1.4 La importancia de una crianza saludable
Como hemos mencionado anteriormente, una de las funciones de las familias es la crianza de las hijas y de los hijos, tarea nada sencilla desde luego, ya que es una enorme responsabilidad acompañar y formar a esas personas que son tan importantes para nosotras y nosotros.
Recordemos que la familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más) es el espacio donde las niñas y los niños aprenden, en pequeña escala, los lineamientos y valores que les permitirán incorporarse a la sociedad.
Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más)? Según la OMS, la familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más) se define como el conjunto de personas que conviven bajo el mismo techo, organizadas en roles fijos, con vínculos consanguíneos o no, con un modo de existencia económico y social común y con sentimientos afectivos que los unen y aglutinan.
Es en las familias donde niñas y niños reciben los primeros aprendizajes sociales y emocionales. Ahí aprenden distintas formas de convivencia, maneras de expresar sus afectos y emociones, donde adquieren tradiciones, costumbres y donde encuentran referentes para la convivencia cotidiana. Es el lugar donde incorporan comportamientos y maneras de relacionarse afectiva y socialmente, donde aprenden a aceptar, a rechazar y a reconocer la necesidad de otras personas, así como a integrarse o a marginarse. La manera en que esas niñas y niños recibirán esos aprendizajes dependerá de cómo madres y padres les formemos y cómo acompañemos su propio desarrollo.
No importa la composición de nuestras familias. Como ya lo mencionamos, puede estar conformada por un padre, una madre, hijas e hijos, pero también por un solo padre o una sola madre con sus hijas e hijos, o por dos padres o por dos madres, y con las y los abuelos como responsables de la crianza de las y los nietos. En fin, cualquiera que sea la composición familiar, la responsabilidad de formar a las niñas, niños y adolescentes resulta de suma trascendencia para sus propias vidas.
Matrimonio y otros compromisos a largo plazo
Al hablar de familias, es importante hablar de matrimonioEl matrimonio es una institución social, cultural y, en muchos casos, legal, que une a dos personas en una relación formal y reconocida, generalmente con el propósito de establecer una… (Da clic para leer más), que suele ser el contrato social que inicia la formación de una nueva familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más).
Esta es una institución social basada en la unión de dos personas, cónyuges, que goza de reconocimiento jurídico y, en consecuencia, implica una serie de deberes y derechos de carácter patrimonial y doméstico establecidos por el derecho civil de cada país.
Aunque muchas personas desean que el matrimonioEl matrimonio es una institución social, cultural y, en muchos casos, legal, que une a dos personas en una relación formal y reconocida, generalmente con el propósito de establecer una… (Da clic para leer más) sea para toda la vida, algunas parejas deciden separarse, ya sea por divorcio o por dejar de convivir. Esta situación puede afectar a las hijas e hijos, pero si se establece una comunicación clara y se les asegura que el amorEl amor es considerado como un sentimiento universal que se caracteriza por el afecto, respeto y cuidado que se siente hacia otra persona, lugar o cosa. Es un sentimiento complejo… (Da clic para leer más) y el cuidado por parte de ambos progenitores continúan, es posible transitar hacia una separación saludable.
Es fundamental que madres y padres, sin importar el tipo de relación que hayan formado, reflexionen sobre la manera en que viven sus vínculos, ya que estos influyen en cómo sus hijas e hijos construirán sus propias relaciones en el futuro.
Es necesario que las y los jóvenes sepan que una relación a largo plazo demanda el establecimiento de compromisos de mutuo acuerdo, sabiendo que esos compromisos pueden representar un desafío importante, pero también un enriquecimiento personal y de la pareja.
Cabe señalar que se debe tener sumo cuidado al abordar el tema de los matrimonios infantiles, precoces y forzados que, además de estar prohibidos en muchos países, atentan contra los derechos humanos y llevan a serias consecuencias en el ámbito de la salud y de la integridad de las niñas y los niños que viven esa situación. Es muy importante hablar de ese tema con nuestras hijas e hijos para que tengan la confianza de acercarse a nosotros en caso de que siendo menores de edad se involucren en alguna situación de esta naturaleza, o alguna de sus amigas o amigos.
Paternidades y maternidades
Por otra parte, tenemos que reflexionar sobre el significado de nuestra paternidad o maternidad. Durante mucho tiempo, y eso persiste en algunas sociedades actuales, se consideraba un deber de toda mujer ejercer la maternidad una vez alcanzada cierta edad. Hoy esa idea ha perdido fuerza y cada vez hay más mujeres que eligen libremente no ejercer la maternidad, sin que por ello valgan menos que las demás mujeres.
En el caso de las paternidades, también ha habido cambios importantes. En algún momento la paternidad era un orgullo para el hombre, que de esa manera perpetuaba el apellido. Parecería que mientras más hijos tuviera, se reforzaba su masculinidad. Hoy en día, para muchas personas lo que importa no es el número de hijas e hijos, sino el compromiso que los padres establecen en el cuidado y acompañamiento de esas hijas e hijos.
