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8.3 Los anticonceptivos son tu derecho ¿ya los conoces?

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Los métodos anticonceptivos son procedimientos, dispositivos, comportamientos o medicamentos utilizados para prevenir un embarazo. Estos métodos permiten a las personas decidir libremente cuándo y si desean tener hijos o hijas, según sus proyectos de vida. Es por eso que la anticoncepción también contribuye a desarrollar plenamente otras dimensiones de la sexualidad, como la vinculación afectiva y el erotismo (Rubio, 2014).

Tipos de métodos anticonceptivos:

1. Métodos hormonales

Los anticonceptivos hormonales actúan principalmente al evitar la ovulación, es decir, la liberación de un óvulo por los ovarios. Además, adelgazan el revestimiento del útero y espesan el moco cervical, dificultando que los espermatozoides lleguen al óvulo.

Algunos ejemplos de estos métodos son:

Anticonceptivos orales. Pastillas o píldoras que pueden contener la combinación de dos hormonas similares a las producidas por el cuerpo (el estrógeno y la progesterona) o contener solamente una (progestágeno). Vienen en dos presentaciones: 1) caja de 21 pastillas que se toman diariamente, se descansan 7 días y luego se empieza otra caja, y 2) caja de 28 pastillas que se toman todos los días hasta terminarse (sin pausa) y empezar una nueva.
Anillo vaginal. Dispositivo flexible y blando que se introduce en la vagina y libera estrógeno y progestina gradualmente.
Parche anticonceptivo. Parche que contiene estrógeno y progestina; se coloca en la piel una vez por semana durante tres semanas (21 días). Durante la cuarta semana no se coloca parche.
Inyección anticonceptiva. Algunas se colocan una vez al mes y otras cada tres meses.
DIU hormonal o SIU (sistema intrauterino). Dispositivo intrauterino pequeño que libera progestina en el útero. Brinda protección de 3 a 5 años, según el modelo.
Implante hormonal subdérmico. Consiste en una o más varillas pequeñas, finas y flexibles que se colocan en el brazo (debajo de la piel) con anestesia local. Liberan progestágeno en forma continua. Brinda protección de entre 3 y 5 años, dependiendo del dispositivo.

Los anticonceptivos hormonales son altamente efectivos cuando se usan correctamente. Con un uso perfecto, su efectividad para prevenir un embarazo es superior al 99%. Sin embargo, la efectividad típica es menor, alrededor del 91%. Esto significa que, con un uso típico, menos de 10 de cada 100 mujeres que usan anticonceptivos hormonales se embarazan (Teal y Edelman, 2021).

De modo general, la recomendación durante la lactancia es evitar los anticonceptivos hormonales combinados (que llevan estrógenos y progesterona en su composición), ya que el componente estrogénico puede afectar a la calidad y cantidad de la leche. Por ello, durante la lactancia la mujer puede optar por los anticonceptivos hormonales que solo contienen progesterona, en el caso de elegir un anticonceptivo hormonal (Barranquero y Azaña, 2025).

2. Métodos de barrera

Estos métodos impiden el paso del esperma al útero. Entre ellos se encuentran:

Condón o preservativo externo (masculino): los condones son fundas hechas principalmente de látex, aunque también se pueden encontrar de poliuretano o poliisopreno. Cubre totalmente el pene erecto, impidiendo el paso de los espermatozoides. Es muy eficaz si se utiliza correctamente. Debe almacenarse en lugares frescos, secos y sin exposición prolongada al calor o al sol.
Condón o preservativo interno (femenino): bolsa cilíndrica hecha de nitrilo o poliuretano. Tiene un anillo interno para facilitar su colocación y uno externo que cubre los órganos sexuales. Para retirarlo, se gira y se extrae suavemente después del acto sexual.

Otros métodos de barrera disponibles en algunos países son:

Diafragma. Capuchón hecho de silicona muy fina y flexible que se coloca en el cérvix o cuello uterino; evita que los espermatozoides entren en el útero y fecunden un óvulo.
Capuchón cervical. Pequeña copa de silicona suave. Como el diafragma, se inserta en la vagina antes de tener relaciones sexuales para impedir que los espermatozoides entren al útero.
Esponja anticonceptiva. Dispositivo desechable en forma de disco hecho de espuma de poliuretano. Debe insertarse en la vagina antes de tener relaciones sexuales. Contiene espermicida.

De todos los métodos, el condón o preservativo es el único que protege contra ITS.

3. Dispositivo intrauterino de cobre (DIU)

El DIU es un dispositivo de plástico pequeño y flexible que se introduce en el útero y tiene forma de «T». Está envuelto en un fino hilo de cobre. El DIU debe ser insertado y retirado por un médico o médica u otro profesional de la salud; se debe acudir a revisión al mes de la aplicación, después a los 3 meses y cada año durante el tiempo que dura el efecto anticonceptivo.

El DIU es popular debido a sus ventajas como método anticonceptivo, pues es efectivo, no interfiere con la lactancia y protege durante años. Como se mencionó anteriormente, existen dispositivos intrauterinos que liberan progestina; a este tipo de DIU se le conoce como DIU hormonal o SIU.

Al DIU, SIU e implante hormonal se les conoce también como métodos anticonceptivos reversibles de larga duración.

4. Anticoncepción de emergencia (píldora del día siguiente)

Es un método ocasional que se usa en los siguientes casos:

  • Cuando la dosis diaria de píldoras anticonceptivas no se ha tomado o se ha olvidado.
  • Después de tener relaciones sexuales no protegidas.
  • Cuando falla el método anticonceptivo habitual (por ejemplo, se rompe el condón).
  • Posterior a una agresión sexual.

Existen cuatro métodos de anticoncepción de emergencia (OMS, 2021):

Píldoras con levonorgestrel en una dosis única de 1.5 mg o dos dosis de 0.75 mg separadas por 12 horas. Deben tomarse preferentemente dentro de las primeras 12 horas y hasta 72 horas después de la relación sexual no protegida.
Píldoras anticonceptivas orales combinadas de etinilestradiol y levonorgestrel en dos tomas separadas por 12 horas (método Yuzpe).
Píldora con acetato de ulipristal en una sola dosis de 30 mg. Se debe tomar lo antes posible después de haber mantenido relaciones sexuales, y como máximo dentro de los 5 días (120 horas) siguientes. Puede requerir receta médica.
Dispositivo intrauterino de cobre, que es el método anticonceptivo de emergencia de más efectividad. Se coloca en los 5 días posteriores a la relación sexual sin protección. Es especialmente apropiado para quienes desean comenzar a usar un método anticonceptivo de larga duración, reversible y eficaz.

Las píldoras anticonceptivas de emergencia funcionan, principalmente, al retrasar o prevenir la liberación de un óvulo de los ovarios (ovulación). No interrumpen un embarazo que ya ha iniciado.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (2021), todas las personas que corran el riesgo de un embarazo no deseado tienen derecho a la anticoncepción de emergencia. Estos métodos deben integrarse sistemáticamente en todos los programas de prevención de embarazos a nivel mundial.

5. Métodos anticonceptivos de conocimiento de la fertilidad

Los métodos de conocimiento de la fertilidad consisten en detectar qué día es más probable que ocurra un embarazo (días fértiles). Esta información permite aumentar la probabilidad de que un embarazo ocurra o se evite. Estos métodos dependen de la abstinencia sexual durante los días fértiles; existen varios tipos, como el método del calendario (conocimiento del ciclo menstrual para evitar los días fértiles), el método del moco cervical (basado en la observación de las secreciones vaginales o moco cervical) y el método sintotérmico (una combinación de la observación de la temperatura corporal en reposo, el moco cervical y el calendario).

El porcentaje de embarazos que ocurren con el uso habitual de cualquiera de estos métodos es elevado; por lo tanto, no se recomiendan para quienes desean evitarlo a toda costa (Casey, 2023).

