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2. Trastornos hipertensivos del embarazo

Los trastornos hipertensivos son los trastornos médicos más comunes del embarazo y tienen efectos perjudiciales, tanto para la madre como para el bebé. Dentro de estos  trastornos se encuentra la hipertensión gestacional, la preeclampsia y la eclampsia (Imagen 5), al ser la hipertensión gestacional la causa más común de hipertensión en las mujeres embarazadas (CENETEC, 2017a, 2017b; Secretaría de Salud, 2016, 2017; Melvin y Funai, 2020).

Imagen 5. Trastornos hipertensivos del embarazo

La hipertensión gestacional es un diagnóstico clínico temporal, definido por el inicio de hipertensión con cifras tensionales por encima de 140 mmHg sistólica y diastólica encima de 90 mmHg, después de la semana 20 del embarazo, en pacientes que antes tenían la presión arterial normal y sin proteinuria (excreción de proteína en la orina) (CENETEC, 2017a, 2017b; Secretaría de Salud, 2016, 2017; Melvin y Funai, 2020).
La preeclampsia es un trastorno que hace referencia a la presencia de cifras tensionales mayores o iguales a 140/90 mmHg, proteinuria mayor a 300 mg/24 h, creatinina sérica elevada (>30 mg/mmol), en la mujer con embarazo mayor a 20 semanas o hasta dos semanas posparto. En ausencia de proteinuria, el diagnóstico de preeclampsia podría establecerse cuando la hipertensión gestacional está asociada con síntomas cerebrales persistentes, así como dolor en el abdomen, con nausea o vómito, o bien alteraciones en plaquetas y enzimas hepáticas en sangre. La preeclampsia temprana y tardía se diferencian si su inicio es antes o después de las 34 semanas de gestación (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2017).
La eclampsia es una complicación de la preeclampsia severa, frecuentemente acompañada de síntomas neurológicos, que incluyen convulsiones, reacción anormal del sistema nervioso, fuerte dolor de cabeza, enfermedad cerebrovascular, edema pulmonar, desprendimiento de la placenta, alteraciones visuales como sensación de visión de luces o destellos, punto ciego ocular, ceguera, entre otros; esta complicación puede aparecer hasta el décimo día posparto (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2017).
En el mundo los desórdenes hipertensivos durante el embarazo están asociados con severas complicaciones maternas, al ocasionar miles de muertes maternas y perinatales. En la mujer embarazada, las complicaciones que se pueden presentar son hemorragia del sistema nervioso central, deterioro de la función renal y descompensación cardiaca. Los trastornos hipertensivos, tanto hipertensión gestacional y preeclampsia, tienen riesgos similares a largo plazo, ya que predispone a presentar hipertensión crónica en el futuro y las enfermedades relacionadas a ella, como enfermedades cardiovasculares, alteración en las cantidades de lípidos en sangre, enfermedades renales crónicas, diabetes mellitus, entre otras; se considera que aproximadamente la mitad de las mujeres que padecieron de trastornos hipertensivos durante el embarazo, desarrollarán secuelas y algunas fallecerán. Para el bebé, las posibles complicaciones son parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino, muerte, desprendimiento prematuro de placenta y lo predispone a que pueda padecer hipertensión arterial o síndrome metabólico a edad temprana. El pronóstico materno y fetal se mejoran si se evita la progresión de la hipertensión a formas severas (Secretaría de Salud, 2009; CENETEC, 2017a, 2017b; Melvin y Funai, 2020).
La incidencia de los desórdenes hipertensivos en el embarazo ha aumentado, debido al incremento global de la edad materna, la obesidad, la tecnología de reproducción asistida y las comorbilidades médicas que predisponen a la preeclampsia, como la diabetes, la hipertensión arterial crónica y la enfermedad renal. Otros factores de riesgo asociados a trastornos hipertensivos asociados al embarazo son: historia familiar de preeclampsia y enfermedad autoinmune, así como a padecer preeclampsia en embarazo múltiple, ser el primer embarazo y en la alteración en los cromosomas de los bebés; otra característica predictiva a padecer preeclampsia es haber tenido un resultado anormal en el estudio Doppler de la arteria uterina. Una preeclampsia temprana se asocia con una enfermedad más severa. Se recomienda que se identifiquen los factores de riesgo para desarrollo de los diferentes trastornos hipertensivos del embarazo, en el primer trimestre, para establecer un diagnóstico temprano de la enfermedad y tener una reducción de las complicaciones asociadas (CENETEC, 2017a, 2017b; (Secretaría de Salud, 2016, 2017; Melvin y Funai, 2020).

La educación y el asesoramiento al paciente son componentes importantes del manejo, ya que encuentran en riesgo elevado de desarrollar preeclampsia u otras complicaciones del embarazo. Se le pide a la mujer embarazada que reporte de manera pronta cualquier síntoma sugestivo de preeclampsia, como dolor de cabeza, cambios visuales o dolor abdominal, además de revisar signos sugestivos de deterioro en el bebé (Melvin y Funai, 2020).

No se recomienda la restricción de calorías durante el embarazo para mujeres con sobrepeso u obesidad, ya que no se ha asociado con una menor incidencia de hipertensión gestacional o preeclampsia, y la restricción puede contribuir a la cetosis en el bebé (CENETEC, 2017).

Se recomienda una ingesta normal de sodio en mujeres de bajo riesgo a padecer trastornos hipertensivos, ya que no hay diferencias significativas para prevenirlos. Tampoco existe evidencia que soporte la reducción de sal en la dieta, ni la restricción calórica como tratamiento para la paciente que diagnosticada con preeclampsia (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2017).
Las mujeres pueden mantener la mayoría de sus actividades físicas. El reposo en casa o en el hospital no previene la progresión a preeclampsia o en la mejora los resultados maternos y fetales, pero sí reduce la frecuencia de empeoramiento de la hipertensión. Hay estudios que sugieren una asociación entren el ejercicio y la reducción del riesgo de preeclampsia en las mujeres de bajo riesgo. Se identifica la hipertensión gestacional, la crónica preexistente y la preeclampsia mal controladas, como contraindicaciones absolutas al ejercicio aeróbico o ejercicios de fuerza, ya que el reducir la actividad física puede ayudar a un mejor control de las cifras de presión arterial. (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2017; Melvin y Funai, 2020).
Las mujeres pueden mantener la mayoría de sus actividades físicas. El reposo en casa o en el hospital no previene la progresión a preeclampsia o en la mejora los resultados maternos y fetales, pero sí reduce la frecuencia de empeoramiento de la hipertensión. Hay estudios que sugieren una asociación entren el ejercicio y la reducción del riesgo de preeclampsia en las mujeres de bajo riesgo. Se identifica la hipertensión gestacional, la crónica preexistente y la preeclampsia mal controladas, como contraindicaciones absolutas al ejercicio aeróbico o ejercicios de fuerza, ya que el reducir la actividad física puede ayudar a un mejor control de las cifras de presión arterial. (CENETEC, 2017; Secretaría de Salud, 2017; Melvin y Funai, 2020).

💡 Dinámica de reflexión: Los trastornos hipertensivos son las complicaciones médicas más comunes del embarazo y tienen efectos perjudiciales, tanto para la madre como para el bebé. Con base en tu experiencia, ¿qué tan seguido tienes pacientes con alguna de estos trastornos hipertensivos? ¿Qué recomendaciones les harías y por qué?