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4.1 Violencia Ni que fuera para tanto… ¿o sí?

La violencia es un fenómeno que ha permanecido, sobrevive y se sostiene en un sistema de creencias, actitudes y conductas, individuales y colectivas, que la hacen parecer «normal» o «natural», al hacer invisible su daño e impacto, lo que da pie a que en la convivencia cotidiana sea válida, se ejerza y se practique en el futuro.

Aprender a identificar la violencia y reconocer que no es normal, que es errónea, y que la podemos prevenir y eliminar, es fundamental para comenzar a construir el cambio y cuidar a las infancias y adolescencias, empezar a visibilizar a la violencia, aprender a diferenciarla y reconocer que siempre existe población más vulnerable a la que se le ejerce.

La violencia es un factor de riesgo para los problemas de salud y los problemas sociales, ya que se genera malestar entre las personas que conviven, pero además afecta nuestro bienestar físico y mental.

Como personas replicadoras de estas temáticas es importante conocer aquellas a las se encuentran expuestas y en peligro las poblaciones más vulnerables de nuestro entorno, para ayudarles a encontrar herramientas que prevengan situaciones de riesgo, así como la protección y garantía de sus derechos.

Los seres humanos tenemos grandes cualidades o características especiales que otras especies animales no comparten; por ejemplo, la creatividad, la música, la danza y, en general, las artes, así como el lenguaje (oral, escrito, de señas y símbolos) o aspectos como la lógica, el raciocinio y la imaginación. Es decir, estos son algunos aspectos que nos identifican como seres humanos.

Desafortunadamente, el ser humano ha desarrollado a la par otras características no tan favorables, entre ellas la violencia, como una de las herramientas más poderosas y dañinas que tienen como principal utilidad ejercer dominio y control.

Asignar a la violencia esta visión de utilidad, eficacia y poder han fomentado equivocadamente que:

  • Se piense que la violencia es «natural» en los seres humanos.
  • Exista un desequilibrio considerado «natural» de poderes sociales, lo que ha determinado condiciones de privilegio para algunas personas y condiciones de vulnerabilidad y discriminación a otras.
  • Se considere la violencia como parte inherente de la vida, al llevarla a todas las esferas de la vida.
  • La violencia esté presente en actos cotidianos, como los celos, la violencia de género, el acoso escolar, la discriminación, etcétera; y puede afectar cualquier contexto.
  • Se permee en diversos medios como el internet, que ha incrementado la generación de nuevas formas de violencia.

Sin embargo:

  • La violencia no es natural en las personas, es un comportamiento aprendido.
  • Las jerarquías de poder y privilegios sociales existen, pero no son naturales. Es imperativo reconocer y respetar los derechos por igual, para todas las personas.

Aprender a identificar la violencia y reconocer que no es normal, que es errónea, y que la podemos prevenir y eliminar, es fundamental para comenzar a construir el cambio.

Nelson Mandela afirmaba, en el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud (2003), «Muchas personas que conviven con la violencia casi a diario la asumen como consustancial a la condición humana, pero no es así. Es posible prevenirla. Los gobiernos, las comunidades y los individuos pueden cambiar la situación»

La violencia es un factor de riesgo para los problemas de salud y los problemas sociales

 Las consecuencias no mortales de la violencia son la parte mayor de la carga social y de la carga para la salud que provoca la violencia. Las propias lesiones físicas son superadas por el amplio espectro de problemas de comportamiento negativo, problemas cognitivos, de salud mental, de salud sexual y reproductiva, enfermedades crónicas y efectos sociales que surgen tras la exposición a la violencia. Por fortuna, como decía Mandela, se puede predecir y prevenir (OMS, 2014).

¿Sabías que la violencia no impacta igual a todos?

Por ejemplo, hay sectores que han sido vulnerados en mayor medida, como las mujeres, las personas adultas mayores, infancias y adolescencias, etcétera. Veamos.

  • Uno de cada cuatro niños ha sufrido maltrato físico.
  • Una de cada cuatro niñas y uno de cada siete niños, ha sido víctima de abusos sexuales, antes de los 18 años.
  • Una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual por parte de su pareja en algún momento de su vida.
  • Una cuarta parte de toda la población adulta ha sufrido maltrato físico durante la infancia.
  • Uno de cada 17 adultos mayores ha sufrido maltrato en el último mes.

Pero ¿por qué la violencia es errónea? ¿Por qué deberíamos eliminarla y prevenirla?

Porque representa violaciones a los derechos humanos.

El vivir violencia a lo largo de la vida es un factor de riesgo para problemas de salud y sociales, ya que genera niveles de estrés, tensión y ansiedad recurrentes.

La evidencia internacional señala que infancias y adolescencias se encuentran expuestos a diversas formas de violencia, en los múltiples contextos donde se desenvuelven. Es decir, en la escuela, la comunidad, las instituciones de cuidado e incluso en el hogar (UNICEF México, 2019), lo que disminuye su calidad de vida.

Se ha observado que, si la violencia no se detiene, aumenta y puede llevar hasta la muerte. Según revela el Informe sobre la situación mundial de la prevención de la violencia 2014, durante el 2012 fueron asesinadas 475,000 personas (OMS, 2014).

Además, los homicidios son la tercera causa de muerte a escala mundial entre los hombres de 15 a 44 años (OMS, 2014).

¿Cómo impacta todo lo que hemos hablado sobre la violencia en nuestras vidas?

Las consecuencias de la violencia en la salud física, mental, sexual y reproductiva frecuentemente pueden impactar en diversas áreas de nuestra vida, muchas de ellas pueden dañarla de forma permanente. Pero ojo, esto no es una sentencia, las personas que viven o han vivido violencia o la han ejercido, pueden aprender y desarrollar formas más felices y saludables de convivencia.

Con frecuencia la violencia da lugar a la adicción al alcohol y las drogas, la depresión, el suicidio, el abandono escolar, el desempleo y dificultades recurrentes en las relaciones (OMS, 2014).

Empecemos por entender, ¿qué es VIOLENCIA?

La violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte (OMS, 2014).

La violencia como problema de salud

La violencia es una situación que requiere un abordaje integral, para su detección, tratamiento y prevención. Para comprender las causas de la violencia y elaborar programas de prevención atinados, la OMS (2014) elaboró una tipología de la violencia que nos permita caracterizar sus diferentes tipos, así como los vínculos entre ellos.

Tipología de la violencia

De acuerdo con la OMS (2014), las distintas maneras de clasificar los actos violentos se pueden categorizar por:

  • Quién o quiénes ejecutan la violencia.
  • El tipo de daños que causan.
  • Las características de las víctimas.
  • El ámbito donde ocurren los hechos de violencia.

Este análisis es necesario para la toma de decisiones en relación con la prevención, así como para definir las estrategias más eficaces y priorizar las intervenciones.

1. ¿Quién o quiénes ejecutan la violencia?

Violencia autoinfligida

Es la violencia que se ejerce contra uno mismo o misma. Implica la realización de autolesiones, las cuales pueden llegar a ser tan graves como tener una conducta suicida (OMS, 2012).

Muchas veces cuando no hemos aprendido un adecuado manejo de nuestras emociones, diversos acontecimientos o circunstancias estresantes, como la pobreza, el desempleo, la pérdida de personas queridas, las discusiones con la familia o los amigos, la ruptura de las relaciones y los problemas legales o relacionados con el trabajo, pueden aumentar el riesgo de que las personas atenten contra sí.

Al igual que ocurre con la violencia interpersonal, los factores de riesgo predisponentes son el abuso del alcohol y las drogas, los antecedentes de abusos físicos o sexuales en la infancia y el aislamiento social.

Violencia interpersonal

Es aquella que ocurre entre miembros de una familia, en la pareja, entre amigos, conocidos y desconocidos, y que incluye el maltrato infantil, la violencia juvenil, la violencia en la pareja, la violencia sexual y el maltrato de las personas mayores (OMS, 2014).

El abuso de drogas y alcohol se asocia con frecuencia a la violencia interpersonal, y entre los factores comunitarios y sociales más importantes se destacan la pobreza, las disparidades en los ingresos y las desigualdades entre los sexos.

Los distintos tipos de violencia están además muy interrelacionados. Por ejemplo, los niños que han sido rechazados o descuidados o han sufrido castigos físicos severos por parte de los padres corren mayor riesgo de adoptar comportamientos agresivos y antisociales, incluso de infligir malos tratos cuando son adultos.

Violencia colectiva

La violencia colectiva en sus múltiples formas abarca los conflictos violentos entre naciones o grupos armados, el terrorismo de Estado, las violaciones como instrumento bélico, el movimiento de gran número de personas desplazadas de sus hogares y las guerras entre bandas. Son sucesos que ocurren a diario en muchos lugares del mundo, lo que tiene un costo colectivo muy alto, ya que repercute en la salud, el estado de ánimo, la economía, etcétera, de las sociedades. Por lo que es necesario que a nivel mundial se trabaje en nuevas formas de la resolución pacífica de los conflictos, que disminuya el impacto de la violencia en la humanidad (Galtung, 1998).

Pausa reflexiva...

Los diferentes tipos de violencia comparten muchos factores de riesgo subyacentes e importantes interrelaciones. Por ejemplo, la desigualdad económica, el consumo indebido de alcohol y la atención parental inadecuada aumentan la probabilidad de maltrato infantil, violencia juvenil, violencia de pareja y violencia sexual contra las mujeres.

2. Clasificación según el tipo de daño causado

Violencia física

Este tipo de violencia se refiere al «uso de la fuerza física para provocar daño, no accidental; o con algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones ya sean internas, externas, o ambas». Debido a que se inscribe en el cuerpo, sus consecuencias pueden ser permanentes, provocar alguna discapacidad o incluso causar la muerte (ops, 2003).

El miedo que experimenta la víctima ante la posibilidad de que se repita el episodio violento, puede mantenerla en un estado de tensión que genera malestares físicos como dolores de cabeza, trastornos gastrointestinales, taquicardias, etcétera.

¡Cuidado! Si alguien te….

  • Empuja, golpea o te patea.
  • Ha tratado de ahorcar o asfixiar.
  • Ha abofeteado.

Vives violencia física. ¡Busca ayuda!

Violencia psicológica o emocional

Es todo acto u omisión que cause daño a la integridad psicoemocional.

«Puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio» (CNDH, 2018).

¡Cuidado! Vives violencia psicológica si alguien…

  • Te ignora, no te habla o hace que no te escucha cuando hablas.
  • Te dice que eres inútil y nada de lo que haces está bien.
  • Se muestra celoso/celosa sin razón, acusándote de coquetear, te llama frecuentemente para saber qué haces, dónde estás.
  • Te insulta, te amenaza o te hace sentir estúpida/estúpido.
  • Se burla y controla tu forma de vestir.
  • Te hacer responsable de su malestar físico o emocional.
  • Te amenaza con dejarte o hacerte daño si no haces lo que te pide.
  • Limita tu vida social y familiar. 

Vives violencia psicológica. ¡Busca ayuda!

Violencia patrimonial

Aunque es un tipo de daño que se parece mucho a la violencia económica, la violencia patrimonial se refiere, principalmente a aquella que afecta la vía de sustento de quien la recibe o sus pertenencias.

«Se manifiesta en: la transformación, sustracción, destrucción, retención o distracción de objetos, documentos personales, bienes y valores, derechos patrimoniales o recursos económicos destinados a satisfacer necesidades y puede abarcar los daños a los bienes comunes o propios de la víctima» (CNDH, 2018)

¡Cuidado! Es violencia patrimonial cuando alguien….

  • Rompe objetos que son valiosos para ti o esconde objetos o materiales que usas en tu trabajo, con el propósito de que no lo realices.
  • Te esconde la tarjeta de crédito, acta de nacimiento o credenciales; te quita tu salario.
  • Se niega a cubrir la pensión alimenticia.
  • Te despoja de bienes como tu casa, tu auto o herencias.
  • Despoja a las personas de la tercera edad de sus pensiones.

Violencia económica

«Es toda acción u omisión del agresor que afecta la supervivencia económica de la víctima. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral» (CNDH, 2018).

La violencia económica limita la autonomía e independencia, lo que en muchas ocasiones es un factor que dificulta salir de la relación violenta, ya que se refuerza la dependencia hacia la persona generadora de violencia y aumenta el sentimiento de incapacidad y minusvalía.

¡Cuidado! Si alguien….

  • Administra tu dinero o el dinero compartido, sin tomar en cuenta tus necesidades.
  • Controla lo que gastas o maneja tus recursos.
  • Realiza todas las compras para que tú no tengas acceso al dinero ni a decidir que comprar.
  • Te pide todo tipo de explicaciones cada vez que requieres dinero.

Vives violencia económica. ¡Busca ayuda!

Violencia Sexual

La OMS (2012) la define como:

«Todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo».

Abarca actos que van desde el acoso verbal, a la penetración forzada y una variedad de tipos de coacción, desde la presión social y la intimidación a la fuerza física. La violencia sexual incluye, pero no se limita a lo siguiente:

  • Violación en el matrimonio o en citas amorosas.
  • Violación por desconocidos o conocidos.
  • Insinuaciones sexuales no deseadas o acoso sexual (en la escuela, el lugar de trabajo, etcétera).
  • Violación sistemática, esclavitud sexual y otras formas de violencia particularmente comunes en situaciones de conflicto armado.
  • Abuso sexual de personas con discapacidad física o mental.
  • Violación y abuso sexual de niños.
  • Algunos/as de los integrantes de la familia obligan a otro/a u otros/as a tener prácticas sexuales que no desean.
  • Formas «tradicionales» de violencia sexual, como matrimonio o cohabitación forzados y «herencia de viuda» (tipo de matrimonio forzado en que una «viuda» se casa con un pariente de su difunto marido, a menudo con uno de sus hermanos, para preservar un legado).

¡Cuidado! Se trata de violencia sexual cuando alguien….

  • Te obliga a tener relaciones sexuales a pesar de que tú no quieres o te manipula o chantajea para realizar prácticas sexuales que no te agradan.
  • Se burla o hace comentarios humillantes acerca de tu cuerpo.
  • Te compara con otras personas sobre tu eficiencia en la actividad sexual.
  • Te obliga a tener relaciones sexuales sin el uso de métodos de prevención para embarazos no planeados o its.
  • Subestima tus necesidades sexuales.
  • Se refiere a ti con términos sexuales peyorativos o que te desagradan.
  • Tiene o busca tener relaciones sexuales cuando no estás en condiciones de decidir; por ejemplo, cuando estás dormida o dormido, bajo la influencia del alcohol o de drogas.
  • Comparte imágenes sexuales tuyas sin consentimiento.

Como podemos ver, la violencia sexual puede darse también en la pareja, ya sea en el noviazgo o matrimonio; es decir, sin importar que exista una relación amorosa. Cuando una persona es obligada a realizar cualquier acto sexual que no desea, es violencia sexual.

Todo tipo de violencia, incluida la violencia sexual, es un delito. En cada país existen leyes e instituciones que te protegen.

3. ¿Quién recibe la violencia?

Cualquier persona puede ser receptora de violencia, en cualquier etapa de la vida; sin embargo, es una realidad que algunos grupos de personas viven en porcentajes significativamente mayores este tipo de situaciones, que a continuación explicamos.

Violencia de género y su vínculo en las relaciones de pareja.

Cualquier acción u omisión, basada en su género, que les cause daño o sufrimiento psicológico, físico, patrimonial, económico, sexual o la muerte tanto en el ámbito privado como en el público. Está estrechamente relacionada con la validación y reafirmación de la identidad masculina (OMS, 2012).

Con frecuencia, las mujeres viven distintas formas de violencia y a menudo por parte de su pareja sentimental: sin embargo, desde los roles estereotipados de género, hemos aprendido a relacionarnos desde la equivocada idea del amor romántico, lo cual afecta negativamente la experiencia amorosa, independientemente de nuestro género.

La violencia en la pareja y el amor romántico

Existe una difundida idea de cómo se debe vivir el amor, de acuerdo al género al que nos adscribimos, aunque es necesario mencionar que el siguiente esquema sólo menciona a las identidades binarias (como recordarás, existen personas cuyas identidades no están conformes a los roles tradicionales de género).

A los hombres se les enseña que:

Hay cosas más importantes en la vida que el amor.

El amor es inagotable e incondicional (como el amor de la madre).

En lo que llega la mujer adecuada puedes estar con muchas.

En nombre del amor son propietarios de la otra persona.

A las mujeres se les enseña que:

No hay nada en la vida más importante que el amor romántico.

Hay un hombre destinado a ti, y te tienes que mantener «virgen» para él.

Las mujeres nacen con un don para amar inagotable e incondicionalmente (por eso su objetivo en la vida es ser esposa y madre).

Por amor debe soportar todo.

Estas ideas preconcebidas sobre el amor romántico, favorecen que muchas mujeres estén más expuestas a vivir violencia por parte de su pareja y que a muchos hombres se les dificulte entablar relaciones de pareja saludables (Herrera, 2020).

En América Latina, casi una cuarta parte (24%) de las adolescentes que ha estado en una relación, ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja; 8% sufrió este tipo de violencia en el último año (WHO, 2021)

Reflexión:

Hablar de cuestionar el amor romántico no quiere decir que no nos gusten los detalles o que no valoremos los momentos lindos con la pareja. Sino que nos enseña a cuestionar los aprendizajes idealizados, dañinos, casi mágicos en torno al amor.

Es vital generar otras formas de significar el amor y las relaciones de pareja, libres de modelos afectivos idealizados, poco objetivos, dañinos y, en muchos casos, violentos.

¿Cómo puedes prevenir la violencia en tus relaciones?

  • Cuestiona los roles estereotipados del amor romántico.
  • Construye tu propio concepto de amor y relaciones, basado en valores humanos como el respeto y la equidad.
  • Identifica lo que quieres permitir o no y lo que deseas (y no) dentro de la relación, y se consecuente con ellos.
  • Prioriza tu bienestar y tranquilidad: si es una relación saludable, dichos criterios no pondrán en riesgo la relación.
  • Practica la asertividad; es decir, aprende a reconocer tus emociones, deseos y necesidades y busca formas adecuadas de comunicarlas. Toma en cuenta que, sobre todo, la asertividad es una herramienta nos sirve para decir qué no queremos, qué no nos gusta y a poner límites.

Y SI VIVES VIOLENCIA, ¡BUSCA AYUDA!

Violencia contra infancias y adolescencias.

Se entiende por violencia contra infancias y adolescencias

«toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual mientras la niña, el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo» (UNICEF México, 2019).

Desafortunadamente, esta violencia suele ser invisible o se justifica desde creencias vinculadas a modelos de crianza violentos.

Violencia contra las personas adultas.

De acuerdo con la OMS (2014), el maltrato de las personas mayores se refiere a «realizar un acto único o reiterado o dejar de tomar determinadas medidas necesarias, en el contexto de cualquier relación en la que existen expectativas de confianza, y que provocan daño o angustia a una persona mayor». De acuerdo con esta misma fuente, este maltrato se clasifica en: maltrato físico, maltrato psicológico o emocional, abuso económico o material, abuso sexual, y descuido.

A nivel mundial, el 6 % de las personas adultas mayores indican que han sufrido malos tratos importantes en el último mes. La población envejece rápidamente en todo el mundo, por lo que se espera que aumente el número de adultos mayores vulnerables al maltrato, la desatención o la explotación (OMS, 2014).

Violencia por orientación sexual e identidad de género (violencia contra poblaciones LGBTI+).

Muchas manifestaciones de esta violencia están basadas en el deseo, por parte de quien la ejerce, de «castigar» dichas identidades, expresiones, comportamientos o cuerpos que difieren de las normas y roles de género tradicionales, o que son contrarias al sistema binario hombre/mujer. Esta violencia se dirige, entre otros, a las demostraciones públicas de afecto entre personas del mismo sexo y a las expresiones de «feminidad» percibidas en hombres o «masculinidad» en mujeres.

La violencia se puede manifestar de muchas formas; por ejemplo, en el uso de la fuerza por parte de agentes de seguridad del Estado, encargados de hacer cumplir la ley amparados en normas sobre la «moral pública». También puede tomar la forma discriminación en espacios escolares, deportivos o artísticos; y en forma de violencia médica ejercida contra personas cuyos cuerpos difieren de los estándares socialmente aceptados de cuerpos masculinos o femeninos, en intentos por «arreglar su sexo», entre otros.

Video: El acertijo (The Riddle Free and Equal subtítulos) ‹https://www.youtube.com/watch?v=LV858T6Bx6M›.

Video: El amor no tiene etiquetas ‹https://www.youtube.com/watch?v=1pQSdQturKQ›.

Violencia contras las personas con discapacidad.

De acuerdo con la Convención Interamericana para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad, se puede definir como:

«Toda distinción, exclusión o restricción basada en una discapacidad, antecedente de discapacidad, consecuencia de discapacidad anterior o percepción de una discapacidad presente o pasada, que tenga el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por parte de las personas con discapacidad, de sus derechos humanos y libertades fundamentales» (Organización de Estados Americanos, 1999).

La violencia contra las personas con discapacidad se ve reflejada de distintas maneras, por ejemplo (Fundación Nacional para el Desarrollo, 2017):

  • La falta de intervención a tiempo dirigida a la autonomía e independencia.
  • La negación de una identidad sexual para las y los niños con discapacidad.
  • La falta de autodeterminación y poder de decisión.
  • Falta de oportunidades de comunicación; y falta de privacidad para adolescencias y personas adultas con discapacidad.
  • Actitudes negativas hacia la diversidad y la discapacidad a través de una discriminación abierta: la humillación, el miedo al contacto físico, el desdén.

Video: 10 principios para el buen trato de niños y niñas en situación de discapacidad
https://www.youtube.com/watch?v=C3Yky9mtT7c›.

Violencia contras las personas que viven con VIH.

Las personas que viven con vih, desafortunadamente, con mucha frecuencia, viven en su día a día discriminación como una forma de violencia cotidiana (Campillay & Monárdez, 2019).

Entre las acciones de discriminación y estigmatización por razón del vih-sida, se encuentran: maltrato físico y verbal; expulsión del hogar y del empleo; rechazo de familiares y amigos; episodios de violaciones de los derechos humanos básicos, así como de las libertades fundamentales, falta de acceso a servicios indispensables (salud, educación, créditos, seguros, otros); falta de confidencialidad o limitación de la misma en los servicios de salud, ya sea dentro o fuera del establecimiento de salud (Campillay & Monárdez, 2019).

4. ¿Dónde ocurre la violencia?

Violencia doméstica o intrafamiliar

La violencia intrafamiliar es

«Un acto de poder u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, psicoemocional o sexualmente a cualquier integrante de la familia, dentro o fuera del domicilio familiar, por quien tenga o haya tenido algún parentesco por afinidad, civil, matrimonio, concubinato o a partir de una relación de hecho y que tenga por efecto causar un daño» (CNDH, 2016).

La violencia va en escalada, y en las familias, se da en escalera, como se explica en el vídeo del siguiente link:

Video, La escalera de la violencia. ‹https://www.youtube.com/watch?v=ziIU2V_2C2A›.

Violencia en los espacios públicos (calles y comunidades)

Son ejemplos de esta violencia:

  • Tocamientos, insinuaciones sexuales, frases sobre tu cuerpo que te incomodan o humillan (acoso y hostigamiento sexual).
  • Burlas, imágenes o comportamientos agresivos, ofensivos o intimidatorios.
  • Negación de libre tránsito y acceso en bares, tiendas, deportivos, clubs y otros espacios públicos.
  • Restricción de participación en festividades, actividades o toma de decisiones comunitarias (Procuraduría General de la República, 2017).

Por otra parte, la violencia en áreas públicas puede incluir también delitos callejeros, asaltos, balaceras, violencia relacionada con pandillas, violencia vial o, incluso homicidios.  No obstante, estas otras situaciones de violencia están atravesadas por muchos otros factores y problemáticas sociales, las cuales también requieren ser atendidas.

Violencia en la escuela

Del Tronco y Madrigal señalan que es «toda acción, situación o relación que suceda dentro de los límites físicos del establecimiento o en el marco de una relación social gestada en la escuela, que atente contra la integridad física, moral, psicológica o social de algún miembro de la comunidad escolar, contra las reglas y normas de la escuela, de la ley, o aquellas que el mismo grupo ha consentido», y cuyo impacto cause «dolor o lesiones físicas o psíquicas a las personas que actúan en el ámbito escolar, o […] dañar los objetos que se encuentran en dicho ámbito», afectando la buena convivencia en los centros escolares» (2012).

Por su parte, el informe sobre Violencia Escolar en América Latina y el Caribe, de Plan Unicef señala diferentes tipos de violencia que ocurren en y entorno a las escuelas (Fundación Nacional para el Desarrollo, 2017):

¿Cuáles son las causas y consecuencias del bullying?

El aprendizaje de los comportamientos abusivos, que pueden detonar o replicar el bullying o acoso escolar, considerado como actos que se realizan entre pares, repetidamente y con la intención de causar daño (García Montañez, 2015), con frecuencia se originan en la familia, a partir de:

  • El aprendizaje previo del manejo de las emociones dentro del entorno familiar.
  • El grado de permisividad ante las conductas violentas.
  • Los métodos de afirmación de la autoridad.
  • Las formas violentas de disciplina parental.

El acoso escolar impacta a todas aquellas personas que están inmersas en él, generándoles diversas consecuencias:

  • La persona que lo recibe: sentimientos de desprotección, humillación, fobias sociales, aislamiento, autolesiones, ansiedad, depresión y suicidio.
  • La persona que lo ejerce: normalización de conductas abusivas, conductas delictivas como violencia en la pareja y familia.
  • Las personas espectadoras: aprendizaje de comportamientos inadecuados ante situaciones injustas (no hacer nada), reforzamiento de posturas individualistas, desensibilización ante la violencia.

Las violencias no se viven de manera aislada, como podemos ver en el Cortometraje:

Video: El sándwich de Mariana ‹https://www.youtube.com/watch?v=f-8s7ev3dRM›.

Violencia en el trabajo (acoso u hostigamiento laboral)

El mobbing, o acoso laboral, se define, de acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo [OIT] (2016, en CNDH, 2017), como:

«La acción verbal o psicológica de índole sistemática, repetida o persistente por la que, en el lugar de trabajo o en conexión con el trabajo, una persona o un grupo de personas hiere a una víctima, la humilla, ofende o amedrenta».

En algunas legislaciones como la mexicana, se hace una diferencia entre acoso y hostigamiento, éste último considerado la relación de la persona violentada es de subordinación respecto a la persona agresora: se expresa a través de conductas verbales, físicas o ambas (Ley Federal del Trabajo, 2025).

Para la OMS (2014), la violencia en el trabajo incluye no sólo el maltrato físico, sino también psíquico, y afirma que «muchas y muchos trabajadores son sometidos al maltrato, acoso sexual, amenazas, e intimidación y otras formas de violencia psíquica» en muchas partes del mundo. Lo que disminuye la calidad de vida y la productividad de quienes la viven.

Según datos del Workplace Bullying Institute (2019):

  • Con frecuencia las víctimas del acoso laboral o mobbing suelen ser mujeres, de entre 32 y 55 años, aunque también pueden ser objetivo de esta clase de violencia las y los empleados parte de un grupo minoritario, o de una etnia diferente a la mayoritaria.
  • Una encuesta realizada en 2017 muestra que el 70 por ciento de los autores de este tipo de conductas abusivas son hombres, mientras que el 66 por ciento de todas las víctimas de acoso laboral o mobbing son mujeres.
  • El 61 por ciento de los acosadores son jefes, el 33 por ciento de los perpetradores son compañeros con el mismo rango laboral que sus víctimas.
  • Los perpetradores masculinos prefieren atacar a las mujeres (65 por ciento), pero muchos atacan a otros hombres (35 por ciento); por el contrario, el 33 por ciento de las mujeres acosadoras se dirigen a otras mujeres.
  • La ansiedad es el síntoma psicológico más común del acoso laboral, reportado en un 80 por ciento de los casos. Los ataques de pánico afectan al 52 por ciento.
  • La mitad (49 por ciento) de las víctimas informaron haber sido diagnosticadas, diagnosticados con depresión clínica. La pérdida de concentración, los cambios de humor, la tristeza y el insomnio generalizados fueron más comunes (entre el 77 por ciento y el 50 por ciento de los casos).
  • Existen otras enfermedades que pueden ser exacerbadas por esta clase de estrés: migrañas (48 por ciento), trastorno del intestino irritable (37 por ciento), síndrome de fatiga crónica (33 por ciento) y disfunción sexual (27 por ciento).

Para detener el acoso laboral, el 65 por ciento de las víctimas pierden su trabajo.

Manifestaciones de violencia en el trabajo (CNDH, 2017):

  • Designar los trabajos peores o más degradantes, trabajos innecesarios, monótonos o repetitivos, sin valor o utilidad alguna pudiendo ser tareas por debajo de sus cualificaciones, habilidades o competencias habituales
  • Exceso de trabajo (presión injustificada o establecer plazos imposibles de cumplir). o traslado a un puesto de trabajo aislado y no asignar ningún tipo de trabajo.
  • Críticas constantes a la vida privada o íntima de la víctima.
  • Amenazas de violencia o maltrato físico, gritar o insultar.
  • Restringir las posibilidades de comunicación por parte del jefe o jefa, o de las, los compañeros.

Como has visto, el tema de la violencia es muy amplio y complejo, ya que se puede dar de diferentes maneras, en diferentes lugares y con diferentes personas. Puede ser que suframos violencia, pero también podemos ejercerla hacia otras personas. Se entrelaza en una cadena sin fin. Empezar a reflexionar sobre lo que nos acontece, sin duda nos hará más conscientes para no reproducir actos de violencia, pero también a no permitir violencia de ningún tipo.

Reflexiones finales

Ahora que sabes más del tema, detente un momento para reflexionar:

 ¿Consideras que alguna vez has ejercido algún tipo de violencia?

¿Alguna vez has vivido una situación de violencia?

¿Sabes a dónde acudir para pedir ayuda?

¿Consideras que eres una persona en la que las adolescencias con las que trabajas pueden confiar para pedir ayuda?