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1. Diabetes mellitus gestacional

La diabetes gestacional es la intolerancia a los carbohidratos e hiperglucemia, con diversos grados de severidad, que se diagnosticapor primera vez en cualquier momento durante el embarazo con glucemia en ayuno de 92-125 mg/dL o 180-199 mg/dL a las dos horas postcarga con 75 g de glucosa, según la Organización Mundial de la Salud (Imagen 1) (Organización Mundial de la Salud, 2018; Secretaría de Salud, 2016; Font-López y Gutiérrez-Castañeda, 2017).

Imagen 1. Examen de laboratorio para diagnosticar diabetes gestacional

Video. ¿Qué es la diabetes gestacional?

Se ha observado que las pacientes que cursan con diabetes durante el embarazo presentan mayor riesgo de complicaciones maternas y fetales, como preeclampsia, malformaciones congénitas como las cardiovasculares y de tubo neural, macrosomía fetal, prematurez, hipoglucemia, hipocalcemia, ictericia, síndrome de distrés respiratorio e incremento en las tasas de mortalidad neonatal, por lo que establecer el diagnóstico y tratamiento oportuno mejora el pronóstico perinatal; además, evita las consecuencias a largo plazo en los hijos de madres diabéticas; el momento considerado más adecuado para investigar la enfermedad es entre las semanas 24 a 28 de gestación. (Secretaría de Salud, 2009, 2016; Font-López y Gutiérrez-Castañeda, 2017).

Los factores de riesgo para el desarrollo de diabetes gestacional son: edad materna mayor a 30 años, antecedente personal de diabetes gestacional, macrosomía (peso al nacer >4.5 kg) o bajo peso al nacer (<2.5 kg), familiares de primer grado con diabetes, obesidad (IMC mayor a 30), historia de abortos o muerte fetal de causa inexplicable, antecedente de ovario poliquístico y signos previos al embarazo de resistencia a la insulina (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2016; Font-López y Gutiérrez-Castañeda, 2017; Salzberg y otros, 2016).

Toda mujer embarazada obesa o con antecedente de diabetes, debe tener un estricto seguimiento con un plan de alimentación y actividad física, sin intervención farmacológica, con el fin de prevenir el desarrollo de diabetes gestacional (Secretaría de Salud, 2016; Salzberg y otros, 2016).

Cuando se cuenta con diagnóstico de diabetes gestacional, se debe llevar tratamiento farmacológico y no farmacológico. El tratamiento farmacológico abarca el uso de insulina, que es el tratamiento de elección en cualquier tipo de diabetes durante el embarazo, o antidiabéticos orales, aunque su uso aún es discutido (Secretaría de Salud, 2016; Salzberg y otros, 2016).

El tratamiento no farmacológico de la diabetes gestacional incluye la educación a la paciente con información para que sepan qué es y puedan integrar el tratamiento farmacológico a su vida cotidiana; hacer cambio de hábitos alimenticios y actividad física, para prevenir el desarrollo de diabetes mellitus, entre otras complicaciones. Se ha demostrado que con el tratamiento nutricional, de 8 a 9 pacientes, de cada 10 con diabetes gestacional, logran una ganancia de peso adecuada, mantienen el control de glucosa en sangre, evitan la cetonuria (excreción de cuerpos cetónicos en orina que indica que el cuerpo no puede utilizar la glucosa en sangre como energía) y episodios de glucosa baja en sangre (Secretaría de Salud, 2016; (Salzberg y otros, 2016).

El plan de alimentación durante el primer trimestre del embarazo se determina según el requerimiento de calorías, con base en el peso y en la actividad física, sin necesidad de aumentar calorías por el embarazo. A partir del segundo trimestre se le agregan 300 kcal; en caso de embarazadas con obesidad, no es necesario adicionar calorías, al evitar planes de alimentación de menos de 1500 kcal al día, ya que son asociadas a mayor desarrollo de cetosis y alteraciones neurológicas en el bebé. La restricción de calorías moderadas, con dietas de entre 1600 a 1800 kcal por día en diabéticas embarazadas, mejora los niveles de glucosa en sangre en ayuno, sin impedir el crecimiento del bebé (Secretaría de Salud, 2016; Salzberg y otros, 2016).

Para establecer el menú se deben considerar los hábitos y la economía de la paciente. La distribución de las comidas será de acorde a cada región. Se recomienda no superar un lapso de 6 a 8 horas entre la última ingesta nocturna y el desayuno, para evitar cetosis (uso de grasas como energía ya que el cuerpo no puede utilizar la glucosa en sangre); esto se puede lograr con un plan de alimentación que incluya 3 comidas y de 2 a 3 colaciones; se recomienda que los alimentos a incluir en el plan de alimentación sean de bajo índice glucémico y carga glucémica (alimentos que no provocan mucha subida en el azúcar en sangre y que contengan baja cantidad de hidratos de carbono) (Imagen 2 y 3), ya que con esto se tiene un efecto positivo en el control del peso materno y en los niveles de glucosa (Secretaría de Salud, 2016; Salzberg y otros, 2016).

Video.  Índice glucémico y carga glucémica.

El índice glicémico (IG) indica el aumento de la glucosa en sangre, que se produce posterior a la ingestión de un alimento, en relación a la cantidad y el tipo de carbohidrato. La carga glicémica (CG) se calcula al multiplicar el IG por la cantidad de hidratos de carbono de la ración de alimento. A continuación, detallaremos una lista de alimentos comunes con su nivel de IG y de CG (Pérez Lizaur, Palacios González, Castro Becerra y Flores Galicia, 2014).

Imagen 2.  Índice glucémico de alimentos.

Tabla 3. Lista de alimentos (Pérez Lizaur, Palacios González, Castro Becerra y Flores Galicia, 2014)

Imagen 3. Carga glucémica

Se recomienda realizar al menos 30 minutos de ejercicios de fuerza (promueven que se fortalezca los músculos) y aeróbicos (necesitan más oxígeno y ayudan a mejorar la capacidad pulmonar); mostramos un ejemplo de rutina, que abarca ambos (Imagen 4).

Ambos ejercicios han demostrado una disminución en las cifras de glucosa en ayuno, y después de comer, en mujeres sedentarias, ya que se aumenta la masa muscular, lo cual incrementa la sensibilidad a la insulina. Se sugiere no realizar actividad física sólo en los siguientes casos: aumento de contracciones uterinas, embarazo múltiple, durante hipoglucemia o hiperglicemia con cetosis, antecedente de infarto o arritmia cardiaca o hipertensión inducida por el embarazo. (Secretaría de Salud, 2016; Salzberg y otros, 2016).

Imagen 4. Rutina de ejercicio de fuerza y aeróbico para embarazadas

En las 6 a 12 semanas, posteriores al término del embarazo, se recomienda reevaluar a las pacientes, ya que se ha reportado la incidencia diabetes mellitus tipo 2, en la mitad de las pacientes que cursaron con diabetes mellitus gestacional. Se recomienda que se fomente un seguimiento adecuado con programas de prevención, que incluyan cambios en la dieta, control de peso, fomento de actividad física y planificación familiar (Secretaria de Salud, 2016).

💡Dinámica de reflexión: La población mexicana pertenece a un grupo étnico considerado de riesgo, ya que tiene alta prevalencia de diabetes. ¿Alguien de tu entorno padece esta enfermedad? ¿Qué recomendaciones les harías y por qué?