Si tu objetivo es obtener el certificado, te recomendamos registrarte o ingresar al comenzar. De lo contrario, el sistema no podrá registrar tu avance, y si te registras al final, tendrás que revisar nuevamente todos los temas y volver a realizar las evaluaciones, incluso si ya los completaste sin registrarte.

4.2 Igualdad, estereotipos y roles de género

IMPORTANTE: Debes ver el video completo para poder seguir avanzando en el curso

Es una realidad que, históricamente, ser hombre o ser mujer ha marcado diferencias importantes en nuestras vidas. Durante siglos, los hombres eran quienes tomaban las decisiones relevantes en las naciones, mientras que las mujeres se quedaban en casa criando a hijas e hijos y atendiendo las labores domésticas.

Aunque las cosas están cambiando, persisten notorias desigualdades derivadas de lo que algunas personas especialistas identifican como el sistema patriarcal. Este sistema, también llamado patriarcado, consiste en la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niñas y niños de la familia, y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general (Lerner, 1990).

A pesar de que América Latina y el Caribe han cerrado casi tres cuartas partes de su brecha de género en las últimas décadas, aún queda mucho por avanzar (World Economic Forum, 2023). De acuerdo con datos del BID (2021), las mujeres de esta región ocupan solo el 15% de los cargos directivos y son dueñas de apenas el 14% de las empresas. De hecho, solo en una de cada diez empresas el puesto de gerente principal lo ocupa una mujer.

La igualdad de género se refiere a que mujeres y hombres deben tener los mismos derechos, oportunidades y responsabilidades. Es decir, el género no debe ser un obstáculo para ejercer nuestros derechos ni para acceder a las mismas oportunidades. Implica, también, garantizar la posibilidad de que todas las personas puedan construir la vida que desean, tanto en el ámbito privado como en el público.

Hoy se reconoce a nivel internacional que la igualdad de género es una pieza clave para el desarrollo sostenible (UNESCO, 2014). Para alcanzarla, es necesario considerar las ventajas y desventajas que históricamente han afectado a cada género, así como los privilegios que han colocado los intereses de los hombres por encima de los de las mujeres.

También es fundamental desmontar muchos estereotipos y roles de género que se nos han impuesto a partir de supuestas diferencias biológicas entre hombres y mujeres, pero que hoy resultan obsoletos. Por ejemplo, algunos estereotipos sostienen que las mujeres son más tiernas, sensibles y aptas para el cuidado de otras personas (niños o niñas, personas enfermas o mayores), mientras que los hombres son más racionales, asertivos, rudos y mejor preparados para el liderazgo o la política.

Estos estereotipos generan roles de género igualmente cuestionables, pero aún vigentes en muchos sectores sociales. Según estos roles, las mujeres deben encargarse de las tareas domésticas, el trabajo no remunerado o profesiones de servicio (como enfermería, docencia o trabajo social). En cambio, se espera que los hombres sean los proveedores del hogar y se desempeñen en puestos de liderazgo político, empresarial o deportivo.

Alcanzar la igualdad de género es una aspiración válida y urgente. No se logrará de la noche a la mañana, pero es fundamental seguir trabajando, tanto desde las leyes y políticas públicas como desde nuestra conciencia individual. Es importante que tanto mujeres como hombres tomemos conciencia del daño que generan los estereotipos de género, ya que limitan el desarrollo humano y afectan la armonía familiar y social.

* Todos los créditos de las imágenes se encuentran dentro del archivo descargable.