Si tu objetivo es obtener el certificado, te recomendamos registrarte o ingresar al comenzar. De lo contrario, el sistema no podrá registrar tu avance, y si te registras al final, tendrás que revisar nuevamente todos los temas y volver a realizar las evaluaciones, incluso si ya los completaste sin registrarte.

6.2 Acompañe a sus hijas e hijos en su desarrollo

En el primer subtema, hicimos un acercamiento al cuerpo humano, así como a su anatomía y fisiología sexual y reproductiva. En este subtema, pondremos atención al desarrollo del cuerpo, en particular durante la etapa de intensos cambios físicos conocida como pubertad, que ocurre al inicio de la adolescencia. Durante este periodo, se inicia la maduración sexual y se despliega la capacidad reproductora en los seres humanos, lo que repercute en el desarrollo socioemocional y psicosocial de las personas para el resto de su vida.

Es importante que, al revisar cada uno de los apartados de este subtema, lo haga desde su propia experiencia durante la pubertad, para desarrollar un sentido más asertivo y empático hacia sus hijos e hijas que están transitando o que recién han pasado por esta etapa.

La transición adolescente

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la adolescencia como el período de la vida que transcurre entre los 10 y los 19 años. Esta etapa representa una transición crucial en el desarrollo humano, caracterizada por cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales significativos. Durante la adolescencia, los individuos establecen patrones de comportamiento que pueden influir en su salud presente y futura.

Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, superada solo por el crecimiento que experimentan los lactantes.

Observe cómo la duración y las características de la adolescencia son variables y han cambiado con el tiempo en diferentes culturas. De hecho, es un concepto relativamente moderno, y en algunos lugares ni siquiera se contempla esta etapa, donde el paso de la niñez a la adultez se da de manera abrupta, asumiendo responsabilidades de inmediato. ¿Recuerda cómo era ser adolescente en la época y lugar que vivió?

En los países donde se considera y se vive la adolescencia, su final se ha alargado, ya que se considera que una persona es adulta cuando alcanza independencia económica, social y emocional. Su función es preparar a las personas para la vida adulta, más allá de la maduración biológica, en la transición hacia la independencia social y económica, el desarrollo de la identidad, la adquisición de habilidades necesarias para establecer relaciones de adultos y asumir funciones adultas, así como la capacidad de razonamiento abstracto.

Esta fase de crecimiento y desarrollo está condicionada por diversos procesos biológicos denominados pubertad, es decir, el inicio de la pubertad marca el paso de la niñez a la adolescencia.

La pubertad en la transformación adolescente

El término pubertad proviene del latín «pubere», que significa pubis con vello. La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) define la pubertad como el período de cambios fisiológicos que resultan en el desarrollo de la capacidad sexual y reproductiva. Este proceso ocurre típicamente durante la adolescencia, que abarca las edades de 10 a 19 años.

La edad de inicio y la progresión de la pubertad pueden variar según factores genéticos, nutricionales y ambientales (OMS, 2020). Se habla de un inicio temprano de la pubertad cuando los primeros cambios ocurren antes de los ocho años en las niñas y antes de los nueve en los niños; esto se conoce como pubertad precoz. En contraposición, hablamos de pubertad retrasada cuando no hay aparición de caracteres sexuales secundarios a los 13 años en las niñas y a los 14 en los niños.

Durante la pubertad, el desarrollo del cuerpo humano experimenta un crecimiento rápido e intensivo, un fenómeno que muchas culturas denominan «estirón de la pubertad». Esta etapa de maduración sexual resulta en cambios físicos, emocionales, sociales y cognitivos importantes, que pueden ser tanto emocionantes como estresantes a lo largo de toda la adolescencia. Por ello, es crucial considerar cómo estos cambios físicos acelerados pueden influir en la forma de sentir, pensar y actuar de quienes los experimentan, como habrá observado en sus hijos e hijas.

Ideas sobre el desarrollo que puede presentarse:

Desarrollo cognitivo

  • Se desarrolla el pensamiento de lo concreto a lo abstracto, con proyección hacia el futuro.
  • Existe una mayor capacidad de razonamiento y velocidad mental.
  • Se puede reconocer la diferencia entre lo real y lo posible.
  • Poco a poco, pueden tomar decisiones más independientes.
  • Se realiza una revisión y análisis más profundo de sus propias creencias, lo que les permite modificar su visión del mundo.

