5.3 Toma de decisiones
Todas las personas tomamos decenas de decisiones a diario, y aprender a hacerlo de forma efectiva es una habilidad esencial para la vida. La adolescenciaLa Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de… (Da clic para leer más) es una etapa especialmente importante porque nuestras acciones pueden tener mucha influencia en nuestra vida adulta.
La mayor parte de nuestras decisiones se basan en hábitos, es decir, repetimos lo mismo que hacemos cada día o consultamos a otras personas (amistades, personas adultas o internet) para determinar qué hacer. Así funciona la parte intuitiva y de pensamiento rápido de nuestro cerebro, la cual nos permite tomar decisiones casi automáticas.
Sin embargo, al enfrentar decisiones más importantes, es recomendable tomarse el tiempo para reflexionar con calma. Aunque la parte del cerebro responsable del pensamiento lento sigue desarrollándose hasta aproximadamente los 25 años, tenemos la capacidad de tomar decisiones y considerar las consecuencias futuras de nuestras acciones, tanto para nuestra propia vida como para la de los demás.
Obstáculos que nos atrapan
Cuando tomamos decisiones, hay ciertas «trampas mentales» en las que caemos frecuentemente (Gregory y Moore, 2024). Conocer estas trampas nos permite evitarlas y elegir mejor:
1. Nos aferramos a lo que conocemos:
- Evitamos considerar ideas que contradicen nuestras creencias.
- Buscamos solo información que confirma lo que ya pensamos.
- Nos quedamos cómodamente con lo que ya hacemos, sin cambiar hábitos o cuestionar por qué lo hacemos.
- Nos dejamos influir demasiado por la primera información que recibimos.
- Preferimos lo que conocemos o lo que hacemos frecuentemente.
- Simplificamos demasiado la información, llenando los vacíos con suposiciones.
- Tenemos más confianza de la que deberíamos en nuestras opiniones.
- Tratamos de encajar y evitar desacuerdos.
- Confiamos más en las personas que nos gustan o conocemos.
- Llegamos rápidamente a acuerdos sin cuestionarlos.
- En grupos, podemos radicalizar nuestra postura al escuchar solo opiniones similares a las nuestras.
Una decisión siempre conlleva una renuncia. En otras palabras, decidir implica elegir entre distintas alternativas: siempre nos quedamos con una y desechamos o renunciamos a las demás. Esto, entre otras cosas, hace que sea imposible que todas nuestras decisiones sean perfectas. Aun así, todas ellas tienen un impacto; algunas tendrán resultados positivos y otras presentarán desafíos. Aquí hay algunos pasos que pueden facilitar tomar mejores decisiones:
- Identifica la necesidad: es decir, reconoce tus objetivos y deseos, así como las cosas que te incomodan o preocupan más.
- Enmarca la elección: identifica el problema específico que estás intentando resolver. A veces nos concentramos en preocuparnos en vez de replantear un problema como una decisión, es decir, como algo que podemos hacer. También, es importante diferenciar aquello que podemos cambiar de aquello que no.
- Explora opciones: Usa tu creatividad para pensar en varias soluciones posibles. Toma en cuenta que tener demasiadas opciones pueden resultar abrumador, por lo que es mejor priorizar la calidad sobre la cantidad.
- Evalúa tus alternativas: De ser posible, ordena tus opciones por prioridad y analiza sus posibles ventajas y desventajas. Busca información de fuentes confiables para elegir la alternativa con mayores beneficios y menores riesgos.
- Actúa: Llevar a cabo la decisión con confianza, basándote en tu análisis previo.
- Evaluar el resultado: Reflexiona sobre las consecuencias de tu decisión y, de ser necesario, ajusta tu enfoque o acciones para beneficiar tus futuras elecciones.
La idea no es sacar esta lista de cada vez que surge una decisión, sino hacer del proceso un hábito a largo plazo que se vuelva cada vez más familiar.
