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6.2 Pubertad

En el primer subtema hicimos un acercamiento al cuerpo humano, así como a su anatomía y fisiología sexual y reproductiva; en este subtema daremos cuenta del desarrollo del cuerpo, en particular en esa época de intensos cambios físicos llamada pubertad, que ocurre al inicio de la adolescencia en que se inicia la maduración sexual, se despliega la capacidad reproductora en los seres humanos y que tiene repercusión en su desarrollo socioemocional y psicosocial para el resto de su vida.

Para ello abordaremos los siguientes temas:

  • La transición adolescente
  • La pubertad en la transformación adolescente
  • Hormonas, cambios a lo largo de la vida y pubertad
  • Pubertad en las mujeres. La importancia de resignificar la menstruación
  • Pubertad en los hombres. Nuevos sentidos a las erecciones inesperadas y las poluciones nocturnas
  • Pubertad, cambios emocionales y placer
  • Herramientas para transitar la pubertad de manera saludable

La transición adolescente

La adolescencia es una etapa del desarrollo humano que implica un intenso cambio físico y emocional que ocurre en la medida que las infancias crecen y maduran.

«El desarrollo humano es un proceso de crecimiento y cambio físico, conductual, cognitivo y emocional, a lo largo de la vida.  En las etapas tempranas de la vida —de bebé a infante, de infante a adolescente, y de adolescente a adulta— se llevan a cabo grandes cambios» (Advocates for youth, s. f.).

La OMS (s. f.) define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años.

Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y cambios, superado únicamente por el que experimenta en el primer año de vida.

Observa cómo la duración y las características de la adolescencia son variables, y se han modificado a lo largo del tiempo en las diferentes culturas; de hecho, es un concepto muy moderno y en algunos lugares ni siquiera se tiene contemplada esta etapa, donde el paso de la niñez se da de inmediato a las responsabilidades de la edad adulta.

En los países donde se contempla y se vive la adolescencia se ha alargado incluso su final, ya que se considera que se es persona adulta cuando se es independiente económica, social y emocionalmente.

Su función es preparar a las personas para la edad adulta, más allá de la maduración biológica, «en la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de aptitudes necesarias para establecer relaciones de adulto y asumir funciones adultas y la capacidad de razonamiento abstracto» (Costa, 2006).

Esta fase de crecimiento y desarrollo viene condicionada por diversos procesos biológicos que se denomina pubertad; es decir, que el comienzo de la pubertad marca el pasaje de la niñez a la adolescencia.

La pubertad en la transformación adolescente

El término pubertad proviene del latín «pubere», que significa pubis con vello. 

La pubertad son los cambios físicos que se presentan durante la adolescencia, como crecimiento, ganancia de peso, aumento muscular y maduración genital; empieza un poco antes en las mujeres que en los hombres. «Se caracteriza por la aparición de los caracteres sexuales secundarios, la finalización del crecimiento del cuerpo, la capacidad reproductora y el logro de la talla final» (Muñoz & Pozo, 2011).

Se habla de un inicio temprano de la pubertad cuando ocurren los primeros cambios antes de los ocho años en las niñas y antes de los nueve en los niños, lo que se conoce como pubertad precoz (Molina, 2009); en el caso contrario, hablamos de pubertad retrasada, que es la ausencia de caracteres sexuales secundarios a los 13 años en las niñas y a los 14 en los niños.

El desarrollo del cuerpo humano tiene un crecimiento rápido e intensivo en el momento de la pubertad, que en muchas culturas es llamado el «estirón de la pubertad». La pubertad es una etapa de maduración sexual que resulta en cambios físicos, emocionales, sociales y cognitivos importantes, y que pueden ser tanto emocionantes como estresantes durante toda la adolescencia (Shibley & Delamater, 2006); por ello es importante considerar cómo pueden influir estos cambios físicos acelerados en la forma de sentir, pensar y actuar de quienes los transitan. Aquí algunas ideas sobre el desarrollo que puede presentarse en general.

Desarrollo cognitivo

  • Puede haber una transición del pensamiento concreto al abstracto, con proyección al futuro.
  • Existe una mayor capacidad de razonar y velocidad mental.
  • Es factible reconocer la diferencia entre lo real y lo posible.
  • Tomar decisiones más independientes.
  • Pueden hacer una mayor revisión y análisis de sus propias creencias, para modificar su visión del mundo y poder cambiarlo.

Desarrollo socioemocional

  • Puede haber cambios de humor drásticos o inesperados, al vacilar entre la felicidad y la angustia, y la autoconfianza y la preocupación. Algunos de estos cambios de humor provienen de fuentes biológicas.
  • Hay una mayor conciencia de la imagen corporal.
  • Se tiende a una mayor autoconciencia y egocentrismo.
  • Se forma en mayor medida el autoconcepto.
  • Hay un importante valor de la amistad.
  • Los sentimientos se exaltan, se vive todo con mayor intensidad. En la adolescencia es fácil encontrar la inspiración.
  • Se pueden experimentar sensaciones eróticas hacia alguien más.
  • Se desarrolla el pensamiento crítico y la toma de decisiones propias.

Desarrollo psicosocial

  • Se busca la independencia de figuras de autoridad.
  • Empieza a notarse la brecha con la generación previa: la adolescencia busca diferenciarse de su madre, padre o personas cuidadoras primarias con la intención de generar su propio sistema de valores y poner a prueba sus límites.
  • Se privilegia la convivencia con pares.
  • Se reafirma la identidad sexo-genérica y la orientación sexual.
  • Con frecuencia inician las relaciones de noviazgo o citas amorosas.
  • Hay una búsqueda de privacidad en el hogar.