Desarrollo socioemocional

  • Cambian de humor rápidamente, oscilando entre la felicidad y la angustia; entre la autoconfianza y la preocupación. Algunos de estos cambios de humor provienen de fuentes biológicas.
  • Hay una mayor conciencia de la imagen corporal.
  • Se tiende a una mayor autoconsciencia y egocentrismo.
  • Se forma en mayor medida el autoconcepto.
  • Valoran la amistad.
  • Los sentimientos se intensifican, y se vive todo con mayor intensidad. Durante la adolescencia, es fácil encontrar inspiración.
  • Desarrollan o establecen sensaciones eróticas hacia otras personas.
  • Se desarrolla el pensamiento crítico y la toma de decisiones propias.

Desarrollo psicosocial

  • Se busca la independencia de los padres.
  • En general, los adolescentes tienen menos prejuicios que sus padres.
  • Se privilegia la convivencia con pares.
  • Se reafirma la identidad y orientación sexual.
  • Con frecuencia, comienzan las relaciones de noviazgo o citas amorosas.
  • Buscan la privacidad en el hogar.

Desarrollo físico

En mujeres:

  • Desarrollo de los pechos (telarquia).
  • Aumento de la grasa corporal, especialmente en caderas, muslos y glúteos.
  • Crecimiento del vello púbico (al principio fino, luego más grueso y rizado).
  • Aparición de vello en axilas y piernas.
  • Inicio de la menstruación (menarquia).
  • Cambios en la secreción vaginal (flujo claro o blanco como señal de ovulación próxima).
  • Crecimiento acelerado en estatura (»estirón puberal»), generalmente antes de la menarquia.
  • Cambios en la piel, incluyendo aparición de acné.
  • Aumento de la transpiración y cambio en el olor corporal.
  • Cambios en la voz (menos marcados que en varones).
  • Desarrollo de la capacidad reproductiva (maduración del ciclo menstrual).
  • Mayor sensibilidad en los pezones y mamas.
  • Cambios en la distribución de la grasa corporal (forma más curvilínea).
  • Cambios emocionales, como mayor sensibilidad, irritabilidad o necesidad de privacidad.
  • Desarrollo del deseo sexual y de la identidad corporal.

En hombres:

  • Aumento del tamaño de los testículos.
  • Crecimiento del pene en longitud y grosor.
  • Aparición de vello púbico, inicialmente fino y luego más grueso y oscuro.
  • Crecimiento de vello en axilas, piernas, brazos, pecho y cara (barba y bigote).
  • Cambio en la voz (se vuelve más grave debido al crecimiento de la laringe).
  • Aparición de acné debido al aumento en la producción de sebo.
  • Aumento de la masa muscular y cambios en la composición corporal.
  • Crecimiento acelerado en estatura (»estirón puberal»).
  • Ensanchamiento de los hombros y reducción relativa de la grasa corporal.
  • Inicio de la producción de esperma (espermarca).
  • Aumento de la transpiración y cambio en el olor corporal.
  • Mayor desarrollo de la libido (impulsos sexuales).

Aunque cada persona experimenta el desarrollo de manera particular según su contexto, es importante reflexionar sobre los siguientes puntos:

Durante la pubertad, el crecimiento del cuerpo no es armónico, sino más bien segmentado, y es tan veloz que el cerebro tarda en identificar estos cambios. Por ello, a veces las personas adolescentes no logran calcular su propio cuerpo y pueden ser catalogadas como «torpes».

También existen pensamientos fantasiosos que les permiten adaptarse de forma paulatina a un nuevo contexto de madurez, el cual se completa alrededor de los 21 años. Por esto, no es raro que las personas se sientan invencibles, inmortales, infértiles e inmunes, y a veces piensen que pueden hacer cualquier cosa sin enfrentar consecuencias negativas.

Estos pensamientos y sentimientos pueden llevar a muchas chicas y chicos a adoptar conductas de riesgo, como el uso de alcohol y otras drogas, manejar a alta velocidad o tener relaciones sexuales desprotegidas, entre otros riesgos, a veces con efectos diferentes a los esperados.

