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6.1 Las formas y funciones de los órganos del placer y de la reproducción: aprendiendo de túbulos, óvulos y estímulos

Iniciaremos explicando la anatomía y fisiología sexual y reproductiva, que se refieren a las formas y funciones de los órganos del placer y la reproducción. Aprenderemos sobre túbulos, óvulos y estímulos.

Encontrarás nombres poco comunes, pero muy interesantes. Te invito a buscar las etimologías o raíces de las palabras que no conozcas, ya que conocerlas aporta comprensión e historia (incluso los nombres de las partes del cuerpo tienen una historia). Reflexionaremos sobre por qué los nombres propios y científicos (descriptivos) son preferibles a los nombres destructivos, burlones o violentos que a veces se utilizan para referirse a los genitales masculinos o femeninos (valorativos y sexistas).

Los cuerpos humanos son muy similares, excepto en la forma de los órganos sexuales y las funciones que desarrollan. La forma se relaciona con la anatomía, mientras que la función corresponde a la fisiología (consulta un diccionario etimológico para conocer las raíces de estas palabras). Es adecuado conocer los nombres y funciones del cuerpo, y es natural para personas adultas, adolescentes e infantes sentir curiosidad acerca de ellos, incluidos los órganos sexuales y reproductivos. Sin embargo, aún hay personas que consideran que enseñar los nombres correctos de los órganos sexuales o hablar de sexualidad no es conveniente para niñas, niños o adolescentes, ya que piensan que esto podría «adelantarles» o incitarlos a prácticas de riesgo.

Es precisamente en el hogar donde frecuentemente se teme nombrar los órganos sexuales adecuadamente, por lo que se inventan sobrenombres. Sin embargo, los niños y niñas aprenden fácilmente a llamarlos por su nombre correcto, como llamamos al ojo «ojo» o a la nariz «nariz». Usar nombres distintos crea ambigüedad y dificulta la comunicación sobre problemas como ardor, dolor, o el contacto inapropiado. Muchos sobrenombres surgen de la dificultad para aceptar que somos seres sexuados y sexuales desde el nacimiento; estos términos suelen ser violentos, discriminatorios y heteronormativos.

Debido a la educación recibida, muchas personas aprenden a no hablar, no tocar y no observar los órganos sexuales. Tener una vivencia alejada, ajena y desintegrada del propio cuerpo, especialmente de los órganos sexuales, pone en riesgo a las personas de ser más susceptibles a abusos, desarrollar disfunciones sexuales, problemas de pareja o adquirir enfermedades como el cáncer, entre otros. Brindar Educación Sexual Integral (ESI) desde edades tempranas, como nombrar los órganos sexuales, permite a niños y adolescentes desarrollar conocimientos, habilidades y valores para cuidar su salud, tomar decisiones informadas, prevenir embarazos no deseados y enfermedades, establecer relaciones respetuosas y reconocer situaciones de abuso o violencia. La ESI basada en evidencia es clave para su bienestar físico, emocional y social (UNESCO et al., 2018).

Las funciones de los órganos sexuales como conjunto son:

1. Distinguirnos: Al nacer un bebé, frecuentemente se pregunta: ¿qué fue? Nuestra cultura distingue a niñas y niños por la forma de sus genitales al nacer. Si es niña, muestra una pequeña vulva; si es niño, presenta un pequeño pene y escroto con testículos al interior. Creer que solo hay dos anatomías sexuales se conoce como pensamiento binario o binarismo. Comprender que, por razones genéticas, existen varias combinaciones cromosómicas que dan lugar a anatomías que no son claramente femeninas ni claramente masculinas permite hablar de estados intersexuales y reconocer a las personas intersexuales con todos sus derechos humanos, mereciendo nuestro respeto. Este es un tema de diversidad sexual que se abordará más a fondo en otro módulo.

2. Sentir placer: La segunda función de los órganos sexuales es la capacidad de sentir placer, ya sea bonito, chistoso, cosquilloso, etcétera. A lo largo de la vida, se descubren sensaciones que pueden intensificarse o disminuir por diversas razones. La vida erótica se nutre de esta función, que es la más utilizada a lo largo de toda la vida, y está relacionada con la imagen corporal y la autoestima. Estos temas son complejos, ya que involucran diversas disciplinas.

3. Función reproductiva: La otra función sexual es la reproductiva, que se activa cuando una persona decide tener hijos. Si los órganos sexuales funcionan adecuadamente, existe la posibilidad de concebir. Sin embargo, en algunos casos pueden surgir dificultades para lograr un embarazo, lo que se conoce como infertilidad, es decir, la incapacidad de lograr un embarazo tras un año de relaciones sexuales regulares sin protección. Es importante saber que, ante estos desafíos, existen alternativas como la reproducción asistida, que incluyen tratamientos médicos como la inseminación artificial o la fecundación in vitro.

A las 12 semanas de gestación, ya está conformada la anatomía sexual con la que nacemos. Aunque en muchas sociedades se utilizan nombres ambiguos para referirse a las partes del cuerpo relacionadas con la sexualidad, lo más adecuado es llamarlas órganos sexuales. El término «genitales» es correcto, pero aún más preciso es utilizar los nombres específicos: pene y escroto en el caso de los varones, y vulva en el caso de las mujeres.

A continuación, realizaremos un breve recorrido por la anatomía y fisiología de los órganos sexuales y reproductivos, que están ubicados en la pelvis (es decir, debajo del ombligo y entre las piernas). Para comprenderlos mejor, los clasificaremos en órganos externos e internos.

Órganos sexuales pélvicos externos femeninos.

Vulva:

Monte Venus (o Monte Pubis)

Labios Vaginales
Mayores (exteriores)
Menores (interiores)

Clítoris

Orificio uretral (Meato Urinario)

Introito (Abertura Vaginal)

Órganos sexuales y reproductivos pélvicos internos femeninos.

Vagina

Útero (Matriz)

Cérvix (o Cuello del Útero)

Trompas uterinas (u Oviductos)

Ovarios

Glándulas vestibulares menores (de Skene, próstata femenina) 

Glándulas vestibulares mayores (o de Bartolino) 

Órganos sexuales pélvicos externos masculinos.

Pene:

Base (raíz)

Cuerpo (tronco)

Glande (cabeza)
Orificio Uretral
Prepucio
Frenillo

Escroto

Órganos sexuales y reproductivos pélvicos internos masculinos.

Testículos (2)

Epidídimos (2)

Conductos deferentes (2)

Próstata

Vesículas seminales (2)

Conductos eyaculadores (2)

Uretra

Glándulas de Cowper (Bulbouretrales)

Órganos sexuales pélvicos externos femeninos

Vulva

La vulva tiene un olor particular en cada mujer, así como cada piel tiene su aroma, además de que las glándulas presentes y el vello le proporcionan su olor característico. La vulva tiene tres funciones principales:

  • Proteger a los órganos genitales internos de agentes infecciosos
  • Proporcionar placer sexual
  • Permitir la entrada de espermatozoides en el organismo
vulva

No hay dos vulvas que sean iguales; aun así, están compuestas por las mismas partes básicas:

El Monte de Venus es una parte abultada y redondeada de tejido graso que se encuentra sobre la vulva y a partir de la pubertad, se cubre de vello. Cubre el hueso púbico y lo protege.

Los labios mayores (labios externos) generalmente son carnosos y están cubiertos de vello púbico a partir de la pubertad. Cumplen la función de cubrir y proteger el resto de los órganos genitales externos y permiten experimentar placer.

Los labios menores (labios internos) se encuentran dentro de los labios mayores y rodean las aberturas de la vagina y el orificio uretral (es el orificio por donde sale la orina). Están revestidos por una membrana mucosa, cuya superficie se mantiene húmeda; generalmente son de color rosado. Sus funciones son: proteger al clítoris, orificio uretral y orificio vaginal (entrada de la vagina); experimentar placer y permitir la penetración vaginal.

Casi todo el clítoris está oculto dentro del cuerpo, por debajo de los labios mayores, en la unión superior de los labios menores. Su parte externa es el glande, generalmente del tamaño de un chícharo, pero su tamaño varía de persona a persona. Justo sobre el glande se encuentra el prepucio del clítoris o capuchón, el cual está formado por los dos lados de los labios menores que se conectan. El prepucio puede variar en tamaño y grado de cobertura entre las personas. Sin embargo, la punta es solo el principio del clítoris. El resto se encuentra dentro del cuerpo. Conectado al glande está el cuerpo del clítoris. El cuerpo del clítoris se proyecta hacia la pelvis y se fija al hueso pélvico por medio de ligamentos.

