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8.4 Autocuidado y sexualidad: ITS y anticoncepción

Las ITS

Es probable que en algún momento hayas estudiado el tema de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS). Al hacerlo, con mucha frecuencia hay una sensación desagradable de la sexualidad, ya que históricamente se han vinculado a una visión sesgada de las relaciones sexuales, donde se considera que las ITS son el resultado de prácticas de un ejercicio irresponsable de la sexualidad. Desde esta mirada, es sencillo para las personas vincularlas con el castigo o la culpa.

De inicio, vale aclarar que muchos términos empleados para calificar la sexualidad como «promiscuidad» o «perversión» son términos peyorativos y tendenciosos que dañan a las personas, lo que condiciona que quienes llegan a adquirir una its enfrenten estigma y discriminación. Por otro lado, limitan el acceso a la salud, ya que muchas personas, ante el temor de ser juzgadas, no acuden a los servicios de salud, los desconocen o no tienen los elementos para saber cómo cuidarse al no hablar con nadie sobre ellas.

A lo largo de este módulo podrás cuestionar prejuicios en torno a las ITS y al ejercicio de la sexualidad, con la finalidad de romper con el estigma que priva sobre ellas.

Cuestionar estos aprendizajes te permitirá entender que todas las personas, sin distinción de género, orientación sexual, identidad, edad, número de parejas sexuales o cualquier otra característica, puede adquirir alguna its si no toma las medidas de protección y detección adecuadas, porque no se trata de la persona y sus características sino de cómo son sus prácticas sexuales.

¿Alguna vez te has detenido a preguntarte qué implica la salud?

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 1948), la define como un «estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades». Para tener salud, es necesario encontrar un equilibrio que se establece dentro de sí, y con el entorno social y físico, permitiendo hacer frente de manera adecuada a todas las demandas de la vida diaria (Organización Panamericana de la Salud, 2020).

La salud sexual es imprescindible para la salud en general

No es posible hablar de salud sin la salud sexual.

En 1975 se consideró la primera definición de salud sexual por parte de la OMS. Sin embargo, esta definición se ha adecuado, dando respuesta a las necesidades de distintos momentos sociales.

Actualmente, podemos considerar a la salud sexual como

«un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad. Requiere un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de toda coacción, discriminación y violencia» (Organización Mundial de la Salud, 2021).

A esta definición hay que agregar que implica procesos sociales, culturales, políticos, incluso religiosos.  Factores que impactan en que no todas las personas tengan el mismo acceso a la salud y, de forma específica, a la salud sexual.

Uno de los componentes necesarios para lograr el cumplimiento del derecho humano a la salud, implica la promoción, el respeto, la protección y el cumplimiento de los derechos sexuales y derechos reproductivos de todas las personas, dando un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales, que permita brindar la posibilidad de experiencias sexuales seguras y placenteras, libres de toda coacción, discriminación y violencia.

Para la OMS, la sexualidad es

«un aspecto central del ser humano a lo largo de la vida, que incluye el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción, la cual es vivida y expresada con pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones» (Organización Mundial de la Salud, 2018).

Mientras que la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no todas, ni siempre, son vividas o expresadas de igual manera. Estos ámbitos y estas dimensiones de la sexualidad son plenamente sociales e históricamente constituidos.

Por otro lado, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), adoptados por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015, señalan como un objetivo clave para la salud mundial: garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades (ODS3). Para que ello se cumpla, se ha establecido la meta específica de garantizar, para 2030, el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva (meta 3.7) (Organización de las Naciones Unidas, 2023).

Ante este reto, es importante considerar que son necesarios algunos elementos, como:

Acceso universal a información científica, empática, con perspectiva de género y respeto a los derechos humanos y basada en evidencias, integral, libre de prejuicios y estereotipos.

Contar con acceso a educación integral en sexualidad y afectiva dirigida a diversos grupos de edad, y creada acorde a sus necesidades, para formar personas cuyo desarrollo comprenda el ejercicio responsable de su sexualidad en forma plena, libre e informada.

Favorecer el libre ejercicio de la sexualidad de manera independiente de la reproducción, de forma placentera, libre y responsable.

Garantizar el ejercicio de una sexualidad libre de discriminación, presión o violencia, que permita el desarrollo de decisiones personales conscientes y responsables.

Favorecer el reconocimiento de los riesgos posibles y la vulnerabilidad a las consecuencias de la actividad sexual desprotegida.

Crear las condiciones para el libre acceso a servicios de salud sexual de calidad, de manera universal, sin discriminación por edad, origen, orientación sexual, identidad o cualquier otra causa.

Sexualidad y autocuidado

Generalmente se piensa que cuando nos cuidamos en la sexualidad sólo se trata de aspecto biológicos y se dejan de lado las emociones cuando, en múltiples ocasiones es en la emocionalidad cuando tomamos las decisiones más importantes, por eso iniciaremos hablando de cómo nos cuidamos también en las emociones.

Es muy importante cuestionar algunos mitos que privan en torno al uso de los métodos anticonceptivos, como el hecho de considerarlo un asunto exclusivo de las mujeres o que el amor protege de las ITS, o ante el hecho de que usar condón hace menos placenteras las relaciones sexuales.

Como persona replicadora podrás conocer las alternativas seguras y protegidas para evitar el embarazo y  evitar las its, así como conocer diversos tips que te permitan vincular la protección con el placer.

Hablar de anticoncepción va más allá de sólo prevenir los embarazos. Debe ir de la mano de disfrutar de una sexualidad placentera y responsable, por lo que al romper el mito que priva sobre el uso del condón y vincular su uso al placer y la seguridad, así como empoderar a las mujeres en su cuidado, tendremos mayores posibilidades de favorecer su uso y disminuir los embarazos no deseados y la transmisión de ITS.

Porque «seguro», es más divertido.

Infecciones de transmisión sexual (ITS) y su impacto en la salud sexual

Una de las razones por las que no hay datos exactos alrededor de la prevalencia de ITS, es porque una gran cantidad de personas prefiere ocultarlo por vergüenza y no acuden para recibir atención médica, y también porque otras, al no tener síntomas, nunca se han checado y no saben si viven con alguna.

Este tipo de problemáticas también afectan a adolescencias y juventudes, quienes con frecuencia no saben cómo actuar o pueden tener miedo, ansiedad o culpa pues, aunque nadie está exento de vivir una ITS si tiene vida sexual activa y no toma las medidas de protección adecuadas, poco se habla de ellas.

Pero entendamos, ¿por qué se llaman Infecciones de Transmisión Sexual?

Lo primero es porque una infección, es decir, requiere canales de transmisión específicos que no implican, necesariamente la expresión inmediata de signos o síntomas. En particular, este tipo de infecciones tienen una mayor tendencia a ser transmitidas por el contacto sexual anal, vagina u oral (aunque hay ITS que también se pueden transmitir o expresar por cuestiones no sexuales), y que pueden ser causadas por bacterias, virus, hongos, parásitos y protozoos.

Es frecuente que en una ITS no aparezcan síntomas de forma inicial o sean sutiles, lo cual facilita la transmisión al desconocer que se tienen, ya que con frecuencia se minimiza el riesgo. De igual manera, un diagnóstico tardío puede agravar el cuadro si no se instaura el tratamiento adecuado, ya que en algunos casos pueden aparecer complicaciones como esterilidad, embarazo extrauterino, cáncer en órganos sexuales u otros (Ministerio de Sanidad, s.f.).

Las ITS se transmiten generalmente mediante el contacto con fluidos corporales infectados, como: sangre, semen, líquido preeyaculatorio, secreciones vaginales, heces fecales o saliva; por medio del contacto con heridas o membranas mucosas como, por ejemplo, mediante una úlcera en la boca, en el pene, en el ano o en la vagina; y a través del uso compartido de juguetes sexuales contaminados. Algunas ITS también pueden transmitirse de manera vertical; es decir, de la madre a su hijo o hija durante el embarazo, el parto o la lactancia (Instituto de Salud del Estado de México, 2018).

Algunas ITS también pueden transmitirse a través del contacto piel a piel, el contacto con la sangre o productos sanguíneos, o de manera vertical; es decir, que se puede transmitir de la madre a su hijo o hija durante el embarazo, el parto o la lactancia (Instituto de Salud del Estado de México, 2018).

Consideremos cómo actúan nuestras defensas

La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, de los procesos biológicos del cuerpo y de su interacción con el medio ambiente y social. Según la Organización Mundial de la Salud (s. f., citada en Herrero, 2016), la enfermedad es «la alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible».

El cuerpo humano cuenta con un sistema especializado para defenderlo ante la enfermedad: el sistema inmunológico. Esta es una de las barreras que nos protegen de forma natural contra las infecciones, al detectar, combatir y destruir aquellos organismos infecciosos invasores antes de que causen daño.

Veámoslo de manera sencilla

Un agente infeccioso ingresa al cuerpo, el cual puede ser una bacteria, un virus, un hongo, un parásito o un cuerpo extraño. El sistema inmunológico, siempre alerta, detecta y reconoce el agente externo e inicia su actividad, con la finalidad de eliminarlo. Este agente externo es llamado antígeno.

Una vez que un antígeno es detectado, los macrófagos, que son células que circulan por el torrente sanguíneo y funcionan como la primera línea de defensa del cuerpo, lo capturan dentro de la célula y liberan una serie de enzimas en su interior para tratar de destruirlo.

Cuando el macrófago logra destruir al antígeno, lo transforma en pequeños fragmentos llamados péptidos antigénicos, los cuales, al unirse a unas moléculas llamadas antígenos de leucocitos humanos o HLA, forman el complejo antigénico, el cual es expulsado del macrófago. Muchas veces este proceso es suficiente para erradicar el agente externo; sin embargo, en la mayoría de los casos, otras células del sistema inmunológico son necesarias para defender al cuerpo.

Una vez expulsado el complejo antigénico, atraen a las células llamadas linfocitos T, las cuales reconocen e interactúan con él y envían algunas señales químicas llamadas citocinas, las cuales atraen más linfocitos T y B, con la finalidad de producir anticuerpos. Es decir, forman un ejército de células para defender al organismo del invasor que llamamos antígeno, con la finalidad de que nuestras células (macrófagos, linfocitos T y linfocitos B, entre otras) acudan de forma oportuna a encontrarse y detener a todos aquellos antígenos que entran o se reproducen dentro de nuestro cuerpo, para no permitir su desarrollo (Cedillo, López y Gutiérrez, 2015).

En realidad, los sistemas de defensa de nuestro cuerpo son tan efectivos que logran detener la gran mayoría de agentes que podrían afectar nuestro cuerpo; pero en algunas ocasiones, por más eficaz que sea, no logra combatir por completo estos agentes externos que nos dañan y dan lugar a la enfermedad.

Por ejemplo: el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es tan pequeño y selectivo que logra atacar a nuestro propio sistema de defensas, principalmente al afectar a los linfocitos CD4 (que son parte de nuestras primeras líneas de defensa), se meten dentro de las células y engañan a nuestro propio organismo. Al estar dentro de los linfocitos CD4, nuestro cuerpo no lo reconoce y por lo tanto no lo pueden atacar. Así puede pasar mucho tiempo, y en este periodo el VIH obliga a la célula que está infectada a replicar su información; por lo tanto, se vuelve una fábrica de nuevos virus, los cuales al ser muchos destruyen el linfocito e infectan y se esconden dentro de otras células (ONUSIDA, 2021).

Es muy importante reconocer cómo actúan nuestras defensas, para identificar qué mecanismos podemos establecer para mejorarlas, como: alimentarnos bien, hacer ejercicio, acudir de forma oportuna a las revisiones médicas y también a desarrollar cada vez mejores tratamientos más eficaces.

Como habrás notado en el apartado anterior, el organismo trata por diversos medios evitar que se desarrolle la enfermedad. Por lo que con frecuencia podemos adquirir una infección y no necesariamente dar síntomas de que estamos enfermos. Lo mismo pasa con las ITS.

Conozcamos a las ITS

Actualmente, conocemos más de 30 bacterias, virus, hongos, artrópodos (insectos) y parásitos distintos que se pueden transmitir por contacto sexual; y son ocho los responsables de las ITS con mayor frecuencia: sífilis, gonorrea, clamidia, tricomoniasis, infección por virus de hepatitis B (VHB), infección por virus del herpes simple (VHS), infección por virus del papiloma humano (VPH) e infección por el VIH (Ministerio de Sanidad, s.f.).

Actualmente se dispone de tratamientos eficaces para varias ITS. La clamidia, gonorrea, sífilis y tricomoniasis, cuentan con esquemas de tratamientos eficaces con dosis únicas de antibióticos. Para el caso de herpes y VIH, hay antivirales y antirretrovirales capaces de modular la evolución de la enfermedad; y en el caso de la infección por el virus de hepatitis B, existen moduladores del sistema inmunológico y antivirales capaces de combatir el virus y retrasar los daños causados en el hígado. Es importante mencionar que muchas de las ITS, principalmente las virales, actualmente no cuentan con tratamientos curativos, sino solo de control; no obstante, se han logrado importantes avances en su manejo con una importante mejoría en la calidad de vida (Instituto de Salud del Estado de México, 2018).

Revisemos algunas ITS

VPH (Virus Papiloma Humano)

En la actualidad, es la its más frecuente, ya que su transmisibilidad puede ocurrir a través del contacto con las mucosas, pero también de piel a piel, incluso en el contacto de la mano con los órganos sexuales de una y otra parte de la pareja, así como al usar y compartir juguetes sexuales sin una higiene adecuada (UNFPA, 2015a).

El virus puede persistir toda la vida dentro de las células y son frecuentes las reinfecciones, aunque puede mantenerse asintomática por largos periodos de tiempo. Existen más de 100 genotipos y al menos 30 son de transmisión sexual. Está asociado a diversos tipos de cáncer, como los del cuello cervicouterino, ano, vulva, vagina, pene, así como cánceres de cabeza y cuello asociados al sexo oral (UNFPA, 2015a).

Existe una clasificación de los tipos de virus de papiloma, y se engloban principalmente en dos grandes familias, según su forma de evolución y el tipo de lesiones que producen (NIH, 2023)

1. Las de bajo grado de riesgo oncogénico generan lesiones verrugosas llamadas condilomas; dentro de ellas, los tipos 6 y 11 causan el 90% de las verrugas en órganos sexuales.

2. Los VPH de riesgo alto causan varios tipos de cáncer. Hay alrededor de 12 tipos de VPH de riesgo alto: 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58 y 59. Dos de ellos, el VPH 16 y el VPH 18, causan la mayoría de los cánceres relacionados con el VPH.

Actualmente, el cáncer de cuello cervicouterino y el cáncer anal están vinculados en su mayoría a la infección por VPH y puede ser desarrollado por personas de cualquier género. La forma de detección en ambos casos es la realización del Papanicolau.  Sí… no es un error, el Papanicolau se puede realizar a cualquier persona, ya que el estudio es sólo una técnica de tinción, en la cual se toma la muestra del cuello cervicouterino en las personas con vulva; y en las personas con pene, se considera en el meato urinario (por donde sale la orina), en el surco balanoprepucial (el espacio que hay entre el glande y el prepucio) y en el ano (NIH, 2023).

El mayor riesgo de desarrollo de cáncer anal, vinculado a la infección por VPH, lo presentan: personas que viven con VIH e infección anal por VPH; personas que tienen prácticas sexuales anales frecuentes, personas con antecedentes de cáncer de cuello uterino o cáncer de vulva (NIH, 2023).

Los métodos de barrera son una herramienta eficaz contra la infección por VPH, ya que disminuyen el contacto entre las mucosas y las secreciones. Pero no es posible disminuir la trasmisión a cero riesgos, dado que es imposible evitar el contacto de la piel infectada en distintos sectores, debido a que las lesiones se pueden encontrar en el periné y en la vulva (UNFPA, 2015a).

Actualmente, la vacunación es una herramienta poderosa para su prevención, pues protege ante el contacto con los serotipos de VPH más frecuentes y peligrosos. La vacuna es segura y se debe aplicar de preferencia antes de iniciar la vida sexual activa o entre los 9 y 14 años (OPS, s. f.), pero también se ha demostrado que su aplicación posterior también puede ser benéfica (NIH, 2023) aun cuando se ha tenido vida sexual activa y contacto con algún tipo de VPH, ya que su cobertura protege ante los tipos a los que la personas no se ha estado expuesto y disminuye el riesgo a la evolución hacia cáncer (Asociación Española de Pediatría, 2021).

Hepatitis B / VHB

Su causa es viral; por lo tanto, actualmente no se tiene una cura. El VHB, por lo general, se transmite cuando la sangre, el semen, la secreción vaginal u otro líquido corporal de una persona que tiene el virus ingresa en el cuerpo de otra persona que no está infectada o vacunada. Hasta un 10 % de las infecciones en personas adultas evolucionan a hepatitis persistente o activa; es decir, que circula el virus en sangre y la persona puede transmitir la infección (Mayo Clinic, 2025).

Actualmente, la vacunación preventiva para la Hepatitis B está disponible en algunos servicios de salud, y se recomienda a: (Mayo Clinic, 2025).

  • Recién nacidos.
  • Infancias y adolescencias que no recibieron la vacuna cuando nacieron.
  • Personas que trabajan o viven en centros para personas con discapacidades del desarrollo.
  • Personas que viven con alguien que tiene hepatitis B.
  • Personal de salud, personal de emergencia y otras personas que están en contacto con sangre.
  • Cualquier persona que tenga una infección de trasmisión sexual, incluido el VIH.
  • Personas nacidas con sexo masculino que tienen relaciones sexuales con hombres.
  • Personas que tienen varias parejas sexuales.
  • Parejas sexuales de alguien que tiene hepatitis B.
  • Personas usuarias de drogas inyectables o que comparten agujas y jeringas.
  • Personas con enfermedad hepática crónica.
  • Personas con enfermedad renal en etapa terminal.
  • Personas que planean viajar a un área del mundo con una tasa alta de infección por el virus de la hepatitis B.

Hepatitis C / VHC

Tanto, la hepatitis B como la C, y sobre todo su comorbilidad, aparte de no ser curables y pasar periodos asintomáticos, también pueden ser mortales, ya que condicionan a la cirrosis hepática y al cáncer de hígado (American Cancer Society, 2019).

La transmisión del VHC es sanguínea; la mayoría de las infecciones se producen por exposición a la sangre debido a prácticas de inyección o de atención de salud poco seguras, transfusiones de sangre sin analizar, consumo de drogas inyectables y prácticas sexuales que conllevan contacto con sangre (OPS, 2024).

Lo más importante para su prevención en prácticas sexuales, es la utilización de métodos de barrera, ya que no hay vacunas específicas. Se recomienda hacer pruebas periódicas en las personas de mayor riesgo, y particularmente en quienes son o fueron usuarias de drogas inyectables, para realizar diagnóstico temprano y tratamiento específico (UNFPA, 2015a).

Consideremos algunas otras ITS

Las ITS provocadas por virus requieren especial atención debido a que no cuentan con cura y a la gravedad de su evolución, pero también es importante conocer de sobre otras que, aunque curables, pueden causar síntomas molestos y en algunos casos incluso irreversibles en su evolución.

En los siguientes cuadros podrás identificar la principal sintomatología de las ITS más comunes, así como las consecuencias de no tener un tratamiento oportuno.

Toma en cuenta que, como persona replicadora de estos contenidos, no se espera que hagas trabajo de detección de ITS, pero sí conocer sus generalidades y sensibilizarte sobre los procesos que cursan las personas que las viven o las han vivido en algún momento de su vida, así como reconocer la importancia de su prevención, detección y atención.

De esta forma, te invitamos a revisar con atención.

ITS producidas por bacterias

ITS

Gonorrea

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas pueden aparecer entre los dos a siete días (o incluso más) del contacto sexual, oral o anal. Más del 50% de las personas con vulva, y entre el cinco al 25% de personas con pene, no presentan síntomas.

Cuando la infección se encuentra a nivel de órganos sexuales se manifiesta con secreción amarillenta y espesa junto con molestias al orinar.

Cuando la infección está a nivel de garganta suele ser asintomática, pero puede presentar molestias faríngeas.

En la infección anorrectal puede haber secreción amarillenta, espesa, con picor anal.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Puede producir complicaciones desde esterilidad, hasta alteraciones en otros órganos (articulaciones, piel…) y también transmitirse en el momento del parto y producir conjuntivitis.

ITS

Clamidiasis

¿Cómo se manifiesta?

Con frecuencia no produce síntomas; si aparecen se manifiestan entre siete y 21 días tras el contacto sexual.

En las personas con pene puede haber una secreción clara y transparente acompañada de molestias al orinar (uretritis no gonocócica).

En las mujeres con vulva, se puede manifestar con un aumento de flujo, alteraciones de la regla o sangrado tras la relación sexual.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Puede causar complicaciones como esterilidad, afectación de la vejiga, enfermedad inflamatoria pélvica, embarazos extrauterinos.

Se puede transmitir la infección al feto durante el parto, producir conjuntivitis, infecciones de oído o incluso pulmonares.

ITS

Sífilis (Treponema Pallidum)

¿Cómo se manifiesta?

La sífilis es una infección crónica generalizada, que suele ser de transmisión sexual, y en la que se alternan periodos de actividad interrumpidos por periodos de latencia. En la mayoría de los casos, la transmisión se produce por contacto sexual (oral, vaginal, anal) con una lesión sifilítica. También puede producirse a través de la sangre.

La mayoría de los casos son asintomáticos. En otros aparece alrededor de 20 a 40 días del contacto sexual una úlcera o chancro indolora, con bordes sobreelevados, en la zona que estuvo en contacto con la zona lesionada, junto con una inflamación de un ganglio regional. Desaparece entre seis a ocho semanas y es lo que conocemos como sífilis primaria. Si no se trata, la infección puede pasar a otra etapa que conocemos como sífilis secundaria en la que se puede producir una erupción en la piel incluidas las palmas de las manos y las plantas de los pies (cuyas lesiones son muy contagiosas), que pueden ceder de forma espontánea.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

La infección puede transmitirse a las parejas sexuales.

Sin tratamiento en sus primeras etapas, puede aparecer un periodo de latencia (sífilis latente) y tras éste pueden aparecer alteraciones a nivel cardiovascular o neurológico (sífilis terciaria).

De no tratarse hay un tercer estadio donde la afección es generalizada y afecta al cerebro y puede ser mortal.

Las personas embarazadas pueden transmitir la infección al feto, producir abortos tardíos, muerte fetal y sífilis congénita.

ITS

Gardnerella Vaginalis o vaginosis bacteriana

¿Cómo se manifiesta?

Se origina por un cambio en el balance de los diferentes tipos de bacteria en la vagina, el cual produce un aumento del pH vaginal y el flujo maloliente y grisáceo

Es la causa más frecuente de emisión de flujo vaginal o mal olor. En más de la mitad de los casos no se presentan síntomas.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

No se recomienda tratamiento rutinario de las parejas sexuales porque no evita la aparición de nuevos episodios de vaginosis.

En el caso de personas gestantes, puede producir complicaciones como abortos o nacimientos prematuros.

ITS

Micoplasmas (mycoplasma Hominis y Ureaplasma Urealyticum)

¿Cómo se manifiesta?

Es muy frecuente encontrarlos en cultivos habituales de la vagina y uretra, y está relacionado con la actividad sexual y el número de contactos sexuales distintos.

Si hay síntomas, aparecen entre la primera y tercera semana tras el contacto sexual.

– En personas con vulva puede dar vaginosis bacteriana.

– En personas con pene puede producir una secreción mucosa, transparente o blanca.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

ITS

Otros

¿Cómo se manifiesta?

Chancro blando (Haemophilus Ducreyi): lesión ulcerosa superficial, blanda y dolorosa que aparece a los tres a los 14 días de la relación sexual, junto a inflamación de un ganglio inguinal.

Estreptococo grupo B: muy frecuente encontrarlo en cultivos sin sintomatología. Sólo hay que tenerlo en cuenta en el caso de personas embarazadas, por el peligro de transmisión al recién nacido.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Es más frecuente en zonas tropicales y subtropicales del sudeste asiático.

Infecciones producidas por virus

ITS

Herpes genital

¿Cómo se manifiesta?

Entre dos y 20 días tras el contacto sexual aparecen unas pequeñas ampollas (perladas como cabezas de alfiler) o úlceras dolorosas, cuya localización variará según la práctica sexual que ha producido la infección (primoinfección): vaginal, anal o bucogenital.

Cuando la lesión desaparece, el virus queda latente en el organismo y puede producir nuevas reinfecciones en situaciones de disminución de la inmunidad o estrés.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

La infección se puede transmitir a los contactos sexuales tanto si en ese momento se tienen síntomas como si son inaparentes.

La persona embarazada puede transmitir la infección al recién nacido en el momento del parto, que puede ser generalizada y grave.

ITS

Molluscum Contagiosum

¿Cómo se manifiesta?

No sólo es de transmisión sexual, pero, por vía sexual, la transmisión se produce por contacto directo con la lesión, al aparecer en cualquier parte del cuerpo de predominio en los órganos sexuales.

Entre dos a tres meses del contacto sexual aparecen lesiones sobreelevadas con depresión central (a modo de ombligo), que se pueden curar por sí solas.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

En las personas con infección por VIH o cualquier otro tipo de disminución de la inmunidad, las lesiones pueden llegar a ser muy extensas.

ITS

Citomegalovirus

¿Cómo se manifiesta?

Se transmite a través de la mayoría de los fluidos orgánicos (saliva, secreciones vaginales y cervicales, semen y leche materna); por lo tanto, una de las vías de infección puede ser la sexual. En el 80% de los casos la infección no produce síntomas.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Puede transmitirse la infección a los contactos sexuales.

En pacientes con afectación del sistema inmunitario la infección puede ser grave.

La persona embarazada puede transmitir la infección al recién nacido en el embarazo, parto o a través de la leche materna.

Infecciones producidas por hongos

ITS

Candidiasis Vulvovaginal

¿Cómo se manifiesta?

Es causada por un tipo de hongo (normalmente Cándida Albicans).

En personas con vulva, los síntomas más frecuentes incluyen picor importante y secreción vaginal de color blanco y espesa (parecida al requesón). Es frecuente que aparezca justo antes de la regla. Otros síntomas incluyen: dolor vaginal, quemazón en genitales externos y dolor al orinar.

En personas con pene, puede haber una inflamación del glande con zonas blanquecinas, picor y escozor en dicha zona. El periodo de incubación es de dos a cinco días.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

En personas con vagina, que la cándida forma parte de la flora vaginal normal, y ante determinados factores como una mayor acidez del flujo vaginal, toma de anticonceptivos, antibióticos, embarazo, etcétera, puede haber un desequilibrio que promueva su proliferación y que aparezcan los síntomas.

En personas con pene, la transmisión sexual es lo más frecuente.

Sólo hay que tratar a la pareja sexual si presenta síntomas.

Si la persona gestante en el momento del parto presenta una candidiasis vaginal, el recién nacido puede tener una mayor predisposición a presentar lesiones de muguet oral (placas blanquecinas en mucosa bucal, causada por las cándidas).

Infecciones producidas por parásitos

ITS

Trichomona Vaginalis

¿Cómo se manifiesta?

Generalmente causa una infección vaginal. El flujo vaginal puede ser espumoso, oler mal y aparecer con sangre. Se acompaña de picor en la vagina, inflamación de ganglio en la ingle y dolor al orinar.

Los síntomas aparecen entre tres y 28 días después de la infección. Es muy raro que personas con pene muestren síntomas y, a veces, las personas con vulva tampoco los tienen.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

La infección se puede transmitir a la pareja sexual.

Puede favorecer abortos espontáneos y enfermedad pélvica inflamatoria.

ITS

Piojos púbicos o ladillas

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas más comunes son: fuerte picor en los órganos sexuales (incluido el ano) y aparición de piojos o huevos de color blanco en el vello púbico.

También puede afectar cualquier área con pelo donde además haya humedad (por ejemplo, los muslos).

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Se transmiten por contacto íntimo o por contacto con la ropa de cama o ropa infectada (al tener en cuenta que la ladilla no puede vivir más de 24 horas fuera de su huésped).

Otros

Si bien no son propiamente ITS, pero su transmisión se puede ver aumentada con el contacto sexual.

ITS

Infecciones producidas por microorganismos intestinales transmitidos por vía sexual

¿Cómo se manifiesta?

Clásicamente de transmisión a través de la ingesta de aguas o alimentos contaminados, sin embargo, la transmisión es posible con las prácticas sexuales oroanales. Destacan:

-Bacterias: Salmonella, Shigella Campylobacter.

– Protozoos: Criptosporidium, Ameba Histolítica, Giardia Lamblia.

– Helmintos («gusanos») como Enterobius vermicularis.

Pueden producir diarrea, fiebre y dolores abdominales.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Se puede transmitir a los contactos sexuales con quienes se tienen prácticas sexuales realizadas (oroanales).

La ameba puede producir complicaciones en el hígado.

ITS

COVID-19

¿Cómo se manifiesta?

Aunque como tal, el COVID NO es una ITS, las relaciones sexuales pueden implicar el contacto con secreciones como la saliva, principal vehículo de transmisión. Además, es difícil mantener la sana distancia, y se ha encontrado la presencia del virus en las secreciones fecales, por lo que el contacto de la boca con el ano podría ser un factor de riesgo.

Se recomienda evitar contactos con personas ajenas a la convivencia en casa, evitar acudir a lugares públicos como hoteles y las prácticas grupales, así como evitar las posiciones sexuales que impliquen cercanía, los besos o contacto con la saliva.

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

Se presenta un cuadro respiratorio con tos, temperatura, malestar general, diarreas, falta de olfato, dificultad respiratoria, complicaciones pulmonares y cardiacas.

En personas inmunosuprimidas o con comorbilidades, puede ser mortal.

ITS

Viruela Símica (MPOX)

¿Cómo se manifiesta?

Cualquiera que tenga contacto estrecho con una persona que tenga mpox corre riesgo de adquirirla. Se entiende por contacto estrecho el que se tiene de forma directa piel con piel (por ejemplo, al tocarse o tener relaciones sexuales), boca con boca o entre la boca y la piel (por ejemplo, al besarse), así como el que resulta de estar cara a cara con una persona con mpox (por ejemplo, al hablar o respirar cerca de ella), a través de partículas respiratorias. También se corre riesgo al tocar prendas de vestir, ropa de cama, toallas, objetos, aparatos electrónicos y otras superficies que hayan sido manipuladas por una persona infectada.

Los síntomas de mpox empiezan en un plazo de 21 días posteriores al contacto con el virus. Puedes tener síntomas parecidos a los de la gripe, incluido el dolor de garganta, congestión nasal o nariz que gotea y tos.

Otros síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Inflamación de los ganglios linfáticos
  • Fiebre y escalofríos
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de espalda
  • Mucho cansancio o fatiga
  • Dolores musculares y en la espalda

¿Qué ocurre si no recibe tratamiento?

La atención que necesita una persona con MPOX depende de los síntomas y del riesgo de presentar síntomas graves. En todo caso, deben seguir los consejos de su proveedor de atención de salud. Los síntomas suelen durar entre dos y cuatro semanas y, por lo general, desaparecen por sí solos o con tratamientos sintomáticos, como medicamentos para aliviar el dolor (analgésicos) y la fiebre (antipiréticos).

Con frecuencia, al hablar de las formas de contagio de las its, se piensa de forma exclusiva que sólo se dan en los contactos sexuales penetrativos pene-vagina, pero cualquier práctica en la que hay contacto con las secreciones o mucosas implica, en mayor o menor medida, un riesgo, hecho que se muestra en el presente cuadro (UNFPA, 2015a).

(UNFPA, 2015a).

Pruebas de detección y atención oportuna

Las ITS cuentan con tratamiento, aunque no en todos los casos es curativo, pero mejora la calidad de vida de las personas y evita o pospone las posibles complicaciones, por lo que se requiere para su óptima atención y evitar mayor cantidad de contagios la detección temprana y el inicio de un tratamiento oportuno.

Existen tres maneras por las cuales se pueden realizar las detecciones:

  • Reconocimiento de signos y síntomas.
  • Exploración física realizada por personal de salud, cuando existen signos y síntomas.
  • Pruebas de laboratorio o de detección rápida.

La recomendación es que toda persona sexualmente activa se realice pruebas de detección al menos una vez al año si tienen pareja sexual estable; o cada seis meses, en caso de tener prácticas de riesgo; por ejemplo, en hombres gay, bisexuales u otros hombres que tienen sexo con hombres, sobre todo si no usan métodos de barrera, así como trabajadores sexuales, mujeres trans y usuarios(as) de drogas inyectables (Mayo Clinic, 2025).

La realización de las pruebas de detección debe de ser una decisión personal y voluntaria, al contar con la información necesaria acerca de ellas. Se debe respetar la confidencialidad de la persona que se realiza las pruebas. De igual manera, durante la aplicación de las pruebas, el personal de salud está comprometido a otorgar una consejería previa y otra posterior a la prueba, mediante la cual se informará acerca del propósito y beneficio de realizarlas, su interpretación, sus limitaciones y riesgos, y se responderán preguntas y dudas. Debe existir el compromiso de siempre otorgar a la persona que se realiza la detección el resultado correcto de las pruebas; en caso de resultar reactivo o positivo, realizar la vinculación correspondiente a los servicios de salud encargados de confirmar el diagnóstico, y brindar la atención y el tratamiento óptimos.

Como lo marcan las normativas de Acceso voluntario, información y confidencialidad, en apego a los lineamientos de la Organización Panamericana de Salud, todos los servicios de detección deben estar conformados por los principios de:

Consentimiento (la persona acepta de forma voluntaria y libre de presiones, al brindar su consentimiento por escrito).

Confidencialidad (los resultados no son públicos, ni se pueden divulgar sin la autorización del usuario).

Consejería o asesoramiento (el personal debe estar capacitado y sensibilizado para brindar un acompañamiento antes y después de la prueba).

Correctos resultados de las pruebas (antes de informar un diagnóstico definitivo de debe corroborar el resultado con las pruebas pertinentes).

Conexión o vinculación con los servicios de prevención, atención y tratamiento (la atención del paciente no se termina al entregar un resultado positivo, sino que se debe brindar el tratamiento y canalizar a las instancias correspondientes).

Factores de riesgo ante las ITS

Ante la prevención de las ITS, es necesario reconocer que no todas las personas ni todas las prácticas están expuestas al mismo riesgo, por lo que se tienen que analizar más allá del estigma o los prejuicios algunas prácticas o sectores de la población que puedan estar más expuestos, para crear programas específicos a las situaciones de mayor exposición o vulnerabilidad.

Durante mucho tiempo se ha juzgado y estereotipado a la población LGBT (lésbico, gay, bisexual y transexual), al culparla de la propagación de las ITS; por ejemplo, se le culpó del VIH-sida; hoy se sabe que no es así y comprender su causalidad. Es muy importante reconocer aquellos patrones que pueden implicar factores de riesgo ante las ITS.

Dentro de estas posibles relaciones, es posible encontrar estudios que mencionan que existe una mayor incidencia del consumo de sustancias en población LGBT. En particular, se ha analizado la relación entre personas LGBT y el tabaquismo, al encontrar que en Estados Unidos los varones gays, bisexuales y trans fuman en promedio un 50% más que sus pares heterosexuales, y las mujeres lesbianas, bisexuales y trans lo hacen un 200% más (Mereish, O’Cleirigh y Bradford, 2013); probablemente, asociado a de estas cifras, con estrés crónico y otros problemas de salud mental, devenidos de la discriminación y homo/lesbo/transfobia (UNFPA, 2015a).

De igual manera, tener una ITS favorece la infección por otras, al afectar el sistema inmunológico y, en muchas ocasiones, causar lesiones en la mucosa, que favorece el contacto con otros agentes infecciosos (Instituto de Salud del Estado de México, 2018).

Otro de los grandes factores que influyen en el riesgo de infección ante las ITS está condicionada por el género y la violencia de género; por ejemplo, actualmente muchas mujeres viven violencia sexual y, en la mayoría de los casos, no hay una denuncia oportuna por temor o culpa, lo que implica que no se tiene acceso a los medios de prevención como el PEP (Profilaxis posexposición al VIH), antibióticos o la pastilla anticonceptiva de emergencia y un acompañamiento médico y psicológico adecuado.

En muchos otros casos, las mujeres no tienen acceso al uso de los mecanismos de barrera, como el condón, por la distancia o la pobreza, pero también porque en muchos casos el hombre se niega a usarlo o no hay la posibilidad de negociación, sobre todo en las relaciones matrimoniales, donde el uso de condón puede ser visto como una falta de confianza. Además, la idea desde el amor romántico, que el amor protege invisibiliza el riesgo de contraer alguna ITS, al pensar que sólo se adquieren por la infidelidad o promiscuidad, sin considerar que muchas personas pueden cursar con ITS y no saberlo, aún desde antes de iniciar la relación de pareja (ONUSIDA, 2015).

Otro factor que podemos considerar dentro de estas prácticas de riesgo, están inmersas las brechas generacionales. Debemos considerar a los diferentes grupos de edad y culturas, y reconocer que, aunque compartimos lo que sucede a nuestro alrededor, lo percibimos de diversas maneras, desde distintos puntos de vista, según las diferentes circunstancias personales, económicas, sociales, culturales, etcétera, de cada uno. En este sentido, nuestras sociedades son multigeneracionales, porque en ellas conviven personas de distintas edades y contextos, las cuales viven de forma muy diferente el riesgo ante las ITS y el concepto de prevención.

Actualmente, la mayoría de las campañas para la prevención de las ITS está dirigida a la población joven y no hay materiales específicos para adultos mayores; de igual manera, con frecuencia, al invisibilizarse la sexualidad de adultos mayores, se hacen diagnósticos tardíos o no se piensa que puedan adquirir una ITS, de forma que existe una menor conciencia de cuidado y uso del condón. Otro sector ampliamente afectado son todas las personas que se dedican al trabajo sexual, las cuales al tener mayor edad o llegar a la vejez, no cuentan con garantías médicas, soporte económico y, con frecuencia, no pueden exigir el uso del condón, ya que enfrentan peores condiciones de trabajo.

Así, si bien son prácticas sexuales con correctos biológicos específicos los que determinan la transmisión de una ITS, son elementos sociales, culturales y políticos impresos en identidades específicas (como ser mujer u persona homosexual), los que pueden colocar en mayor riesgo de adquirir o transmitir una ITS.

Analicemos de forma específica el chemsex y su relación con las ITS

El término chemsex proviene del inglés (chemical sex), y se usa para describir el uso intencionado de drogas psicoactivas para mantener relaciones sexuales, principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH), habitualmente durante largos periodos de tiempo y con múltiples parejas. Este fenómeno también se ha denominado «Party and Play» («PnP»), en Norteamérica, y en Australia «intensive sex partying». Se conoce como slamming o slamsex al uso de estas sustancias por vía intravenosa. Las principales drogas utilizadas son mefedrona, γ-hidroxibutirato/ γ-butirolactona, aunque se han descrito otras (Ma y Perera, 2016).

Se han descrito innumerables peligros en este tipo de práctica, lo que ha desatado alerta mundial; incluso en algunos sitios de Europa se considera un problema de salud pública, debido a que en muchos casos los cuidados para evitar una ITS quedan en segundo plano, lo que favorece su aumento, así como el de embarazos no planeados y de riesgo, y aumento en los niveles de violencia.

El impacto de las drogas en el deseo sexual y la desinhibición puede ser tan fuerte que se hagan cosas que no se harían nunca si no estuviera bajo efectos de las sustancias, explicó Vincent Pelletier, director general de la Coalition Plus, durante un Simposio Científico de Fundación Huésped, en Buenos Aires. De acuerdo con Pelletier, además de las its, el chemsex representa un peligro, debido a que la síntesis de sustancias elaboradas clandestinamente es impredecible y pueden llegar a ser letales. «No hay control de las pastillas que se venden, esto hace muchas veces que estén contaminadas o que el tiempo de acción sea lento y provoque que el consumidor ingiera mayor cantidad para encontrar el efecto», explicó (Milenio Digital, 2019).

El uso de estas sustancias no es algo inocuo para el cuerpo y dado que algunos fármacos no actúan inmediatamente o, en algunas ocasiones, causa resistencia a largo plazo, es común que las dosis requeridas para provocar el efecto deseado se eleven con el tiempo, lo cual las puede volver potencialmente peligrosas. A continuación, se enlistarán los efectos que las drogas más comúnmente utilizadas tienen sobre el cuerpo humano (Castaño, et. al, 2013; Ma y Perera, 2016).

Ácido Gamma-hidroxibutírico (GBH). En dosis bajas incrementa la sociabilidad, relaja levemente, disminuye la capacidad motora medianamente, causa mareos y otros efectos relacionados con el consumo de alcohol. En dosis elevadas causan mareos, náuseas que van de moderadas a graves, vómitos y somnolencia. Los casos más graves pueden mostrar convulsiones, amnesia, bradicardia, depresión cardiorrespiratoria, coma y colapso cardiorrespiratorio.

Mefedrona. En dosis bajas incrementa la energía, crea una sensación de estimulación, aumenta el estado de alerta, la euforia y algunas personas describen un incremento en el placer sexual. En dosis elevadas causa palpitaciones más rápidas, vasoconstricción, cambio de coloración de pies y manos, coma y muerte.
Agentes para la disfunción eréctil (sinedafil, tanadafil, vardenafil). En dosis adecuadas, elevan el flujo de sangre al pene, lo que provoca erecciones intensas y con mayor duración. Los efectos adversos son dolor de cabeza, taquicardia, baja tensión arterial y alteraciones visuales leves. En raros casos se han reportado la pérdida de la visión e infartos.
Metanfetamina. En dosis bajas aumenta la concentración, mejora el estado de ánimo, quita el sueño y el hambre, puede incrementar el deseo sexual y disminuir las inhibiciones. En dosis elevadas causa taquicardia, aumento de la tensión arterial, aparición de pensamientos suicidas, depresión, dificulta las erecciones, dificulta la eyaculación y aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares.
Nitritos de alquilo (Poppers). En dosis bajas produce la relajación de los músculos lisos. En altas dosis produce mareos, taquicardias y síncopes.

Ketamina. En dosis bajas causa anestesia disociativa sin alteración de la conciencia, euforia, embriaguez leve y alteraciones de la percepción corporal. En dosis elevadas puede provocar desdoblamiento corporal, amnesia, pérdida de la coordinación de los movimientos e inclusive la incapacidad de hablar o moverse.

Un factor muy importante a considerar durante el chemsex es la alteración en el estado de alerta y de conciencia, por lo que son mayores las posibilidades de que no se respete o no se pueda dar el consentimiento en la práctica de algunas actividades o con quien se realizan, así como favorecer las condiciones para situaciones de violencia sexual, ante las cuales las personas se encuentran en un mayor estado de vulnerabilidad. Aunado al hecho de que al estar alterado el estado de alerta es probable que no exista un adecuado uso de los mecanismos de barrera como el condón, resultando expuestos en mayor medida a las ITS.

Como ves, la salud es un elemento de vital importancia en la vida de las personas y un elemento muy importante para lograrla es la salud sexual.

Detente un momento a reflexionar:

¿Cómo describirías tu estado de salud y salud sexual al día de hoy? ¿Alguna vez has tenido una práctica sexual de riesgo? De ser así, ¿qué factores incidieron en que ocurriera? ¿Qué herramientas te pueden ser útiles para transmitir la importancia de la prevención, detección y atención de las ITS, desde una perspectiva positiva y no desde la educación a través de la culpa?

Anota tus observaciones.

Ahora, analiza los contextos de las personas con quienes puedes replicar la información, y busca elementos que, desde tu experiencia, te permitan entender los factores que favorecen o dificultan su cuidado.

Reflexionando sobre «la primera vez» y la sexualidad responsable

¿Alguna vez te has preguntado qué significa «la primera vez»? Más allá de la primera relación sexual, en la vida hay muchas «primeras veces» relacionadas con la sexualidad: el primer beso, el primer contacto erótico, la primera relación sexual con una pareja nueva, entre otras. Cada una de estas experiencias es importante y merece que nos detengamos a reflexionar con calma.

Durante mucho tiempo, la llamada «virginidad» (primera ocasión que ocurre un encuentro sexual) ha sido vista como un marcador fundamental, especialmente en las mujeres, para definir el inicio de la vida sexual. Sin embargo, es crucial entender que la virginidad es una construcción social, no un hecho biológico real. La presencia o ausencia del himen es relativa y no todas las mujeres lo tienen o puede tener muchas formas y ser muy elástico; por el contrario, puede romperse por cualquier razón, como pequeños traumatismos.