Con frecuencia, durante la adolescencia, las personas se ven sometidas a una presión grupal para realizar conductas para las cuales no se sienten preparadas o no desean llevar a cabo, debido a la necesidad de pertenecer a un grupo diferente al familiar.

La adolescencia se caracteriza por el desarrollo de la identidad personal, así como por las luchas con las interacciones sociales y las cuestiones morales. Si una persona adolescente no es capaz de aceptarse a sí misma y encontrar un sentido satisfactorio, puede sentirse confundida.

En el caso de las niñas, niños y adolescentes trans que no se identifican con el género asignado al nacer, esta confusión puede intensificarse debido a la aparición de características sexuales secundarias propias de la pubertad que no corresponden con su identidad de género. Mientras que la mayoría de los niños tienden a aceptar estos cambios, aquellos que son transgéneros a menudo enfrentan el proceso con estrés, angustia, vergüenza y aversión. Según la World Professional Association for Transgender Health (WPATH), la experiencia de la pubertad puede ser especialmente difícil para los adolescentes trans y de género diverso, particularmente cuando conduce al desarrollo de características sexuales secundarias que son incongruentes con su identidad de género (Coleman et al., 2022).

Como madre o padre, es fundamental tener claro que la pubertad, además del estirón, es una etapa de maduración sexual, en la cual el cuerpo se prepara, entre otras cosas, para la reproducción, desencadenado por la acción hormonal en el cuerpo. Este aspecto será revisado en el siguiente apartado.

Hormonas, cambios a lo largo de la vida y pubertad

Las hormonas desempeñan un papel importante en los cambios emocionales y físicos de una persona a lo largo de la vida, especialmente durante la pubertad. Las hormonas son sustancias que llevan señales de un lugar a otro del cuerpo para producir cambios específicos, actuando como mensajeros químicos. Se producen en órganos llamados glándulas y viajan a otros lugares con receptores específicos, conocidos como células blanco.

En este apartado, hablaremos únicamente de las hormonas sexuales (andrógenos, estrógenos y progesterona), que son fundamentales en el desarrollo de la pubertad, en la reproducción, en la conducta sexual y que determinan el desarrollo del sexo biológico del individuo durante la etapa fetal. Tienen una gran influencia en casi todos los tejidos del organismo.

A través del llamado eje hipotálamo-hipófisis-gónada, el hipotálamo produce la hormona liberadora de gonadotropina, que actúa sobre la hipófisis (ambos se encuentran en el cerebro). Como resultado, la hipófisis produce dos hormonas (luteinizante y foliculoestimulante) que se envían a las gónadas sexuales (ovarios y testículos).

Como se mencionó anteriormente, los ovarios producen estrógenos, progesterona y andrógenos, mientras que los testículos producen testosterona y, en menor cantidad, estradiol, que actúan en todo el organismo. Por lo tanto, el estrógeno y la progesterona son más abundantes en las mujeres, y la testosterona en los hombres. Su acción está presente desde antes de nacer y continúa durante toda la vida.

  • En las primeras semanas de vida intrauterina, la presencia de un cromosoma X o Y determinará cuáles son las hormonas predominantes que ayudarán en la diferenciación sexual de los órganos y en el desarrollo de las características físicas primarias y secundarias.
  • Posteriormente, durante la pubertad, hay una producción significativa de hormonas que determinan los cambios en los caracteres sexuales secundarios en mujeres y hombres.
  • Sin embargo, las hormonas sexuales permanecen y están activas durante toda la vida:
    • En las mujeres, sus niveles son variables a lo largo del mes, lo que permite el ciclo menstrual, con una disminución significativa al llegar a la menopausia, cuando cesa la menstruación, alrededor de los 50 años.
    • En los hombres, las hormonas se mantienen en una producción constante a partir de la pubertad, lo que permite la producción de espermatozoides, que disminuye de forma paulatina alrededor de los 50 años.

La regulación del inicio y mantenimiento de la pubertad depende de una compleja interrelación entre genes y otros factores reguladores, como la nutrición, toxicidad ambiental, ciclos de luz/oscuridad y situación psicosocial.

