamos ser diferentes?
Tal vez, al pensar en esto, se te vengan a la mente aspectos biológicos, como la capacidad de quedar embarazada o menstruar. Estos aspectos biológicos a menudo han sido utilizados para justificar lo que se conoce como un «orden natural», que asigna a las mujeres la responsabilidad del hogar, el cuidado de los hijos y las tareas domésticas, mientras que a los hombres se les adjudica el rol de proveedores económicos. Sin embargo, esta división no es un mandato biológico. La idea de «roles naturales» es una construcción social que varía según el contexto histórico y cultural en el que vivimos, y no está determinada por la biología. En realidad, nuestras formas de comportarnos y las expectativas sobre lo que podemos o no hacer se aprenden dependiendo del lugar y la época en la que crecemos.
En la sociedad actual, aún persisten creencias y estereotipos sobre cómo hombres y mujeres viven su sexualidad de manera distinta. Estas ideas promueven relaciones asimétricas y desiguales, ya que la educación que recibimos suele ser diferenciada. Por ejemplo, a menudo se espera que las mujeres eviten hablar abiertamente sobre su sexualidad o expresar sus deseos, mientras que se asume que los hombres deben tomar la iniciativa en los encuentros erótico-sexuales, decidiendo cómo, cuándo y dónde ocurrirán (Salguero, et al., 2016). Estos patrones se ven reforzados por estereotipos de géneroEs una imagen mental que simplifica los atributos, características y las diferencias entre hombres y mujeres. Éstos pueden ser positivos y negativos, pero raramente comunican información precisa o correcta acerca… (Da clic para leer más) que limitan la libertad y la igualdad en las relaciones.
Consideremos otra situación. Imagina que Karina y Fernando son novios y, tras un tiempo, deciden tener relaciones sexualesLas relaciones sexuales se refieren a cualquier actividad que involucre contacto físico y excitación sexual entre personas. Definir una relación sexual es complicado porque, si bien, para la heteronorma lo… (Da clic para leer más) por primera vez. Aunque ambos están nerviosos, están informados sobre métodos anticonceptivosLos métodos anticonceptivos (también conocidos como antifecundativos) son los medios que se usan para reducir la posibilidad de un embarazo. Existe una gran variedad de métodos, lo que permite a… (Da clic para leer más) y de prevención de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Karina le pide a Fernando que compre los condones y quiere darle parte del dinero para hacerlo, pero siente vergüenza de que la juzgue por aportar a algo que le han dicho que es responsabilidad del hombre. Fernando, por su parte, rechaza el dinero, convencido de que, como hombre, él debe asumir los gastos en la relación. Luego, durante el encuentro, Karina insiste en que Fernando debe saber cómo usar el condón porque él es quien tiene peneEs un órgano sexual pélvico externo, de forma cilíndrica, que se encuentra sobre el pubis. Comienza en el interior del cuerpo y está formado por músculos, tejidos, arterias, venas, cuerpos… (Da clic para leer más). ¿Puedes identificar los estereotipos, creencias y valores culturales que hay detrás de estas ideas y que a menudo no cuestionamos?
En este ejemplo, lo ideal sería que Karina se sintiera tan cómoda y segura como Fernando para comprar los condones, que ambos supieran cómo usarlos correctamente —ya que la salud sexual y reproductiva es una responsabilidad compartida—, y que Fernando no asumiera que debe pagar todo solo por ser hombre. ¿Entiendes por qué es tan importante cuestionar estas normas culturales? Muchas veces nos enfrentamos a realidades que obstaculizan nuestra capacidad de vivir una sexualidad más segura y placentera, y de construir relaciones afectivas más justas y colaborativas.
Aunque cada vez más mujeres buscan completar sus estudios y desarrollar una carrera profesional para mejorar sus oportunidades, las responsabilidades del hogar y el cuidado de los hijos siguen recayendo principalmente en ellas. Al mismo tiempo, persiste la expectativa de que los hombres sean los proveedores económicos. Esto significa que las mujeres enfrentan una doble carga —cuidar del hogar y contribuir económicamente—, mientras que los hombres no suelen estar preparados para compartir las tareas de cuidado (Mendoza y Moreno, 2023). ¿Te parece esto justo? Estas dinámicas provienen de la creencia errónea de que existen roles “naturales” que determinan las actividades que debemos realizar. La realidad es que todas las personas tenemos el potencial de aprender cualquier tarea, responsabilidad o habilidad.
Los cambios culturales ocurren cuando las sociedades acceden a información actualizada, objetiva, científica y ética, como la que proporciona la educación integral de la sexualidad en escuelas, centros comunitarios y redes sociales. Además, cada vez más padres, madres y tutores están rompiendo el silencio y abordando estos temas en casa, lo que impulsa transformaciones significativas en las normas sociales y culturales.
Actividad:
«Normas que quiero cambiar»
Instrucciones:
1. Identifica al menos dos ejemplos de normas o creencias sobre sexualidad y relaciones que hayas escuchado en tu familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más), escuela, grupo de amistades o medios de comunicación. Pueden ser positivas o negativas.
2. Escribe cada una en una hoja o en tu cuaderno, especificando si piensas que es positiva (ayuda a respetar a las personas y sus derechos) o negativa (puede dañar o lastimar a alguien).
- Positiva: «Es importante respetar las decisiones que otras personas toman sobre su cuerpo.»
- Negativa: «Los chicos deben ser siempre fuertes y no pueden mostrar sus emociones.»
3. Reflexiona y responde a estas preguntas:
- ¿Por qué consideras positivas o negativas estas normas?
- ¿Qué impacto tienen en la manera en que te relacionas con otras personas?
- ¿Te gustaría cambiar alguna? ¿Por qué?
4. Finalmente, dibuja una imagen, escribe una frase o crea un póster mostrando una norma positiva que desees promover, o una norma negativa que quieras cambiar por algo más respetuoso y justo.
Comparte tus reflexiones y creaciones con tus compañeros y compañeras. Piensa en cómo tú y tu grupo pueden ayudar a promover relaciones más saludables y libres de prejuicios.
Esta actividad te ayudará a entender mejor cómo las normas influyen en nuestras vidas, y cómo podemos participar activamente en crear un entorno más justo y respetuoso.
Iniciativa educativa en el marco de la Agenda 2030, en alianza de:
Instituciones aliadas:
