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4.3 Violencia de género

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Una de las consecuencias más preocupantes de la desigualdad entre mujeres y hombres es la violencia de género, que coloca a los hombres en posiciones de poder y control sobre las mujeres. Este tipo de violencia se ejerce —o se sufre— por el solo hecho de ser mujer u hombre.

La violencia de género se comete principalmente contra las mujeres como resultado de las desigualdades estructurales y los estereotipos que las colocan en situación de subordinación frente a los hombres. De hecho, el 56% de los homicidios de mujeres son cometidos por sus parejas o miembros de la familia; solo el 11% de los homicidios de hombres se producen de este modo (ONU Mujeres, 2023).

En América Latina, los hombres ganan, en promedio, casi 20% más que las mujeres al mes y cerca del 17% más por hora trabajada (OIT, 2025).

Existen distintos tipos de violencia:

1. Violencia psicológica. Es todo acto u omisión que daña la estabilidad emocional (burlas, humillaciones, amenazas, etc.) o provoca miedo a través de la intimidación. Incluye las amenazas y el aislamiento de la persona de sus amistades, familia, escuela o trabajo. Existen clasificaciones que la distinguen de la violencia emocional, que consiste, por ejemplo, en minar la autoestima de una persona a través de críticas constantes, infravalorar sus capacidades, insultarla o someterla a otros tipos de abuso verbal (ONU Mujeres, 2024)
2. Violencia física. Es cualquier agresión o intento de agresión que causa daño corporal, con o sin armas u objetos. Incluye denegar atención médica a una persona, obligarla a consumir alcohol o drogas o evitar la satisfacción de sus necesidades básicas (como comer o dormir).
3. Violencia patrimonial. Son acciones que afectan la supervivencia de una persona, como el robo o destrucción de documentos y bienes.
4. Violencia económica. Consiste en lograr o intentar conseguir la dependencia financiera de otra persona, manteniendo para ello un control total sobre sus recursos financieros, impidiéndole acceder a ellos y prohibiéndole trabajar o asistir a la escuela.
5. Violencia sexual. Conlleva actos que dañan el cuerpo o la sexualidad de la persona, como obligarla a participar en un acto sexual sin su consentimiento. La violencia sexual también incluye el acoso y la violación.
7. Violencia digital o ciberviolencia. Se refiere a cualquier forma de violencia que se ejerce a través de medios digitales, y puede abarcar el ciberacoso, la sextorsión y la difusión no consentida de imágenes íntimas. Abarca diferentes formas de violencia, principalmente la sexual y la psicológica, y puede tener graves consecuencias emocionales y sociales.

La violencia también se puede clasificar en modalidades dependiendo del espacio donde ocurre; puede ser familiar, laboral, docente, comunitaria, institucional o política.

 

Cuando la violencia de género ocurre dentro de una pareja, es clave identificarla a tiempo. Puede empezar con bromas hirientes que muchas veces escalan a insultos, gritos, empujones y golpes. A veces, la violencia que se ejerce no llega a ser física, pero se manifiesta como control.

Violencia y control son conceptos interrelacionados, especialmente en contextos de abuso. El control coercitivo es una estrategia de manipulación que busca limitar la autonomía y autoestima de una persona, a menudo como parte de un ciclo de violencia psicológica y emocional. Por ejemplo, la revisión compulsiva del celular de la pareja (mensajes, llamadas, redes sociales, historial de navegación, entre otros), especialmente sin su consentimiento, es una manifestación de violencia de control (Gámex et al., 2018).

Estos actos siguen un patrón conocido como la «espiral de la violencia», donde tras un episodio violento viene una etapa de aparente calma y arrepentimiento, seguida de una nueva agresión. Es vital romper ese ciclo, buscar ayuda —en la familia, con amistades, en organizaciones o instituciones oficiales— y tener claro que nadie merece vivir violencia.

* Todos los créditos de las imágenes se encuentran dentro del archivo descargable.