Si bien es cierto que cada persona experimenta el desarrollo de manera particular según su contexto, es importante poner atención a los siguientes puntos de reflexión:

Durante la pubertad el crecimiento del cuerpo no es armónico, sino más bien por segmentos y es tan veloz que el cerebro tarda en identificar estos cambios, por lo que a veces las personas adolescentes no logran calcular su propio cuerpo y se les cataloga como «torpes».

También existen pensamientos fantasiosos que les permiten adaptarse de forma paulatina a un nuevo contexto de madurez, el cual se completa alrededor de los 21 años. Por esto, no es raro que las personas se puedan sentir alguien: invencible, inmortal, infértil e inmune, o que piensen que pueden hacer cualquier cosa, sin que haya consecuencias negativas.

Estos pensamientos y sentimientos pueden llevarles a conductas de riesgo, como uso de alcohol y otras drogas, manejar a alta velocidad, tener relaciones sexuales desprotegidas, entre otras. Algunas veces con efectos distintos a los esperados.

Las adolescencias se pueden ver sometidas a una presión grupal para realizar conductas para las cuales no se sientan preparadas o no quieran realizar, debido a la necesidad de pertenecer a un grupo diferente al familiar.

Adaptarse o asimilar los múltiples cambios físicos y de maduración sexual, propios de la pubertad, y los diversos cambios cognitivos, socioemocionales y psicosociales de la adolescencia, puede ser difícil para quienes recorren este viaje personal y para quienes les acompañen.

La adolescencia se caracteriza por el desarrollo de la identidad personal, así como las luchas con las interacciones sociales y las cuestiones morales (Feldman, 2002). Si una persona adolescente no es capaz de aceptarse a sí misma y de encontrar un sentido satisfactorio, él o ella se verá confundida.

En el caso de las niñas, niños y adolescentes trans, que no se identifican con el género asignado de manera externa, está confusión se puede dar de manera acrecentada, debido a la emergencia de los caracteres sexuales secundarios propios de la pubertad. Mientras la mayoría de las infancias tienden a aceptar dichos cambios, al superar ciertos inconvenientes, las infancias trans tienden a enfrentar dichos cambios con estrés, angustia, vergüenza y aversión (Brill y Pepper, 2008 citado en Toro, 2015).

Es importante tener claro que la pubertad, además del estirón, es una etapa de maduración sexual y que el cuerpo en este momento de la vida se prepara, entre otras cosas, para la reproducción, desencadenada por la acción hormonal en el cuerpo. Hablaremos de ello a continuación.

Hormonas, cambios a lo largo de la vida y pubertad

Las hormonas desempeñan un papel importante en los cambios emocionales y físicos de una persona a lo largo de la vida; en especial, durante la pubertad.

Las hormonas son sustancias que llevan una señal de un lugar a otro del cuerpo, para producir algún cambio en específico. Son consideradas como mensajeros químicos. Se producen en órganos llamados glándulas y llegan a otros lugares que tienen los receptores específicos para recibirlas, llamados células blanco.

En este apartado hablaremos solamente de las hormonas sexuales (andrógenos, estrógenos y progesterona), que son fundamentales en el desarrollo de la pubertad, en la reproducción, en la conducta sexual y determinantes en la etapa fetal en cuanto al desarrollo del sexo biológico de la persona. Tienen una gran influencia en casi todos los tejidos del organismo.

A través del llamado Eje hipotálamo-hipófisis-gónada, el hipotálamo produce la hormona liberadora de gonadotropina, que actúa sobre la hipófisis (ambos se encuentran en el cerebro). Por este efecto, la hipófisis produce dos hormonas (luteinizante y foliculoestimulante), que manda hacia las gónadas sexuales (ovarios y testículos).

Como lo revisamos en el apartado anterior, los ovarios producen estrógenos, progesterona y andrógenos; los testículos, testosterona y en menor cantidad estradiol, que actúan en todo el organismo. Por lo tanto, el estrógeno y la progesterona son más abundantes en la mujer y la testosterona en el hombre, su acción está presente desde antes de nacer y durante toda la vida. 

En las primeras semanas de vida intrauterina, la presencia de un cromosoma X o Y, determinará cuáles son las hormonas predominantes que ayudarán a la diferenciación de los órganos sexuales y las características físicas primarias y secundarias del desarrollo.

Durante la pubertad existe una gran producción de hormonas que determinan la aparición de caracteres sexuales secundarios.

Sin embargo, las hormonas sexuales permanecen y están activas durante toda la vida (Laufer et al., 2023):

  • En las mujeres sus niveles son variables en el transcurso del mes, lo que permite que se lleve a cabo el ciclo menstrual, con una disminución importante al llegar a la menopausia, cuando cesa la menstruación, alrededor de los 50 años.
  • En los hombres las hormonas se mantienen en una producción constante a partir de la pubertad y con ello la producción de espermatozoides, y disminuye de forma paulatina alrededor de los 50 años.

«La regulación del inicio y mantenimiento de la pubertad depende de una compleja interrelación entre genes y otros factores reguladores tales como la nutrición, toxicidad ambiental, ciclos de luz/oscuridad y situación psicosocial» (Soriano y Argente, 2017).

Los cambios que se presentan preparan al cuerpo para el crecimiento y la reproducción.

