Si tu objetivo es obtener el certificado, te recomendamos registrarte o ingresar al comenzar. De lo contrario, el sistema no podrá registrar tu avance, y si te registras al final, tendrás que revisar nuevamente todos los temas y volver a realizar las evaluaciones, incluso si ya los completaste sin registrarte.

1.3 Las reacciones del cuerpo: respuesta sexual humana

IMPORTANTE: Debes ver el video completo para poder seguir avanzando en el curso

El modelo original de la respuesta sexual humana (RSH) fue propuesto por William Masters y Virginia Johnson (1967) con el objetivo de describir con detalle los cambios físicos que ocurren durante la actividad sexual. Posteriormente, este modelo fue enriquecido por Helen Kaplan (1978) y el mexicano Juan Luis Álvarez-Gayou (1986).

Conocer cómo responde nuestro cuerpo durante la actividad sexual ayuda a fortalecer nuestro autoconocimiento, no solo a nivel físico, sino también emocional y psicológico. La respuesta sexual humana se divide en seis fases, que ocurren tanto durante relaciones sexuales como en la masturbación:

1.ª Fase: Estímulo Sexual Efectivo

Los estímulos sexuales son efectivos cuando producen en la persona una serie de respuestas y cambios a nivel corporal, incluidos los órganos sexuales. Estos estímulos pueden ser internos (como fantasías, sueños o recuerdos) o externos (cuando se perciben a través de los sentidos). Además, tocar ciertas partes del cuerpo, conocidas como «zonas erógenas», puede ser un estímulo sexual efectivo, aunque no todas las personas reaccionan de la misma manera ante estos tocamientos, ni se puede afirmar que estas zonas sean universales.

2.ª Fase: Excitación

La excitación es provocada por un estímulo sexual efectivo. Experimentar excitación puede generar diversas reacciones físicas, solamente algunas o ninguna; por otro lado, no todas las personas experimentan cada una de estas reacciones de la misma manera.

Esta fase se caracteriza por la vasoconstricción y el aumento de la frecuencia cardíaca, el ritmo respiratorio y la presión arterial; puede aparecer un enrojecimiento en la piel del rostro, del pecho y la espalda. La excitación provoca la erección, lubricación, engrosamiento del escroto y endurecimiento de los pezones. Durante esta etapa, los testículos se llenan de sangre, los pechos aumentan ligeramente de tamaño, el útero se eleva, y el clítoris y los labios menores se hinchan.

3.ª Fase: Meseta

La fase de meseta se caracteriza por el sostenimiento de los cambios ocurridos durante la etapa de excitación, preparando al cuerpo para el orgasmo. La erección del pene alcanza su máxima dimensión, los testículos se hinchan aún más y aparece el líquido preseminal o fluido preeyaculatorio. El ritmo cardíaco sigue aumentando, la respiración se vuelve más profunda y los músculos de todo el cuerpo se tensan. El clítoris se vuelve muy sensible al tacto (lo que puede resultar doloroso) y se retrae o se «esconde» en su capuchón.

4.ª Fase: Orgasmo

Al finalizar la fase de meseta generalmente se alcanza el orgasmo. En este momento, la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la tensión muscular y la frecuencia respiratoria alcanzan su punto máximo. El cuerpo experimenta una liberación placentera de la tensión sexual acumulada, acompañada de contracciones involuntarias en diferentes músculos, desde el rostro hasta los pies.

En general, en los hombres, estas contracciones van acompañadas de la eyaculación; sin embargo, es importante aclarar que orgasmo y eyaculación pueden ocurrir de forma independiente, es decir, puede haber eyaculación sin orgasmo y orgasmo sin eyaculación. También, algunas personas pueden experimentar más de un orgasmo en un mismo encuentro sexual.

El orgasmo, siendo una sensación muy íntima y personal del placer, es definido y entendido de manera diferente por cada persona. Algunas lo describen como una explosión, un hormigueo o un momento de intensa tensión seguido de cansancio. Para algunas personas, el orgasmo está localizado en una parte específica del cuerpo; para otras, es una experiencia que trasciende lo corporal.

La eyaculación femenina

Algunas mujeres expulsan diferentes tipos y cantidades de fluidos durante la excitación sexual o el orgasmo. Estos fluidos se pueden clasificar principalmente en dos tipos: eyaculación femenina y squirting o squirt (palabra inglesa que significa «chorro»).

Eyaculación femenina: Es un fenómeno fisiológico en el que se expulsa un líquido blanquecino y lechoso que contiene altas concentraciones de fructosa, glucosa y antígeno prostático específico, una proteína que también se encuentra en el semen (Pastor y Chmel, 2022). Aunque su origen exacto aún se investiga, se cree que proviene de las glándulas de Skene o parauretrales (Rodríguez et al., 2020).

Squirting: Este fenómeno implica la expulsión de un fluido de mayor volumen, transparente y similar a la orina, pero con menores concentraciones de fructosa, glucosa y antígeno prostático. Este líquido se relaciona con la relajación de los músculos de la vejiga durante el orgasmo, desde donde se expulsa.

En un estudio realizado con 1,568 mujeres (Påfs et al., 2024), el 58% afirmó haber experimentado eyaculación femenina o squirting. Aunque la mayoría lo calificó como positivo, algunas reaccionaron inicialmente con sorpresa o vergüenza (28%) o pensaron que habían orinado (26%) la primera vez que les sucedió. Además, 6 de cada 10 mujeres han intentado evitar eyacular o tener squirting en algún momento, principalmente porque el líquido expulsado puede humedecer áreas extensas (como sábanas o colchones). Entre las mujeres que no han eyaculado o tenido un squirt, aproximadamente 1 de cada 3 expresó interés en experimentarlo.

Al igual que ocurre con el orgasmo, experimentar eyaculación femenina o squirting no determina la satisfacción sexual. Cada persona vive su sexualidad y placer de manera única y diferente.

5.ª Fase: Resolución

En la etapa de resolución, el cuerpo regresa a un estado de reposo alejado de la excitación. La erección y sensibilidad se pierden gradualmente, y se pueden sentir satisfacción, relajación y fatiga.

6.ª Fase: Fase Refractaria

Esta etapa está definida por el tiempo que una persona tarda en volver a reaccionar a un estímulo sexual. En general, en los hombres lleva un poco más de tiempo en comparación con las mujeres; además, suele ser más larga en personas de mayor edad. La fase refractaria es muy variable en cada persona, ya que se relaciona con diversos factores.

Otros modelos de respuesta sexual

Además del modelo lineal, existen otros enfoques igualmente interesantes:

Modelo cíclico biopsicosocial de Rosemary Basson (2000): plantea que el deseo no siempre es espontáneo (resultado de una necesidad corporal), sino que puede surgir posterior al inicio del encuentro sexual. Este «deseo responsivo» surge como resultado de la interacción intencional con ciertos estímulos y obedece a la búsqueda de intimidad o placer.

Modelo de control dual de Bancroft (2009): propone que la respuesta sexual es resultado de un balance entre mecanismos excitatorios e inhibitorios. Este modelo explica factores relacionados con conductas de riesgo, agresión sexual y compatibilidad erótica.