La adolescencia es un periodo crítico en el desarrollo humano, caracterizado por un rápido crecimiento físico, psicosocial, cognitivo y emocional, así como por la maduración sexual y reproductiva. Si bien la biología influye en la salud y el desarrollo de los adolescentes, los contextos sociales, incluidas las familias, los medios de comunicación, las escuelas y los barrios donde los adolescentes viven, aprenden y crecen, tienen un gran impacto en su salud y bienestar. Las normas sociales y culturales, en particular las relacionadas con el género, la etnia, la orientación sexual o la discapacidad, determinan las pautas de comportamiento y pueden limitar o facilitar las elecciones cotidianas, necesidades y expectativas (OMS, 2021).

A continuación, profundizaremos en dos procesos fisiológicos distintivos que son clave en el inicio de la pubertad en mujeres y hombres: la menstruación y la eyaculación. Revisaremos cómo la forma en que son entendidos y vividos por los adolescentes contribuye a la construcción de su feminidad y masculinidad en su contexto cultural.

La pubertad en sus hijas: la importancia de resignificar la menstruación

La menarquía es la primera menstruación, que ocurre aproximadamente dos años después del inicio del desarrollo de la pubertad, entre los 10 y 16 años (12 años en promedio). Es el resultado de la interacción hormonal que prepara al cuerpo para una posible gestación (UNICEF, 2024).

Durante la menstruación, el útero se recubre de sangre y otros tejidos para albergar al óvulo; cuando este no es fecundado, esta cubierta interior de sangre y tejidos, conocida como endometrio, se desprende del útero y sale por la vagina. Es completamente normal que este sangrado tenga diferentes colores, que pueden ir desde un rojo brillante hasta rosa claro o incluso marrón o café (UNICEF, 2024).

Este proceso dura entre 4 y 7 días y generalmente ocurre cada 28 a 30 días (aunque en cada persona puede variar). Aunque lo que sale por la vagina es sangre, esto no debe causar temor; es perfectamente normal y saludable (UNICEF, 2024).

El día en que comienza el sangrado es el primer día del ciclo menstrual, que tiene una duración promedio de 28 días, aunque puede variar entre 25 y 35 días. Además de la menstruación, este ciclo consta de otras tres fases que es importante conocer (UNICEF, 2024):

1. Fase preovulatoria: Se produce después de la menstruación. Durante esta fase, el ovario genera hormonas llamadas estrógenos, que son responsables de madurar uno de los óvulos. Normalmente, esta fase se presenta entre los días 6 y 13 del ciclo, aunque puede variar debido a factores como la pérdida de peso, el estrés emocional, enfermedades, ejercicio o dietas.

2. Fase de ovulación: En esta fase, el óvulo completa su maduración y se traslada del ovario hacia el útero a través de las trompas uterinas. Durante este periodo, los niveles hormonales aumentan, lo que puede generar, dependiendo de cada mujer, un mejor estado de ánimo. Estas hormonas ayudan a preparar el recubrimiento del útero para el embarazo; por esta razón, la mayor probabilidad de concepción ocurre durante los 3 días previos a la ovulación o el mismo día de la ovulación.

3. Fase postovulatoria: Si el óvulo no es fecundado, será expulsado en la próxima menstruación. En esta fase, los niveles hormonales comienzan a descender, lo que puede provocar emociones como enojo, depresión y tristeza, presentándose de manera diferente y con distintas intensidades en cada mujer.

A veces la menstruación puede ser irregular al principio. Durante el primer año, los ciclos pueden variar en duración y síntomas. Si después de tener periodos regulares se deja de menstruar, pueden influir factores como el embarazo, el estado de ánimo, el peso o la alimentación. Hay que estar atenta si:

  • Falta un periodo completo
  • El periodo llega muy temprano o muy tarde
  • Los síntomas premenstruales cambian mucho entre ciclos
  • El sangrado es más abundante o más ligero de lo normal

Llevar un calendario menstrual ayuda a conocer nuestro cuerpo. Le puede hablar a su hija de las diferentes aplicaciones que existen para poder monitorear el ciclo menstrual y sus síntomas. Si los periodos son muy irregulares, anormales o con mucho dolor, es importante acompañarla a consultar a un o una médica (UNICEF, 2024).