La cronología de la pubertad es muy variable, ya que depende de factores genéticos, raciales, ambientales, nutricionales e incluso afectivos (Muñoz & Pozo, 2011). Para valorar el desarrollo de la pubertad en los cambios físicos externos se deben considerar tres aspectos importantes: el desarrollo genital en los hombres, el mamario en la mujer y el de vello púbico en ambos.

A continuación, profundizaremos en dos procesos fisiológicos distintivos, que son pieza clave del inicio de la pubertad en mujeres y en hombres: la menstruación y la eyaculación; revisaremos cómo, la forma de ser entendidas y vividas, aportan a la construcción de su identidad en su contexto cultural.

Pubertad en personas con vulva. La importancia de resignificar la menstruación

El inicio de la pubertad en las personas con vulva, lo marca la aparición de la telarquia progresiva, y posteriormente se desarrollan el resto de los caracteres sexuales secundarios, en aproximadamente tres o cuatro años (Güemes et al., 2017).

  • Piel grasa, que puede originar imperfecciones.
  • Incrementa el sudor y puede presentar un olor característico.
  • Crecimiento de vello en axilas y pubis.
  • Diferente distribución de grasa en el cuerpo.
  • Puede ocurrir dolor en articulaciones por el crecimiento rápido.
  • Malestar, comezón o dolor por el crecimiento de mamas.
  • Maduración del útero y los ovarios.
  • Inicio de la menstruación.

La menstruación es un proceso natural del desarrollo físico y no debe tratarse con ocultamiento o estigma.

La menarquia es la primera menstruación, sucede aproximadamente dos años después de que empieza el desarrollo de la pubertad; se puede presentar entre los 10 y 16 años (12 años en promedio); es el resultado de la interacción hormonal, que prepara al cuerpo para una gestación.

Como hemos señalado, los ovarios producen estrógenos, progesterona y andrógenos, indispensables para formar el ciclo menstrual en sus etapas, que se repiten mes con mes al permitir (Rodríguez & Currell, 2017):

  • Maduración del endometrio.
  • Maduración del óvulo y ovulación.
  • Menstruación.

Gracias a la acción hormonal se puede llevar a cabo mes con mes el ciclo menstrual, donde un óvulo madura (un mes en un ovario y al siguiente en el otro), el endometrio se prepara para el embarazo, y si no hay fecundación se desprende como menstruación (salida de fluido menstrual por la vagina, compuesto por sangre, agua y tejido endometrial).

En caso de que haya fecundación, la progesterona es la hormona encargada de ayudar en la implantación y de que el embrión se mantenga en el endometrio; también inhibe el inicio de un nuevo ciclo. Si no hay fecundación mantiene su secreción, al disminuir su concentración ocurre la menstruación.

Estos cambios se presentan de manera ordenada durante el ciclo menstrual y se repiten cada mes, durante toda la etapa de la vida reproductiva de las mujeres.

Alrededor de la menstruación se pueden presentar varios síntomas, como la salida de un flujo blanquecino a través de la vagina, la inflamación o dolor de la parte baja del abdomen, el aumento de la sensibilidad en los pechos, malestar en la cadera o cambios en el estado de ánimo.

También pueden presentarse dismenorreas, que son dolor durante la menstruación y puede influir en forma negativa en sus actividades cotidianas, por lo que debe ser adecuadamente diagnosticado y dar el tratamiento oportuno.

Es frecuente que la menstruación durante los dos o tres primeros años sea irregular (en volumen, duración y frecuencia), ya que el organismo se adapta a los cambios hormonales del eje hipotálamo-hipófisis y a la anovulación, lo cual tiende a mejorar conforme el cuerpo madura.

Es común que el volumen del flujo menstrual sea de entre cinco y 80 ml (hasta seis cucharadas), pero a menudo son más ligeros.

Comúnmente la menstruación dura entre tres y siete días; si se sale de estos rangos es conveniente considerar la revisión por personal médico especialista en el área.

Usualmente, los días de sangrado más abundante ocurren al inicio del ciclo menstrual (alrededor del primer o segundo día). Es posible que aparezcan coágulos en el flujo menstrual durante los días más fuertes de tu ciclo. Esto es normal. Su color también cambia en la medida que el periodo avanza: la sangre tiende a ser de un color rojo brillante cuando el flujo es pesado y se oscurece cuando el fin del periodo se acerca.

Existen diferentes formas de recolectar la menstruación; es importante conocer todas las alternativas y revisar que disponibilidad existe en el lugar donde se reside:

Toallas sanitarias: son las de uso más común y extendido, son pequeñas compresas que se colocan sobre la ropa interior y absorben la menstruación, existen desechables y reutilizables. El desecho de las toallas debe realizarse cuando haya absorbido una suficiente cantidad de menstruación, aproximadamente cada cuatro a seis horas, en un bote de basura envueltas en su mismo paquete o en un trozo de papel. Dejar más tiempo las toallas puede provocar proliferación de bacterias.

Tampones: son pequeños cilindros de material absorbente que se colocan dentro de la vagina y no permiten que la menstruación salga. La pueden usar mujeres incluso que no han tenido relaciones sexuales. Es importante cambiarlo cada cuatro horas para evitar el Síndrome de Shock Tóxico (SST).

Copa menstrual: es un recipiente de silicón grado médico, con capacidad de entre 5 a 10 ml que se inserta en la vagina para colectar la menstruación. Se retira cada seis a ocho horas (o depende de la necesidad de cada persona), se vacía y se enjuaga para volver a colocarla. Es necesario esterilizarla cada que termina el ciclo menstrual. Es reutilizable y tiene una duración de cinco a 10 años. Actualmente es una gran opción ecológica y funcional.