Esta visión se basa en condiciones históricas de desigualdad de género, donde la sexualidad femenina ha sido controlada y valorada en función de intereses sociales y culturales que la tratan como propiedad masculina. El sangrado que en ocasiones ocurre tras la «primera vez» se ha usado como una supuesta prueba de «pureza», reflejando profundas condiciones de desigualdad (Tapia, 2017). Aún hoy, en algunos contextos se busca la virginidad femenina por creencias e intereses, lo que daña a muchas mujeres, pues su valor no radica en la presencia o ausencia del himen.

Por otro lado, los hombres también han sido condicionados en el ejercicio de su sexualidad, aunque con exigencias distintas. En algunas culturas han existido ritos de iniciación para demostrar su hombría, y en muchos casos su primer encuentro sexual fue o puede ser violento y no deseado.

Como has podido observar, en muchos contextos la primera vez que se tienen relaciones sexuales implica una gran carga social, aun cuando en la realidad sólo debería ser una decisión más, que requiere reflexión, información y comunicación para la adecuada toma de decisiones. Lo ideal es que la primera vez sea un momento que te haga sentir bien contigo y con quien decidas compartirlo, no una decisión precipitada que cause malestar o repercusiones negativas.

Lo mismo pasa en el ejercicio de la sexualidad; mientras más información y mayor coherencia con los propios deseos y valores, será más seguro, placentero y divertido. Por ello, las relaciones sexuales deben cubrir los siguientes elementos:

Seguridad: desarrollar y adquirir el conocimiento necesario para prevenir y minimizar riesgos; implica informarse sobre métodos anticonceptivos, especialmente el condón, para evitar infecciones y embarazos no planeados (UNFPA, 2013b).

Sensatez: tomar decisiones sin sustancias que alteren la capacidad, basadas en valores y creencias personales; tener autoconocimiento para expresar límites y aceptar o rechazar prácticas (Tapia, 2017). No se deben tomar decisiones bajo influencia de alcohol o drogas, pues disminuyen la capacidad de decisión y el respeto a límites.

Consenso: acuerdo explícito entre las personas sobre las prácticas a realizar (Tapia, 2017). El consentimiento puede terminar en cualquier momento y aceptar algunas prácticas no implica aceptar todo.

Placer: las relaciones deben disfrutarse; si alguien siente dolor, culpa, miedo o incomodidad, no se debe continuar y se debe atender esta situación con respeto.

Protección: uso de barreras para evitar contacto con mucosas o secreciones y prevenir ITS; esto aplica para todo contacto sexual de riesgo.

Me cuido, te cuido: también las emociones

Pensar en un encuentro sexual, implica considerar a personas que van a compartir un espacio físico y sexual (aun cuando pueda ser virtual) en el que llevan su historia, sus intereses, sus miedos y prejuicios alrededor de la sexualidad. No son dos cuerpos respondiendo mecánicamente a los estímulos del exterior. Lo que se hace, lo que no, y lo que se deja de hacer en torno al erotismo tiene una importante carga emotiva que refleja nuestra historia y habilidades para trascenderla, transformarla o comunicarla, incluso de forma previa con las parejas sexuales potenciales. Es por ello, que incluso antes del encuentro sexual, puedes empezar a cuidar y cuidarte.

Uno de los primeros elementos es la negociación que, a menudo, empieza contigo, tus valores, intereses y objetivos de vida. Si no atraviesas ese proceso de hacer consciente qué es lo que quieres, es probable que a menudo te encuentres tomando decisiones a la ligera, sin considerar las consecuencias o incluso sobrepensando los «Y si…» por no poner en concreto qué quieres y esperas.

La negociación no tiene que ser tajante, es decir, no se trata de imponer, pero sí de tener claro qué es negociable y qué no. Por ello, existen esos dos tipos de límite (Tapia, 2017):

Límites blandos (negociables): prácticas que pueden probarse o realizarse bajo ciertas condiciones o confianza, buscando un punto medio.

Límites duros (no negociables): prácticas no aceptables bajo ninguna circunstancia, como la violencia.

Como parte de la negociación interna y compartida, es importante hablar de pactos de salud para acordar cuidados y expectativas en la pareja, ya que la infidelidad o la existencia de ITS pueden ser una realidad que pone en riesgo a las personas involucradas. La comunicación clara, respetuosa y empática permite establecer acuerdos que cuiden la salud física y emocional (UNFPA, 2021).

A propósito, en últimos años ha surgido el término responsabilidad afectiva que es un proceso que inicia con el autoconocimiento: recordarás que a lo largo de los módulos hemos hablado del enfoque de las habilidades para la vida o capacidades psicosociales (GEM, 2009), una serie de habilidades que pueden entrenarse y fortalecerse a lo largo de la vida, para relacionarnos mejor con nuestra mismidad, con las personas y el entorno. En su conjunto, pueden ayudar a construir la responsabilidad afectiva que implica cuidar las emociones y sentimientos (propias y de la otra persona), evitando conductas que dañen intencionalmente a la pareja. La responsabilidad afectiva requiere tener conciencia de que lo que se hace (o no) y lo que se dice (o no) tiene un impacto en las emociones de la otra persona y que hay un grado de responsabilidad en el manejo negligente de ese conocimiento de lo que potencialmente puede herir a la otra persona. No significa hacernos responsables de las emociones de las otras personas, pero sí de los propios actos, asumiendo las consecuencias, por ejemplo, de herir con actos o palabras, de incumplir acuerdos. Necesariamente, la responsabilidad afectiva atraviesa nuestro autoconocimiento, empatía, pensamiento crítico y creativo, comunicación asertiva y todas aquellas herramientas para ejercer pautas de co-cuidado emocional.

¿Dónde está el riesgo?

Entre los factores de riesgo en la sexualidad, se destaca que anualmente hay 340 millones de nuevas infecciones de transmisión sexual en el mundo, siendo los jóvenes entre 15 y 24 años los más afectados, en parte por el mal uso o ausencia del condón (UNFPA, 2013b). En América Latina sólo cuatro de cada diez adolescentes sexualmente activas de 15 a 19 años se habían realizado pruebas de VIH en los últimos dos años (UNICEF, 2015).

El sexo anal presenta un riesgo diez veces mayor de transmisión de VIH que el vaginal (UNAIDS, s.f.). La presencia de ITS aumenta el riesgo de adquirir VIH de seis a diez veces durante la relación sexual (UNAIDS, s.f.). En casos de violación, especialmente en adolescentes, los desgarros aumentan el riesgo de transmisión (FLASOG, 2010).

Prácticas como quitarse el condón sin consentimiento violan el consentimiento y representan riesgo (UNFPA, 2013b). También influyen los condicionamientos sociales y desigualdades, como la búsqueda de relaciones sin protección con adolescentes jóvenes, que incrementan riesgos (FLASOG, 2010; UNFPA, 2013b).

El consumo de alcohol y drogas durante el sexo (chemsex) facilita prácticas riesgosas y reduce la capacidad de decisión y protección (Castaño et al., 2013; Inmujeres, 2018a). Se debe recordar que ninguna persona tiene derecho a abusar o violar a otra, aunque haya consumo de sustancias.

El gran problema ante estas situaciones es que entre las adolescencias que han decidido ejercer estos derechos, menos del 40 por ciento se ha decidido usar algún método anticonceptivo en la primera relación sexual; esta tendencia se mantiene, ya que en la última relación sexual el 45 por ciento no los utilizó; a pesar de que la mitad de las adolescentes embarazadas no deseaban embarazarse (CONAMED, 2019).

Con frecuencia, dentro de las familias y en la comunidad, el acceso a métodos anticonceptivos puede estar impedido por costumbres, tradiciones, actitudes y creencias de que los adolescentes no deben ser sexualmente activos y, por lo tanto, no necesitan métodos anticonceptivos. De igual manera, muchas niñas y mujeres jóvenes dicen que no usan ningún método anticonceptivo, porque su pareja se opone o tiene una opinión negativa sobre ellos (UNFPA, 2013a). Dichas condiciones perpetúan las problemáticas antes expuestas, al afectar la calidad de vida de millones de infancias y adolescencias.

De ésta forma, el factor que más riesgo provoca para la toma de decisiones en torno a la sexualidad es la falta de información.

Anticoncepción

La decisión de qué método anticonceptivo usar de forma ideal debe involucrar a la pareja, está basada en el seguimiento médico y contar con toda la información necesaria, para que puedan tomar la mejor decisión. En realidad no hay un método anticonceptivo adecuado para todas las personas, por lo que se tiene que individualizar su uso y tomar en cuenta algunas características, como enfermedades previas, medicamentos, edad, si tiene antecedentes personales o de herencia que puedan influir como problemas de trombosis, hemorragias u obesidad, así como por cuánto tiempo lo usarán, e incluso la personalidad de la usuaria/o, así como las características propias del método anticonceptivo para definir su uso, como eficacia, duración del efecto medicamento, interacciones con otros medicamentos o contraindicaciones, etcétera.

Desde ahora es importante decirte que esta sección no es una guía para la prescripción anticonceptiva/antifecundativa, pues cada método debe responder a las condiciones y necesidades de cada persona y requiere del consejo especializado de personal médico para prescribir e incluso modificar el método antifecundativo que las personas usan.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce diversos métodos anticonceptivos basados en su eficacia, seguridad y adecuación a las características individuales de las personas. A continuación, se presenta un resumen de los métodos aceptados por la OMS, incluyendo su mecanismo de acción, indicaciones, efectos secundarios y eficacia.

1. Métodos hormonales combinados (píldora, parche, anillo vaginal, inyección)

  • Mecanismo de acción: Suprimen la ovulación y alteran el moco cervical.
  • Indicaciones: Prevención del embarazo en mujeres saludables.
  • Efectos secundarios: Riesgo aumentado de tromboembolismo venoso, hipertensión, náuseas, cefalea, cambios en el estado de ánimo y sangrado irregular.
  • Eficacia: Típica: 9 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 0.3 embarazos por cada 100 mujeres al año.

2. Métodos hormonales progestágenos (píldora, inyección, implante, dispositivo intrauterino hormonal)

  • Mecanismo de acción: Engrosan el moco cervical y, en algunos casos, inhiben la ovulación.
  • Indicaciones: Mujeres que no pueden usar estrógenos, lactancia y anticoncepción de larga duración.
  • Efectos secundarios: Sangrado irregular, dolor abdominal, dolor de cabeza y cambios en el estado de ánimo.
  • Eficacia: Típica: 6 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 0.2 embarazos por cada 100 mujeres al año.

3. Dispositivos intrauterinos (DIU) de cobre

  • Mecanismo de acción: Liberan iones de cobre que alteran el ambiente uterino, impidiendo la fecundación.
  • Indicaciones: Mujeres que buscan anticoncepción de larga duración sin hormonas.
  • Efectos secundarios: Sangrado menstrual más abundante y cólicos.
  • Eficacia: Típica: 0.8 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 0.6 embarazos por cada 100 mujeres al año.

4. Dispositivos intrauterinos (DIU) hormonales

  • Mecanismo de acción: Liberan levonorgestrel, engrosando el moco cervical y, en algunos casos, inhibiendo la ovulación.
  • Indicaciones: Anticoncepción de larga duración con beneficio adicional en el control del sangrado menstrual.
  • Efectos secundarios: Sangrado irregular, amenorrea, dolor abdominal y riesgo de perforación uterina.
  • Eficacia: Típica: 0.2 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 0.1 embarazos por cada 100 mujeres al año.

5. Métodos de barrera (condón masculino y femenino, diafragma, capuchón cervical)

  • Mecanismo de acción: Crean una barrera física que impide el paso de espermatozoides al útero.
  • Indicaciones: Prevención de embarazo y transmisión de infecciones de transmisión sexual.
  • Efectos secundarios: Reacciones alérgicas al látex o al material del dispositivo.
  • Eficacia: Típica: 13 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 2 embarazos por cada 100 mujeres al año.

6. Esterilización (vasectomía y ligadura de trompas)

  • Mecanismo de acción: Interrupción permanente de los conductos reproductivos.
  • Indicaciones: Mujeres y hombres que han decidido no tener más hijos.
  • Efectos secundarios: Riesgo quirúrgico, cambios hormonales (en mujeres) y complicaciones postoperatorias.
  • Eficacia: Típica: 0.5 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: 0.5 embarazos por cada 100 mujeres al año.

7. Métodos de conciencia o conocimiento de la fertilidad (o «naturales»l)

  • Mecanismo de acción: Consiste en detectar qué día es más probable que ocurra un embarazo (días fértiles). Esta información permite aumentar la probabilidad de que un embarazo ocurra o se evite. Estos métodos dependen de la abstinencia sexual durante los días fértiles. Existen varios tipos, como el método del calendario (conocimiento del ciclo menstrual para evitar los días fértiles), el método del moco cervical (basado en la observación de las secreciones vaginales o moco cervical) y el método sintotérmico (una combinación de la observación de la temperatura corporal en reposo, el moco cervical y el calendario).
  • Indicaciones: Mujeres con ciclos menstruales regulares que prefieren métodos naturales.
  • Efectos secundarios: Requiere monitoreo diario y educación adecuada.
  • Eficacia: Típica: 12 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: menos de 1 embarazo por cada 100 mujeres al año.

8. Métodos de lactancia (Amenorrea de la lactancia)

  • Mecanismo de acción: La lactancia exclusiva suprime la ovulación.
  • Indicaciones: Madres que amamantan exclusivamente en los primeros seis meses postparto.
  • Efectos secundarios: No se han reportado efectos secundarios significativos.
  • Eficacia: Típica: 2 embarazos por cada 100 mujeres al año; perfecta: menos de 1 embarazo por cada 100 mujeres al año. 

9. Anticoncepción de emergencia

Existen cuatro métodos de anticoncepción de emergencia (OMS, 2021):

1. Píldoras con levonorgestrel en una dosis única de 1.5 mg o dos dosis de 0.75 mg separadas por 12 horas. Deben tomarse preferentemente dentro de las primeras 12 horas y hasta 72 horas después de la relación sexual no protegida.

2. Píldoras anticonceptivas orales combinadas de etinilestradiol y levonorgestrel en dos tomas separadas por 12 horas (método Yuzpe).

3. Píldora con acetato de ulipristal en una sola dosis de 30 mg. Se debe tomar lo antes posible después de haber mantenido relaciones sexuales, y como máximo dentro de los 5 días (120 horas) siguientes. Puede requerir receta médica.

4. Dispositivo intrauterino de cobre, que es el método anticonceptivo de emergencia de más efectividad. Se coloca en los 5 días posteriores a la relación sexual sin protección. Es especialmente apropiado para quienes desean comenzar a usar un método anticonceptivo de larga duración, reversible y eficaz.

Indicaciones: Tal como indica su nombre, es un método anticonceptivo que se recomienda sólo para casos necesarios donde por alguna razón se tienen relaciones sexuales y no se tiene una prevención anticonceptiva adecuada. Se puede usar cuando:

  • Se interrumpieron por alguna razón los anticonceptivos orales por más de tres días seguidos, sin uso de condón.
  • En caso de no aplicar el método anticonceptivo inyectable en los tiempos correspondientes, sin uso de condón.
  • Por rotura del condón durante la relación sexual o por expulsión del diu.
  • Al vivir una violación. Hay que priorizar como parte de la atención médica antes de que pasen las 72 horas posteriores a la agresión.
  • Por haber usado incorrectamente un método anticonceptivo, incluso los naturales.