Existen diferentes formas de recolectar la menstruación. Es importante dar a conocer a nuestras hijas todas las alternativas y revisar qué disponibilidad existe en el lugar donde se reside:

  • Toallas sanitarias: son las de uso más común y extendido, son pequeñas compresas que se colocan sobre la ropa interior y absorben la menstruación, existen desechables y reutilizables.
  • Tampones: son pequeños cilindros de material absorbente que se colocan dentro de la vagina y no permiten que la menstruación salga. La pueden usar incluso mujeres que no han tenido relaciones sexuales.
  • Copa menstrual: es una pequeña copa de silicona que se inserta en la vagina y colecta la menstruación, se retira cada ocho horas (depende de la necesidad de cada persona), se vacía y enjuaga para volver a colocarla. Es necesario hervirla cada vez que termina el ciclo menstrual. Es reutilizable y tiene una duración de cinco a 10 años.
  • También se pueden encontrar a la venta otra serie de utensilios, como calzoncillos que absorben el flujo menstrual y son reutilizables, o esponjas de mar que se introducen en la vagina con la misma finalidad.

Además de la higiene menstrual, el aseo general de las personas es fundamental para conservar la salud.  El baño corporal, lavado de manos y cepillado de dientes deben ser hábitos en cualquier adolescente, para aprender a mantener su salud física.

Es muy conveniente dialogar con nuestras hijas e incluso con nuestros hijos sobre los siguientes criterios básicos de la higiene sexual de las mujeres:

  • La zona de vello se lava con agua y jabón
  • La higiene de los labios mayores y menores solo debe realizarse con agua sin usar ningún jabón o químico, ya que pueden alterar el pH vaginal
  • No introducir químicos para el aseo en la vagina
  • Es importante secar muy bien los genitales para evitar la humedad y el calor, que luego son responsables de la aparición de hongos y bacterias (causantes del mal olor)
  • Evitar ropa interior sintética. La de algodón es la más recomendada para evitar las infecciones y las alergias
  • En el ejercicio del autoerotismo, realizarlo con las manos limpias
  • El intercambio sexual debe ser protegido
  • También es importante hablar de la higiene mental, que es el conjunto de actividades para que una persona esté en equilibrio en su entorno sociocultural

Es importante hablar con franqueza sobre la higiene íntima para generar confianza. Los genitales tienen olores naturales que no indican enfermedad ni falta de aseo. Sin embargo, si hay flujo vaginal con mal olor o color extraño, debe consultarse al médico. También es urgente eliminar ideas negativas sobre la menstruación, como verla como algo sucio o una carga.

La menstruación debe considerarse como un evento natural y fisiológico de renovación, y recibirla de forma amorosa por parte de cada mujer. Los beneficios de la educación sobre la menstruación son inmensos: las niñas faltan menos a la escuela y cuentan con habilidades para detectar y detener temas como discriminación o abuso, participan más y sacan más provecho de sus clases. Al saber cómo funcionan sus cuerpos y cómo cuidarse, tienen menos riesgo de sufrir infecciones prevenibles causadas por una pobre higiene menstrual. Al aprender sobre menstruación, los niños, adolescentes y hombres pueden ser aliados, tener conocimientos científicos y claros, generan empatía por estos cambios y pueden ayudar a eliminar prejuicios dañinos, vergüenza o las burlas que suceden en torno a la menstruación, contribuyendo a que haya relaciones más positivas entre hombres y mujeres (UNICEF, 2024).

La Pubertad en sus hijos: nuevos sentidos a las erecciones inesperadas y las poluciones nocturnas

Las erecciones inesperadas

Una erección es el endurecimiento del pene, que ocurre cuando su tejido esponjoso se llena de sangre (vasocongestión). En general, las erecciones hacen que el pene se alargue y aumente su grosor debido a la sangre acumulada. También se levanta y se separa del cuerpo.

Usualmente, las erecciones suceden cuando un estímulo sexual llega al cerebro, que envía señales al sistema nervioso para que suceda la vasocongestión y la erección. Sin embargo, una erección no siempre sucede como respuesta a la excitación sexual. Durante la pubertad, frecuentemente los varones tienen erecciones de manera espontánea, sin tener contacto con su pene y sin tener pensamientos sexuales, incluso a veces en circunstancias absurdas como en medio de una clase de matemáticas o de historia, al lavar el coche o incluso sentados a la mesa con la familia. Esas erecciones inesperadas pueden ser bastante vergonzosas, especialmente si ocurren en público y a muchos chicos les pueden asaltar dudas al pensar que algo anda mal o tienen algún problema por esa «falta de control».

