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6.1 Las formas y funciones de los órganos del placer y de la reproducción: aprendiendo de túbulos, óvulos y estímulos

Todos los cuerpos humanos nacen con estructuras similares, salvo por la forma y función de los órganos sexuales. La forma es la anatomía; la función, la fisiología (busca en un diccionario etimológico las raíces de estas palabras y verás qué interesantes son). Conocer los nombres y funciones del cuerpo es esencial, y es natural sentir curiosidad por los órganos sexuales y reproductivos. Sin embargo, muchas personas crecen con estereotipos, prejuicios y culpas que limitan su relación con su cuerpo.

Cuando la educación fomenta el silencio, el rechazo al tacto o la falta de observación de los órganos sexuales, se genera una desconexión que puede hacer a las personas más vulnerables a abusos, disfunciones sexuales, problemas de pareja o incluso enfermedades como el cáncer. Por eso, es crucial entender las grandes funciones de los órganos sexuales como un conjunto:

Diferenciarnos. En muchas culturas, al nacer, se distingue entre niña o niño según los órganos sexuales: una vulva en las niñas, un pene y escroto con testículos en los niños. Sin embargo, el pensamiento binario, que asume solo dos tipos de anatomías sexuales, no abarca toda la realidad. Gracias a la ciencia, sabemos que existen diversas combinaciones cromosómicas que dan lugar a anatomías intersexuales, ni claramente “femeninas” ni “masculinas”. Reconocer a las personas intersexuales con respeto y plenos derechos humanos es fundamental. Si el tema de la intersexualidad parece complejo por ahora, no te preocupes; lo exploraremos más a fondo en otro módulo.

Sentir placer. Los órganos sexuales nos permiten descubrir sensaciones placenteras, divertidas o intensas a lo largo de la vida, que varían en distintos momentos y por diversas razones. Esta función nutre la vida erótica y está íntimamente ligada a la imagen corporal y la autoestima. Es un tema profundo, que conecta con múltiples ramas del conocimiento y que usamos durante toda la vida.

Reproducción. Si decides tener hijos, tus órganos sexuales y reproductivos, cuando funcionan adecuadamente, te permitirán procrear. Este proceso es fascinante, pues requiere una coordinación precisa. Si enfrentas dificultades, existen opciones como la reproducción asistida. Las dificultades para concebir se conocen como infertilidad o esterilidad, según el caso. Conocer estos procesos es empoderador, así que pon atención.

Es fundamental aprender a valorar todo nuestro cuerpo como digno y merecedor de respeto. Te invito a embarcarte en este viaje para integrar mentalmente tu cuerpo, especialmente tus órganos sexuales, nombrándolos con claridad, sin vergüenza ni tabúes, y reconociendo la belleza de su anatomía y funcionamiento. Esto te ayudará a entender que son tuyos y no pertenecen a nadie más, fomentando desde ahora actitudes de autocuidado.

A las 12 semanas de gestación, la anatomía sexual ya está formada, y nacemos con ella. En muchas sociedades, se usan términos vagos o imprecisos para nombrar estas partes; lo mejor es llamarlas órganos sexuales. Aunque “genitales” es válido, es más preciso referirse a los externos como pene y escroto en hombres y vulva en mujeres. A continuación, haremos un recorrido por la anatomía y fisiología de los órganos sexuales y reproductivos, ubicados en la pelvis (debajo del ombligo y entre las piernas), clasificándolos en externos e internos para comprenderlos mejor.

Órganos sexuales pélvicos externos femeninos.

Vulva:

Labios Vaginales
Mayores (exteriores)
Menores (interiores)

Clítoris

Monte Venus

Orificio uretral (Meato Urinario)
Glándulas de Skene (parauretrales)

Introito (Abertura Vaginal)
Glándulas de Bartolino
Himen

Órganos sexuales y reproductivos pélvicos internos femeninos.

Vagina

Punto G (de Gräfenberg)

Cérvix

Útero (Matriz)
Endometrio
Oviductos (tubas o trompas uterinas)
Franjas ováricas
Ovarios

Órganos sexuales pélvicos externos masculinos.

Pene:

Base (raíz)

Cuerpo (tronco)

Corona

Glande (cabeza)
Orificio Uretral
Prepucio
Frenillo

Escroto

Órganos sexuales y reproductivos pélvicos internos masculinos.

Testículos

Epidídimos

Conductos deferentes

Vesículas seminales

Conductos eyaculadores

Próstata

Glándulas de Cowper (Bulbouretrales)

Uretra

Cremáster

Órganos sexuales pélvicos externos de la mujer Vulva

Vulva

La vulva es única en cada mujer, posee un aroma distintivo gracias a las glándulas y el vello púbico que la caracterizan. Cumple tres funciones esenciales:

  • Proteger los órganos sexuales internos contra agentes infecciosos.
  • Facilitar el placer sexual.
  • Permitir el ingreso de espermatozoides al cuerpo.
vulva

Cada vulva es única, pero todas comparten las mismas estructuras fundamentales:

Labios mayores (labios externos): Son carnosos y, desde la pubertad, están cubiertos de vello púbico. Su función principal es proteger los demás órganos sexuales externos, además de contribuir al placer sexual.

Labios menores (labios internos): Ubicados dentro de los labios mayores, rodean las aberturas de la vagina y el orificio uretral (por donde se expulsa la orina). Están recubiertos por una membrana mucosa que mantiene la humedad, generalmente de tonalidad rosada. Protegen el clítoris, el orificio uretral y la entrada vaginal, además de participar en el placer y facilitar la penetración vaginal.

Clítoris: Aunque su parte visible, el glande, es pequeña (del tamaño de un chícharo, aunque varía entre personas), la mayor parte del clítoris está interna. El glande, ubicado en la unión superior de los labios menores, está cubierto por el prepucio o capuchón, formado por la unión de los labios menores, cuyo tamaño y cobertura varían. Internamente, el cuerpo del clítoris se extiende hacia la pelvis, anclado al hueso púbico mediante ligamentos.

El glande del clítoris, con más de 8,000 terminaciones nerviosas, es extremadamente sensible al tacto y su única función es proporcionar placer. Muchas mujeres desconocen su clítoris, lo que puede limitar su experiencia de placer. Contrario al mito de que el placer depende solo de la penetración, todo el cuerpo, especialmente la vulva y el clítoris, es fuente de sensaciones. El clítoris puede estimularse incluso sin contacto directo, por ejemplo, al presionar las piernas, y un toque suave y cuidadoso maximiza el disfrute.

Monte de Venus: Es una zona abultada de tejido graso sobre la vulva que, desde la pubertad, se cubre de vello. Protege el hueso púbico.
Orificio uretral (meato urinario): Una pequeña abertura debajo del clítoris y arriba de la entrada vaginal, que conecta la uretra con el exterior para la expulsión de la orina.
Glándulas de Skene (parauretrales): Situadas a ambos lados del orificio uretral, liberan un fluido durante la eyaculación femenina, que puede ocurrir en algunos orgasmos. También se les llama “próstata femenina”.
Introito vaginal: Es la abertura por donde sale la sangre menstrual y el feto durante el parto. Permite la entrada de dedos, penes, juguetes sexuales, tampones o copas menstruales.
Perineo: La zona entre la abertura vaginal y el ano, debajo de los labios mayores, con una longitud de dos a cinco centímetros.
Glándulas de Bartolino: Ubicadas a ambos lados de la abertura vaginal, segregan un líquido espeso que lubrica la vagina durante la excitación sexual.

Himen: Una membrana que cubre parcialmente la entrada vaginal, con pocas terminaciones nerviosas o vasos sanguíneos. Su forma varía y, en algunos casos, puede estar ausente. Aunque históricamente se le asoció con la virginidad, no siempre se rompe ni sangra durante el primer coito, y puede romperse por actividades no sexuales, como deportes. El mito de que la primera vez siempre duele es falso; el dolor suele deberse a tensión muscular, falta de lubricación o estimulación insuficiente, no al himen. Importante: el valor de una persona no depende de la presencia del himen ni de su historial sexual.