Contraindicaciones:No se debe administrar si tienes un embarazo confirmado, porque no surtirá efecto; sin embargo, no se ha demostrado complicaciones para la persona gestante o el bebé, si se llega a usar durante el embarazo.

Mecanismo de acción: Previenen o retrasan la ovulación; el DIU de cobre altera el ambiente uterino. No interrumpen un embarazo que ya ha iniciado.

Efectos secundarios: Puede haber: dolor de cabeza, en las mamas, mareo y fatiga. Generalmente desaparecen en 24 horas. También puede generar náuseas o vómito; en el caso de presentarse vómito en las dos horas siguientes, deberá repetirse la toma. Un efecto frecuente son las irregularidades menstruales, sobre todo cuando se hace un mal uso de las pastillas. En condiciones normales, la menstruación después del uso se presenta en la fecha esperada o dentro de los siguientes siete días; en algunos casos se pueden presentar sangrados adicionales.

Eficacia: Para una óptima eficacia, las pastillas deben tomarse lo antes posible, ya que su efectividad disminuye conforme pasa el tiempo. En el caso de las pastillas con ventana de 72 horas, tomarlas durante las primeras 24 horas tiene una eficacia de 90%, la cual disminuye a 75% al acercarse a las 72 horas (IMSS 2019a).

Es importante mencionar que su uso sólo protege un tiempo muy corto, por lo que su efecto no brinda protección ante otros encuentros sexuales a lo largo del mes. Además, su uso no protege ante las its, por lo que se requiere que se use condón hasta iniciar el siguiente ciclo menstrual y acudan con el personal de salud, para que les ayuden a elegir el método más adecuado para evitar un embarazo e ITS.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2021), todas las personas que corran el riesgo de un embarazo no deseado tienen derecho a la anticoncepción de emergencia. Estos métodos deben integrarse sistemáticamente en todos los programas de prevención de embarazos a nivel mundial.

Actualmente, muchas personas, principalmente entre las adolescentes, hacen un mal uso de ella. Se estima que el 77 por ciento de las adolescentes conoce la existencia del método, pero sólo tres de cada diez (28 por ciento) tenía un conocimiento adecuado, aun cuando una de cada diez chicas la han utilizado (Lindorfo, Sanchez, Ramirez, Robledo, 2014).

Ahora que los conoces, notarás que no hay ningún método que sea infalible y que solamente los de barrera, como el condón interno y externo (femenino y masculino), te brindan protección contra las ITS.

Por lo tanto, es muy importante que sepas que puedes realizar combinaciones para mejores resultados, siempre y cuando esta combinación sea entre anticonceptivos de distintas categorías.

Por ejemplo:

  • Condón + método hormonal
  • Condón + método hormonal + método natural
  • Condón + DIU
¡NO OLVIDES USAR CONDÓN EN TODAS TUS RELACIONES SEXUALES!
Usar condón puede ser también una experiencia muy placentera

Finalmente, la sexualidad incluye formas seguras y placenteras sin penetración. Te contamos de algunas:

Abstinencia: evitar penetración o contacto erótico por elección libre, temporal o de vida (UNFPA, 2021).

Fantasías sexuales: uso de la imaginación para experimentar deseos sin riesgos.

Masturbación y autoerotismo: conocerse, descubrir el propio placer y cuidarse sin riesgos (UNFPA, 2021).

Juegos y expresiones sexuales: estimulación con masajes, baile, mensajes eróticos, etc. (Tapia, 2017).

Recordemos que vivir la sexualidad responsablemente es un derecho, y un camino para el bienestar integral, respeto y placer mutuo.

Tips para el uso del condón

Mucho hemos hablado sobre la importancia del uso del condón en la prevención de las its, incluidas el VIH y la prevención del embarazo adolescente. Se requiere ahora que hablemos de su forma de uso y te demos algunos tips para que lo aproveches en mejor medida.

El uso de condón puede ser espontáneo, creativo y puede ser parte de una experiencia placentera durante las relaciones sexuales. Muchas personas han limitado su uso, al considerar que puede disminuir las sensaciones de placer. Esta es una percepción subjetiva, aun cuando la sensibilidad sea distinta con y sin condón, puede ser ampliamente placentera con un adecuado uso ya que, al disminuir la preocupación del riesgo de embarazo e ITS, estar adecuadamente lubricado y ser parte del juego erótico, su uso puede ser una gran experiencia.

Tips de uso

Elige antes de comprarlos cuáles son los adecuados para ti y tu pareja. Recuerda hay una gran cantidad de modelos, colores, sabores, texturizados, tamaños, grosor y marcas, así como internos y externos, para que elijas los que más te gustan. Además, puedes investigar si en los centros de salud de tu país cuentan con algún servicio gratuito de entrega de condones.

Revisa de forma previa y regular su caducidad que no estén maltratados y tengan una adecuada cantidad de aire dentro de la envoltura.

Una vez que corroboraste su buen estado, puedes guardarlos en lugares donde los tengas a la mano, de manera que cuando los requieras no tengas que buscarlos. Recuerda que los puedes guardar dentro de una condonera que compres en la farmacia o puedes hacerla con materiales caseros; por ejemplo, cuando se termine tu desodorante saca todo lo que tiene adentro y mete los condones, también puedes ocupar cajas metálicas de dulces o pastilleros. Por si al momento se ofrece o surge un encuentro espontáneo, siempre procura tenerlos donde los puedas ocupar. Si ya pasó mucho tiempo y no los has usado, solo cámbialos por unos recientes.

Acompañar el condón con lubricantes a base de agua, mejorará de forma importante las sensaciones de placer y facilitará el juego sexual.

Nunca se deben usar dos condones, porque la fricción los rompe.

Se debe utilizar un condón por cada relación sexual y para cada práctica sexual. Se tiene que cambiar si se usa para diferentes cavidades; por ejemplo, si se tuvo sexo vaginal, se debe cambiar antes de tener sexo anal y oral. El realizar estos cambios, evita que se lleven las bacterias, los virus, los parásitos y los hongos de una cavidad a otra (IMSS, 2019b)

Uso del condón externo (masculino)

Paso 1. Revisa que la fecha de caducidad esté vigente.

Paso 2. Verifica la integridad del condón y ábrelo con las manos limpias, por la zona del zig zag para mayor facilidad, hasta abrir por completo el empaque, de forma que al sacar el condón no se lastime.

Paso 3. Verifica hacía qué lado se desenrolla. Una forma fácil de hacerlo es colocarlo sobre los dedos y ver si baja libremente; de no ser así, voltéalo.

Paso 4. Toma la punta entre las yemas de tus dedos y da un pequeño giro. Esto permitirá que al colocarlo este espacio quede libre y sin aire, para guardar ahí el semen.

Paso 5. Colócalo sobre el pene cuando esté erecto, desenróllalo hasta su base y verifica que no queden burbujas de aire dentro del condón.

Paso 6. Diviértete, disfrútalo y cámbialo si entraras a otra cavidad.

Paso 7. Debes retirarlo antes de que se pierda por completo la erección; tómalo con un papel desde su base y sin tener contacto con las secreciones. Tíralo en la basura sin amarrarlo.

Condón interno (femenino)

Es probable que también hayas escuchado hablar o que conozcas el condón interno, antes llamado condón femenino. ¿Conoces su uso y sus ventajas?

Al igual que el condón externo, sirve para evitar embarazos y brinda protección contra las its, además de servir como una barrera que evita el contacto con las secreciones. Pero, además, tiene algunas otras ventajas; por ejemplo:

  • Permite que las mujeres puedan decidir y empoderarse en el cuidado y la protección de su cuerpo.
  • Se puede colocar desde seis horas antes del encuentro sexual.
  • Está hecho de un plástico delgado y fuerte llamado poliuretano, por lo que lo pueden usar las personas alérgicas al látex y no afecta su salud.
  • Generalmente viene más lubricado.
  • Protege los labios menores y mayores del contacto con las ITS.
  • Además, el arillo externo queda colocado cercano al clítoris, por lo que con la fricción puede aumentar las sensaciones placenteras de muchas mujeres.

Veamos cómo colocarlo:

Paso 1. Verifica que su caducidad esté vigente.

Paso 2. Al igual que con el condón externo, procura tenerlo en lugares donde te sea accesible para cuando lo necesites, pero debe ser donde no se maltrate y recuerda checar con regularidad que está en buenas condiciones.

Paso 3. Antes de abrirlo,, masajea el empaque con ambas manos para que haya una mejor distribución del lubricante cuando lo abras. Con las manos limpias, abre la envoltura desde la parte superior donde tiene un zig-zag, para favorecer su apertura; procura abrir por completo para que no lastimes el condón cuando lo saques.

Paso 4. Colócate o que se coloque la pareja en una posición cómoda, la cual permita introducir los dedos a la vagina.

Paso 5. Identifica el arillo interno y dobla lo como si formaras un ocho.

Paso 6. Introduce el condón en la vagina; recuerda, si te colocas el condón puedes agarrar el arillo interno por fuera; si es la pareja, debe introducirlo al agarrar el arillo interno por dentro del condón, para evitar que tenga contacto con la mucosa de la vagina.

Paso 7. Suelta el arillo interno; de forma automática se extenderá alrededor del cérvix.

Paso 8. Acomoda el arillo externo para cubrir los labios mayores.

Paso 9. Es muy importante que cuando se introduzca el pene o los dedos a la vagina cuiden que sea dentro del condón.

Paso 10. Después de tener relaciones sexuales, se debe retirar el condón con un papel, y dar un pequeño giro, para tirarlo posteriormente a la basura.

Aunque suele ser más costoso que el condón externo, en algunos países está disponible en los servicios amigables para adolescentes.

Anticoncepción masculina

En su mayoría, los métodos anticonceptivos diseñados para las mujeres/personas con vulva. Afortunadamente, cada día son más los hombres que se comprometen con la elección responsable de la paternidad y se solidarizan con la pareja, hecho que obliga a la industria farmacéutica a diseñar métodos anticonceptivos para ellos.

Dicha situación, ha implicado un reto, ya que la fisiología reproductiva masculina ha sido menos estudiada y comprendida que la femenina, por lo que no se tiene la misma comprensión de su funcionamiento (Necchi, y Schufer, 2000), aun cuando el hombre tiene la posibilidad de embarazar a un amplio número de mujeres a lo largo de su vida.

Actualmente hay importantes avances en pro del desarrollo de métodos anticonceptivos dirigidos a hombres. Esperemos se encuentren próximamente en el mercado diversos métodos anticonceptivos.

Reflexiones

Esperamos que hayas reconocido la gran cantidad de posibilidades que existen para cuidar tu salud y para acompañar a quienes busquen tu apoyo. Lo más importante no son las prácticas sexuales que elijas ni con quién compartas tu sexualidad, sino que recuerdes que cuidarte es un acto de amor: amor propio y también hacia las demás personas.

Te invitamos a practicar el uso del condón antes de tener relaciones sexuales, de modo que lo manejes con naturalidad y resuelvas cualquier duda que tengas.

Recuerda:

  • El mejor método anticonceptivo es aquel que se adapta a tus necesidades.
  • Solo el condón previene tanto las ITS como los embarazos no deseados.

Usar condón también es un acto de amor, porque significa cuidarte a ti y a tu pareja.

VIH: impacto, cuidados y estigma

Actualmente, a nivel mundial, y como parte de los ods (Objetivos del Desarrollo Sostenible), hay extensas campañas para erradicar o disminuir el sida y los contagios por vih. Aunque es posible observar una ralentización en el ritmo de la transmisión, debido a un mayor acceso al tratamiento y una disminución en la cantidad de muertes relacionadas con el sida, según las cifras reportadas para 2023, en América Latina y el caribe:

  • Aproximadamente 2.7 millones de personas vivían con VIH (OPS).
  • Se registraron 120,000 nuevas infecciones por VIH, lo que representa un aumento del 9% en comparación con 2010 (OPS).
  • Aproximadamente 30,000 personas fallecieron por causas relacionadas con el sida (OPS).
  • 1.7 millones de personas vivían con VIH y recibían tratamiento antirretroviral, lo que representa aproximadamente el 73% de todas las personas que vivían con el VIH en la región (UNAIDS, 2024).

VIH y sida

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus que ataca las defensas del cuerpo (linfocitos T) de la persona infectada y, al deprimir su sistema inmune, causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida, mejor conocido como sida.

Las personas no enferman ni mueren directamente por el VIH, sino por el sida: es decir, una persona que vive con VIH (PVV), sin suficiente apego terapéutico, es blanco fácil de enfermedades oportunistas que, al agravarse, pueden causar la muerte (HIVinfo, 2025).

Este escenario (el de morir por sida) ya no es tan frecuente, pues hay un mayor abasto y acceso a medicamentos antirretrovirales (los medicamentos prescritos para prevenir la replicación del VIH y, por lo tanto, la aparición del sida); incluso en algunos países ese acceso está garantizado de manera gratuita, entre ellos Brasil, Argentina y México (OPS, 2010; Ministerio de Salud, s. f.; CENSIDA, 2021).

Para construir estrategias para la prevención y atención del VIH, es necesario comprender las condiciones o factores necesarios para que ocurra la transmisión del VIH.

1. Que el VIH esté presente

Aunque parezca curioso, en la historia de la lucha contra el VIH, uno de los primeros elementos que se requirió fue demostrar que había un agente causante y que no se trataba de una maldición, un pecado o una condición inherente a un grupo en particular. En 1984 se identificó el Virus de Inmunodeficiencia Humana como agente causal del sida (OPS, 2023). Actualmente, para saber si se vive con VIH se puede acceder a pruebas de laboratorio o pruebas rápidas que pueden detectar el virus (periodo de ventana) en un periodo de 10 (las primeras) a 30 días (en el caso de las pruebas rápidas, ello dependerá de la generación a la que correspondan) después de haberse expuesto al virus (HIVinfo, 2024a).

Si se tiene una vida sexualmente activa, se sugiere realizarse una prueba de detección al menos una vez al año. Sin embargo, debido a pertenecer a poblaciones con una mayor incidencia de casos, a los hombres que tienen prácticas sexuales con otros hombres se les sugiere realizar estas pruebas entre cada 3 a 6 meses, si están sexualmente activos (HIVinfo, 2024a).

Existen otros factores que es importante tener presentes para realizarse una prueba de detección de VIH. Considera realizarte una, si (HIVinfo, 2024a):

  • Has tenido una práctica sexual de riesgo, es decir, si has practicado sexo vaginal o anal sin un método de barrera (condón) con una persona que sabes que vive con VIH o desconoces su condición al respecto.
  • Eres una persona usuaria de drogas inyectables que comparte agujas, jeringas u otros implementos con otras personas.
  • Intercambiar relaciones sexuales por dinero o por drogas.
  • Tienes una ITS preexistente.
  • Tienes encuentros sexuales con personas que tienen cualquiera de los anteriores factores de riesgo.