El glande del clítoris tiene más de 8000 terminales nerviosos, lo que le hace altamente sensible al tacto.  ¿Y cuál es su principal propósito? Permitir sentir placer.

Muchas mujeres no conocen completamente su cuerpo, especialmente el clítoris, lo que puede limitar su capacidad de experimentar placer. Existe la idea errónea de que el placer sexual solo proviene de la penetración, pero esto no es cierto. El placer se puede experimentar en todo el cuerpo, y especialmente en el clítoris, que es un órgano extremadamente sensible. Por eso, su toque o roce suave y cuidadoso (ya sea con mano, lengua, almohada o un juguete sexual) es clave para disfrutar de una experiencia más placentera. El placer sexual se basa en un entendimiento profundo del cuerpo y una conexión emocional que va más allá de la penetración, considerando que cada mujer tiene su propia forma de experimentar el placer (Nagoski, 2015).

El orificio uretral (meato urinario) es una pequeña abertura que comunica la uretra con el exterior y a través del cual sale la orina desde la vejiga. Está localizado justo debajo del clítoris y encima y delante del introito vaginal.

El introito vaginal (abertura de la vagina) es el orificio por el que sale la sangre menstrual y el bebé en el parto. También es la entrada al canal vaginal, por donde pueden introducirse diferentes elementos como dedos, penes, juguetes sexuales, tampones o copas menstruales, siempre que se haga de forma segura y respetuosa con el cuerpo.

La zona localizada entre la abertura de la vagina y el ano, por debajo de los labios mayores, se denomina perineo. Su extensión varía de dos a cinco centímetros.

Seguramente has oído hablar del himen, una membrana delgada que cubre parcialmente la entrada de la vagina. No tiene muchas terminaciones nerviosas ni sanguíneas. Su forma varía entre mujeres, e incluso puede no estar presente. A veces, aunque no siempre, puede rasgarse y sangrar la primera vez que algo entra en la vagina. Históricamente, se ha asociado erróneamente con la «virginidad», pero sangrar o no durante el primer coito no determina si una mujer ha tenido relaciones sexuales. Además, eso no debería ser relevante para valorar a una persona.

También existe el mito de que la primera vez «debe doler», pero esto no es necesariamente cierto. El himen no tiene suficiente inervación como para causar dolor intenso. Lo que suele generar molestias es la falta de estimulación adecuada, la tensión corporal o la escasa lubricación, lo que puede hacer que la penetración resulte forzada. El valor de una persona no depende de tener o no himen, ni de si sangra o no durante su primera relación sexual.

Órganos sexuales pélvicos internos femeninos

La vagina es un conducto que conecta la vulva con el cérvix o cuello del útero. Es una cavidad formada por músculo y mucosa, la cual mantienen la humedad y la acidez que la protegen frente a posibles infecciones. Su tamaño en promedio es de ocho centímetros. La vagina es realmente elástica y se expande durante la excitación sexual, ya que es una zona que permite el placer. Por aquí sale el flujo menstrual durante la menstruación y los bebés en el momento del parto. También es el lugar por donde entran las copas menstruales y los tampones, así como los juguetes sexuales y el pene. Su estructura es muy elástica y se puede adaptar al tamaño de lo que esté conteniendo.

El útero es un órgano muscular con forma de pera invertida, ubicado en la parte baja del abdomen. Su parte más angosta, orientada hacia abajo, se llama cérvix o cuello uterino, y puede sentirse al fondo de la vagina al introducir dedos, un pene o juguetes sexuales. El cuello uterino actúa como una barrera natural entre la vagina y el resto del cuerpo, por lo que objetos como tampones no pueden «perderse» dentro del cuerpo.

En el cuello uterino pueden desarrollarse lesiones que derivan en cáncer cervicouterino, y es precisamente de esta zona de donde se toman muestras para la citología vaginal (Papanicolaou).

El útero, también conocido popularmente como «matriz», es del tamaño aproximado de un puño pequeño cuando no hay embarazo. Produce el flujo menstrual cuando su capa interna, el endometrio, se desprende por no haber un óvulo fecundado implantado. Durante el embarazo, el útero tiene la capacidad de expandirse considerablemente para albergar y proteger al feto mientras se desarrolla.

Descripción general de las estructuras reproductoras femeninas

Las trompas uterinas, antes conocidas como trompas uterinas, son dos conductos angostos que salen a los lados del útero en su porción superior y se dirigen hacia los ovarios; miden en promedio entre 10 a 12 centímetros en personas adultas en edad reproductiva. En su interior tienen pequeñas vellosidades que ayudan al avance del óvulo, ya que entre sus funciones está el recibir y transportar hasta el útero al óvulo liberado por los ovarios; permiten la fecundación, ya que el esperma viaja a través de estas trompas y es dentro de ellas que se unen el óvulo y el espermatozoide, y transportan al cigoto (óvulo fecundado) hacia el endometrio.

Los ovarios (glándulas sexuales femeninas) se encuentran en la parte baja del abdomen, son del tamaño y forma de una almendra, miden aproximadamente de 2.5 a 5 centímetros en personas adultas en edad reproductiva, y están situados a ambos lados del útero. Son los encargados de producir las hormonas (estrógenos y progesterona, y en menor cantidad la testosterona) que aseguran el adecuado funcionamiento de todos los órganos sexuales y controlan situaciones como el periodo menstrual y el embarazo. Almacenan los óvulos o gametos femeninos (células reproductoras de la mujer), y durante la pubertad empiezan por madurar y liberar un óvulo por mes, y hacen esto hasta que llega la menopausia. A veces los ovarios liberan más de un óvulo. Dentro de los ovarios se localizan aproximadamente 590,000 óvulos inactivos, de los cuales solo algunos cuantos madurarán y serán expulsados a las trompas uterinas cada mes.

Las glándulas vestibulares menores (de Skene) se encuentran a ambos lados del orificio uretral. Liberan un fluido durante la eyaculación femenina, lo que le ocurre en algunos casos durante un orgasmo. También se denominan «glándulas parauretrales» o «próstata femenina».

Las glándulas vestibulares mayores (o de Bartolino) se encuentran a ambos lados de la abertura vaginal. Al ser estimuladas, liberan un líquido espeso que lubrica (moja) la vagina durante la excitación sexual.

Es fundamental que las jóvenes se familiaricen con su vulva y su vagina, observándolas y tocándolas con naturalidad para conocer su cuerpo, identificar cambios, y prestar atención al cuidado, la higiene, y cómo se sienten los productos como compresas, tampones o copas menstruales. Este autoconocimiento también es clave para el uso correcto de métodos anticonceptivos, como el condón femenino y masculino, que requieren práctica y responsabilidad compartida.

Además, es importante que los varones participen en conversaciones abiertas y respetuosas sobre estos temas. Conocer la anatomía femenina y comprender las experiencias corporales de las mujeres promueve la empatía, el respeto mutuo y relaciones más equitativas.

Órganos sexuales pélvicos externos masculinos

El pene y el escroto son las dos partes de la anatomía sexual externa (fuera del cuerpo) del hombre (típicamente conocida como «masculina»).

El pene es un órgano de forma cilíndrica, que se encuentra sobre el pubis. Está formado por 3 partes: la base, el cuerpo y el glande. Está formado por músculos, tejidos, arterias, venas, cuerpos esponjosos, cuerpos cavernosos y nervios. Cada pene es diferente. Por ejemplo, cuando se endurecen, algunos se curvan como una banana, otros son más rectos. Entre sus principales funciones se destaca que permite experimentar placer, hace posible la penetración y permite el paso de la orina, el líquido preeyaculatorio y el semen mediante la uretra.

La base del pene es la parte superior, de sujeción del pene y contiene los dos pilares que se insertan a cada lado del arco púbico y no son visibles. El peso del cuerpo del pene está sostenido por dos ligamentos que lo sujetan a la superficie anterior de la sínfisis del pubis.

El cuerpo del pene tiene forma de tubo y contiene tres columnas de tejido eréctil: dos cuerpos cavernosos y uno esponjoso. Los primeros se encuentran uno al lado del otro en la parte superior del pene, mientras que el último se ubica en la parte inferior y en su interior se encuentra la uretra, formada por unos conductos por los que pasan el semen y la orina que salen por el orificio uretral o meato urinario. Cuando se produce la excitación sexual, los cuerpos cavernosos y el cuerpo esponjoso aumentan de tamaño debido a que ese tejido se llena de sangre (vasocongestión). Como consecuencia, el pene se endurece y pasa de un estado flácido a uno erecto (erección). Este estado también puede alcanzarse sin que exista estimulación psicológica o táctil.

