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8.1 Embarazo en la adolescencia

Desde que comenzaste la adolescencia, es probable que hayas escuchado muchas veces sobre la importancia de evitar un embarazo a esta edad. Quizás algunos mensajes te parecen claros, mientras que otros te resultan repetitivos o incluso aburridos. Sin embargo, puede que también sientas curiosidad por aprender cómo prevenir un embarazo o protegerte de infecciones de transmisión sexual (ITS), herramientas que te ayudarán a vivir tu sexualidad de forma responsable y segura.

Tal vez has visto casos de embarazos adolescentes en tu entorno y te has preguntado: ¿cómo pasó? ¿Cómo ocurre si hay tanta información disponible? Aunque hoy en día hay más acceso a información, no todas las personas la reciben, y saber algo no siempre lleva a actuar en favor de nuestra salud. Por ejemplo, muchas personas saben que comer exceso de grasas y azúcares es perjudicial, pero lo hacen con frecuencia. Entonces, ¿es suficiente con tener información? Parece que no. Es clave tomarte un momento para reflexionar: ¿cómo puedo usar esta información ahora o en el futuro? ¿Qué beneficios obtendré si la aplico? ¿Qué más necesito saber para cuidarme? Estas preguntas te guiarán hacia decisiones que prioricen tu bienestar.

El embarazo adolescente está influenciado por diversos factores. A continuación, te presentamos algunos:

Presión social: La presión social ocurre cuando un grupo influye en una persona para que cambie sus actitudes, valores o comportamientos, a menudo para encajar. Entre adolescentes, esta presión es común y puede ser emocionalmente desafiante. Por ejemplo, podrías sentirte empujado o empujada a a actuar de cierta manera para ser aceptado o aceptada, incluso si no te sientes cómodo o cómoda (Sarango-Granda y Vivero-Cedeño, 2022).

Presión de la pareja: En algunas relaciones, una persona puede insistir en tener relaciones sexuales como «prueba de amor» o incluso amenazar con terminar la relación si la otra no accede. Es importante saber que las relaciones sexuales nunca deben ser una obligación ni una condición para demostrar afecto (Alarcón et al., 2009).

Factores emocionales y familiares: El embarazo adolescente puede estar relacionado con cuestiones emocionales, como depresión, conflictos familiares, la creencia de que un embarazo dará estabilidad o retendrá a la pareja, o el deseo de escapar de un entorno familiar hostil o poco acogedor. Estos factores pueden llevar a decisiones impulsivas o poco reflexionadas.

Roles estereotipados de género: Los estereotipos de género imponen expectativas rígidas: a los hombres se les presiona para demostrar «masculinidad» teniendo múltiples parejas sexuales o iniciando su vida sexual pronto, incluso si no están listos; a las mujeres se les enseña a reprimir sus deseos sexuales, lo que dificulta hablar abiertamente con su pareja sobre sus preferencias o exigir el uso de condones. Tanto mujeres como hombres tienen derecho a disfrutar su sexualidad y decidir libremente cuándo y con quién desean iniciarla, sin presiones. Las relaciones sexuales son una opción, no una obligación. ¿Has sentido alguna vez presión por cumplir con expectativas de género relacionadas con tu sexualidad?

Violencia sexual: La violencia sexual incluye actos no consensuados, desde comentarios o insinuaciones sexuales no deseadas hasta tocamientos, acoso, violación o trata de personas. Según la OMS (2021a), es «cualquier acto sexual, tentativa de consumar un acto sexual u otro acto dirigido contra la sexualidad de una persona mediante coacción, independientemente de su relación con la víctima, en cualquier ámbito». La violación, una forma grave de violencia sexual, implica forzar a alguien emocional o físicamente a tener relaciones sexuales. Aunque las víctimas son mayoritariamente mujeres (niñas, adolescentes y adultas), niños y adolescentes varones también pueden ser afectados.

Los agresores suelen ser personas conocidas, como familiares (padres, padrastros, tíos, primos), vecinos, maestros o figuras de autoridad, aunque también pueden ser pares, como amigos o parejas. En relaciones entre adolescentes y hombres mucho mayores, las dinámicas de poder desiguales limitan la capacidad de las jóvenes para tomar decisiones libres, aumentando el riesgo de coerción o manipulación.

