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7.1 Sexualidad es parte de la vida

Con frecuencia, el concepto de sexualidad se reduce al comportamiento sexual erótico y a la reproducción. Sin embargo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2018), la sexualidad es un concepto mucho muy amplio; es una parte importante de nuestra vida y está presente desde que nacemos hasta que morimos.

La sexualidad incluye muchos aspectos: nuestro cuerpo; cómo nos sentimos siendo hombre o mujer; quién nos atrae; qué nos produce placer; cómo vivimos nuestra intimidad y las relaciones que tenemos, y la posibilidad de tener o no hijos. Se expresa en nuestros pensamientos, deseos, fantasías, actitudes y valores, así como en nuestra forma de comportarnos y relacionarnos con otras personas.

Además, la sexualidad es diferente para cada persona porque depende de muchas cosas, por ejemplo, cómo somos físicamente, cómo nos sentimos emocionalmente, nuestra familia, cultura, religión y hasta las leyes o la sociedad en la que vivimos.

La sexualidad es una parte esencial de la vida, y como seres sociales somos multidimensionales: tenemos el potencial de desarrollar aspectos biológicos, sociales, psicológicos, espirituales, cívicos y culturales. Todas estas dimensiones estarán muy influenciadas por el entorno en el que crecimos (como la familia, la escuela, la comunidad, el país y la época), lo cual hace que cada persona tenga una manera única de ver, sentir y vivir su sexualidad.

Por eso es muy probable que encuentres personas que tomen decisiones distintas a las tuyas en algunos o varios aspectos de la sexualidad, lo cual es válido. Cada persona tiene derecho a vivir y expresar su sexualidad como mejor considere para su bienestar. Es importante comprender que la forma en que otras personas viven su sexualidad es única y merece respeto, siempre que no dañe a nadie y se mantenga dentro del marco legal.

Muchas sociedades, culturas y generaciones tienen sus propias creencias sobre la sexualidad y el placer. Aquí hay algunos de los más comunes.

Mitos con respecto al amor

Creencia o mito
«Amar es soportar todo»

Realidad: El amor empieza por el amor propio; es decir, valorarnos, respetarnos y cuidarnos. Cuando tenemos una relación de pareja, estos valores deben aplicarse del mismo modo: ambas personas deben valorarse, respetarse y cuidarse mutuamente. Actitudes o acciones de violencia emocional, física o sexual dañan a quien las vive, afectando su sentido de seguridad, confianza y autoestima. Por eso, permanecer en una relación dañina es lo contrario al amor.

Creencia o mito
«Toda persona debe ser heterosexual»

Realidad: Socialmente es más común aceptar las relaciones de pareja heterosexuales, formadas por una mujer y un hombre. Sin embargo, la realidad es que siempre han existido otras formas de relaciones amorosas. Las personas pueden tener diversas orientaciones sexuales e identidades de género, y todas ellas tienen derechos y merecen respeto.

Creencia o mito
«Las mujeres pueden tener experiencia sexual solo si están enamoradas»

Realidad: Las normas de género suelen dar una connotación negativa al deseo y al placer sexual de las mujeres. Esto ignora la realidad de que tanto mujeres como hombres pueden tener experiencias sexuales placenteras, con o sin enamoramiento. Lo fundamental es que cualquier encuentro sea una decisión voluntaria, consciente y libre de presiones.

Mitos con respecto al placer

Creencia o mito
«La sexualidad no existe en la vejez»

Realidad: La sexualidad es parte de la vida de todas las personas, desde antes de nacer y hasta la muerte. La búsqueda del placer es una capacidad que todas las personas pueden disfrutar. En cada etapa de la vida, la sexualidad se expresa de diferentes maneras. Además del componente erótico, también puede manifestarse en miradas, palabras, gestos, caricias y otras formas afectivas.

