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3.4 Otras maneras de vivir el género: nuevas masculinidades

El sistema patriarcal y la construcción hegemónica de las masculinidades han contribuido a perpetuar las violencias de género. La construcción de masculinidades se refiere al conjunto de normas y mandatos sociales que moldean las conductas, creencias y actitudes de los hombres. La masculinidad hegemónica define cómo deben ser los hombres, destacando ciertos aspectos que merecen atención. Estos mandatos posicionan a los hombres como figuras de poder, exitosas y seguras, y promueven la idea de que solo hay una forma válida de ser hombre. Esto lleva a la estigmatización de quienes no se ajustan a este modelo, a través de burlas o discriminación. Bajo esta visión tradicional, los hombres tienden a:
  • Rechazar lo femenino y considerarlo inferior.
  • Sentirse obligados a demostrar fuerza y control.
  • Asociar la violencia con la afirmación de su masculinidad.
  • Reprimir sus emociones, limitando su vulnerabilidad.
Un estudio de Heilman (2017) con hombres jóvenes de 18 a 30 años en Estados Unidos, Reino Unido y México, identificó que se considera necesario cumplir con ciertos requisitos para ser «verdaderos hombres». Se realizaron entrevistas a cerca de mil hombres por país, revelando creencias transmitidas por la familia, los medios y la sociedad que presionan a los hombres a comportarse de cierta manera. Este estudio identificó siete características conocidas como «la caja de la masculinidad»:
  • Autosuficiencia: Evitar buscar ayuda para problemas de salud física y mental.
  • Fuerza: Usar la fuerza física y resistir la expresión de emociones.
  • Atractivo físico: Cuidar la apariencia sin que parezca un esfuerzo.
  • Roles rígidos: Asumir el rol de proveedor, dejando a las mujeres el cuidado del hogar.
  • Heterosexualidad y homofobia: Priorizar relaciones con mujeres cisgénero y rechazar la homosexualidad.
  • Hipersexualidad: Estar siempre dispuesto a encuentros sexuales y buscar «conquistas».
  • Agresión y control: Usar la violencia y dominar decisiones en el hogar.
Los hombres que adoptan estos mandatos son más propensos a conductas violentas, tanto contra mujeres como contra otros hombres. Aunque cumplir con estas expectativas parece garantizar éxito, muchos hombres se sienten incómodos, ya que limitan su expresión emocional y crean una carga al ser siempre el proveedor. Además, desean pasar más tiempo con sus parejas e hijos, pero los mandatos tradicionales lo restringen. Intentar encajar en «la caja de la masculinidad» puede causar angustia y depresión. El estudio de Heilman (2017) también destaca que estos ideales de masculinidad ofrecen beneficios sociales, pero tienen consecuencias negativas. Los hombres que se adhieren a estas normas tienden a adoptar comportamientos riesgosos, como el abuso de alcohol, y son menos propensos a establecer relaciones profundas. Además de la violencia de género evidente, existen prácticas más sutiles llamadas micromachismos. Luis Bonino (2003) las define como prácticas cotidianas de dominación masculina que son casi imperceptibles. Algunos ejemplos incluyen:
  • Considerar que una mujer es «afortunada» porque su esposo «la ayuda» con el hogar.
  • Suponer que el hombre pagará la cuenta en un restaurante, ignorando las capacidades de la mujer.
  • Descalificar a alguien diciendo que «corre como niña».
Estas conductas pueden pasar desapercibidas, pero refuerzan la desigualdad. Las normas rígidas sobre cómo ser hombre generan inequidad y violencia. Sin embargo, cada vez más hombres reconocen las limitaciones de estos mandatos, no solo por el daño que causan a otros géneros, sino también por las restricciones que imponen a ellos mismos. Esto ha llevado al surgimiento de las nuevas masculinidades, un movimiento que busca redefinir la masculinidad de manera más equitativa. Los hombres que adoptan estas nuevas masculinidades cuestionan el comportamiento masculino tradicional, reconociendo que es injusto y promueve desigualdades. Un enfoque clave de este movimiento es erradicar la violencia de género y las actitudes que la sustentan, desafiando la imagen del hombre violento. La organización Homuork (Valls, 2019) propone siete pasos para construir nuevas masculinidades:
  1. Revisar el modelo: Reconocer que la masculinidad tradicional es obsoleta.
  2. Renunciar a la violencia: Eliminar el uso del poder y la violencia en las relaciones.
  3. Fomentar la empatía: Comprender las motivaciones de otras personas.
  4. Promover el cuidado: Asumir roles de cuidado tradicionalmente asignados a mujeres.
  5. Liberar la masculinidad: Elegir libremente cómo ser hombre, sin mandatos.
  6. Usar el cuerpo para conectar: Fomentar el afecto físico sin estigmas.
  7. Aprender en el proceso: Aceptar que transformar la masculinidad es un camino de aprendizaje.

La forma en que los hombres construyen su masculinidad está influenciada por normas que fomentan la violencia de género. Para combatir estas dinámicas, es crucial que los hombres reflexionen sobre cómo han aprendido a ser hombres y cuestionen los valores que perpetúan la inequidad.

La educación y la introspección son esenciales para transformar las masculinidades. Los hombres, al igual que las mujeres, suelen adoptar roles de género sin cuestionar su origen. Sin embargo, es fundamental que revisen estas normas y reconozcan su impacto en la desigualdad y la violencia. Las nuevas generaciones de hombres deben encontrar referentes que les permitan vivir su masculinidad con libertad, respeto e igualdad, rompiendo con los mandatos tradicionales.

Actividad
«Reflexión sobre la masculinidad»

Instrucciones: Encuentra un espacio tranquilo y responde a las siguientes preguntas con sinceridad.

a. Definición personal:
¿Qué significa para ti ser un hombre o mujer? ¿Cuáles son las características que asocias con estas identidades?

b. Normas de género:
Reflexiona sobre las normas de género que has observado en tu entorno (familia, amigos, escuela, medios de comunicación). ¿Cuáles son las expectativas que se tienen sobre cómo deben comportarse los hombres y las mujeres? Escribe ejemplos específicos.

c. Impacto personal:
Piensa en cómo estas normas te han afectado a ti o a las personas que conoces. ¿Has sentido presión para actuar de cierta manera? ¿Cómo ha influido esto en tu forma de ser y en tus relaciones?

d. Desafío a normas:
Elige una norma de género que no estés de acuerdo o que consideres perjudicial. Escribe sobre por qué crees que esta norma es limitada y qué alternativas podrían ser más positivas o inclusivas.

e. Compromiso personal:
Define al menos tres acciones que puedes tomar para desafiar las normas de género en tu vida diaria. Estas acciones pueden ser pequeñas, como hablar sobre el tema con amigos, practicar la empatía o apoyar a quienes no se ajustan a los estereotipos.

Una vez que hayas terminado de escribir, tómate un momento para reflexionar sobre lo que has escrito. ¿Hay algo que te sorprendió o que te gustaría explorar más a fondo?

Esta actividad te ayudará a tomar conciencia de las normas de género y su impacto en tu vida y en la sociedad. Al reflexionar sobre estas cuestiones, podrás desarrollar una perspectiva más crítica y abierta sobre la masculinidad y los roles de género, promoviendo relaciones más equitativas y respetuosas.