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1.3 Tratándonos bien

¿Por qué es importante este tema?

Los seres humanos somos seres sociales; crecemos, nos desarrollamos y convivimos en sociedad, primero en el ámbito familiar y luego en otros espacios, en los que aprendemos lo aceptable y permitido, así como lo considerado como inaceptable o prohibido. Si bien esas reglas son las mismas para todas las personas, todas las personas somos diferentes y nos desarrollamos distinto, de acuerdo a las características específicas del entorno inmediato, comunitario e histórico. En ese sentido, es fundamental hacer parte de nuestra personalidad valores como el respeto, la inclusión y la tolerancia para poder convivir con otras personas a pesar y gracias a esas diferencias.

La vida social construida sobre la base de los estereotipos, los prejuicios y los estigmas, da como resultado prácticas generalizadas de discriminación y todo acto de discriminación es un acto de violencia. 

Como persona replicadora, ¿para qué te puede servir este material?

Esperamos que te brinde información que te permita comprender en qué se basan las acciones y actitudes discriminatorias; te dé idea del alcance y la consecuencia que pueden tener la discriminación, especialmente en los sectores que son más vulnerados; sobre todo, abrir la posibilidad de contemplar e implementar formas saludables, respetuosas y basadas en derechos humanos, de relacionarnos en los distintos espacios de socialización, en los que participamos.

Socializaciones que lastiman

Es una realidad que somos una sociedad que discrimina; sin importar el país en el que podamos pensar, en todos lados es posible encontrar ejemplos de discriminación. En los países de Latino América es un tema con el que convivimos de primera mano al ser naciones colonizadas, multiculturales y diversos orígenes étnicos.

Aprendemos a socializar en diferentes ámbitos como la familia, la escuela, los medios de comunicación, las instituciones de gobierno, el trabajo, las iglesias, la comunidad. En todos estos espacios de socialización se llegan a replicar, en mayor o menor medida, las actitudes y acciones discriminatorias. Por ejemplo, hay quienes consideran que la heterosexualidad es la única posibilidad para amar y estar en pareja, y esto en el espacio familiar puede ser motivo de exclusión o rechazo, en el ámbito de lo legal, se niegan derechos, como el derecho a contraer matrimonio o a la adopción.

Otro ejemplo es el acoso escolar o bullying, que es una mezcla de discriminación y violencia explícita. Es el maltrato, acoso o intimidación que se practica en la escuela, alrededor ella o en actividades extraescolares entre estudiantes, con la intención de lastimar o provocar un daño físico o emocional a la persona acosada, basada en la discriminación.

Pero, ¿qué es la discriminación?

La discriminación se puede definir como todo acto u omisión que genere distinción, exclusión, restricción o preferencia basada en motivos de grupo de origen, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen social, posición económica, nacimiento u otra condición, que tenga por objeto o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos humanos y libertades fundamentales (Naciones Unidas, 1965).

La discriminación se manifiesta al:

Dar un trato diferente a una persona o grupo, vulnerando sus derechos; por ejemplo, cuando una pareja va a un centro de salud a pedir condones y se los niegan por ser adolescentes.
Adoptar actitudes de menosprecio e intolerancia hacia alguien debido a su pertenencia a un grupo que se concibe como diferente y menos valioso, como cuando se impide a personas indígenas ingresar a establecimientos de servicios o instituciones públicas.
Crear un ambiente hostil y humillante hacia una persona o grupo a causa de estereotipos, prejuicios o estigma. Un ejemplo es el trato hostil y humillante que pueden recibir personas gay, lesbianas, bisexuales, no binarias o trans al expresar afecto en el espacio público de algunas comunidades.
Como toda forma de violencia, la discriminación (UNICEF 2022a & 2022 b):
  • Es una conducta socialmente presente, que tiene a naturalizarse y reproducirse hasta convertirse en una práctica cotidiana.
  • Es progresiva; es decir, sus efectos pueden acumularse e incrementarse, al producir daños cada vez mayores.
  • Evoluciona al adoptar nuevas formas y modalidades; por ejemplo, tal vez cuando tu mamá o tu abuelito eran adolescentes no existían las redes sociales, así que en ese entonces las formas de discriminación por esos medios eran inexistentes.
  • Pueden generar daños morales, físicos, psicológicos, materiales y diversas limitaciones en muchos ámbitos a las personas discriminadas, al mismo tiempo que ocasionan un daño general a la sociedad en su conjunto, al fomentar divisiones que la fragmentan.

Por lo menos tres conceptos están relacionados con las actitudes y acciones discriminatorias, los cuales son:

Estigma. Es un término de origen griego, significa marca o mancha. Se asigna como algo que desacredita y devalúa a una persona ante la mirada de las y los otros e incluso ante sí. Dicho estigma puede influir de forma negativa en las emociones y sentimientos de las personas; por ejemplo, al sentir que es alguien que no vale, tener sentimientos de culpa, lastimarse o no poder salir de situaciones de violencia (Torales et al., 2018).

Estereotipo. Son las preconcepciones, generalmente negativas y con frecuencia formuladas inconscientemente, acerca de los atributos, las características o los roles asignados a las personas, por el simple hecho de pertenecer a un grupo en particular, sin considerar sus habilidades, necesidades, deseos y circunstancias individuales (IMMUJER & Gobierno de Tijuana, 2018; Amnistía Internacional, 2019).
Los estereotipos pueden ser «positivos»; por ejemplo, considerar que todas las personas afrodescendientes son hábiles para el baloncesto. O negativas, cuando crean una visión nociva, que puede impactar en la forma en que se perciba a las personas; por ejemplo, cuando se dice que todas las adolescencias son irresponsables. El asunto es que los estereotipos son falsas creencias, que hacen la función de reducir y colocar etiquetas sobre las personas, al determinar en muchos casos la forma en que se les considera o trata.

Veamos algunos ejemplos de estereotipos y sus efectos:

  • Las personas estudiosas son aburridas: se da una visión negativa del estudio y se dejan de ver otras cualidades de quienes gustan de estudiar.
  • Las personas con discapacidad intelectual son lentas: dicha idea brinda un panorama negativo de las personas que viven con alguna discapacidad, sin permitir ver sus fortalezas y la diversidad de situaciones que existen.
  • Todas las personas que viven con VIH son homosexuales: por un lado, da una visión errónea de la homosexualidad; por otro, invisibiliza el problema de salud en las mujeres y hombres, heterosexuales, quienes con frecuencia creen innecesario usar condón o solicitar consulta médica para realizarse una prueba de detección de VIH si han tenido prácticas sexuales de riesgo; es decir, sin usar condón; o si ya saben que viven con VIH, deciden no llevar el tratamiento para evitar el estigma de vivir con VIH, lo cual afecta su salud y calidad de vida.

Prejuicio. Es un juicio u opinión, generalmente negativa, preconcebida sobre una persona, que supone una actitud hostil por el solo hecho de pertenecer a un grupo diferente al nuestro (nacionalidad, orientación sexual, etnia, religión, cultura, situación económica, edad) (CONAPRED, 2009; Amnistía Internacional, 2019). El prejuicio nace sin tener evidencias, por eso es PREjuicio. Se generaliza y se emiten sin fundamento. De igual manera, un prejuicio influye en la forma que las personas y la sociedad responde ante ciertas situaciones.

Algunos ejemplos de prejuicio, son:

  • Las mujeres no saben manejar.
  • Es hombre, solo piensa en sexo.
  • Las personas con discapacidad no pueden enamorarse.

Consecuencias de la discriminación

Como cualquier tipo de violencia, la discriminación tiene efectos inmediatos, a mediano y largo plazo en las personas que la viven. Entre ellos:

Estrés crónico y ansiedad. La discriminación racial, social y el bullying pueden provocar estrés crónico, ansiedad, depresión y otros trastornos mentales en adolescentes (UNICEF, 2022b).
Aumento del cortisol. La exposición a la discriminación racial está relacionada con niveles elevados de cortisol, la hormona del estrés, lo que puede afectar negativamente la salud física y mental de las adolescencias (UNICEF, 2022b).
Problemas de salud mental en adolescencias LGB: Los jóvenes lesbianas, gais y bisexuales que experimentan discriminación muestran niveles más altos de angustia psicológica y problemas de salud mental en comparación con sus pares heterosexuales (Fonseca et al., 2021).
Menor rendimiento académico. Un ambiente escolar percibido como discriminatorio está asociado con un menor rendimiento académico y una mayor probabilidad de repetir curso entre los adolescentes (CIDECS, s. f.).
Vulnerabilidad social. La discriminación y exclusión acentúan las privaciones y pobreza intergeneracional, afectando la salud, nutrición y educación de la infancia y adolescencia de comunidades que ya viven en situación de vulnerabilidad (UNICEF, 2022b).
Trauma crónico: La discriminación y exclusión acentúan las privaciones y pobreza intergeneracional, afectando la salud, nutrición y educación de la infancia y adolescencia de comunidades que ya viven en situación de vulnerabilidad (UNICEF, 2022b).

En el informe «Una aproximación a la situación de adolescentes y jóvenes en América Latina y el caribe a partir de evidencia cuantitativa reciente», el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, 2015), se citan los siguientes datos:

  • El año 2010, el 17,4% de los estudiantes de 13 a 15 años de más de veinte países de la región latinoamericana pensó seriamente en suicidarse durante el último año.
  • El 6% de las y los estudiantes encuestados afirmaba no tener ningún amigo o amiga cercana.
  • Entre 2004 y 2012, uno de cada tres estudiantes había sido víctima de bullying al menos una vez durante el último mes anterior a la realización de la encuesta.

Como hemos mencionado, las familias son por excelencia los espacios de socialización y de contención emocional; en ese sentido, cuando en las familias se vive discriminación hacia las adolescencias, por ejemplo, por motivos de su orientación sexual o identidad y expresiones de género, los daños pueden ser muy graves. A este respecto, se llevó a cabo un encuesta en San Francisco con mujeres y hombres jóvenes lgbttti de origen latino. Dicha encuesta detectó que cuando estas personas sufrieron rechazo familiar en su adolescencia, tuvieron (Ryan, 2009):

  • Una probabilidad, ocho veces mayor, de haber intentado suicidarse, en comparación con las y los jóvenes que vivieron aceptación en su familia.
  • Una probabilidad, casi seis veces mayor, de presentar altos niveles de depresión.
  • Una probabilidad, tres veces mayor de consumir drogas.
  • Una probabilidad, tres veces mayor, de correr un alto riesgo de adquirir vih y otras infecciones de transmisión sexual.

En el 2022, en México se realizó la versión más reciente de la Encuesta Nacional sobre Bullying Homofóbico: se obtuvieron 7,060 de personas que se autoidentificaron como LGBTI+. 48% fueron mujeres, 45% hombres y 7% personas no binarias (INEGI, 2022).

Prevalencia de bullying y violencia escolar: alrededor del 36% de las personas LGBTI+ reportaron haber sufrido algún tipo de acoso o violencia escolar debido a su orientación sexual o identidad de género.
Tipo de agresiones reportadas: las formas más frecuentes de bullying incluyen insultos, burlas, exclusión social, amenazas y agresiones físicas. Además, se menciona la violencia psicológica constante y el rechazo por parte de compañeros y docentes.
Impacto en la salud emocional: el 61% de las personas encuestadas declararon sentir ansiedad, depresión o estrés relacionado con experiencias de discriminación, incluyendo bullying homofóbico durante su etapa escolar.
Edad y contexto escolar: la mayoría de los episodios de acoso ocurrieron entre los 12 y 18 años, coincidiendo con la adolescencia y la escolarización básica y media superior, donde la vulnerabilidad a la discriminación se incrementa.
Falta de mecanismos de protección: solo un 15% de las víctimas indicaron que las escuelas contaban con protocolos o acciones para prevenir o atender la violencia por motivos de orientación sexual o identidad de género.
Efectos a largo plazo: La experiencia de bullying homofóbico está relacionada con bajo rendimiento académico, abandono escolar y problemas de salud mental a largo plazo, según reportan los encuestados.

Cabe agregar que la orientación sexual y las identidades de género no son los únicos factores que pueden provocar discriminación y rechazo. Aspectos como la edad, el origen étnico, las discapacidades o las características físicas y muchas otras más, también pueden ser motivo de discriminación.

Como podemos observar, la discriminación deteriora la convivencia de las personas, margina a quienes se encuentran más propensas o propensos a sufrirla, y limita el desarrollo humano y el disfrute de los derechos humanos. Se encuentra en la base de muchas formas de violencia. Propicia infelicidad, aislamiento e incluso prácticas que atentan contra la salud y la vida de las personas que la padecen.

Tolerancia, inclusión y respeto, desde el marco de las leyes

A lo largo de la historia contemporánea, ha habido una serie de esfuerzos por erradicar y contener las violencias y sus efectos a nivel mundial. Por mencionar algunos documentos, están:

  • Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial. Entrada en vigor: 4 de enero de 1969.
  • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Entrada en vigor: 3 de septiembre de 1981.
  • Convención sobre los Derechos del Niño. Entrada en vigor: 2 de septiembre de 1990.
  • Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Entrada en vigor: 3 de mayo de 2008.
  • Declaración Universal de Derechos Humanos. Fecha de adopción: 10 de diciembre de 1948
  • Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones. Fecha de adopción: 25 de noviembre de 1981

A partir de estos compromisos, que cada país firmante hace ante el mundo, debe haber una armonización legislativa, es decir, alinear sus políticas y leyes para que sean acordes a lo planteado en dichos tratados internacionales.

Con base en lo anterior, a continuación, ¿sabes a qué tratados se ha comprometido tu país para prevenir y eliminar la discriminación? ¿Te gustaría saber más sobre las leyes que te protegen de la discriminación?

Te invitamos a hacer esta breve investigación para conocer de qué forma se vuelve justiciable/exigible tu derecho a vivir sin discriminación en tu contexto.

Favorecer socializaciones de respeto, tolerancia e inclusión

La existencia de leyes internacionales o nacionales es valiosa, necesaria y nos da un respaldo legal para protegernos, así como para proteger de otras personas; sin embargo, para que los cambios sociales sucedan, la participación de cada persona es valiosa, importante y necesaria. Por eso, para erradicar la discriminación y generar relaciones armónicas, saludables y en igualdad, es necesario que aportemos desde el ejemplo al ejercicio de la inclusión, la tolerancia, la aceptación y el respeto (GEM, 2009).

Si bien la discriminación se puede aprender en todos los espacios de socialización, desde las familias, la comunidad, las escuelas, las redes sociales, los medios de comunicación e incluso en las comunidades deportivas, artísticas o religiosas, también son esos espacios se puede aprender a crear relaciones basadas en el respeto, la tolerancia, la inclusión y los derechos humanos.

¿Y de qué hablamos cuando hablamos de respeto y tolerancia?

El respeto es un valor que permite que las personas podamos reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades y los derechos propios y de las demás personas. Es la capacidad de valorar y honrar a otra persona, aun y cuando estemos en desacuerdo con sus ideas, hagamos cosas diferentes o tengamos características distintas. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y del valor de las otras personas (GEM, 2009).

Para la UNESCO, la tolerancia es «la armonía en la diferencia» y consiste en «el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos» (1995). Precisa que no es lo mismo que concesión, condescendencia o indulgencia, sino «una actitud activa de reconocimiento de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales de los demás».

Por otro lado, la inclusión es un proceso que busca asegurar la participación plena y efectiva de todas las personas en la sociedad, a través de promover la igualdad de oportunidades y el respeto a la diversidad en todos los ámbitos, eliminando cualquier forma de exclusión o discriminación (UNESCO, 1995).

El respeto, la tolerancia y la inclusión permiten mirar a las personas con dignidad, es decir, reconocer su valor intrínseco por el hecho de ser personas, así como construir relaciones saludables porque se puede reconocer que en la diferencia las demás personas tienen algo por aportar. Eso no quiere decir, desde luego, que tales relaciones estén exentas de presentar dificultades eventualmente. El problema no es que se presenten dificultades sino conocer y poner en marcha estrategias no violentas para resolverlas.

En todos los ámbitos de socialización, se pueden presentar conflictos, discriminación o dificultades, por ello es importante es importante establecer políticas y reglamentos basados en los derechos humanos, que brinden un marco de convivencia y protección basado en cero tolerancia a la discriminación, el hostigamiento y el acoso.

Asimismo, es fundamental establecer con claridad los pasos a seguir si se presentan dichas situaciones; es decir, saber con quién acudir, cómo presentar la queja o denuncia, la garantía de salvaguardar la integridad de las personas involucradas, considerar medidas preventivas o de resolución que consideren la responsabilización de la persona generadora de violencia, garantizar la no repetición del hecho y la reparación del daño.

Si quieres conocer un poco más sobre la diferencia entre la justicia restaurativa versus la justicia punitiva, te invitamos a conocer el Pequeño libro de la justicia restaurativa (Zehr, 2010).

https://www.fapromed.es/…

A continuación, podrás identificar algunos elementos cotidianos que ayudan a construir relaciones más saludables en distintos espacios de socialización:

  • Recordar que todas las personas tenemos un valor intrínseco por el hecho de ser seres humanos: podemos tener diferencias, pero ello no disminuye nuestro valor.
  • Reconocer que somos personas únicas y valiosas, permite cimentar nuestra autoestima y apreciar a otras personas y sus diferencias.
  • No hay justificación para tratar a alguien desde la violencia; recordarlo impedirá que la validemos en las interacciones cotidianas, ya sea ejerciéndola o permitiendo que otras personas nos violenten o violenten a alguien más.
  • Tener presente que tenemos derecho a vivir sin violencia.
  • No olvidar que el respeto y la igualdad son valores que promueven la convivencia armónica.
  • Recordar que tener una actitud omisa ante actos de violencia nos convierte en cómplices.
  • Celebrar que los seres humanos somos inherentemente diversos, nos libera de la expectativa de tener que ser iguales.
  • Saber que siempre que sea necesario podemos pedir o brindar ayuda.

Recordemos que la vida social construida sobre la base de los estereotipos, los prejuicios y los estigmas, da como resultado prácticas generalizadas de discriminación y, todo acto de discriminación, es un acto de violencia. Todas las personas tenemos derecho a un trato respetuoso, con dignidad e igualdad.

Reflexiones finales

Ahora que sabes más del tema, ¿qué te gustaría hacer diferente en tus relaciones familiares, de amistad o de pareja, para fomentar el respeto, la tolerancia y la inclusión?  ¿Cómo podrías promover el respeto, la tolerancia y la inclusión en tu trabajo con las adolescencias?

Anota tus observaciones.