Creencia o mito
«La primera vez duele»

Realidad: Las relaciones sexuales pueden ser placenteras cuando la persona se siente preparada física y emocionalmente, sin presiones ni ansiedad. Cuando no se está lista o listo emocionalmente, puede generarse tensión muscular o falta de lubricación por nervios o miedo, lo cual a veces ocasiona molestias o dolor, especialmente en la primera experiencia. Por eso, antes de tu primera vez es importante tener información suficiente para resolver dudas y sentirte emocional y físicamente preparada o preparado, haciendo que esta experiencia sea más placentera. Existen investigaciones que demuestran que, entre más convencida está una persona de iniciar su vida sexual, su primer encuentro sexual será más satisfactorio (Millán, 2024).

Creencia o mito «Mientras más grande el pene, mayor será el placer»

Realidad: El placer sexual depende de la percepción de sensaciones en todo el cuerpo, además de los juegos eróticos y la comunicación con la pareja. En el caso de las mujeres, la zona más sensible de la vagina está en los primeros centímetros, por lo que el tamaño del pene no determina el nivel de placer. De hecho, un pene muy grande podría incluso causar incomodidad durante la penetración. Lo realmente importante es la comunicación, el juego previo, la confianza y la intimidad para favorecer encuentros placenteros.

Creencia o mito
«Con condón no se siente igual»

Realidad: Si bien usar condón puede generar sensaciones diferentes, aporta un sentido de tranquilidad al saber que se están previniendo infecciones de transmisión sexual (ITS) y embarazos no planeados. Esta seguridad emocional favorece una experiencia sexual más placentera.

Creencia o mito «Masturbarse es dañino»

Realidad: La masturbación y el autoerotismo son formas saludables de explorar y disfrutar el placer sexual, permitiendo descubrir qué sensaciones nos agradan y cuáles no. Además, puede ser una opción para retrasar el inicio de las relaciones sexuales. No existe evidencia científica que demuestre daños físicos o emocionales asociados con la masturbación voluntaria. Sin embargo, algunas personas pueden sentir culpa o miedo debido a sus creencias culturales o personales.

Creencia o mito «Masturbarse es solo para personas sin pareja»
Realidad: La masturbación es una práctica placentera que puede realizarse de manera individual o en pareja, siendo una forma más de explorar el erotismo compartido, siempre que exista mutuo acuerdo.

Creencia o mito
«El sexo solo es placentero con una pareja estable»

Realidad: Mujeres y hombres pueden disfrutar de relaciones sexuales placenteras sin necesidad de ser pareja estable, siempre que exista mutuo acuerdo. Aunque es cierto que los encuentros con afecto pueden incrementar la intimidad física y emocional, no es un requisito indispensable para experimentar placer.

Creencia o mito
«Los hombres tienen más deseos sexuales que las mujeres»

Realidad: Tanto las mujeres como los hombres tienen la misma capacidad de desear y disfrutar de su sexualidad. Lo que dificulta visibilizar esta realidad es la idea cultural de que las mujeres deben ocultar o negar sus deseos, mientras que se promueve la creencia equivocada de que solo los hombres pueden expresar abiertamente su sexualidad. Incluso, se espera o presiona socialmente a los hombres a tener experiencias sexuales, aunque no se sientan listos o no deseen hacerlo.

Mitos con respecto al embarazo

Creencia o mito
«La primera vez no te embarazas»

Realidad: En realidad, el embarazo se puede dar desde la primera relación sexual, cuando sucede sin el uso de un método anticonceptivo como el preservativo o condón.

Creencia o mito
«Los métodos anticonceptivos hormonales no deben usarlos las mujeres adolescentes»

Realidad: El uso de métodos anticonceptivos es seguro cuando se determina de forma individualizada, es decir, cuando se identifica cuál es la mejor alternativa para cada persona. Por lo tanto, con la orientación de profesionales de la salud sexual y reproductiva, el uso de los métodos hormonales pueden ser una excelente opción en las personas jóvenes.

