5.1 Habilidades para la vida
Podríamos definir a las habilidades socioemocionales como aquellas conductas aprendidas que llevamos a cabo cuando interactuamos con otras personas y que nos son útiles para expresar nuestros sentimientos, actitudes, opiniones y para defender nuestros derechos (UNICEF, 2024).
Estas habilidades son, esencialmente, habilidades para la vida, pues son comportamientos desarrollados a partir de experiencias que nos sirven para relacionarnos adecuadamente con los demás (Cedeño et al., 2022).
Las habilidades socioemocionales más básicas o generales son relativamente sencillas, pero son fundamentales para desarrollar habilidades más complejas. Algunos ejemplos de estas habilidades básicas incluyen la capacidad de escuchar, mantener una conversación, expresar gratitud y presentarse. Por otro lado, las habilidades complejas o específicas pueden abarcar tomar la iniciativa, establecer objetivos y resolver conflictos (UNICEF, 2012).
La Organización Mundial de la Salud clasifica estas habilidades en tres tipos: cognitivas, personales o emocionales e interpersonales o sociales (EDEX, 2013).
Las habilidades sociales son las que facilitan la interacción con los demás, como la comunicación y la empatía. Las habilidades emocionales, por otro lado, se enfocan en el manejo de las emociones, el estrés y la resiliencia. Finalmente, las habilidades cognitivas incluyen la toma de decisiones, el pensamiento crítico y la resolución de problemas.
Hay muchas habilidades socioemocionales que se podrían destacar, pero aquí explicamos algunas de las más importantes, y en los siguientes subtemas, profundizaremos en algunas de ellas:
1. Resiliencia
La resiliencia es la capacidad de navegar exitosamente por circunstancias adversas y, además, seguir adelante con mayor fortaleza y habiendo aprendido de la experiencia.
Esta habilidad es fundamental en la medida en que nadie tiene una vida perfecta. Todos pasamos por altibajos en algún momento de nuestras vidas, con lo cual es necesario aprender a gestionarlos y, en la medida que esté en nuestras manos, aprender a hacerle frente. Por ejemplo, tener buena resiliencia es sinónimo de que, en caso de que rompamos con nuestra pareja o tengamos una dificultad académica, tendremos y recuperaremos la energía física y mental para superar el mal rato (Montagud, 2020).
2. Autoconocimiento
El autoconocimiento se refiere a la capacidad de conocerse a uno mismo o una misma, tanto en lo cognitivo como en lo emocional. Es decir, se trata de la habilidad para saber entender lo que estamos sintiendo en cada momento, hacer evaluaciones realistas en relación con nuestras propias habilidades y saber en qué somos buenos y en qué tenemos dificultades. Conocerse es el soporte y el motor de nuestra identidad y autonomía.
3. Tenacidad
La tenacidad, definida como perseverancia y determinación para alcanzar metas, se considera una habilidad para la vida porque nos permite superar obstáculos. Se persevera cuando, pese no tener los resultados deseados, continuamos trabajando para conseguir llegar a nuestro objetivo.
4. Empatía
La empatía es la capacidad de comprender y compartir las emociones y perspectivas ajenas. Conectar con el sentir de otras personas no necesariamente requiere haber experimentado una situación similar, basta con identificar lo que la otra persona está sintiendo y con recordar momentos de nuestra vida en los que nos hayamos sentido de forma similar. Esta habilidad nos permite desarrollar conciencia social, que significa comprender que no estamos solos en el mundo y que, de la misma manera que los demás tienen obligaciones y derechos, nosotros y nosotras también (UNODC, 2016).
5. Colaboración
La colaboración o cooperación es la capacidad de coordinarse con los demás para conseguir un objetivo en común, beneficioso para todos y todas. No es únicamente conseguir un fin concreto, como puede ser trabajar en equipo para finalizar un proyecto, sino también poder tener una adecuada convivencia. Es cooperar para que todos y todas sintamos bienestar juntos.
6. Negociación
La negociación es la capacidad de dialogar y alcanzar un acuerdo justo respecto a una situación en la cual las partes tienen intereses que se perciben como diferentes. La capacidad para negociar se pone en marcha cuando tenemos que gestionar diferencias, intercambiar ideas con otras personas, o dar y recibir algo para lograr un acuerdo.
7. Manejo de emociones
Muy relacionado con el autoconocimiento, el manejo de emociones es la capacidad de reconocer y regular las emociones propias, para promover el bienestar personal y social, el aprendizaje y el logro de metas.
