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3.3 Violencia de género

¿Por qué es importante este tema?

En la actualidad, la violencia de género está presente en casi todos los espacios donde socializamos, desde los físicos hasta los virtuales. Desafortunadamente es tan común que se ha normalizado, lo que dificulta su detección y atención.

Como persona replicadora de este módulo, ¿para te qué puede servir este material?

Esperamos que este subtema te brinde una visión amplia de qué es la violencia de género, qué la sostiene, cómo identificarla y algunas pautas para su atención.

La violencia es definida en el Informe de la Comisión Mundial sobre la Violencia y la Salud de la OMS (2002) como «el uso intencional de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastornos del desarrollo o privaciones» (Krug et al., 2002). En términos jurídicos, la violencia también implica actos que atentan contra la integridad, seguridad o libertad de las personas, amparados en instrumentos internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948).

La violencia de género se define en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW, 1979) y en la Convención de Belém do Pará (1994) como toda acción o conducta basada en el género que cause daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a las mujeres, incluyendo amenazas, coerción o privación arbitraria de la libertad. Es una manifestación de desigualdades estructurales entre géneros y busca mantener relaciones de poder desiguales (OHCHR, 1993).

Si bien estas desigualdades son más evidentes entre los géneros, se considera violencia de género también a la que es generada contra aquellas personas, hombres o mujeres que no han cumplido las normas de género, los estereotipos o los prejuicios basados en las concepciones de masculinidad y feminidad. Por mencionar un par de ejemplos: la humillación o descrédito que puede vivir un hombre homosexual por no cumplir el continuo hombre-masculino-heterosexual; incluso, una mujer cuya expresión de género sea masculina al ser acosada por su apariencia en el espacio laboral.

Modelo de Galtung sobre las violencias

La violencia es un comportamiento aprendido que tiene sus raíces en la cultura y se aprende desde la infancia. Se transmite de una generación a otra, a través de una serie de conductas, imágenes y patrones que se repiten en diversos contextos, como la familia, la escuela, las instituciones, los juegos, la educación, el cine o los medios de comunicación.

Pero, ¿cómo se sostiene la violencia? Johan Galtung (1969) propuso un modelo tridimensional que ayuda a comprender cómo se sostiene y mantiene la violencia.

Este modelo señala que existe una violencia que es visible porque se puede identificar en la experiencia de las personas (golpes, insultos, ley del hielo, negligencia, por ejemplo): esta es la llamada violencia directa. La violencia directa es sostenida por otras dos violencias que generalmente no son evidentes, pero que permiten que se normalice, institucionalice e, incluso, que se valide por las instituciones del Estado y la comunidad: la violencia estructural, generada por las instituciones y el Estado, es la que genera desigualdad y sufrimiento, como la pobreza o discriminación sistemática. Por otro lado, la violencia cultural se refiere a las costumbres, estereotipos y normas arraigadas en la sociedad que mantienen la desigualdad (Galtung, 1969).

Pero, ¿qué formas puede tener la violencia directa?

Existen diferentes formas en que la violencia puede manifestarse, es por ello que la forma correcta de referirse a este término es hablar de las violencias.

A continuación, podrás conocer una clasificación de ellas (ONU Mujeres, 2024):

La violencia psicológica: es cualquier acto u omisión que daña la estabilidad psicológica y emocional, la cual puede consistir en negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas.

La violencia física: es cualquier acto que inflige daño no accidental, al usar la fuerza física o algún tipo de arma u objeto que pueda provocar o no lesiones, ya sean internas, externas o ambas.

La violencia económica: es toda acción u omisión que afecta la supervivencia económica. Se manifiesta a través de limitaciones encaminadas a controlar el ingreso de sus percepciones económicas, así como la percepción de un salario menor por igual trabajo, dentro de un mismo centro laboral.

La violencia sexual: es cualquier acto que degrada o daña el cuerpo o la sexualidad de la víctima y que por tanto atenta contra su libertad, dignidad e integridad física. A su vez, incluye otras manifestaciones como: acoso, violación, violación correctiva, violación sexual en conflictos armados y explotación sexual.

Feminicidio/Femicidio: es el asesinato intencional de una mujer por razones de género, frecuentemente perpetrado por parejas o ex parejas, tras un historial de violencia y abuso.

Trata de personas: Delito que somete a mujeres y niñas a explotación mediante abuso, chantaje y manipulación, principalmente con fines sexuales.

