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4.4 Uso de redes sociales, riesgos y bondades.

La constante actualización digital y las nuevas dinámicas de convivencia han hecho que cada vez más personas se unan a distintas plataformas sociales. Por eso, es importante mencionar y reconocer los riesgos y las bondades del uso de las redes sociales.

Beneficios

  • Acceso a la información.
  • Realización de actividades laborales y educativas vía remota.
  • Se puede estar en contacto con personas en la inmediatez.
  • Se puede compartir información y tener comunicación con personas en muchas partes del mundo.
  • Se pueden conocer lugares a los que físicamente no es posible llegar.

Riesgos

  • El uso inseguro promueve la exposición y visibilización de datos personales.
  • Facilita el robo de identidad.
  • Facilita la atención sexual no deseada.
  • En los últimos años se ha desarrollado el ciberacoso, una modalidad más de hostigamiento.
  • Sobreexposición a información falsa, insegura, sexualizada y reproductora de violencia o estereotipos de género.
Cuadro 4. Beneficios y riesgos del uso de redes sociales.

Comenzaremos este segmento reconociendo los puntos de riesgo asociados con el uso inseguro de las redes sociales:

Puntos de Riesgo

Privacidad: El internet es accesible para cualquier persona, lo que significa que cualquiera puede ver nuestra información. Nos arriesgamos al aceptar solicitudes de amistad de personas desconocidas o cuentas que parecen falsas, al compartir nuestra ubicación, fotos de nosotros mismos o de nuestros familiares, especialmente si son menores de edad. Esta información puede ser utilizada para delitos como robo de identidad o extorsión.
Atención sexual no deseada: Como mencionamos anteriormente, la atención sexual no deseada incluye comentarios ofensivos de índole sexual en espacios públicos. En las redes sociales, esto se traduce en comentarios sexuales, ofensivos o amenazantes por parte de personas que hostigan. Te recomendamos mantener tus cuentas en modo privado y bloquear y denunciar cuentas (generalmente falsas) que hagan comentarios intimidatorios. Actualmente, las plataformas han hecho más estrictas sus normas de convivencia, lo que facilita la denuncia de contenido inapropiado.

Aunque las redes sociales son públicas, esto no da derecho a nadie a opinar sobre el cuerpo de los demás. Cada persona es libre de compartir el contenido que desee en sus cuentas y debemos respetar sus publicaciones y fotografías. Además, enviar fotos íntimas sin autorización es una violación del consentimiento y del respeto hacia los demás.

Algunos riesgos específicos del uso de internet

Difusión de contenido íntimo sin consentimiento: implica la difusión o intercambio de mensajes de texto, fotografías o videos de contenido sexual a través de dispositivos electrónicos. Esta acción representa un delito, lo que es algo totalmente distinto al sexting, que es la práctica consensuada de enviar, recibir o compartir mensajes, imágenes, videos u otro contenido de naturaleza sexual o explícita a través de dispositivos electrónicos, como teléfonos móviles, computadoras o plataformas digitales. En el momento en que deja de haber consenso, la difusión de contenido íntimo se vuelve un delito.

Toda persona tiene derecho a expresar su sexualidad libremente, sin embargo, el riesgo radica en el uso indebido que otras personas puedan hacer de ese material. Es fundamental que seas consciente de con quién compartes contenido, pues una vez enviado, resulta difícil controlar su difusión.

Grooming: ocurre cuando una persona adulta se hace pasar por alguien más en internet para ganar la confianza de una persona menor de edad. Esta persona puede usar redes sociales, juegos en línea o aplicaciones de mensajería para hablar contigo y hacer que te sientas cómodo o cómoda. Su objetivo es manipularte y, en algunos casos, intentar que compartas información personal, fotos o incluso que te encuentres con ellos en la vida real (Pantallas Amigas, 2015).

El grooming es un comportamiento peligroso, pero al estar informados y alertas, podemos protegernos y mantenernos seguros y seguras en línea. Nunca compartas detalles personales como tu dirección, número de teléfono o fotos íntimas con personas que no conoces bien, incluso si parecen amigos. Si sientes que alguien te está presionando o te hace sentir incómodo o incómoda, habla con una persona adulta en quien confíes.