Relaciones sexuales sin protección: Muchas adolescentes no usan protección en su primera relación sexual por diversas razones. Según Chilinquinga et al. (2021), las jóvenes de 15 a 17 años cometen más errores al usar anticonceptivos, como colocar incorrectamente el condón, o no lo usan por no tener una pareja estable o porque el encuentro no fue planeado. Esto refleja factores como presión social, estereotipos de género, violencia sexual y falta de educación sexual integral.

Otros factores relacionados con los anticonceptivos incluyen:

  • Falta de información, que lleva a un uso incorrecto.
  • Mitos, que desalientan su uso.
  • Falta de acceso, debido a costos, prejuicios de proveedores de salud, actitudes de la pareja o indisponibilidad en la localidad.

Ventajas de prevenir un embarazo en la adolescencia

Mejorar la salud física y la calidad de vida: El embarazo en adolescentes presenta mayores riesgos biomédicos, ya que el cuerpo aún está en desarrollo. Por ejemplo, los huesos de la pelvis no están completamente formados, lo que dificulta sostener un embarazo y aumenta el riesgo de complicaciones como eclampsia (convulsiones), infecciones, parto prematuro o abortos espontáneos. Según la OMS (2024), las madres adolescentes (10-19 años) enfrentan mayores riesgos de eclampsia, endometritis puerperal e infecciones sistémicas (es decir, que afectan a todo el cuerpo), y sus bebés tienen mayor probabilidad de bajo peso al nacer y nacimiento prematuro. Las adolescentes menores de 15 años enfrentan el mayor riesgo de mortalidad materna, y las complicaciones del embarazo y parto son una causa principal de muerte en países en desarrollo (OMS, 2019).
Fomentar el bienestar emocional: La adolescencia es una etapa de transición hacia la adultez, marcada por el desarrollo de la identidad, la independencia y las habilidades para relaciones adultas. Un embarazo no planeado puede generar tensiones abrumadoras, especialmente si la joven es rechazada por su familia o pareja. Esto puede provocar miedo, culpa, ira, angustia o depresión, afectando el sueño, la alimentación, la autoestima y la autovalía. Aunque para algunas mujeres el embarazo es una experiencia positiva, para otras, especialmente en la adolescencia, puede ser una fuente de angustia significativa (Martínez & Waysel, 2009).
Promover la socialización y la vida recreativa: Un embarazo adolescente cambia radicalmente el presente y futuro de las jóvenes y, en muchos casos, de los chicos involucrados. Las responsabilidades de la maternidad/paternidad pueden limitar la participación en actividades propias de la edad, como deportes, pasatiempos, salidas con amistades o fiestas. Además, a menudo interrumpe la educación, afectando sueños profesionales y oportunidades de desarrollo personal. La adolescencia es un momento para disfrutar, explorar intereses, fortalecer habilidades y crecer emocional y físicamente.

Cuando nos preguntamos «¿cómo llegamos aquí?» ante un embarazo adolescente, vemos que es un tema complejo. Si bien las y los adolescentes tienen cierta responsabilidad, los adultos y la sociedad también la compartimos. Es fundamental crear entornos seguros que ofrezcan educación sexual integral, información clara y acceso a servicios de salud sexual y reproductiva. Asimismo, debemos trabajar para reducir y, en lo posible, eliminar las formas de violencia basadas en estereotipos de género.

Es crucial que cada niña o niño que nazca sea fruto de un embarazo planeado, deseado y reflexionado, ya que esto beneficia a las infancias y reduce riesgos. Más allá de ver la maternidad o paternidad como una obligación, debemos reconocer que cada persona es única y puede encontrar realización en diversas áreas. También es importante visibilizar otras formas de ser madre o padre, como la adopción o la fecundación in vitro. Toda decisión tomada de manera consciente, responsable y amorosa merece respeto y debe garantizar los derechos sexuales y reproductivos

Actividad
«Mi entorno y mis decisiones»

Instrucciones:

1. Haz una lista de factores que identificas en tu entorno (familia, amistades, escuela, comunidad o redes sociales) que pueden contribuir al embarazo adolescente. Por ejemplo:

  • Presión de amigos o amigas.
  • Ideas equivocadas sobre sexualidad.
  • Dificultad para acceder a servicios de salud sexual.
  • Creencias sociales o familiares que fomentan tener hijos muy jóvenes.