También puedes encontrar a la venta otra serie de utensilios, como calzoncillos que absorben el flujo menstrual y son reutilizables, o esponjas de mar que se introducen en la vagina con la misma finalidad.

Disco menstrual: es uno de los implementos más recientes con un mecanismo muy similar al de la copa menstrual, al ser un recipiente donde se puede colectar los fluidos menstruales.

En la actualidad se buscan métodos amigables con el ambiente y las mujeres para la recolección de la menstruación.

Además de la higiene menstrual, el aseo general de las personas y los lugares donde se encuentran es fundamental para conservar la salud. El baño corporal, lavado de manos, cepillado de dientes, tendrán que ser hábitos que cualquier adolescente debe de haber adquirido, para aprender a mantener su salud física.

La higiene sexual de las personas con vulva requiere tener en consideración los siguientes criterios básicos

  • La zona del vello se lava con agua y jabón.
  • La higiene de los labios mayores y menores sólo debe realizarse con agua sin usar ningún jabón o químico ya que pueden alterar el pH vaginal.
  • No meter nada de químicos para el aseo en la vagina.
  • Es importante secar muy bien los órganos sexuales para evitar la humedad y el calor, que luego pueden ser responsables de la aparición de hongos y bacterias (causantes del mal olor).
  • Evitar ropa interior sintética. La de algodón es la más recomendada para evitar las infecciones y las alergias.
  • En el ejercicio del autoerotismo, realizarlo con las manos limpias o con implementos o juguetes con previo aseo.
  • El intercambio sexual debe ser protegido.
  • También es importante hablar de la higiene mental que es el conjunto de actividades para que una persona esté en equilibrio en su entorno sociocultural.

Es importante tener en cuenta que los órganos sexuales producen olores propios que son normales y en ningún momento constituyen síntomas de enfermedad o falta de aseo. Sin embargo, es conveniente que prestar atención a los flujos vaginales de colores fuertes y olores desagradables, porque puede estar relacionados con una infección (no necesariamente de transmisión sexual) que debe ser tratada por personal médico.

¿Qué hay de malo con menstruar?

Es urgente retirar las ideas negativas que se tienen alrededor de la menstruación, que la ven como una carga, algo sucio, producto de desecho y algo terrible con lo que hay que «cargar toda la vida».

«Durante cientos de años el ciclo menstrual ha generado desprecio y aversión, al considerarse un sucio signo de pecado, cuya existencia reforzaba la inferioridad de la mujer en la sociedad, claramente dominada por el hombre. Incluso hoy en día se piensa en la menstruación como una desventaja biológica que transforma a la mujer en una trabajadora emocional, irracional, inestable, en la que no se puede confiar.

Así a pesar de tratarse de un proceso natural, sigue creando barreras entre madres e hijas, maridos y mujeres, hermanas o amigas y provoca que muchas mujeres vivan odiándose a sí mismas y sintiéndose culpables por la depresión, irritabilidad, hinchazón y torpeza que padecen esos días del mes.

¿Cuántas de ellas han transmitido su odio y su miedo a sus hijas, bien con palabras o bien a través de su comportamiento? ¿Cuántas han sufrido una primera experiencia menstrual aterradora por no saber nada acerca del tema o tan solo conocer los aspectos clínicos, los cuales no explicaban en lo más mínimo el modo en que se sentían?» (Grey, 2010).

Cambiar paradigmas

La menstruación es un evento natural y fisiológico de renovación, y es importante recibirla de forma amorosa al dejar atrás los mitos y las creencias que se han transmitido entre generaciones alrededor de ella, para generar un significado positivo: «cambiando: polución por nutrición… de la ignorancia que destruye a la consciencia de la vida… de la vergüenza que esconde, al orgullo de sacar los trapitos al sol… del basurero, a la Tierra con amor» (Feliti, 2016).

¿Cuántas niñas realmente sienten que gozan del don de ser mujer?, y a ¿cuántas se les ha guiado para convertir esa experiencia en una fuente de crecimiento? …

Así pues, si la mujer realmente toma consciencia de que su vida menstrual es una expresión de un ser de naturaleza cíclica, comenzará a ver que forma parte de los grandes ritmos del universo, aceptará aún más su verdadera condición y conseguirá traer la armonía a su vida (Grey, M. 2010).

Como persona replicadora es fundamental explicar la menstruación no sólo desde el componente biológico, sino integrar la parte emocional, los pensamientos y sentimientos que la componen; independientemente de su sexo o edad, todas las personas se pueden beneficiar de conocer estos significados integrales alrededor de la menstruación, para que la respeten y acepten. Entenderla desde una perspectiva diferente a la tradicional, para que no provoque miedo, ni vergüenza o asco. Lo importante es aceptarla y eliminar los mitos a su alrededor.

El fenómeno biológico de la menstruación no debería ser un obstáculo para la igualdad de género ni frustrar la posibilidad de que las mujeres y las niñas ejerzan sus derechos humanos. Para dar pie a lo anterior, se requiere conocer y promover estrategias positivas basadas en el concepto de salud e higiene menstrual (SHM), que abarca aspectos del manejo de la higiene menstrual y otros factores como la salud, el bienestar, la igualdad de género, la educación, el empoderamiento de niñas y mujeres adolescentes y sus derechos.

Algunos tratados internacionales particularmente relevantes para la salud e higiene menstrual son la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989), la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, 1979) y la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (CDPD, 2006).