Creencia o mito
«Se puede tomar la píldora de emergencia cada vez que se tengan relaciones sexuales»

Realidad: La píldora de emergencia, como su nombre lo indica, es para emergencias; es decir, condiciones excepcionales. Es un método eficaz para prevenir el embarazo si se usa adecuadamente; sin embargo, a largo plazo, los métodos de uso regular (como la píldora de toma diaria) suelen ser más efectivos.

Creencia o mito
«Haber usado métodos anticonceptivos hormonales produce infertilidad»

Realidad: Los anticonceptivos hormonales no producen infertilidad ni dificultan el embarazo a largo plazo. Una vez que una mujer deja de usar anticonceptivos hormonales, el ciclo menstrual natural de su cuerpo se reanuda y su fertilidad vuelve a la normalidad.
Creencia o mito «El sexo oral y el sexo anal están libres de riesgos»
Realidad: Muchas veces solo se piensa en el riesgo de un embarazo; sin embargo, es igual de importante recordar que cualquier práctica sexual que implica el contacto con mucosas o secreciones, como el sexo oral, anal o vaginal, puede ser un medio por el cual se adquiera una ITS; para evitarlo es necesario el uso constante y correcto del condón interno o el condón externo.

¿Qué te parecen estas creencias y mitos? ¿Alguno de estos ha afectado en tu vida? ¿Conoces otras ideas que no se basan en la realidad? Recuerda que, a veces, las personas pueden decir lo que creen o piensan sin sustento ni información científica y veraz, por lo que pueden ser afirmaciones erróneas. Por eso, la recomendación es que cuestiones e investigues antes de tomar decisiones sobre tu sexualidad, para que estas estén basadas en información que favorezca tu bienestar actual y futuro.

A lo largo de tu vida has tenido que tomar una serie de decisiones, desde las más sencillas hasta las que, por su complejidad, pueden impactar en gran medida tu futuro. Imagina todo lo que tienes que reflexionar y considerar en torno a las decisiones relacionadas con tu sexualidad, las cuales pueden impactar tu proyecto de vida. Por ejemplo, la decisión sobre con quién establecer una pareja; cómo quieres relacionarte en una relación amorosa; cuándo quieres iniciar tu vida sexual; si quieres o no tener hijos o hijas; qué método anticonceptivo elegirás para cuidarte, entre otras muchas.

Para decidir será importante considerar diversos aspectos como:
  • Tu proyecto de vida, incluido el cuándo y cómo llevar tu vida sexual.
  • Tus emociones.
  • Tus valores.
  • La información con la que cuentas.
  • Tus intereses.
  • Precauciones que debes tomar para evitar que tus decisiones te dañen a ti o a alguien más.
  • La seguridad de que tus decisiones son autónomas y libres de presiones externas.
  • La red de personas de apoyo con la que cuentas.
  • El contexto que te rodea.
  • Tus dimensiones: biológicas, sociales, psicológicas, espirituales, cívicas y culturales.

Como la sexualidad es parte natural de la vida, es importante que te conozcas y cuentes con información veraz para valorar qué es lo más conveniente para ti en cada etapa de tu vida, y llevar a cabo las medidas que requieras para que las decisiones que tomes sean informadas, libres, placenteras y responsables.

Actividad
«Desmintiendo mitos sobre la sexualidad»

1. Escribe al menos tres mitos o creencias sobre la sexualidad que hayas escuchado o aprendido.

2. Reflexiona sobre cada mito, respondiendo a las siguientes preguntas:

  • ¿De dónde crees que proviene este mito?
  • ¿Cómo podría afectar esta creencia en la vida y las decisiones de las personas que la consideran verdadera?
  • ¿Qué consecuencias podrían ocurrir si alguien toma decisiones basadas en este mito?

3. Obtén información en fuentes confiables (como sitios web oficiales de salud, libros especializados o artículos científicos) sobre los mitos que elegiste. Escribe una breve explicación para cada uno, contrastando la realidad científica con la creencia errónea.

Puedes realizar esta actividad en forma escrita o mediante una presentación digital sencilla, en la que incluyas imágenes o ilustraciones.