Ser madre o padre no es solamente una cuestión biológica. Muchas mujeres y muchos hombres ejercen la maternidad o la paternidad sin haber intervenido biológicamente en la procreación, porque optaron por la adopción o recurrieron a los adelantos científicos para procrear a través de los numerosos métodos de reproducción asistidaConjunto de técnicas y tratamientos médicos que facilitan el embarazo cuando este no se consigue por reproducción tradicional (coito pene-vagina con eyaculación intravaginal sin método de barrera). Las técnicas de… (Da clic para leer más) que existen, o también porque se unieron con un hombre o una mujer que ya tenía hijos o hijas, o en casos de adopción.
Recordemos que todas las personas tienen derecho a ser madres o padres si así lo desean, sin importar su sexoSerie de características físicas determinadas genéticamente, que colocan a las personas de una especie en algún punto del continuo que tiene como extremos a los individuos reproductivamente complementarios. Dependiendo del… (Da clic para leer más), identidad o expresión de géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más), orientación sexual o estado civil (IPPF, 2008). En este sentido, ser padre o madre es una decisión que idealmente se toma a partir de una reflexión a largo plazo y con fundamento en cuestiones afectivas, éticas, económicas y sociales ligadas a los desarrollos científicos, a los cambios en el mercado del trabajo y a las reflexiones éticas.
Diversos organismos internacionales han destacado la importancia de fomentar una mayor participación de los hombres en las actividades de cuidado y crianza de sus hijos e hijas. El UNFPA, en colaboración con la Iniciativa Spotlight, publicó el documento Paternidad activa: la participación de los hombres en la crianza y los cuidados (2021). Este informe subraya que la implicación activa de los hombres en la crianza y el cuidado es esencial para avanzar hacia la igualdad de géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más) y reducir la violencia basada en géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más). Además, se destaca que la participación paterna activa mejora el bienestar de los niños y niñas, promueve relaciones familiares más equitativas y contribuye al empoderamiento de las mujeres.
Es preocupante el alto porcentaje de hogares donde el padre está ausente, y el incremento gradual de la cifra. Las paternidades ausentes están arraigadas hasta lo más profundo en la cultura latinoamericana porque el problema viene de tiempos de la conquista y, para la economista Nancy Folbre (1994), es una de las raíces de la inmensa desigualdad de géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más) en la región y un obstáculo histórico para que mujeres y niñas podamos reclamar nuestros derechos.
En el tema de las crianzas, los roles de géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más) tradicionalmente asignados juegan un papel importante. Al ser el padre el proveedor, asume la principal figura de autoridad y es quien toma las decisiones importantes, mientras la madre se encarga de la formación, el cuidado y la alimentación de las hijas e hijos. Para los varones, tener hijos e hijas, procrear, fundar una familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más) es considerado una parte importante de la identidad de géneroVivencia interna, individual y subjetiva del género, que puede o no corresponder con el sexo asignado al nacer. Incluye la vivencia personal del cuerpo, que podría o no involucrar la… (Da clic para leer más), una reafirmación de su virilidad. Trabajar, ser proveedor, hacerse cargo, ser responsable de la familiaLa familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de parentesco, que pueden ser biológicos, legales o sociales. Estos vínculos pueden implicar la convivencia en un mismo… (Da clic para leer más), ser la autoridad, constituye y da sentido a sus vidas.
Una vez que hemos tomado conciencia de la importancia de cuestionar los roles de géneroEl género son los conceptos sociales de las funciones, los comportamientos, las actividades y los atributos que cada sociedad considera apropiados para hombres y mujeres (OMS, 2020). Es decir, el… (Da clic para leer más) tradicionales y decidimos adoptar una crianza donde padre y madre, en el caso de las parejas heterosexuales, aceptamos que esta labor es una tarea conjunta en que ambas partes seremos corresponsables en condiciones de igualdad y en la que tomaremos juntos las decisiones para el bien de nuestros hijos y nuestras hijas, corresponde plantearnos la siguiente pregunta: ¿qué tipo de crianza quiero para ellos y ellas?
Tipos de crianzas
Muchas personas repiten los patrones con los que se les educó, no obstante, al darse cuenta de que la educación recibida en casa no fue la ideal, buscan efectuar algunas modificaciones.
Al respecto, hay que recordar que a un alto porcentaje nos educaron con castigos severos y pensamos que fue el mejor método de crianza. En América Latina y el Caribe, la disciplina violenta hacia niños y niñas es una práctica lamentablemente común. Según datos de UNICEF (2022), aproximadamente el 64% de los menores de 15 años experimentan regularmente algún tipo de disciplina violenta, ya sea a través de agresión emocional o castigo corporal. Además, UNICEF revela que 2 de cada 3 niños, niñas y adolescentes en la región sufren violencia en el hogar, incluyendo castigos físicos y psicológicos. Esta violencia suele ser ejercida por personas cercanas, como padres, cuidadores, compañeros y vecinos.
Este tipo de crianza autoritaria y basada en la violencia consiste en la imposición inflexible de normas y disciplina, recurriendo a castigos que muchas veces son desproporcionados a la gravedad de la falta, provocando daños físicos y psicológicos en los hijos o hijas. En este modelo, las hijas y los hijos crecen con inseguridad, aprenden que los problemas se resuelven con violencia y pierden la confianza hacia la madre y el padre al sustituirla por el miedo (UNICEF, 2022).