Para fortalecer esta labor se puede consultar y sugerir a adolescentes y sus madres y padres el Manual sobre salud e higiene menstrual para niñas, niños y adolescentes de la UNICEF (2020) https://www.gob.mx/cms/…

Para conocer sobre otras estrategias, las organizaciones Human Rights Watch y WASH United presentaron en 2017 una guía destinada a organizaciones de asistencia y de desarrollo y otros actores que trabajan con mujeres y niñas, para asegurar que en sus programas aborden la dimensión de derechos humanos de la higiene menstrual: te invitamos a revisarla (HRW & Wash United, 2017): https://www.hrw.org/…

Pubertad en los hombres. Nuevos sentidos a las erecciones inesperadas y a las poluciones nocturnas.

Entre los cambios físicos (caracteres sexuales secundarios) que se presentan en las personas con pene, a partir de los estímulos hormonales en la pubertad, están:

  • Piel grasa, que puede originar comedones o granos.
  • Incrementa el sudor y puede presentar un olor característico.
  • Crecimiento de vello en axilas y pubis; también en la cara y pecho.
  • Ensanchamiento de hombros.
  • Puede ocurrir dolor en articulaciones por el crecimiento rápido.
  • La voz se hace grave de manera paulatina.
  • Crecimiento de los testículos y el pene.
  • Aumento de la frecuencia de erecciones inesperadas.
  • Inicio de la eyaculación.

Las erecciones inesperadas durante la pubertad

Una erección es el endurecimiento del pene que ocurre cuando los cuerpos cavernosos se llenan de sangre. En general, hace que el pene se alargue y aumente su grosor, debido a la sangre acumulada, también se levanta y se separa del cuerpo.

Usualmente las erecciones suceden cuando un estímulo sexual llega al cerebro y envía señales al sistema nervioso para que llenen al pene de sangre y lo endurezcan para ponerlo erecto o listo para responder a esos estímulos. Sin embargo, una erección no siempre sucede como respuesta a la excitación sexual.

Durante la pubertad, frecuentemente los varones tienen erecciones de manera espontánea, de la nada, sin tener contacto con su pene y sin tener pensamientos sexuales; incluso en circunstancias absurdas, como en medio de una clase de matemáticas o de historia, al lavar el coche o incluso sentados a la mesa con la familia.

Esas erecciones inesperadas pueden vivirse con vergüenza, especialmente si ocurren en público. A muchos chicos les pueden asaltar dudas, pensar que algo anda mal o tienen algún problema por esa «falta de control».

Por eso es importante que cuenten con información que les clarifique que estas erecciones inesperadas son propias de la edad y son una señal de que su cuerpo está en proceso de maduración; que les suceden a todos las personas con pene durante la pubertad, debido a la acción de las hormonas.

Como cada persona es diferente, es imposible saber cuál es la cantidad «normal» de erecciones. Algunas adolescencias tienen muchas erecciones por día, mientras que otras no tienen ninguna. Las hormonas fluctúan con la edad, la madurez sexual, el nivel de actividad e incluso la cantidad de horas de sueño. A menos que las erecciones causen molestias o dolor, no hay motivo de preocupación por la cantidad. De cualquier manera, si causa preocupación es conveniente que hable con alguna persona profesional de salud para tranquilizarse.

Las erecciones puede desaparecer solas o después de una eyaculación, que es la liberación de semen a través de la uretra (el pequeño orificio de la punta del pene).

Como las erecciones no suelen ser controlables, no es mucho lo que puedes hacer para evitarlas. A menos que el pene reciba estimulación suficiente como para eyacular, lo único que puede ayudar a hacerlas desaparecer es el tiempo. A medida que las hormonas se equilibran y se avanza en la pubertad, la frecuencia de las erecciones inesperadas disminuirá.

Poluciones nocturnas

A partir de la pubertad, los hombres empiezan a producir espermatozoides y semen, que salen del cuerpo como eyaculación, ya sea por la estimulación sexual o durante el sueño.

A la primera eyaculación se le conoce como espermaquia. Tiene lugar generalmente entre los 12 y los 14 años, aunque hay diferencias entre cada persona; puede ocurrir a una edad tan temprana, como los 10 años, o tardía, hasta los 16, sin que ello signifique que exista una anomalía del desarrollo. Generalmente ocurre durante la noche, como parte de los estímulos producidos durante el sueño, y es parte de un desarrollo saludable del organismo. Las siguientes eyaculaciones se pueden seguir presentando durante el sueño o mediante el estímulo erótico, ya sea hacia el mismo o en pareja. 

La eyaculación consta de dos fases sucesivas:

a) Emisión. Los conductos deferentes, la próstata y las vesículas seminales se contraen por acción del sistema nervioso simpático y expulsan sus secreciones (espermatozoides, líquido seminal y líquido prostático) a la base de la uretra, para formar el semen. La acumulación genera una sensación en los varones que se conoce como inminencia eyaculatoria.

b) La expulsión del semen. Es la salida del semen por el orificio uretral forzada por la contracción intermitente del músculo pubococcígeo, activada por axones motores del nervio pudendo. La expulsión puede estar acompañada de una intensa sensación placentera, derivada por la descarga de la tensión. Puede haber eyaculación sin orgasmo, y también orgasmo sin eyaculación.