2. Ahora, junto a cada factor que escribiste, anota al menos una acción específica que puedes realizar para disminuir o eliminar ese factor en tu vida. Por ejemplo:

  • Si identificaste «presión de amigos o amigas», podrías escribir cómo establecer límites claros y fortalecer tu confianza para decir «no».

3. Identifica, al menos, tres ventajas o beneficios que identificas al prevenir un embarazo adolescente en esta etapa de tu vida (por ejemplo, seguir estudiando, alcanzar metas personales, mayor estabilidad emocional, etc.).

Al finalizar, reflexiona:

¿Qué acciones concretas realizarás desde hoy para tomar decisiones más informadas sobre tu vida sexual y reproductiva?

Alternativas para prevenir un embarazo

Existen tres alternativas principales para prevenir un embarazo: abstinencia informada, sexo seguro y sexo protegido. Antes de explorarlas, repasemos brevemente cómo ocurre un embarazo.

Un embarazo puede suceder si la eyaculación ocurre dentro de la vagina durante la penetración o si el semen entra en contacto con la vulva o la entrada de la vagina durante juegos sexuales. Los espermatozoides ascienden por el útero hasta las trompas de Falopio, donde pueden fecundar un óvulo. El óvulo fecundado se desplaza al útero y se implanta en su pared, iniciando el embarazo. Para más detalles, puedes revisar el módulo 6.

Opciones para prevenir un embarazo:

Abstinencia informada. La abstinencia implica no tener relaciones sexuales con penetración y es la única forma 100% efectiva de prevenir embarazos e ITS. No es un método anticonceptivo, pero es una elección válida para vivir tu sexualidad de manera consciente y voluntaria. Es importante que, si eliges la abstinencia, tengas información completa sobre otras opciones de prevención para que, cuando decidas iniciar tu vida sexual, sepas cómo protegerte.
Sexo seguro. El sexo seguro incluye prácticas sexuales placenteras y consensuadas que evitan el contacto con fluidos corporales que puedan causar embarazos o ITS. Estas prácticas no involucran penetración ni contacto con mucosas o secreciones, como caricias, bailes eróticos o masturbación individual. Requiere establecer límites claros y mantener el autocontrol, permitiéndote explorar tu erotismo de manera creativa y segura.
Sexo protegido. El sexo protegido implica el uso correcto de métodos de barrera, como el condón externo (masculino) o interno (vaginal), que previenen tanto embarazos como ITS. Otros métodos de barrera, como guantes, dedales o barreras de látex, protegen al evitar el contacto con mucosas o secreciones. Estos métodos son esenciales para una sexualidad responsable y placentera.

Para disfrutar tu sexualidad plenamente, puedes combinar estas opciones según el momento de tu relación. Por ejemplo, al inicio, podrías optar por la abstinencia mientras construyes confianza con tu pareja, disfrutando de actividades como salidas o conversaciones. Más adelante, puedes explorar el sexo seguro con prácticas sin riesgo. Si decides incluir penetración, asegúrate de usar condones y otros métodos anticonceptivos, garantizando una experiencia protegida y consensuada.

Métodos anticonceptivos: guía breve para adolescentes

Los métodos anticonceptivos sirven para evitar embarazos no planeados y, en algunos casos, también para protegerte de infecciones de transmisión sexual (ITS). Hay varias opciones según lo que necesites y prefieras.

Métodos de corta duración

  • Condón externo
    (antes masculino):
  • Condón interno
    (antes femenino):
  • Pastillas anticonceptivas:
  • Inyecciones:
  • Anticoncepción de
    emergencia:
Condón externo
(antes masculino):

Funda que se coloca en el pene antes de la relación sexual.

  • Protege del embarazo y de ITS (como VIH y VPH).
  • Es barato, fácil de conseguir y de usar.
Condón interno
(antes femenino):
Funda que se coloca dentro de la vagina antes de la relación sexual.
  • Protege del embarazo y de ITS.
  • Se puede poner con anticipación.
Pastillas anticonceptivas:
Se toman todos los días.
  • Evitan el embarazo, pero no protegen contra ITS.
  • Ayudan a regular la menstruación.
Inyecciones:

Aplicadas cada mes o cada tres meses por personal de salud.