Prácticas nocivas: representan una violación a derechos humanos y ponen en grave riesgo la salud y los derechos sexuales y reproductivos de mujeres, adolescentes y niñas. Entre ellas está la mutilación genital femenina, matrimonios infantiles, castigos corporales, y todas aquellas prácticas culturales o familiares que ponen en riesgo la integridad física o psicoemocional.

Si bien éstas son las formas de violencia reconocidas por organismos internacionales, es importante tener presente que una característica de la violencia es su mutabilidad, es decir, la capacidad de adaptarse a nuevas condiciones y entornos. Un ejemplo es la violencia digital, también llamada violencia de género facilitada por la tecnología (VDG FT) (UNFPA, 2025), que es cualquier acto perjudicial que se realiza, facilita, intensifica o extiende a través de medios digitales o tecnologías de la información y comunicación. Estas acciones pueden generar o tener la capacidad de provocar daños físicos, sexuales, emocionales, sociales, políticos o económicos, además de afectar derechos y libertades. Son ejemplos de VDG FT el ciberacoso, el sexting no consensuado, y la publicación de información privada o personal de la persona que está viviendo violencia.

Para saber más al respecto, no pierdas la oportunidad de revisar la siguiente infografía: https://lac.unfpa.org/…

Es necesario tener presente que las violencias tienen formas de comportarse que revelan la necesidad de pararla desde sus primeros atisbos:

Selectividad: se refiere al ejercicio diferenciado de las violencias hacia ciertos grupos o personas, generalmente, aquellas que viven en alguna condición que vulnera sus posibilidades frente a la persona generadora de violencias. Por ejemplo, cuando se elige a la persona más tímida o menos fuerte para acosarle en el patio de recreo.

Progresividad: las violencias tienden a incrementarse en intensidad y consecuencias si no se detecta o atiende oportunamente. Por ejemplo, la violencia psicológica puede derivar en violencia física, y las agresiones pueden escalar hasta formas extremas como el feminicidio.

Especificidad: Cada tipo de violencia tiene formas, causas y consecuencias particulares. La violencia de género, por ejemplo, se basa en desigualdades sociales y culturales de género y se manifiesta en diferentes escenarios: familiar, laboral, político o comunitario. Reconocer la especificidad es clave para diseñar intervenciones y políticas públicas adecuadas.

De igual manera, es necesario considerar que existen condicionantes que recrudecen la violencia y la discriminación que padece una persona, y limitan las posibilidades de salir de ella. Por ejemplo, una mujer que trabaja, tiene estudios y cuenta con una red de apoyo, cuenta con más elementos para evitar o detener las violencias, en comparación con una mujer indígena, sin ingresos económicos propios, sin estudios o con alguna discapacidad. A esta forma en que se combinan y superponen distintas formas de discriminación, causando múltiples niveles de desventaja y marginación se le llama interseccionalidad (PARESS, s. f.), y es un concepto central para comprender la suma de desigualdades que pueden vivir las personas, así como para generar estrategias de intervención específicas y diferenciadas para la atención de las violencias.

En ese sentido, es necesario hacer visibles algunas definiciones que te permitirán comprender a cómo se articula la discriminación basada en diversidad sexual y las violencias. A continuación, aparecen en términos meramente enunciativos, pero te invitamos a revisar las definiciones de forma amplia en la Sexipedia Online (PARESS, s. f.).

https://paress2030.org/sexipedia-online/

Heteronormatividad: expectativa, creencia o estereotipo de que todas las personas son o deben ser heterosexuales.

Cisnormatividad (en cisgénero): cuando la expectativa social del género de la persona se alinea con el sexo asignado al nacer.

Homofobia: expresión de odio a las personas con orientación homosexual, o que parecen serlo. Se expresa en rechazo, discriminación, ridiculización y otras formas de violencia, que dan pie a prácticas que pueden ser violatorias de los derechos humanos.

Lesbofobia: expresión de odio contra mujeres cuya identidad, prácticas o apariencia son socialmente identificadas como lésbicas; se expresa a través de rechazo, discriminación, ridiculización y otras formas de violencia, que dan pie a prácticas que pueden ser violatorias de los derechos humanos. 

Bifobia: rechazo, discriminación, invisibilización, burlas y otras formas de violencia basadas en prejuicios y estigmas hacia las personas bisexuales o que parecen serlo. Supone, además, que todas las personas deben limitar su atracción afectiva y sexual a las mujeres o a los hombres exclusivamente; esto es, a uno solo de los géneros; si no lo hacen así se les considera «en transición», como inestables o indecisas.

Transfobia: expresión de odio hacia las personas que son o parecen transexuales, transgénero o travestis (Trans).