En nuestra cultura los hombres han aprendido a eyacular junto con el orgasmo, aunque estos eventos son diferentes; la eyaculación es la salida del semen y el orgasmo es la sensación máxima de placer subjetivo (este tema se revisa con mayor detalle en el módulo 7 sobre el placer). En países donde se les prepara a los hombres en su erotismo, alcanzan a separar estos dos eventos, al lograr el orgasmo sin eyacular y obtener una capacidad multiorgásmica.

Las poluciones nocturnas son eyaculaciones involuntarias que provocan una pequeña salida de semen a través de la uretra. Esta expulsión suele ocurrir durante las fases de sueño profundo rem (movimiento rápido de los ojos, que es el tipo de sueño en el que ocurren la mayoría de los sueños). Puede haber varias erecciones y periodos de excitación mientras están en esta etapa del sueño. No se dan sólo una vez; se pueden dar tres o cuatro poluciones en una sola noche, sin que lleguen a percatarse.

Es importante no confundir eyaculación con polución: la segunda es siempre involuntaria, no va acompañada de orgasmo, la cantidad de semen que se expulsa suele ser menor y sale con menos fuerza y a veces va acompañada de un poco de orina. Por eso, en ocasiones tiene cierto color amarillo.

La polución nocturna puede ser provocada por un mecanismo automático del organismo para mantener el buen funcionamiento de los órganos sexuales masculinos cuando hay una acumulación excesiva de semen.

Los sueños eróticos son muy habituales durante la adolescencia, debido sobre todo a la gran cantidad de hormonas sexuales que segrega el organismo en esa etapa de la vida. Sin embargo, muchas veces se puede confundir o malinterpretar la verdadera causa de las poluciones, por creer que siempre se deben a sueños eróticos, cuando en la mayoría de los casos se trata de algo fisiológico. La realidad es que esa pequeña descarga de semen casi nunca está provocada por un sueño erótico.

La eyaculación puede llegar durante el sueño o bien durante el estímulo directo sobre los órganos sexuales; en cualquiera de las dos circunstancias, cuando éstos fenómenos llegan sin contar con suficiente información, la experiencia puede ser confusa, desagradable o vivida con culpa o como algo sucio. A pesar de que las poluciones nocturnas son un tema del que casi nunca se habla por vergüenza, cuando se cuenta con información, generalmente se vive como algo muy positivo y se convierte en una construcción de la masculinidad desde el placer, que no genera ningún problema.

La higiene es un elemento fundamental para conservar la salud que se debe considerar durante la pubertad. Además del baño corporal, el lavado de manos, el cepillado de dientes; para mantener la higiene sexual, las adolescencias con pene requieren tener en consideración los siguientes criterios básicos:

  • Lavar el pene con jabón, para evitar la acumulación de esmegma (o sea, la grasita y las secreciones que se acumulan entre el glande y el prepucio) y con esto posibles infecciones. Si tienen prepucio (la piel que cubre la cabeza del pene o glande), jalarlo hasta descubrir todo el glande, lavarlo con jabón neutro y enjuagar con abundante agua. Regresar el prepucio.
  • Es importante secar muy bien los órganos sexuales para evitar la humedad y el calor, que luego son responsables de la aparición de hongos y bacterias (causantes del mal olor).
  • Evitar ropa interior sintética y ajustada. La de algodón es la más recomendada para evitar las infecciones y las alergias.
  • En el ejercicio del autoerotismo y la masturbación, realizarlo con las manos limpias.
  • El intercambio sexual debe ser protegido.
  • También es importante hablar de la higiene mental que es el conjunto de actividades para que una persona esté en equilibrio en su entorno sociocultural.

Es importante tener en cuenta que los órganos sexuales producen olores propios que son normales y en ningún momento constituyen síntomas de enfermedad o falta de aseo. Sin embargo, es conveniente prestar atención a los flujos por la uretra de colores fuertes y olores desagradables, porque puede estar relacionados con una infección que debe ser tratada por personal médico.

A diferencia de la menstruación, que es un tema que aparece en los comerciales de televisión para promover toallas sanitarias y otros implementos para la higiene intima de las mujeres, casi no se habla de la eyaculación o de las poluciones.

En la mayoría de las culturas es un tema tabú y pareciera que los hombres la van a conocer y aceptar de forma natural. A diferencia de la menstruación, que es un tema asociado a la reproducción y la higiene, en la eyaculación el elemento placer que la acompaña puede ser el componente por el cual se guarda silencio.

Es importante, como persona replicadora de módulo, ayudar a las personas participantes a cuestionar desde la perspectiva de género y la autorreflexión que sobre el cuerpo y sus procesos fisiológicos pueden ocurrir durante la pubertad. Por ejemplo, reflexionar su pubertad desde el ciclo menstrual en las mujeres, las puede orientar más hacia la reproducción que hacia el placer, para construir su feminidad; mientras que reflexionar la pubertad desde las erecciones y las eyaculaciones, tiende orienta a los varones más hacia el placer que hacia la reproducción para construir su masculinidad. Lo importante es señalar que, en tanto construcción social, ambos pueden construirse desde el placer y reconocer la reproducción como una posibilidad.

Pubertad: cambios emocionales y placer

Los cambios de la pubertad están inducidos por la presencia de hormonas sexuales en el cuerpo, las cuales realizan los cambios físicos descritos anteriormente y también afectan el componente emocional de las personas.

