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1.2 ¿Cuándo es amistad, atracción o amor?

Amistad y relaciones amorosas

Probablemente ya sabes que la amistad y las relaciones amorosas son parte importante de la vida; aun así, a veces se presentan como algo difícil de lograr. En realidad, estas relaciones desempeñan un papel fundamental en nuestro desarrollo personal, pues cuando son saludables y basadas en el respeto mutuo, nos permiten expresar nuestra creatividad, recibir retroalimentación positiva y experimentar equilibrio y felicidad.

Para que las relaciones sean positivas, se requiere una interacción recíproca entre las personas basada en la comunicación asertiva, la escucha, la honestidad, la aceptación y el respeto. Por otro lado, algunas de las actitudes que deterioran las relaciones son la crítica constante, el desprecio, estar siempre a la defensiva, atacar verbal o físicamente, ignorar, juzgar y ejercer violencia en cualquier forma.

Tipos de amistad

La amistad está presente en diferentes etapas de la vida y tiene distintos grados de importancia y duración. Surge cuando encontramos inquietudes, gustos y sentimientos en común con otras personas, así como al desarrollar confianza mutua.

Cada amistad es única y proporciona experiencias irrepetibles; algunas pueden atravesar momentos de dudas o alejamiento, mientras que otras evolucionan hacia la atracción sexual o el enamoramiento. También es posible que algunas amistades finalicen con el tiempo.

Estos son algunos tipos comunes de amistad:

Compañeras o compañeros: son aquellas personas con quienes compartes actividades agradables debido a edades, gustos o contextos similares (escuela, equipo deportivo, clase de arte, etc.). Algunas amistades perduran, mientras que otras desaparecen cuando dejan de compartir espacios o intereses.
Mejores amigas o amigos: esta categoría distingue una amistad especial, caracterizada por un mayor nivel de confianza, cercanía emocional, afinidad, apoyo mutuo y genuino interés por el bienestar de la otra persona. No todas las personas hacen esta distinción entre sus amistades.
Amistad con «derechos» o «beneficios»: es una amistad que incluye encuentros sexuales o eróticos sin intención de establecer una relación formal de noviazgo. En estas relaciones, ambas personas deben estar de acuerdo, sentirse cómodas con los acuerdos establecidos y saber que pueden finalizar la parte sexual en cualquier momento sin que eso signifique el fin de la amistad.
Amistades en redes sociales: estas relaciones virtuales permiten conocer personas de distintos lugares y contextos; sin embargo, implican cierto grado de riesgo, ya que no siempre conocemos realmente con quién hablamos. Es importante cuidar la propia integridad, evitar compartir información delicada o privada y darte suficiente tiempo para conocer a la otra persona. Si decides conocer a alguien en persona, asegúrate de avisar a personas de confianza, reunirte en lugares públicos y, de preferencia, acudir acompañada o acompañado.
Relaciones tóxicas: en ocasiones, algunas relaciones se basan únicamente en intereses, control o manipulación, y no en un afecto sincero. Estas relaciones generan inseguridad, malestar y desconfianza. Ejemplos de estas supuestas amistades son las personas que te juzgan, se burlan o te exhiben públicamente por tu apariencia o forma de ser; personas que usan el chantaje para obtener lo que quieren; amistades en las que solo una parte aporta al mantenimiento de la relación, o personas que intentan controlar cómo te comportas o con quién te relacionas.

Tanto en la adolescencia como en la vida adulta, la búsqueda de aceptación o pertenencia a un grupo puede hacernos tolerar situaciones de violencia, colocarnos en posiciones de riesgo o actuar en contra de nuestros valores, afectando así nuestro bienestar y autoestima. Por eso es importante reconocer las relaciones tóxicas o destructivas, caracterizadas por desigualdad, abuso, falta de respeto, discriminación o cualquier otra conducta que afecte nuestra salud física o emocional.

Tener claro lo que significa la amistad para ti, qué formas de convivencia son saludables y qué valores deseas compartir, te ayudará a establecer límites claros en tus relaciones. Lo ideal es que una amistad te permita sentir seguridad, confianza, crecimiento y aceptación, y que puedas expresar con libertad tus sentimientos, gustos y necesidades.

Finalmente, recuerda que la confianza es un regalo que damos y recibimos, basado en el respeto mutuo, la sinceridad y la aceptación. La aceptación más importante comienza contigo misma o contigo mismo; el amor propio es clave para aceptarte y relacionarte positivamente con otras personas.