  • Son muy efectivas para prevenir un embarazo.
  • No protegen contra ITS.
Anticoncepción de
emergencia:

Se usa solo en casos especiales (por ejemplo, si no se usó protección o el condón se rompió). Existen cuatro métodos de anticoncepción de emergencia (OMS, 2021):

  • Píldoras con levonorgestrel en una dosis única de 1.5 mg o dos dosis de 0.75 mg separadas por 12 horas. Deben tomarse preferentemente dentro de las primeras 12 horas y hasta 72 horas después de la relación sexual no protegida.
  • Píldoras anticonceptivas orales combinadas de etinilestradiol y levonorgestrel en dos tomas separadas por 12 horas (método Yuzpe).
  • Píldora con acetato de ulipristal en una sola dosis de 30 mg. Se debe tomar lo antes posible después de haber mantenido relaciones sexuales, y como máximo dentro de los 5 días (120 horas) siguientes. Puede requerir receta médica.
  • Dispositivo intrauterino de cobre (DIU de cobre), que es el método anticonceptivo de emergencia de más efectividad. Se coloca en los 5 días posteriores a la relación sexual sin protección. Es especialmente apropiado para quienes desean comenzar a usar un método anticonceptivo de larga duración, reversible y eficaz.

Métodos de larga duración

  • DIU (dispositivo
    intrauterino):
  • Implante:
DIU (dispositivo
intrauterino):
Lo coloca una persona de salud en el útero.
  • Puede durar de 5 a 12 años, según el tipo.
  • Muy efectivo, pero no protege contra ITS.
Implante:
Varilla pequeña que se coloca bajo la piel del brazo.
  • Dura de 3 a 5 años.
  • Muy efectivo, pero no protege contra ITS.

Métodos permanentes

Vasectomía (en hombres) o ligadura de trompas (en mujeres): Cirugías para quienes ya no quieren tener hijos.

  • Son definitivos y muy efectivos.
  • No protegen contra ITS.

De modo general, la recomendación durante la lactancia es evitar los anticonceptivos hormonales combinados (que llevan estrógenos y progesterona en su composición), ya que el componente estrogénico puede afectar a la calidad y cantidad de la leche. Por ello, durante la lactancia la mujer puede optar por los anticonceptivos hormonales que solo contienen progesterona, en el caso de elegir un anticonceptivo hormonal (Barranquero y Azaña, 2025).

Lo más importante:

  • El único método que protege contra ITS y embarazo al mismo tiempo son los condones.
  • La anticoncepción es una responsabilidad compartida entre mujeres y hombres.
  • No existe un “mejor” método para todas las personas: lo importante es elegir el que se adapte a tu vida, tus planes y tu cuerpo.

¿Quiénes pueden usar métodos anticonceptivos?

Todas las personas tienen derecho a elegir y usar un método anticonceptivo, sin importar su condición de salud, edad, orientación sexual, estado civil o cualquier otra circunstancia de vida. De la misma manera, toda persona que así lo desee, tiene derecho a elegir cuándo y cuántos hijos o hijas tener; por supuesto si se está en pareja, es una decisión que es necesario conversar y acordar previamente.

Pero, ¿de quién es la responsabilidad de prevenir el embarazo?

Si bien la mayoría de los métodos anticonceptivos que existen actualmente están hechos para ser usados por las mujeres, la responsabilidad de prevenir un embarazo es por igual para hombres y mujeres que deciden tener relaciones sexuales. Independientemente de que decidas usar o no un método hormonal, tienes derecho a pedir a tu pareja que use condón externo; o bien, tienes la responsabilidad de usarlo, así como de acompañar a tu pareja en su elección de otro método para la doble protección.

Algunas veces puede resultar difícil negociar el uso del condón con la pareja, porque la negociación implica:

  • Hablar directamente sobre las condiciones en que se llevará a cabo la actividad sexual.
  • Acordar los métodos a los que van a recurrir para evitar un posible embarazo e its.
  • Adquirir los métodos de prevención.
  • Cumplir con el uso de los métodos de prevención.