Las emociones son las reacciones orgánicas que se experimentan como respuesta a ciertos estímulos externos que permiten adaptarse a una situación con respecto a una persona, objeto, lugar, entre otros. La palabra emoción proviene de la raíz latina emotio, que significa «movimiento», «impulso» (Reeve, 2003). Una emoción se caracteriza por ser una alteración del ánimo de corta duración, pero de mayor intensidad que un sentimiento. Por su parte, los sentimientos son las consecuencias de las emociones, por ello son más duraderas y se pueden verbalizar (Osorio, 2024).

Las emociones causan diversas reacciones orgánicas que pueden ser de tipo fisiológico, psicológico o conductual, y pueden ser tanto innatas (de nacimiento) como estar influenciadas por las experiencias o conocimientos previos (aprendidas).

Existen diversos tipos de emociones, las denominadas básicas o primarias, y las secundarias, que se aprenden en diversos contextos (GEM, 2009).

Emociones básicas. Son innatas y responden a un estímulo: ira, tristeza, alegría, miedo, sorpresa, aversión.

Emociones secundarias. Se generan luego de una emoción primaria: vergüenza, culpa, orgullo, ansiedad, celos, esperanza, entre otras.

Debido al incremento de hormonas en el cuerpo, la adolescencia es una etapa en la que los cambios emocionales son los protagonistas. Es común mostrar una actitud rebelde porque se cuestionan las reglas y las normas de conducta establecidas en busca de la propia identidad. Durante la pubertad también se siente la necesidad de «no perdernos nada» y todo tiene un carácter inmediato.

Los cambios emocionales en la adolescencia suelen ser desproporcionados. Es fácil pasar de la risa al llanto. Los cambios del estado de ánimo son continuos y sin motivos aparentes. Algunas estamos más eufóricas o hiperactivas, mientras que otras podemos estar más pasivas. A medida que crecemos, estos cambios emocionales se hacen más fáciles de controlar. Es importante ser conscientes de lo que sentimos en cada momento e intentar canalizarlo de una forma positiva.

Algunos sentimientos simplemente se intensifican, como por ejemplo la vergüenza y otros son nuevos debido a que las hormonas producen cambios en sus sensaciones corporales; es posible que tengan sus primeros enamoramientos y deseos sexuales, que tengan ganas de besar, acariciar y tener contactos sexuales.

El erotismo en esta etapa adquiere nuevos matices y sensaciones, la acción hormonal y el desarrollo de caracteres sexuales secundarios hacen que la sexualidad esté presente a cada momento.

Puedes notar que comenzarán por experimentar sensaciones diferentes en sus cuerpos, el deseo sexual se activará y surgirá al querer estar cerca de la persona deseada quizá de forma física o bien desde la fantasía.

La respuesta sexual puede activarse casi por cualquier estímulo y las personas adolescentes sentir su erección o lubricación de forma evidente.

El orgasmo puede llegar por una conducta autoerótica o bien en pareja.

Generalmente el tiempo para recuperarse y empezar una nueva respuesta sexual será muy breve.

La forma en que se vive la sexualidad, tiene una relación directa con las propias creencias con respecto al erotismo; puede ser una experiencia muy placentera o con culpa, con dudas, etcétera. Cada experiencia será única y lo ideal es que sea de manera informada y sin prejuicios para que se viva en mejor manera.

La masturbación y las fantasías sexuales suelen estar presentes y aumentar en esta etapa de la vida; si no existe represión ante estas actividades, se comienza a desarrollar su sexualidad de forma saludable y placentera.

Como persona que ya pasó por la adolescencia y la pubertad, ¿qué ideas, sensaciones y experiencias recuerdas en torno a la vivencia de tu erotismo?

Esta breve evocación te servirá para tener presente que existen diversas formas de expresar el erotismo durante la pubertad, desde fantasías, besos, caricias, el autoerotismo, el erotismo no coital, el coito (oral, vaginal y anal), el erotismo con herramientas tecnológicas, el sexting, el sexo virtual etcétera.

Entre los conocimientos y habilidades importantes por fortalecer y desarrollar en las adolescencias para el cuidado físico, psicológico, emocional y social que requieren ante cualquier conducta erótica, se encuentran:

  • Conocer el uso correcto del condón interno y externo.
  • Conocer los diferentes tipos de método anticonceptivo y solicitar apoyo para identificar el adecuado para esta etapa de desarrollo del ciclo de vida.
  • Conocer prácticas de erotismo no coital en pareja como opción saludable y segura (sexo seguro).
  • Aprender a expresar de forma asertiva sus emociones.
  • Reconocer y fortalecer su capacidad para establecer límites claros y definidos.
  • Establecer la capacidad de decir y aceptar el NO ante situaciones no deseadas o riesgosas.
  • Aprender a vivir los procesos de duelo (por ejemplo, cuando una relación se acaba).
  • Empoderarse de su cuerpo y tus elecciones.
  • Aprender a establecer relaciones de pareja saludables.
  • Vivir sin violencia (reconocer cuando se vives o cuando se ejerce, y poder romper con estas conductas).
  • Elegir lugares que le permitan una mayor intimidad.
  • Es importante que identifiquen a una persona adulta confiable con quien puedan tener una comunicación efectiva, que les pueda ayudar a resolver sus dudas.
  • Que puedan identificar espacios confiables (físicos o virtuales) para asesorarse respecto a su salud y su sexualidad.

Herramientas para transitar la pubertad de manera saludable

Es común ver que, entre pares, o incluso personas adultas, se burlen debido a los cambios que se presentan durante la pubertad, lo cual puede ser contraproducente para algunas personas. Habría que educar en el respeto hacia las demás personas, además que los cambios antes o después serán para todos.

Las personas adultas tienen que aprender a ser empáticas con las necesidades y los cambios de las adolescencias, sin querer imponer expectativas a esta etapa de su vida o esperar que reaccionen como se esperaría de una persona adulta y asuman responsabilidades que aún no les tocan ante diversas situaciones de la vida.

Las personas responden de acuerdo con su madurez, sus experiencias de vida y su contexto. Las y los adolescentes están en proceso intenso de desarrollo y pasan por un periodo en donde su objetivo es la autonomía e independencia y en realidad aún se viven dependientes de sus familias, lo que les origina un choque estructural donde quieren dejar todo su origen, para ser ellos y ellas.

Con frecuencia las adolescencias requieren del acompañamiento de una persona adulta confiable, a quien poder acercarse y resolver sus dudas y cuestionamientos.  Esta persona puede ser mamá o papá, o quizá alguien muy cercano de la familia, escuela o comunidad; lo importante es mantener permeable el vínculo de comunicación permita externar sus necesidades y a su vez aprender de sus sugerencias. 

Antes de reflexionar con el grupo de madres, padres y personas cuidadoras primarias la siguiente lista, en tu rol de persona replicadora puedes preguntar: ¿cómo pueden aportar a sus hijas/os adolescentes para que vivan mejor su pubertad? (pueden responder sea a través de una lluvia de ideas o que cada persona lo escriba en una hoja) Conviene que respondan a partir de recordar experiencias sobre cómo vivieron su pubertad, sus dudas, inquietudes y las necesidades de información, atención y comunicación que recuerden hayan tenido.

Por lo anterior, es importante que las personas adultas procuren:

  • Ofrecer una actitud de apertura y escucha.
  • Entender y transmitir los propios sentimientos y valores, al respetar los de las personas jóvenes.
  • Aconsejarles, con negociación y límites.
  • Eliminar pensamientos como: «Mi hijo o mi hija no lo van a hacer», «No le va a pasar», «No es así».
  • Explicarles acerca de sus cambios puberales.
  • Respetar su privacidad.
  • Ayudarles a comprender que pueden tener muchas emociones y cambios repentinos.
  • Dar toda la información posible con respecto a prevención, el cuidado y el amor propio.
  • Enseñarles a ser responsables con su vida y su salud.
  • Promover relaciones positivas de amistad y noviazgo.
  • Favorecer una cultura del buen trato y la no violencia.
  • Identificar a otras personas adultas en quien confíen.
  • Considerar sus derechos humanos y los sexuales y reproductivos.
  • Respetarles en sus decisiones y alentarles a ser responsables.

Por su parte, para tener una mejor vivencia de la pubertad, es importante que las adolescencias también se informen y, además, desarrollen capacidades psicosociales. Las capacidades psicosociales son herramientas que permiten a las personas reconocer, entender y regular sus emociones; sentir y mostrar empatía por los demás; establecer y desarrollar relaciones positivas a diversos niveles; tomar decisiones responsables; así como definir y alcanzar metas personales y contribuir a objetivos comunes acordados (UNICEF México – SEP, 2025).

Autoconocimiento

  • Acostumbrarse a sus cuerpos y sentimientos en proceso de maduración sexual.
  • Establecer aspectos claves de la identidad.
  • omprender y expresar experiencias emocionales más complejas.

Colaboración

  • Desarrollar y aplicar habilidades de pensamiento abstracto.
  • Desarrollar y aplicar un nivel de perspectiva más complejo.
  • Desarrollar empatía entre pares.
  • Formar amistades íntimas de apoyo mutuo.

Conciencia social

  • Identificar patrones morales, valores y sistemas de creencia significativos para ti y la sociedad.
  • Renegociar las relaciones con personas adultas que ejercen el rol de madres, padres tutores o figuras de autoridad (maestros, policías, médicos entre otros).

Toma responsable de decisiones

  • Hacer frente a las demandas que implican roles y responsabilidades cada vez más complejos.
  • Desarrollar y aplicar nuevas habilidades de adaptación en áreas como la toma de decisiones, la solución de problemas y la resolución de conflictos.

Reflexiones finales

Con todos estos cambios físicos diferenciados por sexo propios de la pubertad, que analizamos en este subtema, junto con los cambios emocionales, así como con las adaptaciones sociales, es que se presenta la adolescencia, la pubertad es una parte natural y saludable que (antes o después) vivimos todas las personas. Habría que vivirla de la mejor forma. Para las personas adultas, recordar nuestra propia pubertad, sin duda nos permitirá ser más empáticas con quienes la transitan y podremos compartir, a partir de nuestras experiencias y conocimientos, medios para que lo haga de la mejor manera. Para quienes inician la pubertad o llevan algunos años en ello, es una gran oportunidad y un reto para apropiarse de su vida, de su cuerpo y de sus decisiones. De manera que puedan conocerse mejor, aceptarse y, sobre todo, desarrollar las habilidades socioemocionales que les permita crecer, ser empáticos consigo mismos/as y con sus pares.

Es probable que si lees este módulo ya pasaste por la pubertad. Así que detente a recordar por unos momentos ¿cómo fue la experiencia? ¿Contabas con la información necesaria para vivirla como un proceso propio de tu cuerpo? ¿Cuáles fueron las reacciones familiares y sociales ante tu crecimiento? ¿Cómo fue para ti identificar los cambios de tu cuerpo?

Anota tus observaciones.

Ahora que lo recordaste un poco, qué elementos podrías retomar para poder transmitir mejor la información a quienes pasan por esta etapa de la vida.