Por eso es importante que dialogue con sus hijos de que estas erecciones inesperadas son propias de la edad y son una señal de que su cuerpo madura, que les sucede a todos los varones durante la pubertad debido a la acción de las hormonas.

Como cada persona es diferente, es imposible saber cuál es la cantidad «normal» de erecciones. Algunos muchachos tienen muchas erecciones por día, mientras que otros no tienen ninguna. Las hormonas fluctúan con la edad, la madurez sexual, el nivel de actividad e incluso la cantidad de horas que duerme un muchacho. A menos que las erecciones causen molestias o dolor, no hay motivo de preocupación por la cantidad de erecciones durante la pubertad. De cualquier manera, si a un chico le preocupa el tema, es conveniente que hable con un profesional para tranquilizarse.

Las erecciones pueden desaparecer solas o después de una eyaculación, que es la liberación de semen a través de la uretra (el pequeño orificio en la punta del pene). Si tienes un hijo que transita la pubertad, habla con él sobre cómo las erecciones no suelen ser controlables, por lo que no es mucho lo que se puede hacer para evitarlas. A menos que el pene reciba estimulación suficiente como para eyacular, lo único que puede ayudar a hacerlas desaparecer es el tiempo. Hazle saber que a medida que las hormonas se equilibran y se avanza en la pubertad, la frecuencia de las erecciones inesperadas será cada vez menos frecuente.

Poluciones nocturnas

La primera eyaculación se le conoce como espermaquia. Tiene lugar generalmente entre los 12 y los 14 años, aunque hay diferencias entre cada persona. Puede ocurrir a una edad tan temprana como los 10 años, o tardía, hasta los 16, sin que ello signifique que existe una anomalía del desarrollo. Generalmente, ocurre durante la noche, como parte de los estímulos producidos durante el sueño y es parte de un desarrollo saludable del organismo.

La eyaculación consta de dos fases sucesivas:

a) Emisión: los conductos deferentes, la próstata y las vesículas seminales se contraen por acción del sistema nervioso simpático y expulsan sus secreciones (espermatozoides, líquido seminal y líquido prostático) a la base de la uretra para formar el semen. La acumulación genera una sensación en los varones que se conoce como inminencia eyaculatoria.

b) La expulsión del semen: Es la salida del semen por el orificio uretral forzada por la contracción intermitente del músculo pubococcígeo, activada por axones motores del nervio pudendo. Usualmente, la expulsión está acompañada de una intensa sensación placentera derivada por la descarga de la tensión.

En nuestra cultura, los hombres han aprendido a eyacular junto con el orgasmo, aunque estos eventos son diferentes: la eyaculación es la salida del semen y el orgasmo es la sensación máxima de placer (este tema se revisa con mayor detalle en el módulo 7 sobre el placer). En países donde se les prepara a los hombres en su erotismo, alcanzan a separar estos dos eventos, al lograr el orgasmo sin eyacular y obtener una capacidad multiorgásmica.

Las poluciones nocturnas son eyaculaciones involuntarias que provocan una pequeña salida de semen a través de la uretra. Esta expulsión suele ocurrir durante las fases de sueño profundo rem (movimiento rápido de los ojos, que es el tipo de sueño en el que ocurren la mayoría de los sueños). Los muchachos pueden tener varias erecciones y periodos de excitación, mientras están en esta etapa del sueño. No se dan solo una vez, se pueden dar tres o cuatro poluciones en una sola noche sin que se percaten de ello.

Es importante no confundir eyaculación con polución: la segunda es siempre involuntaria, no va acompañada de orgasmo. La cantidad de semen que se expulsa suele ser menor y sale con menos fuerza, y a veces va acompañada de un poco de orina. Por eso, en ocasiones, tiene cierto color amarillo. La polución nocturna puede ser provocada por un mecanismo automático del organismo, para mantener el buen funcionamiento de los genitales masculinos cuando hay una acumulación excesiva de semen.