2. Presencia de un fluido potencialmente infectante

Este virus se puede encontrar en la saliva, las lágrimas, la orina, el semen, el líquido preseminal, los fluidos vaginales, el líquido amniótico, la leche materna, el líquido cefalorraquídeo y la sangre, y en otros fluidos corporales humanos. Pero no todas las secreciones tienen la misma capacidad de infectar, por eso no todos los contactos implican el mismo riesgo de infección (OMS, 2020a).

Los fluidos con una carga viral potencialmente infectante, son (OMS, 2020a):

a) Sangre: al recibir transfusiones de sangre o por trasplantes de órganos infectados, al compartir agujas o jeringas no esterilizadas o tener encuentros sexuales durante el periodo menstrual. También puede ser un riesgo para el personal de salud o cualquier persona que tenga contacto de forma accidental con la sangre o secreciones infectadas con el virus (aunque el riesgo es bajo) o cuando se realizan tatuajes o perforaciones con agujas compartidas con otras personas.

b) Semen, líquido preeyaculatorio y fluidos vaginales: al tener prácticas sexuales sin protección con penetración, ya sea vaginal, anal u oral, en las que se da un intercambio de secreciones o fluidos genitales infectados.

c) Por vía perinatal (sangre, líquido amniótico o leche): Esta vía se da a través de una persona con capacidad gestante con vih, que infecta al producto durante el embarazo, el parto o a través de la leche materna.

Actualmente en países desarrollados la transmisión vertical del VIH está totalmente controlada (siempre que la madre sepa que es una PVV) (ONUSIDA, 2020), a través de campañas de detección temprana, como parte del control prenatal y, en caso de requerirse, se aplican los protocolos de atención necesarios para disminuir los riesgos (Dirección General de Epidemiología, 2012). De acuerdo con la American Pregnancy Asociation (s. f.) « si la madre no recibe tratamiento, el 25% de los bebés nacidos de mujeres con VIH se infectados con el virus. Con el tratamiento ese porcentaje se puede reducir a menos de 2%».

3. Vía de entrada

Vía de entrada se refiere a la forma en que el virus puede tener contacto con el sistema de la persona que no vive con VIH, de tal forma que pueda encontrar a los linfocitos T. Para ello, es necesario que el fluido potencialmente infectante tenga contacto con un área donde se haya roto la integridad de la piel (a través de una herida o de una aguja) o que haya contacto con una mucosa (ojos, boca, nariz, vagina, ano o uretra).

Afortunadamente, en el caso de los encuentros sexuales, el riesgo puede disminuirse de forma muy importante, a niveles casi nulos, al tomar algunas medidas que actúan como mecanismos de barrera en el contacto con mucosas durante el encuentro sexual (ONUSIDA, 2015): el condón interno (femenino) o externo (masculino) acompañado de lubricante, las barreras de látex, guantes o dedales pueden ser una alternativa al respecto.

4. Nivel de carga viral de la PVV

El adecuado apego a los tratamientos médico-farmacológicos, una dieta balanceada y ejercicio puede permitir que la PVV logre una carga viral indetectable y un recuento de células CD4 apropiado, es decir, que su carga viral no sea contabilizable por los instrumentos de detección de los laboratorios y sea tan baja que no sea suficiente para transmitir la infección por VIH. Es necesario decir que un nivel de carga viral indetectable no significa que la persona se ha curado, pues si la persona abandona el tratamiento, su conteo de copias del virus subirá poniendo en riesgo su salud. Actualmente el VIH no es curable.

5. La condición de salud de la persona que no vive con VIH

El uso de la Profilaxis Preexposición (PrEP) por parte de la pareja, o en aquellos grupos de la población de mayor riesgo de adquirirlo, puede disminuir en forma muy importante la exposición ante el virus. De igual manera, si la persona no vive con VIH pero tiene alguna otra ITS, su sistema inmune y mucosas pueden estar comprometidas, de tal forma que la infección se facilite (OMS, 2020a).

Como persona replicadora de estos contenidos, no es tu labor la detección de ITS, pero es importante que conozcas las generalidades de las ITS´s que te permitan orientar y brindar canalización a los espacios institucionales correspondientes.

Una de las bondades de este modelo es que permite identificar si existe o no riesgo de adquirir el VIH en un encuentro sexual, a través de un flujo de análisis:

a) ¿Hay certeza de que la persona con quien se tuvo el encuentro sexual vive con VIH?

Recuerda que muchas personas no saben su estado de salud respecto al VIH, por lo que, si no tienes certeza al respecto, es importante considerar realizarte una prueba de detección de VIH una vez pasado el periodo de ventana (10 a 30 días, dependiendo de la prueba).

b) ¿El fluido con el que se tuvo contacto es potencialmente infectante?

Habitualmente las prácticas de sexo seguro (besos, frotamientos piel con piel y caricias en otras partes del cuerpo que no sean los órganos sexuales), no implican el contacto con fluidos potencialmente infectantes.

c) ¿Hubo contacto del fluido con una vía de entrada?

La eficacia de los métodos de barrera está mediada por su correcto y consistente uso. Más adelante revisaremos su uso.

d) En caso de que la persona viva con VIH, ¿su carga viral es indetectable?

Además de ser resultado de una adecuada adherencia al tratamiento antirretroviral, hay otro momento en el que la carga viral es indetectable, aunque esté presente y es en los primeros días de haber adquirido la infección, es por ello que las pruebas pueden no ser lo suficientemente eficaces durante el periodo de ventana, es decir, durante el primer momento de replicación del virus.

e) ¿Cómo es el estado de salud de la potencial persona receptora? ¿La persona potencial receptora está adherida a algún protocolo PreP?

Si bien la Prep ha tenido muy buenos resultados respecto al VIH (ONUSIDA, 2015), no brinda protección contra otras ITS, por lo que, aun haciendo uso de ella, es importante considerar el uso de otros métodos para la prevención de ITS.

En las siguientes tablas podrás identificar el nivel de riesgo para adquirir VIH en diferentes prácticas:

Prácticas sin riesgo

  • Prácticas de sexo seguro: frotamientos, caricias o besos en lugares distintos a los órganos sexuales.
  • Utilizar agujas y jeringas desechables, así como material quirúrgico (pinzas, bisturí, etcétera) esterilizado y desechable.
  • Tatuajes con material desechable.
  • Convivencia cotidiana con alguien que vive con VIH.

Prácticas de bajo riesgo

  • Relaciones sexuales protegidas (con uso de condones, guantes dedales, cuadros de látex, etcétera). El riesgo es bajo porque, usados apropiadamente, tienen una buena eficacia; sin embargo, pueden ocurrir accidentes como que se rompan o salgan.
  • Transfusiones, trasplantes o hemodiálisis.
  • Establecer pactos de salud con la pareja. Generalmente pensamos que en las relaciones monógamas (es decir, cuando solo se tienen relaciones con la pareja) es una práctica sin riesgos, pero en la realidad esto no es así, ya que con frecuencia las parejas han tenido relaciones con otras parejas y esas a su vez con otras personas, y no conocemos el historial sexual de todas las personas. Además, que no siempre las parejas son fieles y si no se cuidan pueden transmitir alguna ITS a su pareja. Por eso, es aconsejable hablar con confianza y establecer los límites de la relación, al enfatizar y procurar el uso del condón en las relaciones.

Prácticas con alto riesgo

Tener relaciones sexuales pene-ano sin protección: las relaciones sexuales en que la penetración es por el ano y sin protección, representan una práctica de alto riesgo para la transmisión de VIH en todas las personas. La alta permeabilidad del recto y el colon elevan la posibilidad de transmisión del virus, sobre todo si no se usa lubricante, ya que puede haber pequeños desgarres que favorecen que haya una vía de entrada. El riesgo promedio de infección por el VIH en el caso de coito anal sin protección es entre 5 y 30% (ONUSIDA, 2021).
Tener sexo oral sin protección: es posible contraer algunas ITS en la boca o garganta al practicarle sexo oral a una pareja que tenga una infección en sus órganos sexuales o en el ano. También es probable contraer algunas ITS en el pene (y posiblemente en la vagina o el ano) al recibir sexo oral de una pareja que tenga una infección en la boca o en la garganta.
Tener relaciones sexuales pene-vagina sin protección: las relaciones sexuales en las que la penetración es por la vagina han mostrado que el VIH se transmite más fácilmente de la persona con pena a la persona con vulva, y en menor grado de la persona con vulva a la persona con pene. A pesar de que la mucosa de la vagina y la piel del glande son más resistentes que la mucosa del recto, el sólo contacto con una mucosa y fluidos orgánicos con VIH facilita su transmisión.
Utilizar jeringas y agujas sin esterilizar: el virus también puede transmitirse por compartir jeringas y agujas sin esterilizar que hayan estado en contacto con la sangre de una PVV (generalmente esta práctica está asociada a su uso para inyectar drogas intravenosas).
Usar drogas: estar bajo el efecto de alguna droga, dificulta poner en marcha herramientas y habilidades para tener prácticas sexuales seguras, protegidas o consensuadas, y favorece la violencia o las prácticas sexuales de riesgo que en condiciones normales no se realizarían.
Violación: si bien no es una situación que la persona pueda premeditar o incluso evitar en un contacto sexual por la fuerza, es muy probable que no exista condón o métodos de barrera que protejan, y al existir violencia de por medio es mucho más fácil que aumente el riesgo de transmisión al existir desgarres y contacto con la sangre, lo que aumenta en gran medida el riesgo de adquirir una ITS, VIH o de embarazo (OMS, 2017).

El VIH no se transmite o no se adquiere si se está en contacto:

Saliva.
Lágrimas.
Orina.
Sudor.
Excremento.
Estornudos.

Baños.
Albercas.
Ropa.
Utensilios de cocina (cuchara, platos, vasos, etcétera).
Picaduras de mosquitos u otros insectos.

Tampoco por: Saludarse de mano. Abrazarse. Besarse. Acariciarse.

El VIH no se adquiere con la convivencia cotidiana.

El VIH no se transmite en relaciones sexuales con una PVV con tratamiento antiviral y una carga viral indetectable, sobre todo si se usa condón, o si la pareja sexual es usuario de PrEP. (Profilaxis preexposición al VIH) (The Well Project, 2019).

A continuación, ahondaremos en algunos aspectos del VIH y sida que te brindarán un panorama general de por qué sigue siendo importante hablar de él a 41 años de su descubrimiento.

Etapas de la infección por VIH

Cuando se han dado las condiciones para la transmisión, el virus se replica constantemente e infecta los linfocitos T-CD4, que constituyen una parte esencial del sistema inmunológico en los seres humanos. Entonces, el organismo pone en marcha múltiples mecanismos para defenderse, pero el virus se aloja dentro de nuestras defensas al esconderse y replicar su carga viral. En esta etapa suele no mostrar ningún tipo de síntoma, aunque algunas personas pueden presentar un pequeño cuadro de gripe, diarreas o temperatura elevada sin causa aparente y de larga duración, entre dos y seis semanas después de la exposición al virus, y desaparece unos pocos días después.

Este periodo se puede prolongar por largos años. En ese tiempo, el VIH se vuelve resistente a las defensas naturales del cuerpo y destruye el sistema inmune de la persona. De no darse el tratamiento adecuado y oportuno se puede desarrollar sida: el sida es, entonces, la etapa más avanzada de VIH (HIVinfo, 2020).

¿Cómo se diagnostica el sida?

Recuerda que sida es el nombre abreviado del síndrome de inmuno deficiencia adquirida. Para diagnosticarlo se requiere de la presencia de signos y síntomas, entre los cuales son requisito:

recuento de células CD4 menor a 200 células/mm3; y
presencia de alguna infección oportunista. «Las infecciones oportunistas son infecciones y tipos de cáncer relacionados con estas últimas que se presentan con más frecuencia o son más graves en las personas con inmunodeficiencia que en las personas con un sistema inmunitario sano» (HIVinfo, 2024a).

Entre las infecciones oportunistas que pueden presentarse, están (HIVinfo, 2024b):

  • la infección por el virus del herpes simple 1 (VHS-1), que es una infección viral que puede causar llagas en los labios y la boca;
  • la infección por salmonela, una bacteria que afecta a los intestinos;
  • la candidiasis (aftas), una infección de hongos que puede afectar la boca, los bronquios, la tráquea, los pulmones, el esófago o la vagina;
  • toxoplasmosis, una infección causada por un parásito que puede afectar al cerebro;
  • neumonía por Pneumocystis (PCP), una infección pulmonar causada por un hongo (Pneumocystitis jirovecii); y
  • tuberculosis, una infección bacteriana que afecta los pulmones y también puede afectar otras partes del cuerpo, como los riñones, el cerebro, la piel, los ganglios linfáticos y los ojos.

Existen diferentes factores por los que una PVV puede llegar a la condición de sida (HIVinfo, 2024b):

  • que no sepa que vive con VIH y, por lo tanto, no esté en tratamiento;
  • saben que vive con VIH, pero no tome terapia antirretroviral;
  • vivir con VIH durante mucho tiempo antes de ser diagnosticada y, por lo tanto, su sistema inmune está debilitado; o
  • toman terapia antirretroviral, pero aún no han logrado la supresión viral.

Una persona que llega a la etapa de sida, con un oportuno y adecuado tratamiento, puede aumentar su recuento de células CD4, disminuir el número de copias del virus y recuperar su salud y calidad de vida.

¿Qué es el tratamiento antirretroviral (TAR)?

El tratamiento antirretroviral (TAR) consiste en combinar al menos tres antirretrovirales para suprimir al máximo el VIH y frenar el avance de la infección. Existe evidencia clara que el TAR mejora la salud de las personas con VIH y reduce significativamente las muertes relacionadas al sida (OMS, 2020a). Además, reduce el riesgo de transmisión a parejas sexuales que no viven con VIH y, por consiguiente, a nivel poblacional. Los estudios más recientes han demostrado un beneficio significativo de iniciar el tratamiento antirretroviral cuando el conteo de células CD4 (células clave del sistema inmunológico) es mayor y, de ser posible, iniciarlo en el momento de recibir el diagnóstico, en lugar de esperar a que el conteo de CD4 descienda (OMS, 2020a).

Seguir cuidadosamente el régimen de tratamiento, conocido como adherencia terapéutica, ayuda a prevenir la resistencia a los medicamentos. Cuando se omiten dosis, se hace probable el desarrollo de cepas de VIH resistentes a los medicamentos, por lo que el cumplimiento del régimen de tratamiento brinda las mejores posibilidades de éxito a largo plazo, en el manejo de la infección por VIH.

Una vez que se realiza el diagnóstico de infección por VIH y se inicia el TAR, la PVV deberá concientizarse que es un tratamiento que deberá seguir por el resto de su vida y que la adherencia terapéutica será fundamental para no desarrollar cepas resistentes a los medicamentos.