Detrás de cada una de las definiciones anteriores se encuentran todas las formas de violencia, expresadas en todos los grados, basadas en los roles estereotipados de género. Estas formas de violencia son dañinas, afectan directamente en la calidad de vida de las personas que la padecen, especialmente cuando se vive sin el apoyo sostén de las familias.

Ahora veamos algunos datos duros sobre la violencia de género:

La violencia basada en género (VBG), es un problema a nivel internacional que afecta a millones de mujeres atentando contra su libertad, autonomía y dignidad.

Se estima que una de cada tres mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física o sexual por parte de un compañero sentimental, o violencia sexual por parte de otra persona distinta a su compañero sentimental (OMS, 2021).

Aproximadamente 15 millones de mujeres adolescentes en el mundo (de entre 15 y 19 años) han sufrido relaciones sexuales forzadas en algún momento de su vida (UNICEF, 2017).

En América Latina y el Caribe, se encuentran 14 de los 25 países con mayor número de femicidios/feminicidios en el mundo (UNFPA, s. f.).

En América Latina 1 de cada 4 adolescentes se casa o une antes de los 18 años. El matrimonio infantil y las uniones tempranas (MIUT) son una violación a los derechos humanos que causa daños irreversibles en la vida, en la salud y salud sexual y reproductiva, y la educación de las niñas y adolescentes, pero también tienen efectos nocivos en sus familias, comunidades e impactos en el desarrollo sostenible de sus países (UNFPA, s.f.).

Por cada delito sexual cometido a un hombre, se cometen 11 a mujeres (ENVIPE, 2019).

Las estadísticas más relevantes sobre la violencia feminicida reportadas en 2023 por el Observatorio de Igualdad de Género en América Latina y el Caribe, muestran lo siguiente (CEPAL, 2024):

Al menos 3.897 mujeres fueron víctimas de feminicidio o femicidio en 27 países y territorios de la región. ​Esto equivale a 11 muertes violentas de mujeres por razón de género cada día. ​

Honduras reportó la tasa más alta de feminicidio con 7.2 casos por cada 100,000 mujeres, mientras, las menores tasas se registran en Haití (0.2) y Chile (0.4). ​

En 8 de los 10 países que informaron sobre vínculos, más del 60% de los feminicidios fueron perpetrados por la pareja o expareja de la víctima. ​

En Puerto Rico, el 100% de los feminicidios fueron cometidos por la pareja o expareja. ​

Las víctimas de feminicidio se encontraban en los siguientes grupos etáreos: 56.4% de las víctimas tenían entre 30 y 59 años; 20.3% eran mujeres jóvenes de entre 15 y 29 años; 3.4% eran niñas de 14 años o menos. ​

En 7 países de América Latina, se registraron 488 víctimas indirectas (hijos, hijas y dependientes) de 579 feminicidios. ​

En 2023, solo 4 países informaron sobre feminicidios con antecedentes de denuncias o medidas cautelares:
  • Argentina: 22% de los casos tenían denuncias previas. ​
  • Chile: 23,8%. ​
  • Costa Rica: 4,5%.
  • Uruguay: 34,8%. ​

Se registraron 760 casos feminicidios frustrados en 6 países. Colombia lidera con 440 tentativas frente a 117 feminicidios consumados. ​

Estas cifras reflejan la gravedad y persistencia de la violencia feminicida en la región, destacando la necesidad de fortalecer políticas públicas y medidas preventivas (CEPAL, 2024). ​

A lo largo de la historia contemporánea, ha habido una serie de esfuerzos por erradicar y contener las violencias y sus efectos a nivel mundial. Por mencionar algunos documentos, están:

  • Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial. Entrada en vigor: 4 de enero de 1969.
  • Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Entrada en vigor: 3 de septiembre de 1981.
  • Convención sobre los Derechos del Niño. Entrada en vigor: 2 de septiembre de 1990.
  • Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Entrada en vigor: 3 de mayo de 2008.
  • Declaración Universal de Derechos Humanos. Fecha de adopción: 10 de diciembre de 1948
  • Declaración sobre la Eliminación de Todas las Formas de Intolerancia y Discriminación Fundadas en la Religión o las Convicciones. Fecha de adopción: 25 de noviembre de 1981

A partir de estos compromisos, que cada país firmante hace ante el mundo, debe haber una armonización legislativa, es decir, alinear sus políticas y leyes para que sean acordes a lo planteado en dichos tratados internacionales para proteger a todas las personas contra la violencia y la discriminación; sin embargo, falta mucho por desarrollar e implica grandes retos que permitan ambientes libres de violencia.