Diferencias entre atracción, deseo, enamoramiento y amor

Decir que alguien nos gusta puede significar varias cosas. El «gusto» por otra persona puede ser la manifestación de un deseo de mayor cercanía física, la intención de conocerla más o el interés por establecer una relación afectiva.

En general, la atracción ocurre cuando una persona nos gusta por su apariencia física, aunque también puede interesarnos por algunos rasgos de su personalidad. Conforme vamos conociendo más a la persona, la atracción puede disminuir, desaparecer o, por el contrario, convertirse en el inicio de una relación más profunda.

El deseo sexual es una emoción; la motivación que nos impulsa al encuentro íntimo con otra persona. También, puede ser lo que nos lleve a relacionarnos, a compartir intimidad, mantener vínculos afectivos y sexuales y experimentar placer. El deseo sexual puede ser espontáneo (aparecer sin que lo busquemos) o responsivo (ocurrir cuando elegimos interactuar con situaciones o estímulos que sabemos que nos excitan). El deseo sexual de una persona puede cambiar a lo largo de la vida, y puede disminuir como resultado de enfermedades, estrés, cambios hormonales, experiencias negativas, entre muchos otros factores (Nagoski, 2021).

Atracción, deseo sexual y excitación son tres conceptos distintos. Por ejemplo, alguien puede sentir atracción hacia una persona sin que le despierte deseo sexual (ganas por tener un encuentro erótico con esa persona). Por otro lado, a diferencia de la atracción, el deseo sexual no tiene por qué ir dirigido hacia nadie en particular (se puede simplemente tener y ya). El deseo puede venir acompañado (o no) de excitación sexual (que es una fase de la respuesta sexual del cuerpo), y esta última también puede aparecer en ausencia del deseo (Aznárez, 2022).

Por otro lado, el enamoramiento es un proceso neurobiológico complejo que implica la liberación de varios neurotransmisores (como la dopamina y serotonina) y hormonas (como la oxitocina y vasopresina). Este proceso provoca intensas sensaciones de euforia y otras emociones positivas (Calixto, 2018).

El enamoramiento favorece que nos acerquemos de una forma especial y diferente a la amistad; aparecen gestos más cálidos e íntimos como abrazarse, tomarse de la mano, acariciarse o darse besos. Sin embargo, es importante saber que el enamoramiento es una etapa y es temporal; su promedio de duración es de 4 meses, y rara vez dura más de 15 meses (Miralles, 2023).

Cuando el enamoramiento concluye, la relación puede terminar o continuar, dependiendo del deseo de ambas personas. Si durante el enamoramiento se construye una relación basada en la confianza, el cariño, la intimidad y el respeto, puede dar lugar a un sentimiento más profundo y realista: el amor.

Para que una relación amorosa continúe, es importante darse el tiempo y la oportunidad de conocer realmente a la otra persona; descubrir no solo sus cualidades, sino los defectos que el enamoramiento nos dificulta ver.

Entonces, ¿qué es el amor?

Amar es una decisión consciente de aceptar a la otra persona tal como es. Esto ocurre después del enamoramiento, cuando somos capaces de ver tanto cualidades como defectos. Amar a alguien implica que esa persona nos importa y deseamos construir una relación de confianza, respeto e intimidad.

Es fundamental aclarar que amar no implica permanecer en relaciones que nos causan daño emocional o físico, o aceptar que la otra persona haga o diga cosas que nos agreden. La violencia no es un rasgo de personalidad que debemos aceptar solo porque sentimos que amamos a alguien.

Ideas equivocadas sobre el amor romántico

Los mitos del amor romántico son el conjunto de creencias que da forma a la idea de amor eterno, duradero, verdadero y único. Estas creencias, aunadas a los estereotipos de género, pueden limitar nuestra libertad de expresar afecto y tomar decisiones saludables en nuestras relaciones (UNFPA, 2022). De hecho, las relaciones de maltrato en parejas jóvenes están estrechamente relacionadas con las diferencias en los roles de género (Osorio et al., 2021). Algunos ejemplos de estas ideas equivocadas sobre el amor son:

  • Que las mujeres nunca deben tomar la iniciativa para invitar a salir a alguien.
  • Que los hombres deben tener muchas parejas sexuales.
  • Que se debe pasar todo el tiempo posible con la pareja y compartir sus amistades.
  • Que el amor duele.
  • Que para cada persona hay alguien predestinado a ser su pareja (o su «complemento»).
  • Que las relaciones sexuales siempre deben ser parte de una relación afectiva.
  • Que una pareja que se ama nunca tiene desacuerdos.
  • Que entre más celos se sienten, más amor se tiene por alguien.
  • Que una persona solamente puede enamorarse una vez en la vida.
  • Que las parejas deben tener los mismos gustos y las mismas opiniones.
  • Que el amor todo lo puede.