El glande también se conoce popularmente como la cabeza o la punta. Es la parte final del pene, usualmente con forma de cono o punta de flecha, algunas veces de forma semiesférica y, en la mayoría de los casos, suele tener un grosor superior al del resto del pene. En el glande hay glándulas sebáceas, las cuales forman el esmegma (secreción natural del cuerpo que tiene función de lubricante). Esta zona es sumamente sensible, ya que su superficie está formada por numerosas terminaciones nerviosas. Esto hace que sea una de las zonas que más placer sexual provoca en los hombres.

El orificio uretral (meato urinario) es una pequeña abertura que comunica la uretra con el exterior a través del cual sale la orina desde la vejiga; está localizado justo en la punta del glande. Por él también salen el líquido preeyaculatorio y el semen.

El prepucio es una capa de piel suelta que cubre y protege el glande. Si la higiene no es adecuada, el esmegma se mezcla con orina y microorganismos y puede producir infecciones. Los hombres con prepucio deben retraer la piel y limpiar perfectamente el esmegma. Cuando hay una erección, el prepucio se retrae y deja la punta expuesta.

El frenillo se encuentra donde el prepucio se junta con el revés del glande. Está justo debajo de la cabeza y tiene la forma de una pequeña «V».

El escroto es una bolsa de piel y músculo que cuelga debajo del pene y contiene y protege los testículos. El escroto ayuda a regular la temperatura testicular, manteniéndola ligeramente por debajo de la temperatura corporal, lo cual es esencial para la producción saludable de esperma. Para esto, se contrae o se relaja en respuesta al frío o al calor.

La circuncisión es la extirpación quirúrgica del prepucio (la piel que cubre la punta del pene), y aunque puede tener algunos beneficios médicos, no es esencial para la salud masculina si se mantiene una buena higiene. Se practica esencialmente por creencias religiosas o familiares poco después del nacimiento del varón. La única razón médica para realizar una circuncisión es cuando existe fimosis, es decir, que el prepucio no puede retraerse completamente sobre el glande del pene (menos del 1% de los varones de 17 años presentan fimosis persistente). 

Uno de los temas que genera más presión en los hombres es el tamaño del pene. Muchos se preguntan si el que tienen es «normal» o «adecuado», en parte por la falsa creencia social de que el tamaño determina el placer sexual. Sin embargo, en la penetración vaginal, el tamaño no es lo más importante, ya que la zona más sensible se encuentra en el tercio externo de la vagina, por lo que una mayor longitud no aporta mayor placer. Además, el placer también proviene del clítoris, otras zonas del cuerpo e incluso el ano. Para que el erotismo no se limite a la penetración, es clave integrar la piel, los sentidos, la intimidad emocional, la comunicación y el consentimiento. Más importante que el pene es quién lo porta y cómo se relaciona con el cuerpo y placer de la otra persona.

Una excesiva preocupación por el tamaño del pene puede ser un problema en la relación sexual, no por la dimensión en sí, sino por una falta de habilidad o algún problema emocional derivado de una baja autoestima.

Órganos sexuales pélvicos internos masculinos

Los testículos (o gónadas sexuales masculinas) son dos glándulas de forma ovalada de aproximadamente cuatro centímetros, que varían de tamaño en cada persona y están situados en la parte baja del abdomen, entre las piernas, dentro del escroto. Producen las hormonas sexuales llamadas andrógenos, responsables del desarrollo, entre las que se encuentra la testosterona. También producen los espermatozoides (gametos masculinos o células sexuales del hombre). Para una correcta producción de espermatozoides, los testículos deben estar a dos grados por debajo de la temperatura corporal. Por eso se encuentran en el escroto, fuera del abdomen.

Los epidídimos son dos conductos en forma de túbulo enrollado que se encuentran en la parte posterior de cada testículo, del que recogen su contenido para transportarlo al exterior. Contienen a los espermatozoides desde su formación para que maduren y adquieran movilidad. Desembocan en los conductos deferentes para posibilitar la salida de los espermatozoides maduros durante la eyaculación.