Hay quienes se van al otro extremo y caen en lo que diferentes especialistas reconocen como la crianza permisiva o indiferente. La crianza permisiva es aquella donde casi nunca hay castigos, no se establecen normas o son poco claras. En esos casos, las madres y los padres tratan de adaptarse a las necesidades o deseos de sus hijos e hijas, perdiendo el control sobre ellos y ellas. Las niñas y los niños criados bajo este modelo suelen tener escaso control sobre su propia conducta, no reconocen ni respetan las figuras de autoridad y suelen tener problemas de adaptación social (Álvarez, 2015).
En la crianza indiferente, por su parte, hay ausencia de control, disciplina y exigencias hacia las hijas e hijos. En ella existe un distanciamiento emocional y en ocasiones un rechazo hacia ellos o ellas. En este caso, las madres y los padres, al estar demasiado centrados en sus propias necesidades, proyectos de vida, requerimientos profesionales o simplemente en sus propios problemas, no ejercen control sobre sus hijos e hijas, tienden a no expresar afecto y no se comunican con ellos y ellas. Las y los niños que crecen bajo este modelo suelen ser impulsivos y no ponen límites a su conducta. Pueden ser agresivos o agresivas en el colegio, desobedientes y, a la vez, personas tímidas y retraídas (Álvarez, 2015).
La crianza positiva es el método en el que madres, padres y personas cuidadoras privilegian el cuidado cariñoso a través de conductas de disciplina no violentas. Las y los niños criados bajo este modelo suelen ser personas con autoestimaPercepción y valoración que una persona tiene de sí misma. La autoestima es el grado en el que una persona tiene sentimientos positivos o negativos acerca de sí misma y… (Da clic para leer más), iniciativa y sólidos canales de comunicación con sus madres y padres. A continuación, algunas recomendaciones para la crianza positiva:
- Abrazarles cada vez que se pueda.
- Procurar brindarles una alimentación saludable.
- Dialogar con ellos o ellas sin que haya televisión o teléfonos que distraigan.
- Jugar con ellos y ellas y dedicarles
- Decirles lo importantes que son.
- Fomentar la lectura con libros y revistas adecuados a su edad.
- Escuchar y tomar en cuenta sus opiniones y propuestas.
- Si surge algún problema, hay que enseñarles a regular sus emociones y sus reacciones. Es importante no perder la calma, pero transmitirles nuestras decisiones con firmeza y con un lenguaje adecuado a su edad. Con el paso de los años, las niñas, los niños y adolescentes que aprenden a comunicar sus emociones y sensaciones con palabras serán adultos capaces de afrontar los conflictos sin recurrir a la violencia.
- Recordar que la verdadera educación no consiste en adiestrar la mente de las niñas y los niños para obedecer, sino en construir personas conscientes y capaces de afrontar sus problemas sin recurrir a ninguna forma de violencia.
Desde luego, los modelos que presentamos no reflejan de manera exacta las formas de crianza que utilizan las mamás y los papás. Es posible que las familias tengan un poco de cada uno de estos modelos, aunque alguno de ellos suele tener mayor peso que otro en determinadas circunstancias Es importante que como madres y padres reflexionemos sobre cómo criamos a nuestras hijas e hijos y que establezcamos un diálogo con ellos y ellas para que sepan que nos interesan y que les tomamos en cuenta, pues son la parte central de este tema.
Reflexiones finales
Como hemos visto, la tarea de educar, cuidar, encausar y acompañar el desarrollo de las hijas e hijos es todo un reto. Habrá que elegir muy bien las propuestas de crianza que están a nuestro alcance y prepararnos para llevarlas a cabo a través de un diálogo con nuestra pareja, si estamos en pareja. Ningún modelo dará resultados si no somos congruentes, es decir, si no predicamos con el ejemplo. De nada, o de muy poco valdrá intentar educar a nuestras hijas e hijos en criterios de igualdad de género si ellas y ellos ven que los roles en la propia pareja son inequitativos.
Lo ideal, desde luego, es iniciar una crianza saludable desde sus primeros años de vida, pero nunca es tarde. Si se encuentran en la adolescenciaLa Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de… (Da clic para leer más) y nos damos cuenta de que nuestros métodos no han sido los mejores, estamos a tiempo de rectificar y, de manera honesta, reconocer ante nuestras hijas e hijos que hay otras estrategias de crianza y entonces establecer nuevas pautas a nivel familiar basadas en el diálogo, la empatía y el amorEl amor es considerado como un sentimiento universal que se caracteriza por el afecto, respeto y cuidado que se siente hacia otra persona, lugar o cosa. Es un sentimiento complejo… (Da clic para leer más).
¿Qué tipo de crianza tuvo en su adolescenciaLa Organización Mundial de la Salud (OMS, 2021) define a la adolescencia como el periodo de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de… (Da clic para leer más)? ¿Qué de lo que aprendido reproduce ahora como madre o padre? ¿Qué le gustaría mejorar o cambiar?
Por favor, anote sus reflexiones.
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