Órganos sexuales pélvicos internos de la mujer

Vagina: Un conducto muscular y mucoso que conecta la vulva con el cérvix. Con una longitud promedio de ocho centímetros, es elástica y se expande durante la excitación sexual para facilitar el placer. Por aquí salen la sangre menstrual y los bebés durante el parto, y entran tampones, copas menstruales, juguetes sexuales o penes. Su mucosa mantiene un ambiente húmedo y ácido para prevenir infecciones.
Punto G (o de Gräfenberg): Ubicado a unos tres a cinco centímetros dentro de la vagina, hacia el ombligo, es una zona que puede generar placer intenso en algunas mujeres, aunque su existencia como estructura independiente está en debate, ya que podría ser parte del clítoris interno.
Útero: Un órgano muscular en forma de pera, ubicado en la parte baja del abdomen, del tamaño de un puño pequeño. Su parte inferior, el cérvix, separa la vagina del resto del cuerpo, evitando que objetos como tampones se “pierdan”. El útero produce el flujo menstrual cuando el endometrio se desprende si no hay embarazo. Es donde se desarrolla el feto, expandiéndose para protegerlo. El cérvix es clave en la detección del cáncer cervicouterino mediante el Papanicolaou.
Descripción general de las estructuras reproductoras femeninas
Oviductos (o tubas uterinas): Son dos conductos angostos de unos ocho centímetros que conectan el útero con los ovarios. Tienen vellosidades internas que ayudan a transportar el óvulo hacia el útero, permiten la fecundación (unión de óvulo y espermatozoide) y llevan el cigoto (óvulo fecundado) al endometrio.
Ovarios: Dos glándulas del tamaño de una almendra, ubicadas a ambos lados del útero, producen estrógenos, progesterona y algo de testosterona, regulando el ciclo menstrual y el embarazo. Almacenan unos 590,000 óvulos inactivos, de los cuales algunos maduran y se liberan mensualmente desde la pubertad hasta la menopausia.

Es fundamental que las jóvenes se familiaricen con su vulva y vagina, observándolas y tocándolas para conocer su cuidado, higiene, sensaciones y el uso adecuado de compresas, copas menstruales o anticonceptivos como el condón femenino o masculino. Los chicos también deben dialogar abiertamente con las mujeres de su entorno para comprender sus experiencias, sensaciones y fomentar empatía.

Órganos sexuales pélvicos externos del hombre

El pene y el escroto son los órganos sexuales pélvicos externos del hombre:

Pene: Un órgano cilíndrico sobre el pubis, compuesto por músculos, tejidos, arterias, venas, cuerpos cavernosos, cuerpos esponjosos y nervios. Cada pene es único; algunos se curvan al erectarse, otros son rectos, pero todos comparten las partes visibles: base, tronco, corona y glande. Sus funciones incluyen proporcionar placer, permitir la penetración y facilitar la salida de orina, líquido preeyaculatorio y semen.

Base del pene: La parte superior, anclada al arco púbico mediante ligamentos, no es visible.
Cuerpo del pene: Formado por tres columnas de tejido eréctil: dos cuerpos cavernosos (en la parte superior) y un cuerpo esponjoso (en la inferior, que contiene la uretra). Durante la excitación, estos tejidos se llenan de sangre, provocando la erección.
Glande: La punta del pene, con forma de cono o semiesférica, es más ancha que el cuerpo y contiene glándulas sebáceas que producen esmegma, un lubricante natural. Su alta sensibilidad, debido a numerosas terminaciones nerviosas, lo hace clave para el placer.
Orificio uretral (meato urinario): Una abertura en la punta del glande por donde salen la orina, el líquido preeyaculatorio y el semen.

Prepucio: Una capa de piel que cubre y protege el glande. Sin una higiene adecuada, el esmegma puede acumularse y causar infecciones. La circuncisión, practicada por motivos religiosos, culturales o médicos (como fimosis), retira parte del prepucio.

Frenillo: Una pequeña “V” debajo del glande, donde el prepucio se une, altamente sensible.
Escroto: Una bolsa de piel y músculo debajo del pene que contiene los testículos. Cubierta de vello púbico desde la pubertad, varía en tamaño, color y asimetría. Protege los testículos, regula su temperatura y es sensible al tacto, contribuyendo al placer.