Prevención de las violencias

La magnitud del problema es grave; es necesario construir un frente común para erradicar las violencias. Para ello, además de las leyes que buscan proteger y garantizar el derecho de las mujeres a vivir libres de violencia, cada persona puede hacer algo para construir entornos más seguros, relaciones más saludables y redes de apoyo eficaces.

De forma individual, es fundamental cuestionarnos las normas de género, es decir, todos aquellos roles o estereotipos que hemos aprendido como normales y que pueden dañarnos o dañar a otras personas. No basta con tener información, se necesita entender cómo impactan estas prácticas en la cotidianidad y cambiar aquellas concepciones erróneas que causan daño.

Es importante reconocer que todas las personas son garantes de derechos, incluido el derecho a tener una vida libre de violencia, y es nuestra obligación defenderlos.

Es nuestro deber conocer y respetar aquellas legislaciones que luchan contra la violencia de género: ¿conoces cuáles son en tu país o localidad?

Si vives o conoces a alguien que ha vivido violencia puedes sugerirle que revise alguna de las siguientes páginas:

ONU Mujeres (Entidades de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres)

Objetivo: Promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, incluyendo la prevención y atención de la violencia de género.

URL: https://www.unwomen.org/es

Contacto: [email protected]

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Objetivo: Generar estadísticas, análisis y políticas para reducir la violencia de género y promover la igualdad en la región.

URL: https://www.cepal.org/…

Contacto: [email protected]

Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS)

Objetivo: Promover la salud integral con enfoque en la prevención de la violencia contra mujeres y niñas.

URL: https://www.paho.org/es/…

Contacto: [email protected]

Red Latinoamericana de Organismos y Organizaciones contra la Violencia hacia las Mujeres (RLOC)

Objetivo: Fortalecer acciones conjuntas para erradicar la violencia contra las mujeres en América Latina.

URL: https://rloc.org/

Contacto: [email protected]

Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH)

Objetivo: Promover y proteger los derechos humanos, con especial atención a la violencia de género.

URL: https://www.iidh.ed.cr/

Contacto: [email protected]

Centro Regional para América Latina y el Caribe de ONU Mujeres

Objetivo: Coordinar y apoyar iniciativas de género y prevención de violencia en Latinoamérica.

URL: https://lac.unwomen.org/es

Contacto: [email protected]

Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho (FJEDD)

Objetivo: Trabajar en la prevención de violencia y promoción de justicia para víctimas de violencia de género.

URL: https://fjedd.org/

Contacto: [email protected]

Amnistía Internacional – Sección América Latina y Caribe

Objetivo: Defender derechos humanos, incluyendo campañas contra la violencia de género.

URL: https://amnistia.org.ar/

Contacto: [email protected]

Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe contra la Violencia hacia las Mujeres

Objetivo: Impulsar políticas públicas y acciones contra la violencia de género.

URL: http://redmujeresalc.org/

Contacto: [email protected]

CIDH - Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Objetivo: Promover y proteger los derechos humanos en las Américas, con énfasis en violencia contra mujeres.

URL: https://www.oas.org/es/cidh/

Contacto: [email protected]

REDLAMYC (Red Latinoamericana y del Caribe de Organismos para la Mujer en la Justicia)

Objetivo: Fortalecer capacidades institucionales para atender violencia de género en el sistema judicial.

URL: https://redlamyc.org/

Contacto: [email protected]

Centro de Derechos Reproductivos - América Latina y Caribe

Objetivo: Defender los derechos reproductivos y combatir la violencia basada en género.

URL: https://reproductiverights.org/…

Contacto: [email protected]

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) - América Latina y Caribe

Objetivo: Implementar programas para reducir la violencia de género y promover la igualdad.

URL: https://www.undp.org/es/…

Contacto: [email protected]

ONU Derechos Humanos - Oficina Regional para América Latina y el Caribe

Objetivo: Promover el respeto de los derechos humanos, incluyendo la erradicación de la violencia de género.

URL: https://www.ohchr.org/es/…

Contacto: [email protected]

Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIGALC)

Objetivo: Recopilar y analizar datos sobre violencia y desigualdad de género para apoyar políticas públicas.

URL: https://oigalc.cepal.org/

Contacto: [email protected]

El ejercicio de todas las formas de violencia de género es dañino y constituyen una violación a los derechos humanos, por eso se tienen que tomar todas las medidas para prevenirla, atenderla y erradicarla.

Entre todas las personas es posible sumar para la construcción de una sociedad equitativa e igualitaria entre los géneros, libre de todas las formas de violencia, que permita formas saludables de construir relaciones no violentas.