Aunque parezcan superficiales, estos mitos pueden conducir a situaciones de violencia en la pareja, pues reproducen estereotipos de género y replican un modelo de amor y vinculación en el que alguien debe dominar y alguien debe quedar en un lugar de inferioridad (UNFPA, 2022). Estas creencias influyen en nuestros comportamientos, por lo que es importante cuestionarlas y evitar reproducirlas.

Muchas personas reconocen que la violencia en pareja es un problema serio, pero no siempre saben cómo actuar. Por eso, es fundamental identificar señales de riesgo y pedir ayuda a familiares, personas de confianza, escuelas o servicios profesionales que puedan apoyar y atender la situación. Si la violencia que no se identifica y detiene a tiempo, tiende a aumentar y volverse muy grave.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, casi 1 de cada 4 mujeres adolescentes (24%) ha sufrido o sufrirá violencia física o sexual por parte de su pareja antes de cumplir los 20 años, y el 16% la sufrió en el último año (OMS, 2024).  Las tasas de depresión, trastornos de ansiedad, embarazos no planeados, infecciones de transmisión sexual y VIH son más elevadas entre las mujeres que han experimentado violencia en comparación con las que no (ONU Mujeres, 2024).

Las relaciones dañinas presentan señales que podemos aprender a reconocer; pon atención si tu pareja:

  • Te pide dejar de ver a tus amistades o familia.
  • Critica tu apariencia o manera de vestir.
  • Exige que le digas constantemente dónde estás o con quién.
  • Cree que debes consultarle todas tus decisiones y hacer siempre lo que te aconseja.
  • Te presiona para que hagas cosas que no deseas o te insiste después de haberle dicho que no quieres.
  • Se niega a tener relaciones sexuales sin condón o insiste en convencerte de no usarlo.
  • Niega o esconde la relación contigo.
  • Rompe tu confianza al difundir, sin tu permiso, información privada.

Todas estas son formas de violencia, y aunque generalmente afectan más a las mujeres, también dañan a los hombres; incluso, en algunas parejas la violencia puede ser mutua, es decir, ser ejercida por ambas partes (aunque no necesariamente en la misma intensidad).

Por otro lado, cuando nuestras relaciones afectivas (tanto de amistad como amorosas) son positivas y saludables, contribuyen a nuestro bienestar y ayudan a protegernos de conductas de riesgo, violencia, discriminación y estrés. Estas relaciones se basan en la confianza, el respeto, la aceptación mutua y la reciprocidad.

Actividad:
“Mi semáforo de relaciones afectivas”

Material necesario:

  • Hoja o cuaderno
  • Lápices o plumas de colores (verde, amarillo y rojo)

Instrucciones:

1. Dibuja un semáforo en una hoja. Deja espacio para escribir en cada color: verde, amarillo y rojo.

2. En la luz verde:
Escribe actitudes, conductas o situaciones que consideres positivas y saludables dentro de una relación de amistad o amorosa (por ejemplo, respeto, apoyo mutuo, confianza, comunicación abierta, libertad).

3. En la luz amarilla:
Escribe actitudes, conductas o situaciones que podrían ser señales de alerta en una relación. Son comportamientos que te hacen dudar o sentir incómoda o incómodo, pero que no tienes claro si son dañinas (por ejemplo, celos ocasionales, cambios bruscos de humor, poca comunicación, bromas incómodas).

4. En la luz roja:
Anota actitudes, conductas o situaciones que claramente indican que una relación es dañina o violenta y que definitivamente no debes tolerar (por ejemplo, control, agresión física o verbal, chantaje, presión para hacer algo que no deseas).

5. Finalmente, reflexiona:

  • ¿Alguna vez has vivido situaciones que anotaste en la luz amarilla o roja?
  • ¿Cómo te hicieron sentir?
  • ¿Qué acciones podrías tomar si detectas estas señales en tus relaciones?

Esta actividad te ayudará a reconocer claramente lo que buscas y lo que no aceptarías en una relación afectiva, permitiéndote construir vínculos más saludables y respetuosos contigo y con las demás personas.