Ciberbullying o ciberacoso: es cuando alguien usa internet, redes sociales, mensajes de texto o cualquier plataforma digital para acosar, humillar o intimidar a otra persona. Esto puede incluir enviar mensajes hirientes, difundir rumores, hacer comentarios negativos en publicaciones, o incluso compartir fotos o videos sin permiso para burlarse de alguien.

El cyberbullying puede afectar a cualquiera y causar mucho dolor emocional, al igual que el acoso físico en la vida real. Las víctimas a menudo se sienten tristes, ansiosas o solas. Si recibes mensajes ofensivos o alguien te acosa en internet, bloquear y reportar al agresor es un primer paso, pero no siempre es suficiente. Es muy importante hablar con una persona adulta de confianza. Todos y todas merecemos ser tratados con respeto, tanto en línea como en la vida real.

Sextorsión: es un tipo de chantaje en el que alguien amenaza a otra persona con compartir fotos o videos íntimos (como desnudos o situaciones privadas) si no cumple con sus demandas. Estas demandas pueden incluir pedir dinero, más imágenes, o incluso que la víctima haga algo que no quiere. La sextorsión es ilegal y puede tener serias consecuencias para quienes la practican, pues se busca aprovechar el miedo y la vergüenza de la víctima para controlarla.

Si alguien te amenaza con difundir contenido personal, no cedas a sus demandas, ya que esto suele empeorar la situación. En lugar de enfrentarlo, confía en una persona adulta de confianza y considera denunciar el caso a las autoridades. Es muy importante recordar que, como ocurre con otras formas de violencia digital, esta situación no es culpa de la víctima. Los agresores son los que hacen algo malo y tienen mucha experiencia para envolver a las personas con sus engaños.

Las leyes te protegen

En muchos países de Latinoamérica, la violencia en línea es un delito reconocido con sanciones específicas, mientras que en otros se sanciona a través de delitos similares que, por su naturaleza, pueden abarcarla.  Seguramente, en el futuro, veremos cada vez más leyes dirigidas a sancionar esta forma de violencia. Mientras tanto, a nivel internacional existen marcos jurídicos y tratados que, si bien no siempre mencionan específicamente la violencia digital, obligan a los Estados a prevenir, sancionar y reparar estas formas de violencia:

Convención Interamericana de Belém do Pará (1994): Es el tratado regional clave en las Américas sobre violencia contra la mujer. Define la violencia contra la mujer de forma amplia, y ha enfatizado que no importa el espacio donde ocurra la violencia, ya sea físico o virtual (ONU Mujeres, 2022).
Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979): Este tratado de la ONU, ratificado por todos los países de América Latina, establece la obligación de eliminar la discriminación y violencia contra la mujer. Su comité experto ha clarificado que la violencia de género puede ocurrir en entornos digitales y que los Estados deben tomar medidas legislativas para abordarla (Defensoría de la Niñez, 2024).
Convención sobre los Derechos del Niño: La CDN obliga a los Estados a proteger a personas menores de 18 años de todas las formas de abuso, explotación sexual y violencia. Esto abarca la explotación sexual facilitada por medios digitales (Defensoría de la Niñez, 2024).
Convenio de Budapest sobre Ciberdelincuencia (2001), promovido por el Consejo de Europa, pero al que se han unido, hasta ahora, ocho países de América Latina. Este convenio exige a los Estados tipificar delitos informáticos, entre ellos los delitos sexuales relacionados con TIC, como la producción, difusión y posesión de imágenes de abuso infantil en línea (ECPAT, 2016; Martins, 2022).

Además, un reporte especial de la ONU dictaminó una serie de resoluciones construidas a partir de la información de estudios aportados por diversos países de América Latina. Este documento busca que las personas identifiquen y comprendan que la violencia digital, especialmente contra las mujeres, es una forma de desigualdad y discriminación, por lo que debe ser combatida desde un enfoque de derechos humanos (Rodríguez, 2018).