Para tomar mejores decisiones, es crucial fortalecer nuestra autoestimaPercepción y valoración que una persona tiene de sí misma. La autoestima es el grado en el que una persona tiene sentimientos positivos o negativos acerca de sí misma y… (Da clic para leer más), la cual nos ayuda a resistir presiones sociales, identificar formas de violencia y prevenir riesgos, protegiendo nuestro bienestar. También resulta útil desarrollar ciertos hábitos (Gregory y Moore, 2024):
Responsabilidad es poder
La palabra responsabilidad viene del latín responsum, que significa responder. Por eso se dice que la responsabilidad es la capacidad de responder por nuestras acciones y hacernos cargo de las decisiones que tomamos (Barrón, 2013).
Es importante distinguir entre lo que debemos hacer (nuestras obligaciones) y lo que podemos hacer (nuestras decisiones libres). Aunque las obligaciones forman parte de la responsabilidad, no la definen por completo (Beausoleil, 2015).
Nuestra capacidad de responder es nuestra capacidad de elegir. Más allá de culpar, nuestra habilidad de responder o ser responsables nos ayuda a reconocer nuestro poder personal. Esto también significa ser conscientes de nuestros pensamientos y emociones. Al identificar lo que sentimos y cómo reaccionamos ante situaciones difíciles o estresantes, podemos utilizar herramientas como la meditación, la respiración o el ejercicio para manejarnos mejor (Moriggi, 2020).
Por tanto, diferenciar aquello de debemos hacer de lo que podemos hacer, nos recuerda que nuestras decisiones pueden devolvernos el control sobre nuestras acciones y emociones (Bailey, 2015); aunque no podemos controlar todo lo que nos sucede, sí podemos elegir cómo reaccionar (Tessina, 1999). Por ejemplo, si tengo que hacer algo que no me gusta, puedo elegir hacerlo de manera que me resulte menos frustrante o incluso más agradable.
Vivir en sociedad implica tomar decisiones con pleno conocimiento de sus efectos, discerniendo entre lo adecuado y lo que no lo es. Aunque esto pueda sonar abrumador, es una oportunidad para crecer y aprender a priorizar tu bienestar. Tener apoyo de personas cercanas como tu familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más) o amistades te ayudará a decidir mejor. Esto es lo que llamamos redes de apoyo, que se fortalecen con comunicación, confianza y respeto.
Actividad
«Mi poder para decidir»
Instrucciones:
1. Haz una lista:
Identifica tres decisiones que hayas tomado en la última semana. Pueden ser decisiones cotidianas, como qué ropa usar, o decisiones más importantes, como responder o no a una situación difícil.
2. Analiza tus decisiones:
Responde estas preguntas por cada decisión:
- ¿Por qué tomé esta decisión? (¿Fue una obligación o una elección libre?)
- ¿Qué emociones sentí al tomar esta decisión? (alegría, duda, temor, ansiedad, seguridad)
- ¿Cuáles fueron las consecuencias o resultados inmediatos?
- ¿Cambiaría algo de la forma en que tomé esta decisión?
3. Reflexiona sobre tu poder:
Ahora piensa en una situación que estés enfrentando actualmente y sobre la cual necesites tomar una decisión pronto. Escribe:
- ¿Cuáles son mis opciones?
- ¿Qué posibles consecuencias podría tener cada opción?
- ¿Qué emociones estoy sintiendo en este momento frente a esta decisión?
- ¿Qué herramientas (hablar con alguien de confianza, buscar información, meditar, etc.) me ayudarían a tomar la mejor decisión?
4. Conclusión personal:
Completa la siguiente frase con tus propias palabras:
Para mí, la responsabilidad significa _____________ y mi poder de decisión me ayuda a ______________.
Guarda esta reflexión y revísala en una semana para ver cómo tu perspectiva y tus emociones han cambiado con el tiempo y cómo la responsabilidad y la conciencia te ayudan a crecer como persona.
Iniciativa educativa en el marco de la Agenda 2030, en alianza de:
Instituciones aliadas:
