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8.2 Desmitificando el VIH y sida

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El VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) afecta principalmente al sistema inmunológico o inmunitario, encargado de proteger nuestro cuerpo contra infecciones. Este virus invade y destruye células específicas llamadas linfocitos T CD4, debilitando progresivamente nuestro sistema de defensas (OMS, 2023).

El VIH puede causar el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida), que es un conjunto de enfermedades causadas por el deterioro extremo del sistema inmunológico. El sida aparece cuando las defensas del cuerpo se encuentran muy bajas (menos de 200 células CD4), lo que favorece infecciones denominadas «oportunistas». En Latinoamérica, la toxoplasmosis cerebral, candidiasis y tuberculosis pulmonar han sido reportadas como las más comunes (Morey et al., 2020).

Se llama «persona que vive con VIH» a alguien que, tras una prueba confirmatoria, se determina que adquirió el virus. Es importante saber que una persona puede vivir saludablemente con el VIH durante muchos años sin presentar síntomas ni desarrollar enfermedades.

El período ventana es el tiempo que transcurre entre la exposición al virus y la capacidad de las pruebas serológicas (de anticuerpos) para detectarlo. Durante este período, una prueba puede resultar negativa, incluso si la persona ya ha contraído el virus, porque los anticuerpos aún no se han desarrollado en cantidades detectables. Todas las pruebas tienen un período ventana que varía según la prueba. También depende de la muestra analizada; los períodos ventana son más largos cuando la muestra analizada es sangre obtenida por punción digital o fluido oral (Pebody, 2021).

Carga viral y tratamiento antirretroviral

Los antirretrovirales son medicamentos utilizados para tratar la infección por el VIH. Estos medicamentos no curan la infección, pero reducen la cantidad de virus en el cuerpo y mejoran la salud.  El tratamiento consiste en una combinación de fármacos (TAR o TARGA) que suprime la replicación del VIH. Los antirretrovirales trabajan interfiriendo el ciclo de replicación del VIH en el cuerpo, impidiendo que el virus se reproduzca y ataque las células del sistema inmunológico. Al reducir la carga viral (cantidad de virus en la sangre) se pueden combatir mejor las infecciones (Cachay, 2024).

Indetectable = intransmisible

El objetivo principal del tratamiento es lograr una carga viral indetectable. Esto significa que la cantidad de virus en sangre es tan baja que no se detecta en análisis convencionales (aunque el virus no desaparece por completo del cuerpo). Después de varios estudios importantes, se determinó que las personas que viven con el VIH que siguen un tratamiento antirretroviral adecuado y que tienen un nivel indetectable de VIH en la sangre, no presentan ningún riesgo de transmitir el virus sexualmente (ONUSIDA, 2018).

Para mantener esa carga vírica indetectable, es fundamental que una persona que vive con VIH sea fiel al tratamiento y se haga pruebas de carga vírica regularmente. Estas pruebas son, justamente, las que ayudan a las y los proveedores de salud a controlar el éxito del tratamiento.

Impacto emocional del VIH

Los adultos jóvenes que viven con VIH enfrentan diversos desafíos. Estos incluyen la aceptación (y revelación) del propio estado serológico positivo, la adherencia al tratamiento antirretroviral, el desarrollo de una relación de pareja, la presencia de depresión o ansiedad, el estigma, la discriminación y la falta de apoyo social (Nyongesa et al., 2022; Ninnoni et al., 2023).

Existen tratados internacionales que protegen el derecho a la igualdad y prohíben la discriminación. Algunos ejemplos son la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia, y los Pactos Internacionales sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales, Civiles y Políticos.

Estos acuerdos señalan que discriminar a alguien por vivir con VIH es una violación de sus derechos humanos básicos. Por ello, exigen que los países que los han firmado tomen medidas para evitar la discriminación y garantizar el respeto hacia todas las personas. Además, existen documentos elaborados por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que prohíben la discriminación con base en el estado serológico de una persona. 

Todo lo que no sabías sobre las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS)

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2024), más de un millón de personas entre 15 y 49 años adquieren diariamente una infección de transmisión sexual (ITS). Al año, aproximadamente 374 millones contraen alguna de las siguientes infecciones: clamidiasis, gonorrea, sífilis o tricomoniasis.

Se conocen más de 30 virus, bacterias y parásitos que pueden transmitirse sexualmente. De estos, ocho son los más comunes:

Curables: sífilis, gonorrea, clamidiasis y tricomoniasis.

No curables (víricas), aunque tratables: hepatitis B, herpes simple (VHS), VIH y virus del papiloma humano (VPH).

A ellas se suman los brotes emergentes de nuevas ITS como la viruela símica, las infecciones por Shigella sonnei y Neisseria meningitidis, el ébola y el zika (OMS, 2024)

La mayoría de las ITS se transmiten por contacto sexual (vaginal, anal u oral). Algunas pueden propagarse por vías adicionales, como contacto con sangre o de la madre al bebé durante el embarazo o el parto.

A menudo, las ITS no causan síntomas, y cuando aparecen pueden no ser específicos de un tipo de infección, por ejemplo, secreción o flujo distinto al que se presenta habitualmente, ardor uretral, úlceras genitales y dolor abdominal.

Estrategias para la prevención de ITS

La prevención primaria de las ITS, incluido el VIH, se basa en la educación y asesoramiento, destacando las siguientes estrategias (OMS, 2024):

  • Educación sexual integral y asesoramiento antes y después de pruebas de detección.
  • Promoción de prácticas sexuales seguras y uso constante del condón.
  • Intervenciones específicas dirigidas a poblaciones clave (trabajadoras sexuales, hombres que tienen sexo con hombres, personas transgénero y personas que usan drogas, entre otros grupos prioritarios).
  • Educación adaptada para distintas edades y grupos poblacionales.

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