El tamaño del pene genera muchas dudas, pero el placer no depende de sus dimensiones, ya que la zona más sensible de la vagina es su tercio externo, y otras áreas, como el clítoris, son clave para el erotismo. La preocupación excesiva por el tamaño puede afectar la autoestima y las relaciones sexuales.

Órganos sexuales pélvicos internos del hombre

Testículos: Dos glándulas ovaladas de unos cuatro centímetros, ubicadas en el escroto, producen testosterona y espermatozoides. Su temperatura, dos grados menor que la corporal, es regulada por el escroto.
Epidídimos: Conductos enrollados detrás de cada testículo, donde los espermatozoides maduran y adquieren movilidad antes de pasar a los conductos deferentes.
Conductos deferentes: Transportan los espermatozoides maduros hacia las vesículas seminales. Aquí se realiza la vasectomía, un método anticonceptivo definitivo.
Vesículas seminales: Glándulas que producen líquido seminal, nutriendo y dando movilidad a los espermatozoides.
Conductos eyaculadores: Conducen el líquido seminal y los espermatozoides hacia la próstata.
Próstata: Una glándula del tamaño de una nuez, debajo de la vejiga, produce líquido prostático, que protege a los espermatozoides en medios ácidos. Es sensible al tacto, proporcionando placer en algunos hombres. La revisión prostática es crucial a partir de los 40 años para detectar cáncer.
Glándulas de Cowper: Secretan líquido preeyaculatorio, que lubrica y neutraliza la acidez de la uretra. Aunque no contiene espermatozoides, puede arrastrarlos, lo que explica por qué el coito interrumpido no es un método anticonceptivo fiable.
Uretra: Conducto que transporta orina, líquido preeyaculatorio y semen hacia el exterior.
Cremáster: Músculo que acerca los testículos al cuerpo en respuesta al frío o la excitación, protegiéndolos y contribuyendo al placer.

Importancia del respeto al cuerpo de todas las personas

Los órganos sexuales, tanto femeninos como masculinos, son complejos y fascinantes. Conocerlos, cuidarlos y valorarlos te permite apropiarte de ellos y respetar los cuerpos de los demás. Su apariencia, determinada por la genética y el cuidado personal, es única, y no debe ajustarse a estereotipos de belleza. Los órganos sexuales primarios están presentes desde el nacimiento, y durante la pubertad aparecen las características sexuales secundarias, que exploraremos más adelante. Todos cambiamos, y eso es humano. La edad, forma, color o discapacidad no deben ser motivo de discriminación; todas las personas merecemos respeto y dignidad.

Distintas miradas sobre el cuerpo y la sexualidad

Cada cultura interpreta el sexo, el género y la reproducción de forma única, influida por tradiciones y religiones. Históricamente, los órganos sexuales se consideraban solo reproductivos, pero hoy reconocemos su rol en el placer. Las percepciones del cuerpo y la sexualidad evolucionan, y los estereotipos de belleza pueden afectar la autoestima, tema que profundizaremos más adelante.

Los cuerpos cambian a lo largo del tiempo

El cuerpo y sus funciones sexuales y reproductivas cambian con el tiempo. El placer, presente toda la vida, varía según la etapa, la conciencia corporal y el proyecto personal. La culpa, el miedo o la ignorancia pueden limitarlo. La función reproductiva, activa desde la pubertad, termina en las mujeres con la menopausia y puede disminuir en los hombres con la edad.

Conclusión

Como conclusión podemos decir que, desde el enfoque de educación integral de la sexualidad, a los órganos sexuales se les reconocen estas tres funciones: nos permiten identificarnos, experimentar placer y nos posibilitan la reproducción; todas importantes, sobre todo con una perspectiva de derechos que nos permite darle el énfasis a cada una de ellas, de acuerdo con nuestras propias decisiones, que pueden cambiar con el tiempo. Vayamos al siguiente subtema para ver cómo inicia esta aventura de transformación durante la pubertad.

Te invitamos a que frente a un espejo reconozcas tus órganos sexuales e identifiques sus características. Conocerlos te permite notar cuando algo cambia y es dentro de lo esperado, por ejemplo por la edad, o cuando se debe a alguna otra causa, como alguna its. Reflexiona por un momento lo importantes que son y que sin importar sus características son tuyos y merecen ser amados y respetados.

Anota tus observaciones.