Los sueños eróticos son muy habituales durante la adolescencia, debido sobre todo a la gran cantidad de hormonas sexuales que segrega el organismo en esa etapa de la vida. Sin embargo, muchas veces los jóvenes confunden o malinterpretan la verdadera causa de las poluciones, porque creen que siempre se deben a sueños eróticos, cuando en la mayoría de los casos se trata de algo fisiológico.

La eyaculación puede llegar durante el sueño o bien durante el estímulo genital. En cualquiera de las dos circunstancias, cuando un muchacho no está informado puede ser confusa, desagradable o vivida con culpas o como algo sucio. A pesar de que las poluciones nocturnas son un tema tabú entre padres e hijos, del que casi nunca se habla por vergüenza, entre los jóvenes, cuando se cuenta con información, generalmente se vive como algo muy positivo y se convierte en una construcción de la masculinidad desde el placer, no generándoles ningún problema.

La higiene es un elemento fundamental para conservar la salud que debemos considerar durante la pubertad. Además del baño corporal, el lavado de manos y el cepillado de dientes, es conveniente que promueva en sus hijos e hijas los siguientes criterios básicos para mantener la higiene sexual de los adolescentes varones:

  • Lavar el pene con jabón para evitar la acumulación de esmegma (la grasita y las secreciones que se acumulan entre el glande y el prepucio) y con esto posibles infecciones. Si tienen prepucio (la piel que cubre la cabeza del pene o glande), jalarlo hasta descubrir todo el glande, lavarlo con jabón neutro y enjuagarlo con abundante agua. Luego regresar el prepucio.
  • Es importante secar muy bien los genitales para evitar la humedad y el calor, que son responsables de la aparición de hongos y bacterias (causantes del mal olor).
  • Evitar ropa interior sintética y ajustada. La de algodón es la más recomendada para evitar las infecciones y las alergias.
  • En el ejercicio del autoerotismo y la masturbación, deben realizarlo con las manos limpias.
  • El intercambio sexual debe ser protegido.
  • También es importante hablar de la higiene mental, que es el conjunto de actividades para que una persona esté en equilibrio en su entorno sociocultural.

Ayude a sus hijos a que tengan en cuenta que los genitales producen olores propios, que son normales y en ningún momento constituyen síntomas de enfermedad o falta de aseo. Sin embargo, es conveniente que los chicos estén atentos a los flujos por la uretra de colores fuertes y olores desagradables, porque pueden estar relacionados con una infección que debe ser tratada por personal médico.

Pubertad, cambios emocionales y placer

Como lo señalamos, los cambios de la pubertad están inducidos por la presencia de hormonas sexuales en el cuerpo, las cuales realizan los cambios físicos descritos anteriormente y también afectan el componente emocional de las personas.

Las emociones causan diversas reacciones orgánicas que pueden ser de tipo fisiológico, psicológico o conductual, y pueden ser tanto innatas (de nacimiento) como estar influenciadas por las experiencias o conocimientos previos (aprendidas). Existen diversos tipos de emociones, las denominadas básicas o primarias y las secundarias, que se aprenden en diversos contextos:

Emociones básicas, que son innatas y responden a un estímulo: ira, tristeza, alegría, miedo, sorpresa, aversión.

Emociones secundarias, que se generan luego de una emoción primaria: vergüenza, culpa, orgullo, ansiedad, celos, esperanza, entre otras.

Debido al incremento de hormonas en el cuerpo, la adolescencia es una etapa en la que los cambios emocionales son protagonistas. Es común mostrar una actitud rebelde, en la que se cuestionan las reglas y normas de conducta establecidas en busca de la propia identidad. Durante la pubertad también se siente la necesidad de «no perdernos nada» y todo tiene un carácter inmediato.

Recuerde que los cambios emocionales en la adolescencia suelen ser desproporcionados: es fácil pasar de la risa al llanto. Los cambios del estado de ánimo son continuos y sin motivos aparentes. Algunas veces es posible estar más eufórico o hiperactivo, mientras que otras se puede estar más pasivo.