Qué argumentos podemos usar para favorecer el uso del condón:

Si te dicen
No se siente lo mismo.

Puedes responder: Estaré más relajada o relajado y eso me puede ayudar a sentir más placer; creo que a ti también.

Si te dicen
Nunca hemos usado condón.

Puedes responder: Quiero dejar de correr riesgos

Si te dicen
Si me lo pides es porque no me quieres.

Puedes responder: Eres importante para mí y no necesito ponerme en riesgo para demostrártelo. Cuidarnos también es un acto de amor.

Si te dicen
Solo esta vez no lo usemos.

Puedes responder: Con solo una vez puede ocurrir un embarazo o una infección.

Si te dicen
No quiero usar condón.

Puedes responder: Yo sí, entonces hagamos otra cosa.

Si bien la comunicación y los acuerdos con la pareja son parte importante de estar en una relación, recuerda que tu salud y bienestar es algo que no tienes por qué negociar; solo tú tienes derecho a decidir si quieres o no tener relaciones sexuales, si quieres o no usar métodos eficaces para prevenir embarazos e ITS.

Actividad
«Conocimiento y responsabilidad compartida»

Instrucciones:

1. Responde brevemente

  • ¿Qué ventajas piensas que tiene la abstinencia informada?
  • Haz una lista con todos los métodos anticonceptivos que conozcas (puedes incluir métodos naturales, de barrera, hormonales, entre otros).

2. Tarjetas informativas

  • Escoge dos métodos anticonceptivos de tu lista que te interesen y sobre los cuales te gustaría aprender más.
  • Para cada uno, anota preguntas específicas sobre lo que quisieras saber (por ejemplo: cómo funcionan, dónde conseguirlos, ventajas o desventajas).

3. Opina: Escribe tu opinión sobre quién debería tener la responsabilidad de prevenir un embarazo en una relación sexual: ¿una persona en específico o ambos? Explica tus razones.

Para cerrar, reflexiona:

  • ¿Qué aprendiste sobre métodos anticonceptivos que no sabías antes?
  • ¿Cómo puedes contribuir a que en tu entorno se asuma una responsabilidad compartida para prevenir embarazos no deseados?

Opciones ante un embarazo no planeado

Descubrir un embarazo no planeado puede generar una amplia gama de emociones en una mujer, sin importar su edad. Estas experiencias son profundamente personales y pueden incluir:

  • Sorpresa inesperada: Para muchas, es una noticia abrumadora para la que no se sienten preparadas, como un cambio repentino que altera sus planes.
  • Torbellino emocional: Puede desencadenar un alto nivel de estrés, con sentimientos intensos que sacuden su bienestar emocional y físico.
  • Soledad: A menudo, las mujeres enfrentan esta situación en silencio, sintiendo que cargan solas con el peso de la decisión.
  • Incertidumbre: Algunas personas perciben que ninguna opción es completamente satisfactoria, lo que genera confusión o sensación de estar atrapadas.
  • Alegría: Aunque no sea planeado, ciertas mujeres pueden recibir la noticia con entusiasmo, viendo el embarazo como una oportunidad positiva para sus vidas.

¿Qué opciones tiene una mujer ante un embarazo no planeado?

Continuar el embarazo y asumir la crianza

Como se explicó en módulos anteriores, continuar un embarazo durante la adolescencia conlleva riesgos significativos, incluyendo mayores tasas de mortalidad materna en comparación con mujeres adultas. La maternidad y paternidad adolescentes suelen generar vulnerabilidades, como perpetuar o iniciar ciclos de pobreza, especialmente cuando no hay acceso a empleo, redes de apoyo o estabilidad económica. El embarazo puede interrumpir la educación, afectando con mayor frecuencia a las adolescentes. En América Latina, el 36% de los casos de abandono escolar en niñas y adolescentes se debe al embarazo o la maternidad, lo que profundiza las brechas de género (Red MAPA Global, 2024). Además, el UNFPA (2025) señala que solo el 7% de las madres adolescentes alcanzan la educación superior, frente al 19% de las madres adultas, limitando su desarrollo personal y profesional.