Los conductos deferentes son dos conductos largos y angostos, continuación de cada epidídimo, que terminan en las vesículas seminales y sirven para transportar los espermatozoides hacia la uretra. Durante la eyaculación, transportan los espermatozoides maduros desde el epidídimo hasta las vesículas seminales. En este conducto es donde se lleva a cabo la vasectomía, que es la cirugía anticonceptiva en hombres.

Las vesículas seminales son dos glándulas alargadas que miden en promedio cuatro centímetros, situadas debajo de la vejiga. Producen un líquido viscoso blanco y amarillento (líquido seminal) que provee nutrientes y capacidad de nadar a los espermatozoides. Vacían su contenido en el conducto eyaculador, por donde pasan los espermatozoides.

Los conductos eyaculadores es la parte por donde confluyen los conductos deferentes con las vesículas seminales; miden aproximadamente dos centímetros y atraviesan la próstata para llegar a la uretra. Su función es la de conducir a los espermatozoides y al líquido seminal hacia la próstata.

La próstata es una glándula del tamaño de una nuez, mide aproximadamente tres centímetros y se localiza debajo de la vejiga. En la próstata coinciden los conductos eyaculatorios. A partir de aquí, el camino que siguen los espermatozoides para salir es el mismo que sigue la orina.

Dentro de la próstata hay una especie de anillo muscular que existe en la zona de la vejiga y desemboca en la uretra. Si se desea orinar, el anillo se abre, sin embargo, durante la excitación sexual se cierra para que solo pueda salir el semen. Produce el llamado líquido prostático que se vacía en la uretra al momento de la eyaculación y se mezcla con el líquido seminal y los espermatozoides (esperma) para formar el semen.

Según la OMS, el 90% del volumen de semen consiste en secreciones de órganos sexuales accesorios (la próstata, las vesículas seminales y las glándulas bulbouretrales): la mayor parte del semen no es esperma.

La próstata proporciona un pH que les permite a los espermatozoides su sobrevivencia en medios ácidos, como la uretra y la vagina.

Además, es muy sensible a la presión o al tacto, por lo que muchos lo encuentran placentero. Tiene un gran significado a nivel erótico, ya que su estimulación puede producir placer y orgasmos en los hombres, no necesariamente homosexuales. Hay hombres heterosexuales que permiten la estimulación de la próstata a través del recto o de forma indirecta en la zona perineal, y refieren mucho placer.

El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en los hombres, por lo que es necesario y recomendable hacer la revisión prostática a partir de los 40 años. Muchos hombres adultos no se revisan la próstata por temor a que se cuestione su masculinidad, poniendo en riesgo su salud.

Las Glándulas de Cowper (Bulbouretrales) se encuentran debajo de la próstata y desembocan en la uretra. Durante la excitación sexual secretan un líquido alcalino, llamado líquido preeyaculatorio, que sirve de lubricante y protege a los espermatozoides de la acidez de la uretra. Este líquido por sí solo no contiene espermatozoides, pero al recorrer su camino para salir puede arrastrar consigo algunos y producir un embarazo. De ahí que el coito interrumpido (retirar el pene de la vagina antes de eyacular o «dar marcha atrás») pueda producir embarazos no deseados.

La uretra es un conducto que parte de la vejiga, atraviesa la próstata y llega hasta la punta del pene, al meato urinario (la abertura de la uretra) para la salida de fluidos del cuerpo. Sus funciones son el paso de la orina, así como del líquido preeyaculatorio durante la excitación y del semen durante la eyaculación.

El cremáster es un músculo en la parte interna del escroto que se encuentra en el pliegue de la ingle que acerca el escroto y los testículos al cuerpo cuando tienes frío, cuando te excitas o cuando recibes caricias en la parte interna del muslo. Tiene la función de proteger los testículos y de experimentar placer.