Así, organismos como la ONU y la OEA han dejado claro que la violencia digital no debe quedar impune: es una extensión de la violencia de género y de la violencia contra niñas, niños y adolescentes, y los Estados latinoamericanos —mediante leyes nacionales y cooperación internacional— deben enfrentarla conforme a sus compromisos internacionales.

Sexualidad digital. ¿Todo lo que veo en la red es real?

Un aspecto importante al utilizar las redes sociales es que muchas personas y empresas buscan vender algo. En cuanto a la sexualidad, las redes están llenas de contenido sexualizado que refuerza estereotipos de género, lo que puede afectar cómo nos vemos, nuestra autoestima y cómo esperamos que otras personas nos perciban y traten.

Un ejemplo de este contenido es la pornografía. Es importante entender que la pornografía es ficción; lo que vemos no es la realidad. Sin embargo, el contacto frecuente con este material puede hacer que ciertas prácticas sexuales, muchas de ellas violentas, parezcan normales o aceptables (León et al., 2025). También puede llevarnos a idealizar cuerpos que realmente no representan cómo se ven la mayoría de las personas. Además, la pornografía generalmente no aborda el consentimiento ni la negociación sexual; no suele dar prioridad al uso del preservativo o la protección, no muestra la diversidad de gustos o formas de sentir placer y tiende a centrarse en algunos actos sexuales específicos, ignorando otras maneras de expresar afecto o cariño entre las personas. Al final, cada quien decide qué ver, pero mientras más información tengamos, mejor podremos distinguir entre lo que es real y lo que no lo es.

Por otro lado, las redes sociales también han cambiado la manera en la que muchas personas coquetean o se relacionan sexualmente. Un ejemplo es el sexting, que proviene de la combinación de sex y texting (sexo y mensajes de texto), consiste en enviar, recibir o reenviar mensajes, imágenes o videos con contenido sexual explícito mediante el teléfono o Internet (Mejía-Soto, 2014). Aunque esta puede ser una forma válida de explorar y disfrutar de nuestra sexualidad, tiene riesgos importantes, como la posibilidad de que alguien comparta nuestras fotos o mensajes sin nuestro consentimiento. Recuerda que una vez que compartes algo, pierdes control sobre cómo se utiliza y quién puede verlo, aumentando la posibilidad de que se use de manera negativa. El sexting debe ser consensuado; si no es consensuado, no es sexting.

El uso seguro de las tecnologías de información y comunicación no debe limitar nuestras actividades digitales; al contrario, debe ser utilizado con seguridad y prevención para garantizar nuestra protección. Por ello, antes de compartir cualquier contenido personal o íntimo, asegúrate de hacerlo solo con personas de tu absoluta confianza, que respeten tu privacidad y tus límites. Siempre tienes derecho a decidir qué compartir y qué no, y nadie debe presionarte para hacer algo que no deseas.

Actividad
«Mi huella digital»

Instrucciones: Realiza la actividad respondiendo las siguientes preguntas:

1. Autoevaluación de mi privacidad digital:

  • ¿Qué redes sociales uso más actualmente?
  • ¿Quién puede ver la información que comparto en ellas (perfil, fotos, publicaciones)?
  • ¿He compartido alguna vez información personal como mi dirección, número de teléfono o datos de ubicación exacta en mis redes?

2. Análisis de riesgos:

  • ¿Alguna vez he recibido mensajes sospechosos o incómodos de personas desconocidas?
  • ¿He sentido presión para compartir fotos o información que no quería compartir?
  • ¿He vivido alguna situación incómoda por algo que publiqué o compartí?

3. Estrategias de autocuidado digital:

  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mi privacidad en redes sociales? (ejemplo: ajustar la configuración de privacidad, revisar quién puede ver mi contenido, bloquear personas desconocidas)
  • ¿Cómo puedo actuar si recibo mensajes o solicitudes extrañas o incómodas?

Conclusión reflexiva:

Escribe un breve compromiso personal que explique qué harás desde hoy para mejorar tu seguridad en las redes sociales. Por ejemplo:

«A partir de hoy, revisaré la configuración de privacidad de mis redes sociales y eliminaré contactos que no conozco personalmente. También buscaré ayuda si recibo mensajes o peticiones incómodas.»