Aunque se sabe de algunas complicaciones metabólicas asociadas al uso de ciertos tipos de antirretrovirales, que incluyen alteraciones en el metabolismo de glucosa y lípidos, metabolismo óseo y acidemia láctica, el cumplimiento del régimen de tratamiento y mayor atención a la dieta y la nutrición brinda mejores posibilidades de éxito a largo plazo, en el manejo de la infección por VIH (OMS, 2020a).

Quizá después de revisar estos contenidos, puedas mirar que las PVV tienen necesidades únicas, inherentes a la atención de su condición de vida, pero también requieren de consideraciones específicas familiares, sociales y hasta legislativas, que les permitan garantizar su estado de salud, sus redes de apoyo, mantener sus garantías laborales y el respeto a sus derechos humanos, porque viviendo con VIH también se puede tener una larga y satisfactoria vida.

Hablemos de PrEP (Profilaxis preexposición)

La profilaxis preexposición (o PrEP)

«es una estrategia de prevención del VIH, la cual consiste en la ingesta diaria y programada de una pastilla (Emtricitabina/Tenofovir) que genera una protección en el organismo de la persona para disminuir las probabilidades de adquirir el VIH en caso de que se exponga al virus» (CENSIDA, 2019).

Se ha encontrado que la PrEP reduce el riesgo de contraer el VIH en las relaciones sexuales en aproximadamente un 99%, cuando se toma diariamente. Entre las personas usuarias de drogas inyectables, la PrEP reduce el riesgo de contraer el VIH en al menos un 74% si se tiene un adecuado apego (Sánchez, Vivancos y Moreno-Guillén, 2017).

La administración del PrEP prioriza la atención de los principales grupos de riesgo dentro de los que encontramos algunos grupos de hombres homosexuales, trabajadoras sexuales, mujeres jóvenes, niñas y hombres en puntos de incidencia muy elevada y en situaciones de vulnerabilidad y violencia y las parejas sexuales de las personas que viven con VIH. Para las personas que pertenecen a estas poblaciones, los marcadores de riesgo sustancial pueden incluir el sexo frecuente sin condón, ITS frecuentes y uso repetido de la profilaxis posterior a la exposición (PEP) (ONUSIDA, 2015)

Para iniciar el protocolo de uso de PrEP se debe garantizar que la persona haya dado negativo en las pruebas de VIH. Debe haber una sensibilización previa sobre la importancia de tener un seguimiento continuo, el cual incluye pruebas regulares de VIH y conocer los efectos secundarios que puede haber, que van desde náuseas, dolor de cabeza y pérdida de peso en el primer mes, hasta afectar a los riñones, al hígado y los huesos en los menos de los casos (Rubio y Martínez, 2016).

En septiembre de 2015, ONUSIDA hizo la recomendación de ofrecer la PrEP como otra opción de prevención a las personas que presentan un riesgo significativo de contraer la infección por el VIH.

En dicha recomendación, la OMS señala que la PrEP no debe sustituir otras intervenciones para la prevención de la infección por el VIH que han demostrado una alta eficacia y que están bien establecidas dentro de los programas integrales de prevención (ONUSIDA, 2015), como el uso de condones y lubricantes, el asesoramiento conductual, la PEP, el tratamiento de ITS, la circuncisión médica masculina voluntaria y la TAR para las parejas que viven con el VIH (Medina, 2014).

Para la aplicación de la PrEP, es necesario adoptar un enfoque de salud pública basado en los derechos humanos y centrado en la persona, al buscar una cobertura universal de salud, igualdad de género y derechos relacionados con la salud, incluidas la accesibilidad, la disponibilidad, la aceptabilidad y la calidad de los servicios.

Es necesario hacer hincapié en que la PrEP no previene el embarazo ni otras ITS, por lo que es prioritario insistir en el uso de métodos de barrera como el condón interno y externo.

¿Y la PEP?

La profilaxis post-exposición o PEP, es una medida de emergencia ante el posible contacto con el VIH, que disminuye las posibilidades de adquirir la infección (ONUSIDA, 2015).

Pueden recurrir a ella todas las personas que no viven con VIH y que han estado expuestas a la infección en un periodo menor a 72 horas, entre ellas:

  • Víctimas de agresión sexual, en las que hubo penetración o contacto con secreciones.
  • Cuando hubo exposición al VIH a través de una relación sexual de riesgo (por ejemplo, si se rompió el condón).
  • Personas usuarias de drogas inyectables, que compartieron agujas, como única ocasión (si lo hacen de forma regular se debe valorar el protocolo de PrEP).
  • Personal de salud que estuvo expuesto al contacto directo con sangre o secreciones.

El uso de la PEP se debe usar solamente en situaciones de emergencia; para que sea efectiva, se debe administrar dentro de dentro de las primeras 72 horas después de la posible exposición al VIH; entre más cercana a la exposición sea la administración de la PEP, existe una mayor eficacia. Su uso consiste en la toma de medicamentos antivirales durante 28 días es eficaz para prevenir el VIH cuando se administra de la manera correcta (CDC, 2024), pero no es 100 % efectiva.

La PEP es segura, pero en algunas personas puede causar efectos secundarios que pueden ser tratados y no ponen en peligro la vida (ONUSIDA, 2015; Sánchez et al., 2017).

Es importante mencionar que su uso no debe ser de forma regular y no sustituye el uso de otros métodos comprobados de prevención del VIH, como usar condones de la manera correcta y consistente, o usar solamente sus propias agujas nuevas y estériles y sus implementos cada vez que se inyecta. Dado que en la exposición a prácticas de riesgo hay factores bio-psico-sociales involucrados, es necesario que en las intervenciones con PEP no se administre sólo el tratamiento, sino que se brinde el acompañamiento médico y psicológico adecuado.

VIH y derechos humanos

Las personas que viven con VIH viven, con mucha frecuencia, violaciones a sus derechos humanos; por ejemplo, al negárseles el derecho a diagnósticos oportunos, al no respetarse su privacidad, al enfrentarse a la discriminación y el estigma, no sólo en la comunidad en general, sino en núcleos como la familia, el trabajo y aún en las propias instituciones de salud.

Con frecuencia están tan naturalizadas estas conductas hacia esta población que dejamos de mirar que se trata de violencias, lo que favorece a que se mantengan prácticas discriminatorias, como el solicitar una prueba de VIH como criterio de contratación laboral. De igual manera, ante la falta de información o capacitación adecuada, en muchos centros sanitarios se les niega una adecuada atención, o su padecimiento se considera una limitante para integrar una familia o a establecer vínculos amorosos.

Las desigualdades económicas son un factor decisivo para que un muy amplio sector de la población mundial que vive con VIH pues limita el acceso a condiciones básicas de alimentación y vivienda, y no se diga a la disponibilidad de tratamientos y medicamentos indispensables para mejorar sus posibilidades de tener una calidad de vida adecuada. En un entorno donde no se respetan los derechos humanos, las estrategias para abordar y combatir la infección por VIH se verán obstaculizadas. El estigma y la discriminación, la falta de acceso a la información y educación, harán que esos grupos prefieran pasar desapercibidos, evadiendo las estrategias de prevención, lo que aumenta aún más su vulnerabilidad.

Como parte de los ODS, se apuesta a que ninguna persona quede excluida de los bienes y las condiciones mínimas indispensables para su vida, por lo que es necesario abordar el estigma, la discriminación y otras barreras legales, circunstanciales y culturales relacionadas con el acceso y protección de los derechos humanos de las PVV.

Vidas libres de violencia y discriminación

Actualmente, vivir saludablemente con el virus es un objetivo principal para PVV. Gracias a los avances en el tratamiento, vivir una vida larga y saludable no sólo es posible para algunos casos, sino que se puede esperar que esto ocurra en la mayoría de ellos. Sin embargo, la toma de medicamentos antirretrovirales y el lograr una carga viral indetectable no es el único reto que se enfrentan las personas que viven con VIH.

Por esto, desde como parte de los ODS se han identificado 10 objetivos encaminados a la respuesta frente al VIH y al sida (Naciones Unidas, s. f.):

Objetivo 1: Fin de la pobreza. La pobreza puede aumentar la vulnerabilidad a la infección por el VIH.

Objetivo 2: Hambre cero. El hambre puede aumentar la vulnerabilidad a contraer el VIH.

Objetivo 3: Buena salud y bienestar. La falta de cobertura sanitaria universal restringe el acceso a la prevención y el tratamiento del VIH.

Objetivo 4: Garantizar una educación de calidad. La mayoría de las adolescencias y juventudes a nivel mundial no tienen un conocimiento preciso y completo sobre el VIH.

Objetivo 5: Lograr la igualdad de género. Las desigualdades de género, la discriminación, la violencia y las prácticas nocivas afectan negativamente con diferencia por género aumentan el riesgo de infección por el VIH y su impacto.

Objetivo 8: Trabajo decente y crecimiento económico. Los entornos laborales seguros facilitan el acceso a los servicios relacionados con el VIH.

Objetivo 10: Reducir las desigualdades. La desigualdad de ingresos está vinculada a una mayor prevalencia del VIH.

Objetivo 11: Ciudades y comunidades sostenibles. El VIH afecta especialmente a las ciudades y las zonas urbanas.

Objetivo 16: Paz, justicia e instituciones sólidas. La exclusión, el estigma, la discriminación y la violencia alimentan la epidemia del VIH.

Objetivo 17: Revitalizar la alianza mundial para el desarrollo sostenible. La acción colectiva mundial para mejorar el acceso a productos asequibles para el VIH es fundamental para poner fin a la epidemia del sida.

¿Por qué se discrimina a las personas que tienen VIH O sida?

La discriminación a las personas con VIH o sida tiene varias explicaciones. Una de ellas es que, al inicio de la aparición de la enfermedad, se presentó en grupos que eran discriminados y percibidos como «diferentes», debido a sus gustos por las personas de su mismo sexo. Otra explicación importante se relaciona con el hecho de que el sida es percibido como una enfermedad fatal y la gente tiene miedo a ser infectada. Una tercera causa es que históricamente se le ha asignado una carga negativa a la sexualidad, por lo que en algunos sectores adquirir una ITS, y sobre todo una mortal, es resultado del pecado.

Además, las vías de transmisión están asociadas con prácticas que son evaluadas de forma negativa socialmente (relaciones sexuales, homosexualidad, comercio sexual y uso de drogas) y porque las creencias hacen que se piense que cuando las personas se infectan es porque hicieron algo que «no debían» y entonces se cree que «se lo merecen».

La discriminación forma un ambiente negativo alrededor de la gente, lo que provoca que las personas no se cuiden a sí mismas y se propicie la aparición de ITS. El miedo al rechazo puede generar que las personas no se hagan las pruebas para saber si están infectadas; o si se las hacen, busquen tratamiento de forma tardía.

Tener VIH o sida no debe ser un factor para la discriminación

De acuerdo con cifras compartidas por UNAIDS (2021):

  • En los países con datos disponibles, hasta el 21 % de las PVV declararon que se les habían negado servicios sanitarios en los últimos 12 meses.
  • El análisis del índice de estigma reveló que la discriminación en relación con el VIH causaba o contribuía a la pérdida del empleo en más del 50 % de los casos, en 7 de los 11 países con datos.
  • Aún se imponen restricciones de viaje a PVV en 47 países.
  • En 25 de los 39 países con datos disponibles, más del 50% de las personas de entre 15 y 49 años muestran actitudes discriminatorias contra PVV.
  • Las PVV que perciben altos niveles de estigma en relación con el VIH tienen 2,4 veces más probabilidades de retrasar la solicitud de asistencia hasta estar muy enfermas.
  • En cuanto a la población adolescente que vive con el VIH, la discriminación infligida por miembros del estudiantado o el profesorado influye negativamente en su capacidad para cargar con la medicación y administrarlas dosis correspondientes en la escuela. Los entornos académicos donde se carece de intimidad, en particular los internados, exacerbaban el temor a la revelación accidental de la condición de vivir con VIH.

Para conocer otros datos revelados en este folleto, te invitamos a revisar el siguiente enlace: https://www.unaids.org/…

La importancia de brindar contextos seguros y solidarios para quienes viven con el VIH

En general, cuando las personas enferman enfrentan una serie de procesos orgánicos, emocionales y sociales que impactan en las formas de afrontar la enfermedad. En nuestras sociedades, ante enfermedades graves o delicadas, se tiende a formar una red de apoyo y contención a la persona enferma, pero de manera muy particular, el enfrentarse a condiciones como el VIH, las respuestas sociales y familiares a menudo son diferentes.

Pese a la información difundida en acciones educativas y de sensibilización sobre el VIH y sida en América Latina, ha sido más difícil derrocar los prejuicios y el estigma que desde el inicio ha acompañado a esta ITS. Es común que se juzgue a la PVV como culpable de su situación, como parte de una vida de excesos, y la enfermedad es vista como un castigo merecido. Así, la persona afectada y el núcleo familiar y social pueden enfrentar grandes retos y cambios, por ejemplo: el temor de la pareja o las personas cercanas a la transmisión y a la ideación de muerte; la idea de traición o infidelidad de la pareja, que puede culminar con el divorcio o el abandono; y también puede haber consecuencias en aspectos como la economía o el trabajo.

Ante estas situaciones, urge reconocer los beneficios que implica una detección temprana y el apoyo familiar y social, así como identificar el estado actual de la salud, los desafíos y retos que se les presentan a las personas con VIH. Cuando las personas y las comunidades pueden hacer valer sus derechos, tan elementales como la educación, la libre asociación, el acceso a la información y a la no discriminación, se reducen los impactos personales y sociales del VIH.

Tal y como lo menciona la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ONUSIDA, s. f.), es necesario garantizar un entorno abierto, seguro y de apoyo para las PVV, donde estén protegidas contra la discriminación, sean tratadas con dignidad y libres de estigma, y se les proporcione acceso al tratamiento, a la atención y al apoyo.

Erradicar la discriminación y estigma sobre las PVV también permitirá que las campañas de detección sean más eficaces, pues la población en general tendrá menos miedo de vivir bajo esta condición y acercarse a los servicios para conocer establecer estrategias de prevención o detección temprana.

Nos detendremos un momento para contarte una historia de vida

Hola, soy una sobreviviente del sida. Así me considero, una sobreviviente. Desafortunadamente la ignorancia, la falta de información y dejar la responsabilidad de mi salud sexual a mi pareja, al pensar que al ser una relación estable no había riesgo, a mi esposo, a marido, etcétera, me llevó a estar casi al borde de la muerte.
Afortunadamente, en ese momento, estuve rodeada por mis hermanos, mis padres, mis hijos y amigos, que, gracias a su amor incondicional, sus cuidados, que con tanto cariño me atendieron, fueron el motor que me dio la fuerza para seguir adelante y gracias a esto puedo platicar esta experiencia de vida con el VIH-sida.
Ahora, gracias a los tratamientos, sólo soy portadora de un virus que se llama VIH, que marcó una pauta en mi vida, pero también un antes y un después.
Con el corazón en la mano les puedo decir que no cambiaría ni un minuto de ese antes y ese después.
Me considero más sabía, mejor persona y he aprendido a amar a las personas y a todo lo que me rodea; veo todo mi alrededor con alegría, lleno de mil colores brillantes y mis acciones me llevaron a el lugar donde estoy, dedicada a acompañar, contener y aconsejar a personas con un diagnóstico reciente a VIH.
Como mujer, nada en mi vida ha cambiado; lo único es que ahora me cuido, me quiero y me ocupo de mí, de mi salud física, mental y espiritual, ya que para mí son los tres ejes importantes que hay que mantener en equilibrio para vivir feliz y sin miedos.
Por eso es importante que como mujeres tomemos nuestra responsabilidad en el tema de la salud sexual y reproductiva, y estar conscientes que no puedes dejar esa responsabilidad en manos de otra persona.