Importancia del respeto al cuerpo de todas las personas

Como habrá visto, nuestros órganos sexuales son complejos y muy interesantes, tanto en mujeres como en hombres, y requieren que lo conozca, cuide y valore. Además, es importante hacer saber a nuestros y nuestras hijos e hijas que:

  • La apariencia de los órganos sexuales tiene que ver con cuestiones genéticas y con el cuidado que las personas le provean. Muchas de estas características están fuera de nuestro control, por lo que no importa si son más grandes o más pequeñas de lo que nos gustaría o si el color o la forma sale del estereotipo de belleza. Nuestro cuerpo es único y es parte fundamental de una persona.
  • Los órganos sexuales con los que nacemos son caracteres sexuales primarios y con ellos estamos toda la infancia. Crecemos, llegamos a la PUBERTAD, que veremos más adelante (subtema 2), y gracias a la fisiología aparecen los caracteres sexuales secundarios, que nos diferencian a hombres y a mujeres.
  • Todas las personas tienen un cuerpo único que merece ser respetado, incluidas las personas con discapacidad. Las personas con alguna discapacidad física o intelectual pueden pasar un proceso difícil en cuanto a la aceptación de su cuerpo, ya que es diferente al de la mayoría. Por eso es importante que aprendamos desde la infancia a no discriminar y a respetar que la diferencia es algo muy valioso en nuestra sociedad.
  • Todo el mundo crece. Lo humano es crecer, cambiar. Pero nunca debemos perder la dignidad humana ni quitársela a nadie. No importa la edad, ni la forma, ni el color de piel, ni la discapacidad, ni nada. En dignidad y derechos, todas las personas debemos sentirnos y ser iguales. Que lo sexual no sea usado para discriminar a nadie.

Distintas miradas de nuestros cuerpos y la sexualidad

Es importante dialogar con nuestro hijos e hijas cómo es que cada cultura tiene maneras distintas de comprender el sistema del sexo, el género y la reproducción, así como cuándo es el momento más apropiado para iniciar la actividad sexual.

A los órganos sexuales pélvicos se les llamaba órganos reproductores y es posible que aún encuentres algunos libros o referencias que así los llamen. También se les llama genitales, debido a que por mucho tiempo la sexualidad solo era vista desde un enfoque reproductivo, es decir, que la única función que se les reconocía era para procrear. No se reconocía su participación para experimentar placer.

Las diversas maneras de cómo entendemos el cuerpo y la sexualidad han cambiado a lo largo del tiempo en cada cultura y cambiarán, así como cada persona percibe su cuerpo y el de las demás, comprende y vive el género y decide sobre el inicio de su vida sexual o de la reproducción. Estos cambios se ven influenciados por la cultura y la religión predominante de su contexto.

Muchas veces las personas se basan en ideales y estereotipos externos creados en cada tiempo y cultura, que nada tienen que ver con su cuerpo. Cuando se sale de aquella figura que socialmente nos presentan como bella, muchas personas tienen problemas con su autoestima y su aceptación (esto lo profundizaremos más adelante).

Los cuerpos cambian a lo largo del tiempo

Los cuerpos de las personas cambian a lo largo del tiempo, incluidas sus capacidades y funciones reproductivas y sexuales. El cuerpo y los gustos cambian. Ritmos, frecuencias, formas, vínculos, afectos, todo cambia.

Si bien la capacidad de sentir placer a través de todo el cuerpo, en particular a través de nuestros órganos sexuales, ocurre a lo largo de toda la vida, en cada etapa de la vida el placer se vive y se expresa de manera diferente, de acuerdo con la propia mirada sobre la sexualidad, el nivel de conciencia, de apropiación del cuerpo y al proyecto de vida de cada persona. La no previsión de las consecuencias y la ignorancia del propio cuerpo dañan el placer.

La función reproductiva no es para toda la vida, ya que se activa durante la pubertad (entre los 10 y 14 años) y solo tiene un periodo en la vida de las personas. En las mujeres concluye con la menopausia (alrededor de los 45 y 50 años), y en los hombres, aunque se mantiene el resto de su vida, puede disminuir su calidad con el tiempo.

Reflexiones finales

Nuestro cuerpo sexuado es el primer referente sobre el que se construye nuestra sexualidad (pensamientos, sentimientos, experiencias y prácticas sexuales) a lo largo de nuestra vida, a través de las interacciones socioculturales que experimentamos.

Recuerde y reflexione sobre cómo fue su experiencia de crecimiento y si hubiera sido importante conocer en detalle cada parte de su cuerpo.

Ahora que tiene más elementos, observe a sus hijas e hijos y analice qué elementos se requieren para vivir en mejor medida la propia sexualidad.