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5.4 Alfabetización mediática y sexualidad

Desde sus inicios, los medios de comunicación han sido fundamentales para el desarrollo de las culturas. Todo lo que ocurre en nuestro contexto sociocultural se transmite a otros entornos, y dicha transmisión es cada vez más rápida y accesible. La aparición de nuevos medios no reemplaza necesariamente a los anteriores; por el contrario, se integran y fortalecen la circulación de la información. Así, la radio, la televisión y la prensa, lejos de desaparecer con la llegada de Internet, han encontrado un nuevo impulso y se han renovado.

Antes del auge de Internet, los medios tradicionales no solo decidían qué informar, sino también cómo hacerlo y a qué público dirigirlo. En ese contexto, la publicidad desempeñó un papel clave, al identificar en los medios oportunidades para crear necesidades artificiales en las personas.

No es sorprendente, entonces, que hayamos tenido y sigamos teniendo modelos a seguir en ámbitos como la moda, la música, la belleza o la alimentación, moldeados en gran parte por el contenido difundido en los medios de comunicación.

¿Qué nos enseñan los medios de comunicación?

¿Se ha detenido a reflexionar sobre los comerciales que vemos en la televisión o en internet? Si observa bien, se dará cuenta cómo los comerciales y muchos de los programas establecen una clara diferencia entre hombres y mujeres, y con marcadas normas de género. Por ejemplo:

  • En un comercial sobre un detergente, por lo general, ¿el personaje principal es hombre o mujer? ¿Cómo se muestra al personaje, feliz o triste? ¿Cómo viste el personaje?
  • En un comercial sobre desodorante para hombres, ¿cuál es el objetivo del desodorante? ¿Hay mujeres en el comercial? ¿Cuál es la función de las mujeres en este comercial?

Los medios de comunicación nos bombardean constantemente con estereotipos de género y de belleza. Si bien una persona adulta es probable que cuestione estos mensajes, estos tienen gran impacto entre los jóvenes, ya que sirven de referentes. Por eso es importante para las y los adolescentes que les ayudemos a cuestionar estos aprendizajes.

Otro ejemplo de esto es la presencia invasiva de la violencia en la mayoría de la programación, tanto de la televisión como en internet y las plataformas pagadas. Esta forma de normalizar la violencia permea en todos los espectadores, pero en particular en las y los adolescentes, sobre todo si no existe una revisión de los contenidos de la programación o una información previa que aclare que no es realidad sino ficción. No se trata de vigilar todo lo que ven, es imposible y podría ser contraproducente. Lo indicado es entregar las herramientas para que ellos puedan discernir entre lo que es real y lo que no.

El medio más utilizado en la actualidad es el internet. Tarde o temprano, su hija o hijo tendrán acceso a él, pues forman parte de la generación nativa tecnológica. Si bien internet es una herramienta fabulosa para adquirir información, también es un arma de doble filo, pues hay mucha desinformación. Es ahí donde debemos ser vigilantes.

Resumen de datos clave sobre el acceso y uso de Internet en América Latina (PNUD, 2022):

1. Conectividad general

  • El acceso a Internet ha aumentado de forma significativa, pero persisten brechas importantes, especialmente entre zonas urbanas y rurales.
  • En zonas urbanas, 77% de los hogares tienen conexión a Internet, mientras que en zonas rurales solo el 38%.

2. Brecha digital educativa

El nivel educativo del jefe de hogar influye fuertemente en el uso de Internet:

  • Hogares con jefes con educación terciaria usan Internet para fines educativos y laborales.
  • Hogares con jefes con educación primaria tienden a usar Internet principalmente para mensajería instantánea y entretenimiento.

3. Principales usos de Internet

  • Mensajería instantánea (WhatsApp, Telegram) es el uso más común.
  • Educación en línea creció ampliamente desde la pandemia.
  • Redes sociales y juegos en línea son actividades muy extendidas.
  • El uso educativo y productivo del Internet aún está limitado a sectores más privilegiados.

4. Desigualdad digital

  • Las brechas de género, ingresos y ubicación geográfica limitan el acceso equitativo a Internet.
  • Los países con mayor desigualdad social presentan también las mayores disparidades en acceso y calidad de conexión.

5. Tecnología móvil

El acceso a Internet se realiza mayoritariamente a través de dispositivos móviles, lo que condiciona el tipo de uso (más consumo que producción de contenidos).

Si analizamos estos datos, constatamos que cada vez más el uso de internet predomina en nuestras vidas para múltiples actividades, por lo que aumentarán los riesgos para las y los adolescentes. La influencia de las tecnologías de la información y comunicación sobre la conducta sexual: los países están reconociendo cada vez más la importancia de dotar a los jóvenes con el conocimiento y las habilidades necesarios para ayudarlos a elegir de forma responsable, en particular en un contexto donde las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC) y las redes sociales desempeñan un papel cada vez más importante en su vida (UNESCO et al., 2018).

A continuación te entregamos unos temas que pueden servirte de guía:

Contenido: ¿Qué ven sus hijos o hijas? ¿Es apropiado para su edad? ¿Les dejará alguna enseñanza? ¿Es un contenido que se puede comentar en familia para reflexionar sobre él? Recuerda, la idea no es ser hipervigilantes, pero es importante saber qué ven las y los adolescentes, pues de ello depende también su formación. Los medios de comunicación sirven para informarse, también contienen desinformación, mensajes violentos, estereotipos de género y de belleza, consumismo, ideas no realistas de la sexualidad y de los encuentros sexuales, etc., que ponen a las y los adolescentes en riesgo y atentan contra su autoestima, autopercepción y no los ayudan a tomar decisiones informadas para el ejercicio de una sexualidad libre e informada.

Pornografía: La RAE la define como la presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación. Si bien el llamado cine para adultos está diseñado para producir excitación en las personas que lo ven, también ha normalizado muchas conductas sexuales de riesgo y de violencia. Por ejemplo, el no uso del condón en la mayoría de las escenas o el tener encuentros sexuales con distintas personas, todas sin protección. La pornografía también normaliza la violencia de género contra la mujer, al hacer creer que la disfrutan e incluso la piden. Estereotipa los cuerpos, al exhibir en la mayoría del material a mujeres con cuerpos esbeltos, curvas muy marcadas y exuberantes y a hombres con penes más largos o anchos que la media, lo que merma la autoestima de las y los adolescentes que procuran imitar esos modelos, generando incluso desórdenes alimenticios.

Ciberacoso o ciberbullying: según un informe de la Unión Europea, 1 de cada 10 mujeres de más de 15 años de edad ha experimentado el ciberacoso (que incluye recibir correos electrónicos no deseados, ofensivos o sexualmente explícitos o mensajes de texto e insinuaciones ofensivas e inapropiadas en los sitios de redes sociales). Experimentar el ciberacoso puede llevar a trastornos afectivos; hay estudios que muestran que niveles más altos de ciberacoso y victimización están relacionados con niveles más altos de efectos depresivos, en que las víctimas reportan tener sentimientos de tristeza, desesperanza e impotencia (UNESCO et al., 2018).

Acoso sexual: De acuerdo con datos del UNICEF, la captación de menores con fines sexuales puede llevar minutos, horas, días o meses, dependiendo de los objetivos e intenciones del agresor y las reacciones de las y los menores. Las niñas son las que tienen mayor peligro.

Sexting / Nudes / Pack: Consiste en el envío de fotografías, videos o texto con contenido explícitamente sexual. Si bien entre adultos es una forma de jugueteo sexual, entre menores de edad no lo es, pues dicho material puede acabar en manos equivocadas, como personas que se dedican a la trata de menores de edad.

Grooming: En español significa preparar, asear o acicalar. En internet, un «groomer» es aquella persona que «acicala o peina» la zona y busca presas menores de edad. Se hace pasar por su igual con un perfil falso para aparentar ser un o una adolescente y así hacer amistad con la víctima. De esa manera obtiene material sexual que puede conducir a la trata de menores de edad e incluso lograr una violación.

Privacidad: Este punto puede marcar la diferencia. Mantener privados los datos personales es importante porque brinda seguridad y enseña que la vida personal no tiene y no debe ser de dominio público, mucho menos cuando se trata de menores de edad, pues pone en riesgo su integridad.

Los jóvenes necesitan apoyo para examinar de manera crítica los mensajes sexuales que reciben y también requieren el acceso a nuevos tipos de entornos digitales sobre educación en sexualidad que sean realistas, en sintonía con las emociones y libres de prejuicios. Es importante proporcionar un mejor equilibrio entre la vulnerabilidad y la gestión sexual del adolescente cuando se hable sobre cómo utilizar las TIC de manera segura (UNESCO et al., 2018).

Reflexiones finales

Piense por un momento en las diferencias que hay entre lo que se comunicaba antes en los medios de comunicación que veíamos, escuchábamos o leíamos, y lo que se comunica ahora en internet. ¿Cuántas y cuáles son las diferencias que encuentras?

Ahora piense por un minuto qué elementos considera que pueden requerir sus hijos e hijas ante estas nuevas necesidades.