Relato anónimo.

Como ves, vivir con VIH puede tener muchas caras; cada historia de vida es y será diferente. Es probable que en muchos casos no sean tan favorables como en este. Pero regresemos unas líneas atrás y observemos cómo el apoyo de la familia y de los seres queridos, el amor incondicional, el cuidado y los tratamientos adecuados, pueden cambiar en gran medida la historia de vida de las personas.

Afortunadamente hablar de VIH y de sida no siempre es hablar de una historia de muerte. Si creamos un contexto de amor y respeto, favorecemos una nueva historia de vida.

La importancia de romper con el estigma

Desde hace muchos años se ha venido investigando sobre la transmisión del VIH y el impacto del tratamiento en la reducción del riesgo de infección. Como parte de estos trabajos, podemos saber que el riesgo de transmisión del VIH de una persona con tratamiento que se encuentra con una carga viral indetectable tiene un riesgo casi nulo de transmisión, hecho que fue demostrado y reconocido por la «Declaración de Consenso Suizo» (2008), donde se estableció que una persona VIH+, que había tenido una carga viral indetectable durante al menos seis meses con tratamiento, tenía un riesgo insignificante (tan pequeño o sin importancia que no vale la pena considerarlo) de transmitir el VIH.

Actualmente, podemos hablar de que «indetectable es igual a intransmisible» o «I=I», ya que:

  • Para las personas que viven con vih: tomar medicamentos contra el VIH puede reducir la carga viral a cantidades mínimas por periodos muy largos, si su uso es adecuado.
  • Es mucho menos probable que su sangre, fluidos vaginales y semen transmitan el VIH a otras personas.
  • Más probable que parejas mixtas (en las cuales uno vive con el VIH y el otro es VIH) que desean tener hijos pueden concebirlos de manera segura de la manera convencional.
  • Los medicamentos contra el VIH evitan que se reproduzca (que haga copias de sí mismo).
  • Cuando un régimen de medicamentos está funcionando… el VIH no puede reproducirse; por lo tanto, no podrá infectar nuevas células en su cuerpo.
  • La carga viral permanece baja, lo que significa que es más probable que tenga un sistema inmune saludable.

Los medicamentos contra el VIH no pueden curarlo; incluso cuando la carga viral es indetectable, todavía existen células del VIH «en reposo» o latentes en ciertas áreas (reservorios) de su cuerpo (por ejemplo, intestino, cerebro, médula espinal) (The Well Project, 2019).

Tener una carga viral indetectable significa que sólo hay un rastro del virus en los fluidos corporales que transmiten el VIH: sangre, fluidos vaginales, semen.

Una consideración especial es cuando hablamos de la lactancia materna, ya que aun cuando el tratamiento del VIH puede disminuir la transmisión a través de la leche materna, aún puede haber algún riesgo.

Actualmente se necesita más investigación sobre las maneras en las que el tratamiento del VIH afecta la lactancia materna, por lo que sólo se recomienda cuando los beneficios son mayores que el riesgo; por ejemplo, cuando la madre no tiene acceso o recursos económicos para obtener fórmulas artificiales o en caso de que el agua de uso este contaminada. Lo ideal es brindar a la madre toda la información y sea ella quien tome la mejor decisión para sus condiciones de vida (The Well Project, 2019).

Una PVV puede llevar una vida productiva, placentera y familiar satisfactoria. Lo que requiere es que se rompa el estigma que le acompaña en muchos casos.

¿Alguien puede obligar a las personas a hacerse el examen de detección del VIH?

En estricto apego a los derechos humanos, ninguna instancia debería poder obligar a una persona a realizarse un procedimiento médico que no quiera consentir incluida la aplicación de una prueba de detección de VIH. Incluso, aun cuando la persona se haga una prueba, no está obligada a revelar su estatus de salud a nadie, es por eso que es necesario que cada persona sea responsable del cuidado de su salud.

Asumir la responsabilidad sobre nuestro cuerpo, y con base en nuestras prácticas y experiencias, ayudará a una implementación de estrategias de detección como una estrategia de autocuidado y de cuidado de la pareja y de futuros vínculos sexuales.

Impacto familiar ante el diagnóstico del VIH

Compartir el diagnóstico de VIH con la familia puede tener un gran impacto, sobre todo ante la desinformación, el estigma que priva ante ella, y por las implicaciones que puede generar dentro de sus integrantes.

Anteriormente, al inicio de la epidemia de la infección por VIH, las familias tuvieron que lidiar con la muerte y pérdida de sus miembros sin información ni recursos institucionales que les brindaran contención ni apoyo. Actualmente, y gracias a la llegada de la terapia antirretroviral y las estrategias de respuesta ante el VIH, las familias pueden gozar de una mayor esperanza y calidad de vida para sus integrantes que viven con VIH, incluso, gracias a la indetectabilidad, es posible que se constituyan familias y se tengan hijas o hijos sanos de PVV cuya carga viral es indetectable.

No obstante, la pandemia por VIH implicó y sigue implicando realizar profundos cambios dentro de la estructura familiar y social. Ahora, las familias deben asumir la infección por el VIH como una enfermedad crónica que debe atenderse durante toda la vida de los miembros infectados.

Sin embargo, el diagnóstico de VIH para ninguna persona debe ser limitante para realizar su vida en condiciones casi normales, solo con un estricto apego médico. Afortunadamente un adecuado tratamiento puede llevar los niveles virales a cargas indetectables, que hacen casi nulo el riesgo de transmisión.

Todas las personas, sin importar su estado de salud respecto al VIH, merecen una vida digna, tener la capacidad de vivir en familia, dar y recibir amor, tener una pareja, contraer matrimonio y decidir si desean o no tener hijos. Esto es parte de sus derechos y, por lo tanto, nadie tiene el derecho a negarles esas posibilidades. Afortunadamente, cada día tenemos mejores medicamentos, personal más capacitado y legislaciones más específicas para permitir estas condiciones.

Habría que agregar que cada persona y familia enfrentará de forma diferente el diagnóstico, ya que entran en juego múltiples factores no sólo médicos, sino emocionales, personales y hasta culturales, que impactarán en gran medida la forma en que se afronte el conflicto.
Ante un diagnóstico de VIH, en muchos casos es necesario que se brinde acompañamiento a la familia en general, para desarrollar herramientas que les permitan enfrentarlo, y vivir el duelo de la pérdida de la salud, la pareja, el trabajo o cualquier otro proceso implicado.

De igual manera, hay otra serie de factores que pueden influir en la forma en la que se viva el diagnóstico; por ejemplo, no será lo mismo para la esposa que lo adquirió por tener relaciones con su pareja de toda la vida, que quien lo adquirió bajo la influencia de drogas o por violación, que aquella infancia que nació con la infección al no contar con un diagnóstico oportuno materno y que tendrá que vivir con el VIH a lo largo de toda su vida.

En sentido estricto, no podemos generar programas generales de atención a todas las personas, se requiere brindar un acompañamiento específico que responda a las necesidades individuales de cada persona y de cada familia. En cualquiera de los casos, es vital favorecer contextos donde sepan que no es un proceso que deban vivir en soledad.

Mujeres, embarazo y VIH

Se estima que el 31% de las PVV adultas en América Latina y el 52% en el Caribe son mujeres (García, P., Bayer, A., & Cárcamo, C., 2015). El factor biológico reside en la mayor extensión de la mucosa de la vagina y la concentración del virus en los fluidos vaginales. El área total de las paredes de la vagina provoca que exista una mayor exposición potencial al VIH al momento de sostener una relación sexual con un hombre que vive con VIH, sin un óptimo control médico y al no usar ningún mecanismo de barrera, aunado al hecho de que el semen tiene mayor concentración en personas que no están en tratamiento antirretroviral; esto hace que durante las relaciones heterosexuales, las mujeres sean de dos a cuatro veces más vulnerable a la infección por el VIH que el hombre.

Socialmente existen patrones de poder y dominio de los hombres hacia las mujeres, en los ámbitos económico, familiar, social, político, entre otros, que limitan en muchos casos el acceso a medios de protección. Estos patrones limitan las posibilidades de las mujeres para la toma de decisiones sobre su cuerpo, sexualidad y salud, así como su acceso a la información y al ejercicio de sus derechos. Esto salta a la vista en las dificultades que las mujeres experimentan para negociar el uso del condón con sus parejas. De igual manera, existe una poca percepción de riesgo de las mujeres ante el VIH. Culturalmente, las concepciones sobre amor, romanticismo y fidelidad pueden favorecer prácticas sexuales de riesgo, basadas en falsas seguridades acerca de la fidelidad de la pareja masculina (CENSIDA, s.f.)

Actualmente se ha demostrado con claridad la posibilidad de transmitir el VIH durante el embarazo, el trabajo de parto, el parto y la alimentación por medio de leche materna de la madre a su hijo o hija. Principalmente, porque el producto está expuesto al virus en la sangre de la madre y a otros líquidos en el momento del parto o por su presencia en la leche materna. En la mayoría de los casos, la transmisión del VIH de manera vertical (es decir, de madre a hijo) puede ser prevenida y minimizar su riesgo con la atención médica y antirretroviral adecuada a la madre y el seguimiento posterior a la niña o el niño recién nacido.

El riesgo de transmisión vertical de la infección por el VIH puede reducirse de un 15 a 20% sin intervenciones a menos del 2% con el uso de terapia antirretroviral durante el embarazo, el trabajo de parto y el periodo neonatal (ONUSIDA, 2015). Las intervenciones disponibles para disminuir la probabilidad de transmisión son el estar en tratamiento antirretroviral durante el embarazo, trabajo de parto y parto, o mediante cesárea, la administración de antirretrovirales al recién nacido y evitar la lactancia materna o cuidar las condiciones en que se dé, al garantizar que la madre presente cargas virales indetectables en su organismo.

Con la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad y las detecciones oportunas a través de un adecuado control prenatal, así como el estándar de tratamiento de las personas que viven con VIH, y la disponibilidad de intervenciones para reducir el riesgo de transmisión vertical, se ha hecho posible que las mujeres que viven con VIH opten conscientemente por embarazarse y disminuyan las posibilidades de interrumpir el embarazo.

Afortunadamente, cada día son más las mujeres que pueden tener acceso a maternidades planeadas y con acceso a la salud y a embarazos con menos riesgos. Todavía hace algunos años era impensable que una mujer que vive con VIH o con una pareja que viviera con VIH pudiera siquiera contemplar la idea de formar una familia, y mucho menos pensar en la maternidad. Afortunadamente, los avances médicos y el mayor acceso a diversos lugares a la salud han hecho posible en muchos casos el nacimiento de infancias de madres y padres que viven con VIH, que han decidido ejercer su reproductividad.

¿Cuál es la diferencia entre el VIH y las otras ITS?

En el bloque anterior revisamos las ITS. La infección por VIH comparte muchas de las características de otras ITS, como la gonorrea o la sífilis, pero en otros aspectos es totalmente diferente.

Veamos cuáles características son iguales y cuáles son diferentes.

  • Tanto its como el VIH pueden ser transmitidos por una persona que no tiene síntomas.
  • Las ITS y el VIH generalmente se adquieren por medio de las relaciones sexuales sin protección.
  • Tanto las ITS y el VIH pueden prevenirse.
  • Las ITS y el VIH las puede padecer cualquier persona.
  • El VIH es una ITS
  • Se pueden tener más de una its a la vez. Como cuando tienes gripa, pero al mismo tiempo tienes una infección de vías urinarias. Solo que, en este caso, la presencia de una favorece la aparición de la otra.

En este caso específico, tener otras ITS favorece la infección por VIH, ya que daña el epitelio y disminuye la capacidad de respuesta del organismo. Es muy importante destacar que las adolescentes infectadas con ITS tienen diez veces más probabilidades de contraer el VIH si tienen sexo desprotegido con un hombre infectado (HIVINFO, 2020).

Grupos y programas de apoyo

El apoyo social es una dimensión de las redes de sostén que giran en torno a la salud física o emocional, con la finalidad de ejercer cierta influencia positiva, sobre una persona o un determinado grupo de población con características comunes. El apoyo social a las PVV ha mostrado un gran potencial para influir en su calidad de vida. Consiste en brindar los recursos materiales y psicológicos que las personas requieren y a las que no tienen acceso; va desde lo emocional que implica ser escuchado, atendido, estimado y acompañado, hasta brindar recursos materiales, económicos o servicios que representan apoyos en asuntos operativos relacionados con el tratamiento o la atención de la salud y en las actividades prácticas del día a día.

La relación entre apoyo social, depresión, afrontamiento y salud parece ser especialmente importante para las personas que viven con el VIH. Se ha descrito como personas que viven con VIH o sida, con bajo apoyo social tienen más síntomas físicos, más desesperanza y más depresión, que aquellas con altos niveles de socialización (Campillay, M. & Monárdez, M., 2019). De igual manera, existe evidencia de que la menor disponibilidad de apoyo social percibido se asocia con un mayor uso de estrategias de afrontamiento poco saludables, como la evitación y negación, y un mayor trastorno del estado de ánimo y con niveles más bajos de vitalidad. Todo lo que con frecuencia lleva al consumo de alcohol y drogas.

Dados los efectos del apoyo social en el afrontamiento de la enfermedad y la calidad de vida de las personas que viven con VIH, es fundamental evaluar el apoyo social, brindar los insumos necesarios para identificar, coordinar o crear redes de apoyo que faciliten la atención de la salud y mejoren la calidad de vida las personas que viven con VIH.

Reflexiones finales

Como habrás notado, vivir con VIH puede ser un gran reto. Sin embargo, gracias a los avances médicos y sociales, cada día existen mejores tratamientos y condiciones de vida. Aun así, sigue siendo fundamental trabajar en la prevención de la transmisión, la detección temprana y el acceso oportuno al tratamiento para todas las personas que lo necesiten.

Es importante reconocer que todas las personas podemos estar expuestas al virus si no tomamos las precauciones necesarias, y que no todos tienen las mismas oportunidades para cuidarse. Por ello, es clave desarrollar programas adaptados a las necesidades de cada población. Como persona replicadora, tu papel es sensibilizarte sobre tu propio cuidado y también sobre las realidades de las comunidades con las que trabajes.

Reflexiona unos minutos:

  • ¿Qué haces actualmente para cuidarte y cuidar a tu(s) pareja(s)?
  • ¿Conoces a personas que viven con VIH?
  • ¿Tu trato hacia ellas es de respeto y apoyo?
  • ¿Qué acciones concretas podrías realizar para ayudar a disminuir la transmisión del VIH?

Anota tus observaciones.