Económicamente, las madres adolescentes enfrentan desventajas: en promedio, sus ingresos son un 23% menores que los de mujeres que fueron madres en la adultez (UNFPA, 2025). También suelen ser estigmatizadas, enfrentando rechazo o maltrato en la escuela, en servicios de salud, en su hogar o por parte de su pareja, lo que aumenta su exposición a inseguridad y desprotección.

Si una mujer considera esta opción, es importante reflexionar si cuenta con los recursos económicos, emocionales y físicos para la crianza, y cómo impactará esta decisión en su vida a corto y largo plazo.

Continuar el embarazo y dar en adopción

Es posible que hayas escuchado frases como «si no quieres criar, se puede dar al bebé adopción», como si fuera una solución sencilla. Sin embargo, la adopción es una decisión compleja con desafíos emocionales, legales y sociales. En América Latina y el Caribe, existen centros de acogida, como orfanatos, casas hogar, hospitales o instituciones psiquiátricas, que reciben a niñas, niños y adolescentes en situación de institucionalización. Sin embargo, este panorama no es ideal. Según Palummo (2012), permanecer en estas instituciones puede causar retrasos en el desarrollo físico, emocional y social, además de exponer a las infancias a posibles violaciones de sus derechos. Por ello, la institucionalización debe ser excepcional y de corta duración.

Para una mujer que considera la adopción, es necesario preguntarse cuáles son los procesos legales necesarios y qué probabilidades hay de que se concrete. Además, en muchos lugares, los sistemas legales para facilitar adopciones son insuficientes o inexistentes.

Por otro lado, la adopción puede ser una opción valiosa para quienes desean ser madres o padres pero no pueden o prefieren no hacerlo por vías tradicionales. Toda persona, sin importar su raza, género, orientación sexual u otra condición, tiene derecho a formar una familia de manera planeada y consciente, siempre que pueda ofrecer un hogar amoroso, responsable y capaz de cubrir las necesidades de la niña o niño.

Interrumpir el embarazo

De todas las opciones, interrumpir el embarazo suele ser la más estigmatizada y rodeada de prejuicios, lo que dificulta hablar abiertamente de ella en contextos de educación sexual o salud reproductiva. Sin embargo, el aborto es una realidad que muchas mujeres enfrentan, y el silencio basado en tabúes ha generado mitos que alimentan el miedo y la desinformación. Esto lleva a que muchas mujeres vivan esta decisión con temor, inseguras de a quién acudir sin ser juzgadas.

¿Qué desafíos enfrenta una mujer que considera el aborto?

  • Miedo al buscar ayuda: La falta de información confiable y el temor al juicio pueden dificultar encontrar apoyo seguro.
  • Presión externa: Familia, pareja, amistades o profesionales de la salud pueden intentar influir para que cambie de opinión.
  • Riesgo legal: En países donde el aborto está penalizado, las mujeres enfrentan el temor a ser denunciadas.
  • Estigma social: Pueden ser criticadas, juzgadas o excluidas en sus comunidades, escuelas o entornos laborales.
  • Conflictos con la pareja: Si la mujer desea abortar y su pareja no está de acuerdo, es crucial una comunicación abierta donde ambos expresen sus perspectivas. Sin embargo, la decisión final recae en la mujer, ya que es su cuerpo y su derecho. La pareja debe respetar esta elección, pues nadie puede imponer lo que es correcto para otra persona.

¿Qué mujeres abortan?

Cualquier mujer en edad reproductiva puede enfrentar un aborto, ya sea espontáneo (natural) o inducido. La decisión depende de sus experiencias, información, creencias, valores y circunstancias personales. Solo ella, como la persona que vive el embarazo no planeado o no deseado, tiene el derecho de decidir si lo continúa o lo interrumpe.

¿Qué impacto tiene el aborto en las mujeres?

Cada mujer vive el aborto de manera única, influida por la información disponible, sus creencias, valores y el contexto en que ocurre. El estigma y el juicio social son factores clave que generan malestar emocional. Tras un aborto, es normal sentir tristeza o estrés, pero estas emociones suelen disminuir con el tiempo. Un estudio longitudinal en mujeres que interrumpieron un embarazo, no encontró arrepentimiento por la decisión; tanto las emociones positivas como las negativas disminuyeron durante los dos primeros años y después se estabilizaron. De hecho, 97.5% de las mujeres en este estudio consideraron haber tomado la decisión correcta al momento de hacerlo, y 99% lo pensaba después de cinco años. A los cinco años del aborto, el alivio seguía siendo la emoción más común entre todas las mujeres (Rocca et al., 2020). Estos hallazgos han sido confirmados por otros estudios (Broen, 2005) y por la Asociación Americana de Psicología o APA (2022).