Algunas emociones como la alegría o la calma generan sensaciones agradables en el cuerpo, mientras que otras, como la ansiedad o el miedo, pueden ser desagradables. Sin embargo, todas las emociones son cruciales para nuestra supervivencia, es decir, todas tienen una función adaptativa. Podemos gestionar todo tipo de emociones; si estamos contentos o contentas, podemos usar ese buen humor para continuar estudiando para un examen o hablar con un amigo o una amiga. Si estamos enfadados o enfadadas, en vez de pagarlo con una persona cercana, podemos gestionarlo canalizando nuestra molestia haciendo algo que nos gusta o, si conocemos a alguien que nos pueda escuchar, hablarle para poder desahogarnos, de forma pacífica. Por eso, al manejo de emociones también se le conoce como autorregulación, autogestión o inteligencia emocional.
10. Pensamiento creativo
La creatividad es la capacidad de generar, expresar o aplicar ideas innovadoras para solucionar retos, ya sea de forma individual o colaborativa. La creatividad se nutre a partir de conocer e integrar perspectivas diversas respecto a una situación o problema. Por ello, la capacidad de hablar y escuchar a diferentes personas es fundamental para el desarrollo de la creatividad.
11. Pensamiento crítico
Es la capacidad de plantear constantemente preguntas y evaluar hechos. Implica analizar experiencias e información y ser capaz de llegar a conclusiones propias. La persona crítica no acepta la realidad de manera pasiva «porque siempre ha sido así»; por el contrario, se hace preguntas e investiga. Si nos hacemos preguntas sobre el mundo y la manera en que nos relacionamos, obtendremos cada vez mejores argumentos y razones para orientar nuestro comportamiento. Usando el pensamiento crítico se descubre que no todo es lo que parece.
12. Relaciones personales
Las habilidades socioemocionales tienen un componente claramente relacionado con las emociones, y su finalidad más útil es su aplicación a la hora de relacionarnos con otras personas. Aprender a presentarse, hablar e interactuar de forma amistosa, son aspectos fundamentales para nuestras interacciones sociales. No se puede hacer amistades si nuestro estilo comunicativo y relacional es pasivo-agresivo, o si no invita a tener una buena conversación.
13. Respeto a la diversidad
Respetar la diversidad tiene que ver con tener una actitud de apertura y respeto, derivada de la comprensión de que la diversidad es una característica propia de la condición humana. En otros términos, para desarrollar esta habilidad es necesario ser conscientes de que la experiencia humana se expresa de múltiples maneras.
14. Participación
La participación es la capacidad de tomar parte e influir en procesos, decisiones y actividades de las diferentes comunidades a las que se pertenece, con la finalidad de promover el bienestar personal y colectivo.
Finalmente, antes de profundizar en algunas de estas habilidades, es importante recordar la importancia que tiene para cada persona desarrollarlas, pues hacerlo nos ayuda a garantizar que establezcamos vínculos y relaciones interpersonales alejadas de las prácticas violentas. Las habilidades para la vida nos proporcionan herramientas para crear espacios de paz donde prevalezca el buen trato, derecho que debe ser resguardado por cada uno de nosotros y nosotras.
Actividad
«Mi mapa de habilidades»
Instrucciones:
1. Dibuja tu mapa personal
En una hoja o cartulina, dibuja un gran mapa o camino que represente tu vida en este momento. Puede ser un camino recto, con curvas, o cualquier otra forma que prefieras.
2. Identifica tus fortalezas
Observa las habilidades socioemocionales que vimos anteriormente. Elige las tres habilidades que consideres que tienes más desarrolladas y anótalas claramente en tu mapa. Escribe también un ejemplo concreto de cómo las has usado recientemente.
3. Reconoce áreas por mejorar
Ahora, selecciona tres habilidades que sientas que necesitas mejorar. Escríbelas también en tu mapa, utilizando un color distinto, e incluye una breve reflexión de por qué te gustaría fortalecerlas.
4. Plan de acción
Para cada habilidad que deseas mejorar, piensa en una acción concreta que puedas realizar para comenzar a fortalecerla. Anota esta acción en tu mapa. Por ejemplo, si quieres mejorar la comunicación asertiva, tu acción podría ser:
«Decir claramente lo que siento en una situación donde suelo quedarme callado o callada.»
5. Reflexión final
Al reverso de tu hoja, responde brevemente estas preguntas:
- ¿Qué habilidad socioemocional consideras la más importante para ti en este momento de tu vida y por qué?
- ¿Qué apoyos necesitarás para lograr mejorar las habilidades que seleccionaste?
Guarda este mapa en un lugar visible para recordar tus objetivos y darle seguimiento durante las próximas semanas.
Esta actividad te ayudará a conocerte mejor, reforzar tus fortalezas y comprometerte con tu crecimiento personal y emocional.
Iniciativa educativa en el marco de la Agenda 2030, en alianza de:
Instituciones aliadas:
