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7.4 Claves para el bienestar en la sexualidad

Los seres humanos nacen con la capacidad de disfrutar de su sexualidad durante toda la vida. A partir de la pubertad ocurren cambios significativos, como un aumento repentino del interés sexual, motivado por transformaciones corporales, sensaciones nuevas producidas por las hormonas y el énfasis que la cultura hace sobre la sexualidad y el desarrollo del cuerpo.

Muchas personas comienzan a tener relaciones sexuales en la adolescencia, por lo que necesitan información adecuada sobre sexualidad y métodos anticonceptivos. Además, las relaciones amorosas son importantes porque nos enseñan cómo establecer vínculos de pareja. En la adolescencia, la sexualidad puede vivirse de forma placentera según el grado de información, reflexión y responsabilidad de cada persona. Por eso, los siguientes factores son claves para el bienestar sexual:

1. Conoce tus derechos sexuales y reproductivos

Los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos que permiten a las personas tomar decisiones libres, informadas y responsables sobre su sexualidad y reproducción, asegurando acceso a servicios de salud sexual y reproductiva oportunos y seguros (WAS, 2014). Conocer estos derechos fortalece tu autonomía para decidir sobre tu sexualidad. Estos incluyen:

  • Vivir una sexualidad plena y decidir si deseas tener hijos, cuántos y cuándo.
  • Vivir libres de discriminación y violencia relacionada con la sexualidad y la reproducción.
  • Tomar decisiones conscientes, consensuadas y responsables, respetando las leyes y reglas sociales.
  • Expresar libremente tu orientación sexual e identidad de género, sin violencia ni discriminación.
  • Recibir información y servicios médicos que garanticen una maternidad segura.
  • Acceder a métodos anticonceptivos, incluyendo anticoncepción de emergencia.

Consulta la Cartilla de los Derechos Sexuales de las y los jóvenes para América Latina y el Caribe elaborada por la Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales aquí: https://jovenesredlac.org/…

2. Conoce tu cuerpo

  • Explora tu cuerpo, por ejemplo, al bañarte, para identificar cambios que puedan requerir atención médica oportuna.
  • Aprende a reconocer y expresar qué sensaciones son agradables o incómodas, dolorosas o dañinas.

3. Define tus metas

  • Visualiza lo que deseas lograr en esta etapa y en etapas futuras (juventud y edad adulta). Relaciona el cuidado de tu salud sexual con tus objetivos de vida.
  • Establece pasos concretos y realistas para alcanzar tus metas.
  • Revisa periódicamente tus objetivos para ajustarlos, cambiarlos o agregar nuevos según tus circunstancias.

4. Elige medidas de protección

  • Habla con tu pareja sobre las medidas para prevenir riesgos, como ITS o embarazos no planeados. Analicen y elijan un método anticonceptivo adecuado.
  • Solicita asesoría de profesionales en salud sexual para seleccionar métodos adecuados según tus necesidades.
  • Planifiquen juntos los gastos y una distribución equitativa para adquirir métodos anticonceptivos y asesoría médica.
  • Realicen revisiones médicas regulares, por ejemplo, hacerse una prueba de Papanicolaou; también, explorar regularmente los propios pechos y testículos.
  • Recuerda que los métodos hormonales solo previenen embarazos, por lo que es recomendable combinarlos con condones para protegerse de ITS.

Tu bienestar es prioridad: negociar con tu pareja significa elegir el método anticonceptivo adecuado, y no negociar si usarlo o no.

El embarazo en adolescentes se asocia a la pobreza, la exclusión social, la violencia sexual y de género y al matrimonio o unión precoz. También, afecta en forma desproporcionada a las chicas que ya están marginadas y tiene consecuencias importantes a largo plazo sobre sus posibilidades de educación y empleo (OPS, 2019; UNFPA, 2019).

5. Establece tus límites

  • Tienes derecho a decidir si quieres tener relaciones sexuales o no. Incluso si anteriormente las tuviste, puedes elegir detenerte o posponerlas cuando lo desees.
  • Nadie puede tocarte si tú no quieres, incluso si se trata de alguien a quien amas o respetas. Si una forma específica de contacto te incomoda, tienes derecho a decir «no» y a que tu decisión sea respetada.
  • Del mismo modo, es importante respetar el cuerpo y las decisiones de otras personas sobre su consentimiento para compartir momentos de intimidad erótica.
  • La abstinencia (no tener relaciones sexuales temporal o permanentemente) también es una decisión válida que debe respetarse. Por ejemplo, si ya iniciaste tu vida sexual, pero cambias de pareja y decides esperar, esto debe respetarse. Además, la abstinencia es una opción que te protege de embarazos no planeados y de infecciones de transmisión sexual (ITS).
Solo tú decides cómo, cuándo y con quién compartes tu sexualidad.

6. Desarrolla la intimidad

Para cultivar el amor y la cercanía en una pareja, es fundamental conocerse mutuamente, compartiendo emociones, sueños y preocupaciones, lo cual fortalece la confianza y la conexión emocional.

  • Habla con claridad sobre cómo te sientes y qué esperas en la vida sexual con tu pareja para llegar a acuerdos y entenderse mejor.
  • Elijan lugares seguros donde se sientan cómodas para tener encuentros sexuales.
  • Establece acuerdos claros sobre cualquier contenido erótico que compartan, como fotografías o videos íntimos, asegurándose de que siempre exista consentimiento y respeto.

7. Protege tu privacidad

En una relación amorosa solemos compartir aspectos muy personales, como emociones, problemas familiares, sueños, preocupaciones y experiencias previas, incluyendo aspectos eróticos. Esta intimidad y confianza deben respetarse profundamente; por lo tanto, estos aspectos privados no deben ser compartidos sin consentimiento. Incluso, después de finalizar una relación, la privacidad sobre lo que compartieron debe mantenerse siempre. Respetar esta privacidad es un derecho fundamental.

8. Busca ayuda cuando la necesites

A veces necesitamos apoyo para identificar lo que sentimos y tomar decisiones sobre nuestra sexualidad y relaciones. También podemos pedir ayuda para aprender a expresar lo que sentimos de manera clara y respetuosa, sin lastimarnos ni lastimar a otros.

Es válido buscar ayuda para salir de situaciones incómodas, dolorosas o dañinas, así como pedir orientación para saber dónde o con quién acudir.

Recuerda que tu bienestar está muy relacionado con tu sexualidad. Por eso es importante:

  • Conocer tus derechos sexuales y reproductivos.
  • Explorar y conocer tu cuerpo, cómo funciona, y las sensaciones que experimentas.
  • Reconocer cómo el ejercicio de tu sexualidad se relaciona con tus metas personales.
  • Tomar medidas para prevenir infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados.
  • Prepararte emocionalmente y reflexionar sobre si el momento, el lugar y la persona son adecuados para ti.
  • Asegurarte de que tus decisiones sean personales, libres de chantaje o miedo, y que las relaciones sexuales contribuyan positivamente a tu bienestar, basándose en la comunicación, la confianza y el respeto mutuo.