Es importante que ayude a sus hijos e hijas a ser conscientes de lo que sienten en cada momento, para que lo canalicen de una forma positiva. Algunos sentimientos simplemente se intensifican, como por ejemplo la vergüenza, mientras otros son nuevos debido a que las hormonas producen cambios en sus sensaciones corporales. Probablemente, su hijo o hija experimentará sus primeros enamoramientos y deseos sexuales y tendrá ganas de besar, acariciar y tener contactos sexuales.

La forma en que el adolescente vive su sexualidad depende de sus propias creencias con respecto al erotismo, que están influenciadas por los valores y las prácticas familiares. Será una experiencia más placentera si hay seguridad, confianza y prevención, que si hay culpa, dudas y riesgos. Cada experiencia será única y lo ideal es que se produzca de manera informada y sin prejuicios para que se viva en mejor manera.

La masturbación y las fantasías sexuales suelen estar presentes y aumentar en esta etapa de la vida. Si no existe represión ante estas actividades, se comienza a desarrollar su sexualidad de forma saludable y placentera.

Es importante que se informe para dialogar si su hija o hijo le tiene confianza para  preguntar sobre la existencia de diversas formas de expresar el erotismo, desde las fantasías, los besos, las caricias, el autoerotismo, el erotismo no coital, el coito (oral, vaginal y anal), el erotismo con herramientas tecnológicas, el sexting, el sexo virtual, etcétera.

Acompañemos a la distancia apropiada a las y los hijos durante la pubertad

Lamentablemente, es común ver que entre pares o incluso personas adultas se burlen debido a los cambios que se presentan durante la pubertad, lo cual puede ser contraproducente para algunas chicas. Hay que educar en el respeto hacia las demás personas, además que los cambios, antes o después, fueron o serán para todos.

Las personas responden de acuerdo con su madurez, sus experiencias de vida y su contexto. Recuerda que las y los adolescentes están en proceso intenso de desarrollo, y están pasando por un periodo donde su objetivo es la autonomía e independencia, mientras en realidad aún viven dependientes de sus familias, lo que les origina un choque estructural donde quieren abandonar su origen para ser ellos y ellas, pero en la práctica no pueden hacerlo.

Con frecuencia, las y los adolescentes requieren del acompañamiento de una persona adulta confiable para acercarse y resolver sus dudas y cuestionamientos. Lo importante es mantener permeable un vínculo de comunicación que permita externar sus necesidades y a su vez aprender de sus sugerencias. 

Para acompañar a las hijas e hijos adolescentes es importante que las personas adultas procuren:

  • Ofrecer amor y comprensión.
  • Entender y transmitir los propios sentimientos y valores, respetando los de las personas jóvenes.
  • Aconsejarles, incluso la negociación y el establecimiento de límites.
  • Eliminar pensamientos como: «mi hijo o mi hija no lo van a hacer, no les va a pasar, no es así».
  • Explicarles acerca de sus cambios puberales.
  • Respetar su privacidad.
  • Ayudarles a comprender que pueden tener muchas emociones y cambios repentinos.
  • Dar toda la información posible con respecto a prevención, cuidado y amor propio.
  • Enseñarles a ser responsables con su vida y su salud.
  • Promover relaciones positivas de amistad y noviazgo.
  • Favorecer una cultura del buen trato y la no violencia.
  • Identificar a otras personas adultas en quien los y las adolescentes confíen.
  • Considerar sus derechos humanos y los sexuales y reproductivos.
  • Respetarles en sus decisiones y alentarles a ser responsables.

Reflexiones finales

Para las personas adultas, recordar nuestra propia pubertad nos permite sin duda ser más empáticos con quienes la transitan, y compartir, de manera asertiva, a partir de nuestras experiencias y conocimientos.

Recuerde cómo fue su pubertad y su adolescencia. ¿Qué momentos del desarrollo fueron agradables y cuáles no? ¿Cómo era la relación con sus pares? ¿Cuál era la relación con su familia? ¿Con qué información contaba? ¿Con quiénes se sentía más a gusto? ¿A quién acudía si tenía dudas sobre los cambios de su cuerpo?

Anote sus observaciones.

Reflexione desde su experiencia ¿cómo podría acercarse a sus hijos? ¿Qué le gustaría que supieran? No lo deje para después, busque espacios para acercarse a ellas y ellos.