Por otro lado, existen estudios que han encontrado que, a las mujeres a quiena se les ha negado un aborto, reportaron más síntomas de ansiedad y estrés, menor autoestima y menor satisfacción vital que las que lo recibieron. Además, las mujeres que continuaron con un embarazo no deseado también presentaron, posteriormente, más problemas de salud física (Biggs et al., 2017; Thornburg et al., 2024; Worrell, 2023).

¿Es el aborto un riesgo para la salud o la vida de las mujeres?

Cuando se realiza por profesionales de la salud capacitados en condiciones adecuadas, el aborto es un procedimiento altamente seguro. Sin embargo, la OPS (2022) advierte que el 45% de los abortos se realizan en condiciones inseguras, lo que los convierte en una de las principales causas de mortalidad materna o complicaciones físicas y psicológicas. La seguridad depende de la capacitación del personal, las condiciones del lugar, la salud de la mujer y el tiempo gestacional. Por ello, es vital que las mujeres que elijan esta opción sean atendidas por profesionales de la salud especializados.

Al considerar interrumpir un embarazo, es importante preguntarse: ¿Qué dice la ley en mi país? ¿Dónde puedo acudir para un procedimiento seguro? ¿El embarazo está dentro del tiempo permitido para un aborto?

Derechos humanos y salud

El Fondo de Población de las Naciones Unidas define la salud sexual y reproductiva (SSR) como un estado general de bienestar físico, mental y social en todos los aspectos relacionados con el sistema reproductivo. Esto abarca la posibilidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin riesgos, así como la libertad para decidir si se tienen o no hijos, cuándo y con qué frecuencia. Esta definición y sus características están basadas en las conclusiones de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD) de 1994, que relaciona la salud reproductiva, los derechos humanos y el desarrollo sostenible. Cuando no se satisfacen las necesidades en materia de SSR, se priva a las personas del derecho a elegir sobre su propio cuerpo y su futuro, lo que afecta el bienestar de sus familias y de las futuras generaciones. También, como son las mujeres las que dan a luz y, en muchos casos, las responsables de alimentar a sus hijos e hijas, las cuestiones relativas a la salud y los derechos sexuales y reproductivos no pueden separarse de la igualdad de género (UNFPA, 2022).  Además, la Convención sobre los Derechos del Niño subraya que todas las personas, sin importar su edad, deben tener acceso a métodos anticonceptivos y servicios de salud sin discriminación.

Quienes brindan servicios de salud están obligados a ofrecer atención respetuosa, sin prejuicios, garantizando el derecho a decidir libremente sobre la salud sexual y reproductiva, sin distinción por edad, sexo, estado civil, orientación sexual, condición de salud u otra característica.

Actividad
«Decisiones y respeto»

Instrucciones:

1. Reflexión personal

  • ¿Qué alternativas conoces que pueda considerar una mujer frente a un embarazo no planeado?
  • ¿Crees que en alguna de estas alternativas la mujer estará libre de críticas o juicios de otras personas? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Has observado situaciones cercanas en las que alguien haya enfrentado un embarazo no planeado? ¿Qué reacciones viste en su entorno (familia, amistades, comunidad)?
  • Desde tu punto de vista, ¿cuál crees que sea la alternativa más difícil o fácil de enfrentar?

2. Carta de empatía: Imagina que tienes una amiga cercana que enfrenta un embarazo no planeado. Escríbele una breve carta en la que le expreses tu apoyo, respeto y comprensión, sin importar la decisión que tome. Evita juzgar o influir en su decisión; concéntrate únicamente en expresarle apoyo emocional.

Para cerrar la actividad, reflexiona sobre lo siguiente:

  • ¿Cómo puedo contribuir a que las personas a mi alrededor puedan tomar decisiones sobre su vida sin miedo al rechazo o a las críticas sociales?