6. Anticoncepción permanente

Los métodos anticonceptivos permanentes son procedimientos quirúrgicos que impiden la fertilidad; el método más común, para las mujeres, es la OTB (oclución tubaria bilateral) o ligadura de trompas, y para los hombres, la vasectomía. Una vez realizadas las intervenciones, tienen efectividad toda la vida.

¿Cómo saber qué método anticonceptivo me conviene?

No existe un método anticonceptivo perfecto para todas las personas; el mejor método es el que se adapta bien a la vida de la persona que lo usa. Hay muchos aspectos a considerar al elegir un método, como la comodidad de su uso; la eficacia; el tipo de pareja o parejas que se tienen (casuales o no); el compromiso y facilidad de usarlo correctamente (por ejemplo, asistir a citas médicas o tomarlo diariamente); la facilidad para adquirirlo, y el precio.

La mayor parte de los métodos anticonceptivos requieren la asesoría de un o una profesional de la salud que considere las características individuales, como los antecedentes de salud y posibles factores de riesgo. Es importante reiterar que solamente los preservativos protegen contra ITS.

Herramientas para negociar prácticas sexuales protegidas

Una de las formas más efectivas de prevenir la transmisión de infecciones sexuales es la práctica del sexo protegido, es decir, el uso consistente del preservativo o condón. La negociación de este uso constituye una de las herramientas primordiales a desarrollar para la prevención de conductas sexuales de riesgo (Abundis et al., 2017).

Algunos de los factores que influyen en la negociación en pareja son:

Capacidad de abandonar el lugar. La habilidad para retirarse de la situación si la pareja no accede a usar condón.

Autoeficacia. La creencia en la propia capacidad de negociar.

Asertividad sexual. La capacidad de comunicar las necesidades y deseos de forma clara y respetuosa, en consideración a las necesidades y derechos de la otra persona.

Creencias sobre el uso del condón. Las creencias personales sobre el uso del condón y la percepción de riesgo de ITS.

Relación con la pareja. La calidad de la relación, la confianza, el respeto mutuo y la comunicación abierta son fundamentales para una negociación exitosa.

Factores socioculturales. Las normas sociales, las creencias culturales, los estereotipos de género y las actitudes ante la sexualidad.

Estos elementos, además de influir en la habilidad de negociar sexualmente con la pareja, influyen sobre la percepción de la capacidad para desafiar las dificultades que pueden surgir antes, durante y después del proceso de negociación. Existen distintos tipos de negociación en pareja (Sánchez-Medina et al., 2020), y algunos de ellos son:

Estilo de colaboración–equidad. Ambas partes se preocupan por sus propios beneficios y los de la pareja; implica una comunicación abierta y un trabajo conjunto para llegar a un acuerdo equitativo sobre el uso del condón. Por ejemplo, una pareja acuerda usar condón en todas las relaciones sexuales para evitar el riesgo de un embarazo o una ITS.
Estilo de acomodación–evitación. Una parte centra su atención en cubrir las necesidades e intereses de la otra parte, anteponiéndolas a las suyas o adaptándolas a lo que su pareja disponga. Así, una persona puede ceder al deseo de su pareja de no usar condón para evitar conflictos; sin embargo, esto suele llevar a la persona a sentirse incómoda o insatisfecha con la relación. Por ejemplo, cuando alguien accede a no usar condón para evitar tensiones o discusiones, incluso si tiene dudas sobre la salud sexual de su pareja.
Estilo de contender. Una parte se centra en cubrir sus propios intereses sin tomar en cuenta la opinión de su pareja; esta persona puede intentar imponer su voluntad o negarse a negociar. No hay comunicación ni cooperación en la toma de decisiones, lo que genera un mayor riesgo de conflicto. Por ejemplo, una persona se niega a usar condón o pone pretextos para no usarlo, independientemente de los deseos o preocupaciones de su pareja.

El tipo de negociación de las parejas que usan preservativo con más consistencia y tienen menos conductas de riesgo es el colaborativo–equitativo (Sánchez-Medina et al., 2020). En general, negociar el uso de condón implica una comunicación abierta, clara, directa y sincera que permita establecer límites y expresar las propias expectativas con respecto a la salud sexual.

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