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4. Ablactación: primer consumo de alimento como complemento a la leche materna

Se debe destacar que el crecimiento es uno de los factores que aumentan las necesidades nutricias del bebé; por esto, se debe promover que la o el lactante se alimente exclusivamente con leche materna a libre demanda hasta el sexto mes de vida, si es posible, después de esta edad, acompañada de otros alimentos, ya que la leche materna por sí sola no es suficiente para cubrir los requerimientos nutricios de la o el lactante en crecimiento. A este proceso de introducción de alimentos diferentes a la leche materna se le llama ablactación, y este periodo se llama alimentación complementaria (Bonvecchio Arenas y otros, 2015; Secretaría de Salud, 2006).

La alimentación complementaria es un periodo de transición hacia la dieta familiar, en donde es necesario preparar los alimentos para las y los lactantes bajo ciertas recomendaciones. Esta alimentación también tiene un papel formativo en los niños, en donde inician hábitos saludables y muestran preferencias (Bonvecchio Arenas y otros, 2015).

Para iniciar la ablactación es necesario considerar, además de los seis meses de vida, el desarrollo de la o el lactante, que se identifica por las siguientes habilidades: se mantiene sentado solo o con ayuda, sostiene erguida la cabeza, abre la boda cuando ve la cuchara acercarse, indica que no quiere comer, ya sea porque se echa para atrás o aprieta los labios (Bonvecchio Arenas y otros, 2015).

Se recomienda que antes de que la madre amamante a la o el bebé, debe darle de la misma comida que consume el resto de la familia, al adecuar sólo la preparación, utensilios, cantidades y número de comidas (5 comidas al día entre 3 comidas principales y 2 colaciones). Se recomienda el uso de tazas, vasos y cucharas para otorgar líquidos, en lugar del biberón (Secretaría de Salud, 2006).

La alimentación debe darse en un ambiente afectivo y permitirle experimentar los estímulos a los sentidos que proporciona los alimentos, así como manipularlos. También se debe respetar, dentro de lo razonable, sus gustos, preferencias y expresiones de saciedad, para no sobrealimentarlos, ya que las y los lactantes tienen una capacidad gástrica pequeña y sólo pueden consumir una cantidad relativamente pequeña de alimentos (Secretaría de Salud, 2006).

Para su mejor entendimiento, explicaremos los alimentos que se deben introducir, la presentación en la que deben ir y las cantidades a ofrecer, según su edad (Tabla 3).

Tabla 3. Esquema de ablactación (Bonvecchio Arenas y otros, 2015; Secretaría de Salud, 2006)

A las y los niños de 6 a 24 meses no se les debe dar alimentos líquidos, como caldos, jugos y tés, ya que tienen baja densidad energética y puede no alcanzar sus requerimientos nutricionales. Es importante incluir por lo menos un alimento de cada grupo (verdura y frutas, cereales, leguminosas y alimentos de origen animal) en cada comida, y variar lo mayormente posible las opciones otorgadas. Los alimentos de origen animal son importantes por el aporte de proteína de alta calidad, hierro y zinc. Todas las opciones de alimentos de origen animal se pueden otorgar antes del año de edad; sólo no se recomienda su consumo crudo. Los lácteos, huevo y pescado se pueden introducir si no existen antecedentes familiares de alergia al alimento; si es así, de preferencia se deben introducir después del año de edad, aunque recientemente se estudia el beneficio de introducir los alimentos alergénicos de manera temprana, para favorecer la prevención de alergias a dichos alimentos (Bonvecchio Arenas y otros, 2015; (Secretaría de Salud, 2006; ESPGHAN Committee on Nutrition, 2017).

Otras recomendaciones para iniciar la ablactación son:

💡 Dinámica de reflexión. Para iniciar la alimentación con alimentos diferentes a la leche materna en el lactante, debemos considerar algunas recomendaciones en cuanto a la preparación y los tipos de alimentos a elegir. ¿Qué consejos les darías a tus pacientes al conocer esta información?