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4. VIH y Sida

El VIH es el virus de inmunodeficiencia humana, que provoca la caída de las defensas del organismo, al dejarlo a expensas de enfermedades que de otro modo no le afectarían; si una persona con VIH no recibe atención y tratamiento puede llegar a la fase llamada Sida, que es el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, fase avanzada de la infección por VIH, determinada cuando en el organismo han bajado los linfocitos CD4 hasta 200/mm3 (componente del sistema inmune que nos defiende de enfermedades o infecciones) y se manifiestan síntomas por infecciones (García Patiño, Hernández Forcada y López Uribe, 2019).

La consejería preconcepcional en la mujer con infección por el VIH debe incluir los siguientes puntos:

Dentro de la alimentación saludable, debemos recomendar ingesta adecuada de calorías y proteínas, al aumentar alrededor de 285 kcal, a partir del segundo trimestre de embarazo, así como 10 gramos de proteína diariamente. Si requiere aumentar de peso, podemos aumentar de 500 a 1000 kcal por día. En cuanto a los micronutrientes, debe cubrir las necesidades de vitaminas y minerales, con especial atención en la ingesta de ácido fólico, hierro y calcio. Además de cuidar el contenido nutrimental de los alimentos, también debemos cuidar la seguridad e higiene en la manipulación de los alimentos (Imagen 7), ya que el agua y los alimentos pueden portar gérmenes y ocasionar enfermedades con diarrea, vómito, dolor estomacal, de cabeza y muscular (Organización Panamericana de la Salud, 2007).

Imagen 7. Consejos prácticos para la alimentación en personas con VIH (Organización Panamericana de la Salud, 2007).

La infección, el tratamiento del VIH, los síntomas asociados al Sida (en caso de presentarlo) y el embarazo, acarrean síntomas que afectan la alimentación, por lo que es importante dar recomendaciones individuales. A continuación, describiremos algunas de las complicaciones en la alimentación y cómo podemos tratarlas:

Imagen 8. Elaboración de bebida para rehidratación

El bebé puede adquirir VIH durante el embarazo, parto o lactancia, por eso es muy importante la adherencia al tratamiento para el VIH (medicamento antirretroviral) como es indicado, para que la carga viral (cantidad de virus en la sangre) disminuya hasta ser indetectable. Así, la probabilidad de transmisión vertical es menor al 2% (dos de cada 100) (García Patiño, Hernández Forcada y López Uribe, 2019).
Después de nacido el bebé, el VIH puede ser transmitido durante la lactancia materna, por lo que se recomienda evitarla por completo; en el caso de que no se pueda garantizar que se va a tener fórmula para los seis meses o acceso a agua potable, amamantar cuando la mujer está bajo tratamiento antirretroviral (García Patiño, Hernández Forcada y López Uribe, 2019).

Lo más importante es no alimentar durante los primeros seis meses al bebé de manera mixta (leche materna y fórmula), porque incrementa la posibilidad de que el bebé adquiera VIH al no implementar correctamente las técnicas de lactancia y tener el riesgo de presentar heridas o grietas en los pezones. Cuando el bebé inicie la alimentación complementaria, se recomienda evitar la premasticación (cuando la persona VIH positiva mastica los alimentos y los introduce en la boca del menor), debido a que se ha asociado con casos de transmisión del virus por esa vía (García Patiño, Hernández Forcada y López Uribe, 2019).

El bebé debe alimentarse exclusivamente con fórmula sucedáneo de la leche materna, cuando se logren las siguientes condiciones:

💡 Dinámica de reflexión: Las mujeres en edad fértil se ven particularmente afectadas por la infección por VIH, lo cual puede condicionar su estado nutricional. Además, durante el embarazo, el bebé está en riesgo de adquirir el VIH durante el parto o la lactancia. Con base en tu experiencia, ¿qué tan seguido tienes pacientes con VIH? ¿Qué recomendaciones les harías y por qué?